Morrisons: Atender a los clientes del food to go. (Alimentación y Coronavirus en UK – XIV)

El confinamiento en el Reino Unido empezó el día 23 de marzo, y hoy 13 de mayo empiezan a relajarse las normas que impuso el gobierno, aunque a distintas velocidades según la nación (Escocia, Gales e Irlanda del Norte han decidido ir más lentos). Hoy vuelven algunas personas a trabajar desde sus puestos de trabajo, y aunque estemos lejos de la vida antes del confinamiento, las empresas del sector alimentario se preparan para un escenario en el que, parece que por bastante más tiempo que el previsto inicialmente, van a mantenerse muchas de las medidas del llamado distanciamiento social, a la vez que van a circular más personas por las calles que vuelven a oficinas y lugares de trabajo.

Morrisons ha sido una de las cadenas que más nuevos desarrollos ha incorporado en su oferta para atender las demandas de los clientes confinados y tratar de ser un buen partner para sus proveedores, especialmente los más afectados por la desaparación del mercado de la restauración. En este periodo ha lanzado la venta de cajas de esenciales, que poco a poco a ido especializando más (una forma de comprar online de forma rápida y sencilla los productos esenciales que necesita el hogar), reabrió sus cafeterías para vender comidas de take away como si fueran restaurantes, y ha promocionado en tiendas el consumo de pescado y cortes de carne destinados a hostelería, para animar el consumo de los mismos. 

Y ahora, tras hacer frente a la nueva normalidad de estos días, se quiere preparar para la nueva nueva normalidad, la del desconfinamiento. Y una de las primeras medidas que ha anunciado es para estimular la venta de productos de food to go. Es una de las categorías que más ha sufrido la crisis porque al haber tanta gente trabajando desde casa su necesidad prácticamente ha desaparecido. Además los obradores en las tiendas donde se preparaban algunos de estos productos se han cerrado, para tener más personal en los pasillos, reponiendo o dirigiendo el tráfico de clientes. Sigue teniendo un mercado, no todo el mundo cocina ni tiene ganas de prepararse un sandwich o ensalada, pero es mínimo. 

El food to go era una de las categorías más atractivas en estos últimos años, porque crecía 2 veces más que el mercado de gran consumo. Tiene un valor aproximado de unos £18.600 millones anuales (IGD, 2019), y la gran mayoría lo capturan empresas de la restauración (cafeterías como Starbucks, Quick Service Restaurants, y especialistas como Greggs o Pret a Manger). Los supermercados se quedan con apenas unos £4.200 millones de esta tarta, por lo que su potencial de crecimiento es importante.

Hoy Morrisons ha anunciado que van a crear un sistema para, mientras mantienen el control de la gente que entra en las tiendas y las colas, poder acelerar las compras de productos de food to go en previsión que aumente la demanda. Van a montar un sistema de colas separado, de forma que los clientes que quieran comprar comida para llevar puedan acceder a las tiendas por una cola especial que será mucho más rápida que la de la compra en la zona de supermercado. En la gran mayoría de las tiendas estas zonas de food to go están en la entrada, y tienen caja propia, por lo que pueden “aislar” la zona de food to go y crear un circuito completamente separado.

Vamos a tardar en volver a la vida anterior, pero ahora podemos esperarla sentados en un banco, tomando el sol, comiendo un sandwich de pepino, y una bolsa de patatas fritas.

Fuente IGD 2019