Otra ronda de negociaciones – Brexit y Alimentación XXVI

El tema del Brexit, que había ocupado la agenda política del Reino Unido durante los últimos años, ha quedado en un segundo plano ante el impacto que está teniendo la plaga del Coronavirus. Pero el tiempo pasa, los plazos están allí, y aunque ha habido alguna reunión virtual durante el mes de marzo, han sido muy pocas. Esta semana se han retomado los encuentros virtuales con una mayor intensidad. Del 19 al 24 de abril, según The Guardian, 10 equipos negociadores se han reunido en paralelo para tratar de avanzar. Es la segunda semana completa de reuniones.

Entre la falta de reuniones, y el ya ambicioso objetivo, hay cierta inquietud en que se consiga alcanzar un acuerdo suficiente al final del periodo de transición. Por eso tanto la Unión Europea como organizaciones empresariales, ex políticos, y personalidades influyentes en el Reino Unido demandan que se amplíe el periodo de transición que acaba el 31 de diciembre del 2020. La postura del gobierno británico no cambia, y es la que llevaba en su programa electoral el partido conservador: no habrá prórroga. Ellos no piensan pedirla, y si la solicita Bruselas, dirán que no.

El riesgo de salir sin acuerdo ya está suficientemente analizado, aunque ahora habría que sumar lo que está provocando la pandemia, y como deja la situación económica mundial. Más incertidumbre ante algo que ya es de por sí incierto. ¿Cómo va a afectar esto a los países con los que el Reino Unido quiere firmar rápidamente acuerdos comerciales? ¿cuántos recursos pueden destinar todos a estas negociaciones? ¿se avecina una ola de proteccionismo?

Son varios los temas de interés para el sector alimentario que han estado sobre la mesa esta semana, y principalmente tienen que ver con el sector pesquero, aunque también se han tratado algunas cuestiones relacionadas con la inmigración y con la frontera entre la UE y el Reino Unido:

Imagen de la conferencia de prensa del pasado viernes 24 de abril de Michel Barnier, jefe del equipo negociador europeo

Frontera entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña: la situación especial de Irlanda del Norte fue cuestión de debate y desencuentros a la hora de diseñar el acuerdo de salida, aprobarlo por las dos partes. Todavía la situación de cara al público es confusa, dado que el acuerdo obliga a realizar controlar el flujo en este punto para evitar que productos de Gran Bretaña lleguen al Mercado Único sin control a través de Irlanda del Norte, mientras que el Primer Ministro Boris Johnson dice que no hará falta hacer ningún control. Y no parece fácil explicar el status de Irlanda del Norte, dentro del Mercado Único para evitar los controles en la frontera con la República de Irlanda, pero también formando parte del Reino Unido y por tanto fuera de la UE.

Este comité tiene que definir qué productos estarán sometidos a tarifas, y cuales son los de mayor riesgo de acabar en el Mercado Único. 

Derechos de pesca: uno de los temas más complicados, y dentro del grupo de los más sensibles. La UE quiere mantener el mismo acuerdo que existe ahora, y permitir que los barcos de los países miembros sigan pescando en aguas británicas la cuota que les toque de las distintas especies. No es fácil explicar la posición del Reino Unido: quieren demostrar a sus propios ciudadanos que no ceden ante la UE, y sacan cosas positivas de la negociación, y el tema de la pesca es uno que podría darles muy buena publicidad. Aunque en el fondo, se trata de unos pescados que en general los británicos no consumen y acaban vendiendo a países europeos, es un poco surrealista y hay que interpretarlo no de forma económica si no por motivos de imagen.

Otro de los problemas es que, como es algo prioritario para la UE, quieren llegar a un acuerdo sobre esta cuestión antes del fin de Junio, si no, no habrá un acuerdo global a finales de año.

El viernes por la tarde, Michel Barnier dió una rueda de prensa para comentar los avances de la semana. En la cuestión de la pesca, según Barnier, el Reino Unido no ha envíado un documento que describa sus objetivos para la relación futura lo suficientemente detallado. Piensa que no es razonable que el Reino Unido quiera mantener los plazos, a la vez que alargan las negociaciones en los temas importantes.

El Reino Unido, por su parte, comenta que la propuesta de la Unión Europea se aleja bastante de la ambición que tienen. La UE ofrece un tratado comercial sin cuotas ni tarifas, a cambio de mantener un cierto alineamiento legislativo en cuestiones medioambientales, laborales, etc. Sin embargo los británicos dicen que este alineamiento no ha formado parte de otros acuerdos comerciales de la UE con otros países, y no procede imponerlo en este.

La opinión pública se manifestó el pasado mes de diciembre, votando por el partido de gobierno que defendía el Brexit. La crisis del coronavirus está modificando las opiniones, y parece que ahora los ciudadanos aceptarían una prórroga. Tambíen se han manifestado en esta línea algunos brexiteers de peso. La verdad es que el gobierno lo tiene fácil para contradecirse una vez más, y aceptar la posible petición de la UE, sin que les suponga una pérdida de credibilidad. Por eso, como siempre en este proceso del Brexit, todo es posible y es difícil anticipar nada.