En mi barrio los pedidos del restaurante vienen solos.

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El mes de septiembre me tropecé con uno de estos robots por el barrio. Los que lleven pedidos tendrán una banderita de Just Eat.

Después de empezar las pruebas en verano, este mes de diciembre ya está operativo el proyecto entre Just Eat y Starship Technologies para realizar entregas de comida mediante robots. Al mismo tiempo, Amazon anunciaba que había empezado también en Londres a hacer entregas completamente automatizadas: se prepara el pedido en el almacén, y un dron lo entrega en casa.

El primer pedido fue de comida turca de un restaurante de Greenwich: un kebab de cordero y unos falafeles que fueron entregados a un cliente por un robot, en vez del habitual chico de reparto en moto o bici. El cliente recibe el mismo tipo de alertas que cuando se entrega por recadero, y el único requerimiento para hacer la entrega es que la puerta sea accesible para el robot.

A partir del año que viene las dos empresas planean extender el área de pedidos a otros barrios de Londres.

UK: el camino de la promoción al SPB

Les habrá pasado a Uds al venir a ver tiendas por aquí. Ciertamente cuando voy con clientes, algo que sorprende sobre todo a las personas que llevan tiempo sin venir por aquí es el nivel promocional. Parece que todo el supermercado esté de oferta (de hecho en los Holland & Barrett muchas veces es así, tienen todas las referencias en promoción) y no haya nadie que pague el PVP completo por ninguna referencia… Aunque ahora les voy a contar como está cambiando esto, habíamos llegado a vender en promoción el 40% de las ventas (llegando al 45% del volumen). Y en algunas categorías la cifra había llegado hasta el 80%.

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Holland & Barrett, el supermercado que casi siempre lo tiene todo en promoción multicompra.

La irrupción de los discounters y el triunfo de la compra simple (en referencias y en precios) y varios factores más, han ido cambiando el papel que juegan las promociones en el mercado británico, y ahora nos encontramos que es una estrategia en declive. Parten de un nivel muy alto de aplicación, claro, y costará llegar a los niveles de otros países europeos, pero se va avanzando.

Según Kantar, al principio de la crisis el 30% de las ventas se realizaban en promoción, y desde el 2008 la proporción fue creciendo gracias a la incorporación de más referencias y el desarrollo de nuevas mecánicas promocionales (sobretodo de las llamadas de multicompra) hasta alcanzar el 40%. En ese momento, 2011, vemos como empiezan a lanzarse nuevas iniciativas para comunicar valor a los consumidores, como las distintas iniciativas de Sainsbury’s, Asda, Tesco y Morrisons de comparadores de precio.

Sin embargo, durante este periodo el discount supo hacerse fuerte gracias a su oferta de pocas referencias y precios simples, y una paulatina mejora de los surtidos y su imagen, hasta conseguir ser supermercados de cesta completa, robando muchos clientes del top 4. También se creó una especie de corriente de opinión en contra de las promociones: desde las notas de Which?, la asociación de consumidores, en las que criticaba las políticas promocionales de las cadenas (y que dió origen a una investigación por parte del gobierno británico) y un cierto flujo de noticias en los periódicos medio mofándose de los errores en las promociones de las cadenas (los típicos carteles de 1 por £2 y 2 por £5) o denunciando que el precio en promoción es el habitual y que los productos apenas pasaban unos días en precios artificialmente altos para poder comunicar la promoción. En el fondo, lo que se declaraba es que muchos de los consumidores encontraban dificultad en entender las promociones (aunque si que un buen número de ellos las estudiaban y sacaban provecho, los llamados savvy shoppers) y se sospechaba que los supermercados no ofrecían buenos precios a través de las promociones.

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Fotografía de Roy Jackson para The Guardian, que recopila en una web errores de etiquetado de las cadenas británicas. Pulsar en la fotografía para verla.

Ahora nos encontramos en la curva descendente del valor de las promociones, con un 38% del gasto realizado en artículos en promoción. Sainsbury’s fue el primero en mover ficha, entendiendo que era necesario no seguir haciendo lo mismo. Ellos habían tenido problemas durante la guerra de precios por haber seguido la iniciativa de Morrisons. Al ser un supermercado de valores, quedaron mal por competir en la espiral descendiente de precios a la vez que decían que sus productos eran más sostenibles que el resto, que trataban mejor a los proveedores, etc. Por ello su pequeña revolución fue reducir el número de promociones, abandonando desde este verano las de multicompra, y ajustando las demás para ir hacia un modelo más similar al de los discounters. El resto del top 4, les han seguido de forma algo más tímida, quizá sin tanta comunicación ,pero claramente percibible en las tiendas.

Y la iniciativa de Sainsbury’s, como expliqué en la entrada correspondiente, no sólo se centra en un menor número de promociones. También en reducir el diferencial entre el precio habitual y el promocional, para evitar que los clientes busquen o esperen las gangas como antes.

IRI también acaba de publicar un pequeño informe donde analiza la evolución de los precios y las promociones en Europa durante este último año (busquenlo, se lo recomiendo porque es excelente para comparar los distintos mercados, aunque los datos sean distintos a los que ofrece Kantar porque por ejemplo, no miden frescos). Por lo que respecta al Reino Unido, pone en datos lo que les he detallado más arriba. Las categorías con mayor volumen de ventas en promoción se sitúan alrededor del 64 al 62%, y la que menos volumen vende en promoción alcanza un 39%. Crece el descuento ofrecido en las promociones (por que se abandonan las de multicompra y se hacen más directas) y el número de promociones de un descuento directo en el precio (suponen un 14% en alimentación). Mientras tanto, ecomo era de esperar por las nuevas estrategias de los principales agentes, las promociones multicompra pierden  3.5 puntos respecto al año anterior y suponen un 12% del total. Y las marcas soportan mayor peso, al realizarse el 60% de las ventas en promoción, mientras que para la MDD es de un 28,4%.

De todas formas, en Navidades hemos visto como ha vuelto el festival promocional… seguramente, no se puede despreciar una herramienta tan socorrida para llevar gente a las tiendas.

 

El caso del azúcar que desaparece de los alimentos.

Si hay una característica importante del gran consumo en general, y creo que del de este país en particular, es su capacidad de rápida adaptación. La tendencia a repudiar el azúcar tomó cuerpo hace unos tres años, cuando empezó en serio la presión de varios lobbies que hacían campaña contra el azúcar “escondido” en los alimentos, y luego algunos chefs famosos pusieron en marcha sus rodillos mediáticos. Pasamos por distintas etapas, pero ya se habían empezado a mover los engranajes de la industria para reformular los productos, revisar los surtidos, y en al final, tener una oferta de productos más saludable… o quizá mejor dicho, más adaptada a los gustos que el consumidor actual va desarrollando en base a los cambios sociales y varias de las influencias arriba citadas.

Decimos siempre que la salud y la conveniencia son los dos principales drivers en este mercado. La salud sigue creciendo a buen ritmo, por ejemplo, según Kantar, en el 38% de los los platos preparados que se compran se escogen pensando en un ingrediente en concreto que se considera saludable. Sólo hay que ver las estanterías de platos preparados de Marks & Spencer para ratificar este dato, por ejemplo.

Kantar recogía en un reciente informe varios datos sobre el comportamiento de los consumidores y su actitud respecto al azúcar. Si miran la gráfica más abajo, verán como la cantidad de azúcar en las cestas de la compra está disminuyendo (junto con las calorías y la sal, otros dos elementos con mala imagen en el ámbito de la salud), mientras crecen a fibra y las proteínas. Sin embargo, todavía los británicos siguen comprando productos que dan una cantidad de azúcar elevada en el total de la cesta de la compra (110g por persona y día, versus la cantidad recomendada de 90g, y esto sin contar lo que se compra en foodservice).

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Fuente Kantar

Los consumidores están dejando de comprar categorías como las bebidas refrescantes azucaradas, los zumos, e incluso las galletas y chocolatinas en un intento genuino de reducir su consumo de azúcar. La frecuencia de compra de refrescos ha bajado un 8,6% en un año, y la categoría de galletas ha perdido un 1% de su valor (han bajado mucho las ventas de las galletas más tradicionales, mientras que las versiones saludables o las premium crecen). Y las marcas reaccionan siguiendo distintas estrategias, desde la reformulación en muchos casos (por ejemplo, el anuncio de Nestlé de hace unos días), la total revisión que está sufriendo el mercado de bebidas refrescantes aquí, o el peculiar anuncio de Mars.

Fabricantes y distribuidores quieren ser los aliados de los consumidores en temas de salud. Hemos pasado por la etapa de las grasas trans, la sal, y ahora es la del azúcar.

 

Los plátanos y la leche rompen la baraja.

Finalmente, el resto de cadenas han seguido el paso marcado por Aldi y Lidl hace una semana, y a lo largo de la semana pasada han ido subiendo el precio de los plátanos, y en algún caso, también de la leche.

Asda y Sainsbury’s subieron los precios a principios de semana, desde los 68p por kg a 72p. Sainsbury’s sigue manteniendo la promesa de vender solamente plátanos de comercio justo.

Y justo el viernes Tesco y Waitrose subían también el precio de los plátanos.

El precio de los mismos llevaba tiempo sin moverse de los 68p por kg, precio al que los puso Asda en abril del 2011, y que los demás siguieron. Durante estos años el sector productor de plátanos ha pasado por varios problemas de suministro, pero el precio se ha mantenido invariable hasta que la devaluación de la libra ha dejado sin margen a los distribuidores británicos, y han acabado por subir el PVD

Asda e Iceland también han subido el precio de la referencia básica de leche, la botella de las 4 pintas, aunque en esta ocasión se deba más a la variación del precio global de la leche, al ser un producto nacional que no se importa apenas tiene efecto sobre el producto devaluación de la libra.

Todo indica que nos acercamos poco a poco al final de esta etap de guerra de precios y deflación. Según la BRC, los productos frescos siguieron bajando de precio el último mes, un 1,2%. Una cifra algo menor que el 2% registrado el mes anterior. 

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MySupermarket ya muestra las subidas de precio. Un 13% respecto al precio anterior.

El sector está en contra del “Hard Brexit”.

Avanzamos en el tiempo hacia la fecha en la que nuestra Primera Ministra quiere poner en marcha el proceso de separación de la Unión Europea, y todavía seguimos con más incertidumbres que nada. De hecho, ni siquiera está claro que el gobierno pueda activar el proceso sin tener que contar con el beneplácito del Parlamento.

Mientras tanto, los distintos sectores siguen lanzando mensajes sobre cuales deberían ser las prioridades del proceso, a su entender, para proteger sus intereses. Los supermercados que en su mayoría no habían querido posicionarse hacia un lado o el otro antes del referendum, ahora reaccionan, y mandan mensajes para proteger el status quo a pesar del Brexit.

Hace un par de días que un grupo de instituciones y negocios alimentarios han publicado una carta en The Times advirtiendo de los peligros que supondría el llamado Hard Brexit para el sistema alimentario del Reino Unido. Pondría en riesgo las empresas, la agricultura, y la oferta alimentaria.

La carta la firman los principales sindicatos agrarios, un buen número de fabricantes (Arla, Muller, Weetabix etc) y varias cadenas (Marks & Spencer, Morrisons, etc). En total 71 organizaciones, que juntas facturan del orden de £92.000 millones cada año.

Sus demandas son claras: mantenerse dentro del mercado único con todo lo que eso comporta. Por el volumen de productos que se importan desde la Unión Europea es importante mantenerse dentro del mercado único, asegurando que no hay tasas comerciales a la hora de comprar productos de Europa. Pero también la Unión Europea es el principal mercado exterior para la industria alimentaria, y perderlo sería un contratiempo.

Y finalmente, la reindinvicación de mantener las condiciones actuales del mercado laboral. La agricultura, la industria y el comercio necesitan poder contratar mano de obra continuamente, y los ciudadanos de los nuevos países de la Unión Europea han venido atendiendo esta demanda laboral. Cortarlo supondría un revés para este sector, sobretodo para el agrícola que dice igual no podría cultivar varios de los productos (como las fresas) con la solvencia con la que se ha venido realizando hasta ahora. Aunque también solicitan asegurar que los europeos que están establecidos ya en el Reino Unido puedan seguir viviendo en las islas sin trabas, como hasta ahora lo han podido hacer.

Más presión sobre el gobierno a la hora de conseguir un trato que convenza a los votantes y a los negocios.