Reino Unido: recetas del gobierno para una alimentación más sostenible.

Como no cuesta mucho imaginar, durante los días en los que se celebra la COP26, los medios de comunicación de este país están copados por noticias sobre el medioambiente y los avances que se hacen en las negociaciones. Si no les parece mal, aquí les dejo un resumen de una conferencia que pronunció el Director Científico del DEFRA, el equivalente aproximado en el Reino Unido al antiguo Ministerio de Alimentación y Medio Ambiente español.

La ponencia se tituló “Net Zero: A key driver for change in the UK food system”, y la pronunció el Profesor Gideon Henderson, Asesor Científico en Jefe del DEFRA en el marco de la conferencia anual del Instituto de Ciencia y Tecnología Alimentarias, hace una semana.

El gobierno se ha comprometido a que la economía británica en el 2050 tenga un balance de emisiones de gases con efecto invernadero neutral, “Net Zero” como se suele denominar en inglés, y el asesor científico enumeró en la conferencia varias iniciativas que la sociedad y el gobierno pueden tomar para alcanzar este objetivo:

Cambiar el patrón de las proteínas que consumimos: los británicos consumen diariamente el doble de proteína que dictan las recomendaciones dietéticas, por lo que reducir por ejemplo el consumo de carne, contribuiría a reducir el impacto medioambiental de la dieta de la nación. Más legumbres en la dieta, especialmente de las que se cultivan en el Reino Unido, además contribuirían a mejorar la salud del suelo por sus propiedades de fijación de Nitrógeno en el suelo.

Etiquetado medioambiental: a pesar de decir que hay evidencia que los consumidores no prestan mucha atención a este tipo de mensajes en las etiquetas de los alimentos, y además no siempre es fácil prestar atención a estos datos cuando se hace la compra online. Pero le parece positivo trabajar en esta dirección, porque piensa que los consumidores más jóvenes se toman la cuestión muy en serio y estas etiquetas podrán ayudarles a decidir qué comprar en consecuencia con sus valores. Ante la proliferación de distintos sistemas de etiquetado el científico piensa que lo mejor sería tener un sistema unificado y regulado.

Edición genética: el gobierno tiene mucho interés en aplicar esta tecnología en el desarrollo de nuevas variedades, y por eso apenas se desvincularon de la Unión Europea lanzaron la consulta para recoger opiniones de cara a una futura regulación. Piensa que puede ser una herramienta muy importante para combatir y para lidiar con los efectos del cambio climático, por la capacidad que tiene de desarrollar variedades más resistentes al clima que esperamos tener en el Reino Unido en los próximos años, variedades más resistentes a las plagas, que requieren menos fertilizantes y así reducir su impacto medioambiental, etc.

Piensa que la regulación que le gustaría ver en el Reino Unido permitirá que sean las empresas más pequeñas las que lideren la innovación en este campo, al no ser necesarias grandes inversiones, algo muy alineado con las ideas del gobierno. Sin embargo, al igual que con los OGMs, queda por ver la aceptación que tendrán los consumidores de estos productos.

Granjas Verticales y Cultivos en Humedales: que permitan aumentar la producción de hortalizas y algunas frutas, para mejorar la soberanía alimentaria del Reino Unido, por utilizar formas de cultivo más intensivas (las granjas verticales) o aprovechar los humedales que en la actualidad no se cultivan. Ambas formas de cultivo tienen un impacto medioambiental menor que la agricultura convencional en el Reino Unido, según el científico.

Desperdicio Alimentario: en este país el 70% del desperdicio se produce fuera de las granjas donde se producen los alimentos, y teniendo una contribución elevada en el conjunto de las emisiones, el poder atajar este problema producirá una mejora significativa.

Además de esto, se suele citar el comer más productos locales y de temporada como una medida que permitiría al Reino Unido reducir las emisiones asociadas con alimentar a su población. Para reducir la dependencia de los alimentos producidos en otros países queda un gran camino, y sobre todo, revertir la tendencia de los últimos años. En el año 1984 el 22% de los alimentos que se consumían provenían de las importaciones, mientras que el sindicato agrario NFU estima que en el 2021 esta cifra será del 40%.