Gran Consumo UK: medidas para proteger el medio ambiente.

Estas últimas semanas hemos conocido una serie de iniciativas de varias empresas del mundo del gran consumo que me parece merece la pena recoger en una nota. La exigencia de los consumidores crece en lo que respecta al medio ambiente, y las empresas que no se adapten seguramente verán mermado su mercado, o por lo menos, compitiendo en la parte del mercado de los precios más bajos.

Como saben, el Reino Unido se ha marcado como objetivo que su economía compense las emisiones de gases con efecto invernadero, de forma que el balance sea cero, y no contribuya al cambio climático. Desde luego que sin la acción de las empresas es un objetivo difícil de alcanzar, y naturalmente, las del gran consumo se han volcado. Marks & Spencer ha sido el pionero en estas medidas, trabajando desde el 2007, y tanto Tesco (para el 2035) como Sainsbury ‘s (para el 2040) se han marcado como objetivo alcanzar esta neutralidad.

Otras cadenas buscan también anuncios en esta línea, aunque sus objetivos sean más modestos. Por ejemplo, The Coop (que ha partido el problema en varias fases y ya ha alcanzado la neutralidad en lo que respecta a sus operaciones y las tiendas) acaba de anunciar que está trabajando en productos y en el año 2023 la gama de productos veganos Gro será completamente neutral. Además, de cara a evitar que los productos veganos tengan una imagen de ser más caros que los cárnicos y lácteos que sustituyen, ha reducido el precio de gran parte de la gama para que tengan un precio en la misma línea que el que imitan. De esta forma, a los clientes no les va a costar más dinero comprar productos que ellos consideran más sostenibles.

Tesco además avanza un poco más en su estrategia para reducir su impacto medioambiental. Acaba de lanzar unos bonos de deuda vinculados a su cumplimiento de los objetivos medioambientales, de forma que pagará menos interés cuanto mayor sea el cumplimiento. Pero además, vinculado con un banco británico, ha abierto una línea de financiación de proyectos para sus proveedores con intereses preferenciales, pero para acceder a ella los proveedores tendrán que marcarse objetivos de sostenibilidad alineados con los de Tesco, de forma que se amplifique el efecto a lo largo de toda la cadena de suministro.

En UK todavía no han llegado iniciativas como el Eco Score, pero ya empezamos a tener fabricantes como Oatly y Quorn que etiquetan sus productos con una medida del impacto medioambiental de producirlos. Sin duda no tardarán en llegar más iniciativas al respecto.

Y finalmente, varios negocios alimentarios europeos, entre ellos un buen número de las cadenas de supermercados británicas, han firmado una carta en la que se manifiestan en contra de unas nuevas iniciativas legislativas en Brasil. Dicen que las nuevas leyes van a permitir que se deforeste aún más el Amazonas y aumente el terreno destinado al cultivo de soja y cría de ganado de carne. Por eso dicen que estarían dispuestas a comprometerse a no comprar alimentos producidos en Brasil (el país es uno de los grandes exportadores de Ternera, Soja y Café). Posiblemente esta nueva legislación no motive ningún cambio entre los clientes chinos, pero el volumen de las exportaciones a la Unión Europea y el Reino Unido es muy elevado.

Algunas cadenas como Iceland le dan una dimensión pública muy importante a sus acciones, con anuncios en prensa, y slogans en sus tiendas.

Como vemos, en el día a día de los negocios alimentarios no solamente está la búsqueda de la calidad, de productos innovadores, y de la eficiencia, cada vez más está integrado el respeto social, el medioambiental y la reducción del impacto, ante la presión de los consumidores que quieren comprar productos “verdes”.