Brexit: el gobierno advierte a la industria que deben estar preparados.

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La evolución de las negociaciones del Brexit es de todo menos predecible. Tras los últimos desarrollos sobre la propuesta del gobierno británico, las modificaciones que se hicieron en el Parlamento, y que la UE no vea adecuada la nueva propuesta, parece que nos precipitamos hacia un Brexit sin acuerdo, que abocaría al país a muchos cambios abruptos.

Por parte alimentaria, seguramente el cambio inmediato más significativo será el restablecer las aduanas, y establecer las tarifas de la OMC para los alimentos. Como no hay nada preparado (harán falta lugares físicos donde hacer las inspecciones, aparcamientos para los vehículos que esperen al paso fronterizo, etc) el gobierno ha decidido advertir a la industria alimentaria que tienen que hacer todo lo posible por minimizar la disrupcción que supondrá el cambio, sobre todo en las primeras semanas. Incluso aunque el Reino Unido decidiera no inspeccionar los productos que le llegan del continente, al otro lado habría controles, y las fronteras se colapsarían seguramente por la novedad. El Reino Unido importa el 40% de los alimentos que consume, y una parte muy significativa viene de la Unión Europea. La idea que han propuesto es que la industria empiece a acumular alimentos, de forma que si se produce el caos que se espera en las aduanas, no nos quedemos sin los productos más básicos.

Naturalmente, las respuestas de la patronal de los fabricantes y la de los distribuidores no se han hecho esperar: es ridículo. Acusan al gobierno de falta de diálogo sobre esta cuestión ya que ninguna empresa ni asociación ha conseguido tratar el tema con ellos, y de desconocimiento de cómo opera la industria, normalmente casi sin stock. Acumular producto significaría utilizar más liquidez, alquilar más almacenes, algunos refrigerados o en congelación, con el consiguiente aumento de los costes.

A pesar de esto, las cadenas y los fabricantes ya están empezando a prepararse para un Brexit abrupto. Ayer se hacía público que Aldi estaba trabajando con sus proveedores para analizar los posibles impactos y las medidas que podían tomar, y otras cadenas tratan de reforzar su aprovisionamiento de productos de fuera de la Unión Europea, unos flujos que piensan no se verán tan afectados como las importaciones de la UE.

Mientras tanto, seguimos sin saber a qué atenernos.

Tesco: nuevo formato discount.

Los periódicos británicos este domingo han acabado por confirmar los planes de Tesco de abrir tiendas con un nuevo formato, que se parecería a los discounters alemanes. Se empezó a hablar en febrero de la posibilidad, y el díario The Guardian hoy lo acaba de confirmar citando fuentes del propio Tesco.

Parece que Tesco ya está reformando varios supermercados convenience y tiendas del formato Tesco Metro para que abran en las próximas semanas con la nueva marca. Según los periodistas, Tesco tenía ya tenía planeado cerrar algunas de estas tiendas. Otras de las escogidas no son demasiado rentables. A pesar que el negocio sea de Tesco, los empleados tendrán contrato con la nueva empresa, y beneficios diferentes a los de Tesco. Así, los que ahora trabajan en las tiendas Tesco Metro serán despedidos y la nueva empresa les contratará. Todavía se desconoce la marca bajo la cual operará la nueva cadena.

No se sabe mucho más de la cadena, pero es posible que algunas de las nuevas marcas que Tesco ha ido introduciendo en sus tiendas (principalmente para sustituir su MDD de primer precio, Tesco Everyday Value) también se encuentren en estas tiendas. Otra de las posibilidades de las que se habla es que las tiendas sean como mini Costcos, en las que Tesco además pueda vender una selección de productos del catálogo de Booker, el mayorista foodservice que acaba de comprar.

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Desde que los discounters empezaron a ganar importancia en el Reino Unido (hará unos 10 años) Tesco ha tratado de hacerles frente con varias iniciativas (abrir una tienda solamente con MDD, las Discount Brands, o las zonas de todo a una libra en sus hipermercados) pero ninguna ha llegado a conseguir un resultado significativamente positivo.

Sainsbury’s también lanzó una cadena de discount hace cinco años, asociándose con Netto. Tambíen iban a utilizar tiendas de Sainsbury’s no demasiado rentables, o en locales donde Sainsbury’s ya había descartado abrir pero eran dueños del terreno. En teoría, Netto aportaba alimentación seca y know how de discounter, mientras que Sainsbury’s aportaba los productos frescos y otros servicios de retail. La experiencia apenas duró tres años y se abrieron 15 tiendas, cuando las dos cadenas decidieron darla por cerrada.

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Aldi y Lidl han pasado del 6% al 13% de la cuota de mercado en unos pocos años, y continuan creciendo a mayor ritmo que los demás, por lo que la preocupación es evidente en todas las cadenas, y buscan formas de neutralizar el éxito que el discount alemán está obteniendo.