Brexit y Alimentación XXIII: despensas, almacenes y suspensión de las normas que regulan la competencia.

Tras el relevo al frente del gobierno británico y las manifestaciones del nuevo equipo que está al frente del país parecen haber aumentado muchísimos las probabilidades del Brexit sin acuerdo, que las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido se rompan abrúptamente el próximo 31 de octubre. Aunque como en ocasiones anteriores, nunca podemos estar seguros del todo de nada, ya que también hay muchos planes para tumbar el gobierno y congelar la situación, rumores de elecciones generales que se pueden convocar en breve, y quien sabe qué más.

Por lo que respecta a los protagonistas de este blog, los consumidores y las empresas de la cadena agroalimentaria, la preocupación vuelve a ser máxima.

Los consumidores vuelven a hacer acopio de alimentos y bebidas básicas, junto con las medicinas que necesitan, para hacer frente a las interrupciones que se preveen durante las primeras semanas del Brexit. Según un informe de la entidad financiera Premium Credit, los británicos ya acumulan alimentos bebidas y medicinas por un valor de £4.000 millones (el valor del gran consumo alimentario es del orden de los £ 100.000 millones anuales) y se espera que esta cifra crezca a medida que nos acerquemos a octubre. El 74% de las personas que hacen acopio han comprado alimentos de más.

Las tensiones que esto aporta al sector son importantes, porque estas compras no se van a producir luego, los consumidores tirarán de despensa haya o no haya Brexit, y por otro lado, el consumo está tan retraído por la falta de confianza en el futuro que estas compras para consumir después no acaban de suponer que las ventas crezcan mucho.

Además está la acción del propio sector alimentario, también haciendo acopio de materias primas y productos básicos para poder mantener las fábricas en funcionamiento y los lineales llenos a pesar de las dificultades que tras el Brexit habrá para la importación de alimentos. Ya se hizo para la primera fecha, el 29 de marzo, con los consecuentes problemas de cash flow e incrementos de costes, pero ahora el reto es mayor porque hay muy poco espacio disponible para almacenar alimentos. Con el advenimiento de la campaña navideña las empresas están almacenando ya productos típicos de esos días.

Además advierten que hay mayores dificultades en noviembre que en un Brexit en abril. A medida que nos vamos adentrando en el invierno el Reino Unido depende más de la importación de frutas y hortalizas, y las previsibles dificultades para importar estos productos acabarán con supermercados desabastecidos y productos más caros. Además muchas empresas han sufrido los desequilibros en el cash flow de las operaciones de preparación de marzo.

El sector ha vuelto a solicitar al gobierno que suspenda la normativa de protección de la competencia, para que el sector unido pueda tratar con más libertad las preparaciones ante el Brexit y, según ellos, facilitar un esfuerzo coordinado que asegure todo el país recibe el mejor servicio posible del sector alimentario.