UK: Competir en precio en medio de la pesadilla de la inflación.

Tesco promete los precios más bajos en productos de marca de fabricante.

La ola inflacionista que afecta a un gran número de países del mundo ve como su efecto se multiplica en el Reino Unido parece ser que por culpa de la adaptación a las nuevas relaciones internacionales tras el Brexit, y como es de esperar, la preocupación entre los ciudadanos, empresas y gobierno es máxima. Si no fuera por las turbulencias políticas, pienso que no se hablaría de otra cosa en este país. 

Ayer se publicó el dato de la inflación interanual en el Reino Unido en mayo, y según la Office of National Statistics, el dato del IPC interanual para este mes era de un crecimiento de precios del 9.1%, algo no visto desde hace cincuenta años en este país. El de los alimentos es de un 8,5%, mientras que en marzo el aumento era del 6%. Pero parece que lo peor todavía no ha llegado, ya que por ejemplo el Banco de Inglaterra predice que la inflación va a llegar hasta el 11% en octubre y espera que a finales del 2023 se sitúe en el 7%. Otras instituciones, como el IGD, predicen que la inflación alcanzará el 15% antes del fin de año, y que vamos a continuar con unos índices inusualmente elevados durante el año que viene, mientras que en los países de nuestro entorno la inflación será mucho menor (Euromonitor calcula que para la Eurozona la inflación a final del 23 será del 3% y en USA será del 4%).

Es muchísima presión para las familias, que con el dato de este mes supone ya que tengan que gastar casi £500 más al año en alimentación, además del dinero de más necesario para pagar la calefacción y la energía del hogar que también está subiendo, y la gasolina del coche (que en este último mes tiene un índice del 28% interanual). Los sueldos han subido de media un 4% respecto al año anterior, como se puede ver muy por debajo de la inflación.

Los supermercados ya llevan unos meses notando como los consumidores están cambiando sus patrones de compra para no gastar tanto dinero en productos de gran consumo. Impresiona escuchar al presidente de Asda, Stuart Rose, decir cómo han detectado que los compradores están poniendo menos productos en la cesta de la compra, y se ponen como límite de gasto unas £30. O al Director General de Iceland, Richard Walker, decir como ve que están vendiendo menos patatas porque los consumidores no quieren hervirlas y buscan otros carbohidratos que les resulten más baratos. Comprar más MDD, recurrir a la gama de primer precio, o cambiar de supermercados ya era algo con lo que se contaba, al igual que todo esto está favoreciendo más a los discounters por su buena imagen de relación calidad/precio.

Asda y Morrisons han apostado por bajar precios, mientras que las otras dos cadenas del top 4, Tesco y Sainsbury’s, apuestan por varios mecanismos que les ayuden a ser percibidos como más baratos: ambos tienen una garantía de ser tener los precios más bajos en algunas referencias, ofrecen descuentos exclusivos a los clientes que sean miembros del club de fidelización, o bien prometen que una serie de referencias tienen el mismo precio o menor que las referencias equivalentes de Aldi. Tesco tiene unas 650 referencias en esta promoción, y Sainsbury’s 250, aunque este último promete que muchas de las referencias incluidas son los productos que más vende, y que por lo tanto ayudan a más clientes con estos precios bajos. Lo bueno de este mecanismo es que es muy genérico, permite que las referencias entren y salgan a conveniencia de los supermercados, y si Aldi sube precios por la presión de la inflación, Tesco y Sainsbury’s también pueden subirlos.

A pesar de esto, los discounters siguen batiendo a las grandes cadenas en cuanto a precio cuando hablamos de una cesta de la compra completa, como lo demuestran los análisis que van publicando las asociaciones de consumidores o la revista The Grocer. En su edición de la semana pasada, una compra de 33 referencias en todas las cadenas dejaba a Lidl como la más barata, con £45.64, seguido de Aldi con £45.88. Las del top 4 estaban entre las £51.69 de Asda y las £52.82 de Tesco, aproximadamente un 15% por encima.

No hemos hecho nada más que empezar, y se avecinan tiempos de mucho estrés para todos, familias de consumidores y gestores de las empresas de la cadena alimentaria.