Brexit y Alimentación XXV: los terceros países contratacan!

Se añade otro capítulo a la saga interminable del Brexit, de la mano de países como Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Canadá y Estados Unidos, que se sienten perjudicados por las turbulencias del Brexit y quieren sacar partida.

Según informaban varios medios la semana pasada, estos países han solicitado a la OMC una compensación comercial, porque aseguran que las turbulencias del Brexit están teniendo un efecto negativo en sus flujos comerciales, y esencialmente, no es culpa suya que el Reino Unido quiera separarse de la Unión Europea. La queja se ha presentado durante las negociaciones que se están llevando a cabo en la OMC para ver cómo dividir entre la UE y el Reino Unido las cuotas comerciales de las importaciones contempladas en los acuerdos que tiene la UE con terceros países. Se contempla que estas cuotas se dividan entre el Reino Unido y el bloque europeo según el balance comercial para cada producto durante los últimos años, pero estos países alegan que eso les va a perjudicar, y resta flexibilidad a lo que habían acordado.

Los ganaderos de cordero británicos, uno de los grupos más preocupados por los acuerdos comerciales post Brexit.

Según los expertos consultados por The Grocer, estos países demandan un mayor acceso al mercado británico, algo que naturalmente no desean los agricultores y ganaderos británicos. Éstos verán como se les resta facilidades para exportar a la vez que tienen que competir con productos de otros países en su mercado natural. El colectivo productor espera que se llegue pronto a un acuerdo sobre esta cuestión, y que las concesiones británicas no sean demasiadas para no perjudicar su mercado. Además, estas concesiones, le restarán elementos de negocioación al gobierno británico cuando negocie tratados de libre comercio con Australia, Nueva Zelanda, etc, puesto que algunos de sus productos ya tendrán una cuota determinada con acceso al mercado británico sin tarifas, en vigor a estos acuerdos.

Y mientras tanto, en el Reino Unido, seguimos en campaña electoral, esperando a ver quién toma el control del 10 de Downing St y lidera el Brexit y el país.

Brexit y Alimentación XXIV: Impacto en HORECA y el Menú Brexit.

Las historias relacionadas con el Brexit centran la atención del país, y mientras seguimos viendo como el gobierno está determinado a que el 31 de Octubre el Reino Unido salga de la Unión Europea con o sin acuerdo, los partidos de la oposición y algunos rebeldes del partido de gobierno también acuerdan una estrategia y planifican acciones para retrasar el Brexit y quien sabe si pararlo.

Se conocen también los planes de contingencia de algunas empresas del ámbito de la restauración, como Compass Group (cuyo negocio en el Reino Unido importa el 20% de sus alimentos de la Unión Europea), Bidfood (el proveedor de las empresas de restauración lleva casi un año trabajando con sus clientes para ayudarles a ajustar los menús y conseguir que dependan menos de los alimentos importados. Una de las medidas es la de desarrollar más menús vegetarianos, porque al ser el precio un componente importante de la política de compras de muchas instituciones, la carne local puede llegar a ser inasumible para algunos presupuestos), o la cadena de pubs Wetherspoons (ellos toman una acción más mediática por la dimensión pública del CEO y su posición en contra de la Unión Europea, por lo que dan de baja referencias de cervezas, vinos y licores europeos, para dar prioridad a las cervezas británicas y los vinos de América del Sur, Australia etc, sin contemplar los problemas a la hora de importar que pueda haber).  Uno de los impactos de más importancia va a ser el del personal, ya que el sector emplea a un gran número de ciudadanos europeos, para los que la restauración en muchas ocasiones es el primer trabajo en este país. El Reino Unido ya no es tan atractivo como antes para los inmigrantes europeos, por la combinación de ambiente post Brexit, malas expectativas sobre el crecimiento económico, y la devaluación de la moneda, y es posible que tras un Brexit sin acuerdo se anule la libertad de movimiento de forma inmediata.

Supongo que uno de los planes más peculiares es del de la empresa Rank, que tiene un par de cadenas de Bingos en el Reino Unido (Mecca Bingos y Grosvenor Casino) donde, acertadamente, han eliminado los productos importados del menú, pero que para conseguir más eco mediático lo han llamado “Brexit Menú” (seguramente estas cosas hagan felices al público objetivo de estos negocios, sobre todo los Mecca Bingos). Así pues las cervezas del continente quedan fuera, y solamente ofrecen cervezas de cerveceras británicas. Y también sustituyen las gambas por cigalas escocesas.

El análisis que la consultora MCA ha realizado sobre le impacto en el sector HORECA de un Brexit sin acuerdo dibuja un escenario sombrío. Según ellos, la pérdida de confianza de los británicos en la economía y las acciones que están tomando para prepararse ante el futuro incierto restaron al sector un valor de £1.400 millones, y anticipan será mucho más severo tras el Brexit. Un Brexit sin acuerdo puede reducir la economía británica entre un 4.75% y un 7.5%, reduciendo la facturación del sector HORECA en unos £5.400 millones. En caso de un Brexit con acuerdo, que permitiera mantener al Reino Unido dentro del mercado único y además los acuerdos comerciales con otros países, estiman que las pérdidas también serían significativas, del orden de £3.400 millones, debido a la ralentización de los planes de expansión, el clima de incertidumbre económico, la posible devaluación de la moneda y la dificultad para contratar empleados.

Mensaje anti Brexit en los tiquets del restaurante Westminster Kitchen “Brexit es algo malo. Los inmigrantes hacen del Reino Unido un gran país. Además te han preparado y servido la comida de hoy.” Fotografía de Westminster Kitchen.

Brexit y Alimentación XXIII: despensas, almacenes y suspensión de las normas que regulan la competencia.

Tras el relevo al frente del gobierno británico y las manifestaciones del nuevo equipo que está al frente del país parecen haber aumentado muchísimos las probabilidades del Brexit sin acuerdo, que las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido se rompan abrúptamente el próximo 31 de octubre. Aunque como en ocasiones anteriores, nunca podemos estar seguros del todo de nada, ya que también hay muchos planes para tumbar el gobierno y congelar la situación, rumores de elecciones generales que se pueden convocar en breve, y quien sabe qué más.

Por lo que respecta a los protagonistas de este blog, los consumidores y las empresas de la cadena agroalimentaria, la preocupación vuelve a ser máxima.

Los consumidores vuelven a hacer acopio de alimentos y bebidas básicas, junto con las medicinas que necesitan, para hacer frente a las interrupciones que se preveen durante las primeras semanas del Brexit. Según un informe de la entidad financiera Premium Credit, los británicos ya acumulan alimentos bebidas y medicinas por un valor de £4.000 millones (el valor del gran consumo alimentario es del orden de los £ 100.000 millones anuales) y se espera que esta cifra crezca a medida que nos acerquemos a octubre. El 74% de las personas que hacen acopio han comprado alimentos de más.

Las tensiones que esto aporta al sector son importantes, porque estas compras no se van a producir luego, los consumidores tirarán de despensa haya o no haya Brexit, y por otro lado, el consumo está tan retraído por la falta de confianza en el futuro que estas compras para consumir después no acaban de suponer que las ventas crezcan mucho.

Además está la acción del propio sector alimentario, también haciendo acopio de materias primas y productos básicos para poder mantener las fábricas en funcionamiento y los lineales llenos a pesar de las dificultades que tras el Brexit habrá para la importación de alimentos. Ya se hizo para la primera fecha, el 29 de marzo, con los consecuentes problemas de cash flow e incrementos de costes, pero ahora el reto es mayor porque hay muy poco espacio disponible para almacenar alimentos. Con el advenimiento de la campaña navideña las empresas están almacenando ya productos típicos de esos días.

Además advierten que hay mayores dificultades en noviembre que en un Brexit en abril. A medida que nos vamos adentrando en el invierno el Reino Unido depende más de la importación de frutas y hortalizas, y las previsibles dificultades para importar estos productos acabarán con supermercados desabastecidos y productos más caros. Además muchas empresas han sufrido los desequilibros en el cash flow de las operaciones de preparación de marzo.

El sector ha vuelto a solicitar al gobierno que suspenda la normativa de protección de la competencia, para que el sector unido pueda tratar con más libertad las preparaciones ante el Brexit y, según ellos, facilitar un esfuerzo coordinado que asegure todo el país recibe el mejor servicio posible del sector alimentario.

Brexit y Alimentación XXI: los consumidores llenan las despensas.

Apenas quedan 6 semanas para el Brexit y seguimos sin tener pistas por ninguno de los posibles resultados. Por ahora, el 29 es posible que

  • salgamos de la Unión Europea sin acuerdo (el Hard Brexit)
  • salgamos de la Unión Europea, con el acuerdo de Theresa May
  • se acuerde un aplazamiento de la salida, al pedir el Reino Unido más tiempo.

Las apuestas estaban con el Hard Brexit, pero ayer, aparentemente uno de los negociadores del gobierno británico se fue de la boca en un bar en Bruselas, y se le escuchó revelar que el plan de Theresa May era tratar de buscar un aplazamiento de la salida. Sea lo que sea, que el 29 de marzo acabec consumándose el Brexit ya no da tanto dinero si se apuesta por él, y suben las probabilidades del aplazamiento.

¿Y qué piensan los consumidores ante esto? En general, el clima es de desconfianza ante lo que están haciendo los políticos es muy grande. Según la medida que toma GfK sobre las preocupaciones de los británicos, la economía es la principal preocupación, ante la incertidumbre de lo que va a suceder en las próximas semanas y como quedará el país tras la salida de la Unión Europea.

Es fácil prepararse para afrontar el caos del Brexit con las cajas de alimentos que vende la empresa Emergency Food Storage por £300

Desde hace unos pocos meses se habla de la figura de los “preppers”, inspirados en los movimientos de supervivencia. Son personas que se preparan para una disrupción severa de la vida cuotidiana tras el Brexit, y en consecuencia acumulan comida para la familia y la mascota, medicamentos y otros productos de primera necesidad en casa, han adelantado en la medida de los posible todas las visitas que tengan que hacer al médico, llevado el coche al garage para la revisión, etc. Hay grupos de facebook y forums en webs como Mumsnet con consejos, listas, y todo lo que se necesite para buscar un poco de comfort entre ansiosos.

The Grocer ha encargado un estudio para tratar de cuantificar esto, y según ellos el 10% de los consumidores británicos están de forma activa comprando más alimentos para almacenarlos en casa. Un 40% de los consumidores están preocupados porque piensan que habrá problemas de suministro.

Nos puede parecer raro que en el séptimo país más rico del mundo los consumidores tengan que prepararse para afrontar un problema así. Pero es un problema de “ricos”, y si se producen disrupciones, seguramente serán puntuales y serán durante un periodo de tiempo limitado. Pero independientemente de esto, el problema son hogares ya bajo presión. Cada vez más familias británicas se están empobreciendo. Si miramos a la parte más pobre de la población, según Oxfam, 500.000 personas viven prácticamente exclusivamente de las donaciones de alimentos, y en un 15% de los hogares hay problemas para que todos los miembros cubran sus necesidades alimentarias.

Los fabricantes y supermercados también están “acumulando” existencias. La semana pasada el mismo Ocado anunciaba que estaba acumulando piezas de recambio para las máquinas de sus almacenes automáticos, mientras que en estas últimas semanas hemos ido conociendo los planes de las cadenas de supermercados como Tesco y Marks & Spencer, y los de algunos fabricantes.

En caso de salida sin acuerdo de la Unión Europea, los primeros días van a ser complicados, porque se tienen que poner en marcha las fronteras, y además entrarán en vigor nuevas normas de etiquetado (se tendrá que quitar la famosa “e” que se imprime junto al peso, por ejemplo, y algunos otros ajustes). Aquí parece que va a imperar el sentido práctico, y por ejemplo, el gobierno permitirá seguir importando productos de la Unión Europea como hasta ahora, aunque habrá que remitir información sobre las importaciones y los certificados que van a exigir, dentro de un plazo más o menos amplio que asegure que los frescos siguen entrando de forma fluida desde la Unión Europea. Aunque quedan todavía muchos puntos por aclarar, en lo referente al IVA, las exportaciones del Reino Unido a la Unión Europea, y el comercio con terceros países que ahora entran dentro de los acuerdos de la Unión Europea (apenas se han firmado acuerdos de continuidad con unos pocos países, como Suiza, Chile y las Islas Faroe).

A largo plazo, todo es posible, como nos cuentan.

El gran consumo ultima su preparación para el Brexit.

Apenas quedan dos meses para que se cumpla el plazo estipulado en el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea y seguimos teniendo las mismas pistas que hace dos años sobre cuál va a ser el resultado del Brexit. Aunque parece muy probable que el Reino Unido trate de extender el plazo para seguir negociando, también es posible que se precipite una salida sin acuerdo, con severas consecuencias sobre todo para Gran Bretaña.

Las empresas del mundo de la alimentación no pueden esperar y llevan meses analizando los posibles escenarios y estableciendo planes de contingencia. Naturalmente, a medida que se aproxima la fecha, vamos teniendo noticias de estos planes y lo que las empresas están haciendo ya para minimizar los problemas que se esperan las primeras semanas tras un hipotético Brexit sin acuerdo.

Recordemos: en caso de un Brexit sin acuerdo, el Reino Unido sale de la Unión Europea y de su unión aduanera, y pierde el acceso preferencial a todos los mercados con los que la UE tiene acuerdos comerciales, entre otros muchos cambios. Se pondrán en vigor las disposiciones de la Oficina Mundial de Comercio, en cuanto a tarifas de comercio internacional como de procesos. Los productos que vienen o se envían a la Unión Europea no podrán pasar las fronteras sin control alguno, por no pertenecer el Reino Unido al mercado común, y se impondrán controles en las fronteras. Lo mismo pasará para otros productos de países terceros con acuerdos con la UE.

El gran temor de la industria son estos primeros días, en los que el Reino Unido y los países europeos tienen que establecer controles de entrada. Las importaciones en el Reino Unido se pueden verse seriamente afectadas, hasta que el propio país tenga en marcha todos los procedimientos necesarios para permitir el tránsito de mercancías. Las cadenas de suministro más tensionadas pueden sufrir retrasos y paradas importantes, y para las cadenas de productos frescos los retrasos pueden significar que algunos productos se echen a perder.

El precio de los alimentos, tal y como reconoció hace unas semanas el ministro del medio ambiente, medio rural y alimentación, Michael Gove, se incrementará. A los incrementos por las tarifas se le tiene que sumar la más que probable devaluación de la libra (perdió ya súbitamente un 15% tras el anuncio del resultado del referéndum sobre el Brexit) y todos los alimentos importados se encarecerán de golpe.

Tesco y Marks & Spencer han reconocido que están acumulando productos ambiente para evitar quedarse sin existencias durante las semanas siguientes a un posible Brexit sin acuerdo. El 70% del negocio de Marks & Spencer es producto fresco o refrigerado, por lo que el impacto de la disrupción en las fronteras puede ser muy importante para ellos, y tratan de mitigarlo en lo que esté en sus manos. Sin embargo en el caso de Tesco, por cuota de mercado y surtido, la tarea parece titánica, y llevan tiempo planificando esto con sus principales proveedores a los que han ido pasando pedidos algo mayores que lo habitual. Han contratado contenedores que se han instalado al lado de los grandes hipermercados, en los que van a guardar producto que llevarán a las tiendas cuando sea necesario.

Lidl ha abierto un departamento de importaciones en sus oficinas en Londres, que va a gestionar los nuevos trámites administrativos necesarios para hacer pasar los productos por las fronteras tras el Brexit.

La industria cárnica se prepara acumulando principalmente toneladas de ternera, acelerando las importaciones de la República de Irlanda y de países como Polonia, Dinamarca, etc y así tener un colchón de seis a ocho semanas para poder atender los pedidos en caso de disrupción. Se enfrentan al problema de la limitada capacidad de almacenamiento que hay en el país, pensado más en la distribución de carne que en guardarla.

La Federación de Industrias de Alimentos y Bebidas (FDF) está trabajando para el post Brexit, además de todas las guías y asesoría que ofrece a las empresas en estos momentos. Como el Brexit va a afectar con mayor intensidad a las empresas más pequeñas, que tienen menos liquidez, pueden tener menos recursos para adaptarse a la nueva situación, y pueden necesitar más tiempo para ajustarse a los cambios en el comercio internacional que vengan tras el Brexit, la FDF negocia con los bancos una línea de crédito preferente para estas empresas pequeñas garantizada por el gobierno, y que puedan acceder con mayor facilidad a liquidez en caso de no poder adaptarse rápidamente a la nueva realidad. Esperan ayudar a más de la mitad de las 2.000 PYMES cuyo negocio es principalmente exportar producto a países de la Unión Europea, y que serán los más afectados. Tras la crisis financiera del 2008 se lanzó una iniciativa similar.

Todas estas acciones tienen un coste tremendo, para tratar de cubrir unas circunstancias que a día de hoy no sabemos si van a ocurrir. El sector alimentario opera con poco margen, y adelantar compras, almacenarlas y asegurarlas aún lo erosiona más, destrozando además el cash flow de muchas de las empresas.

Brexit y Alimentación XIX: “wait and see”.

Disculpen la ausencia de actualizaciones sobre el asunto del Brexit. Los que estén siguiendo la situación política ya sabrán que todavía no hay nada claro. Quedan menos de 200 días para que se consume el Brexit, y nadie sabe qué pasará el día 30 de marzo del 2019. Por no saber, no sabemos si es mejor que nos pille en el Reino Unido o fuera de él.

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Junto aquí varias de las últimas noticias sobre el asunto, que ponen los pelos de punta.

La Cámara de Comercio Británica acaba de publicar un estudio sobre el grado de preparación de las empresas para el Brexit (es un estudio general, no exclusivo de las empresas alimentarias). El resultado es desolador. Dos terceras partes de las empresas no han preparado ningún plan de contingencia, ni analizado el impacto que tendrían en ellas los distintos escenarios. Muchas empresas, naturalmente, son muy pequeñas, pero de las de más de 250 empleados, el 25% no ha realizado este análisis. La presión en la gestión del día a día es indudable, además la incertidumbre hace mella en el gasto de los consumidores y repercute en la economía y se ponen las cosas difíciles para todos, pero parece irresponsable no tener previsto algo.

El principal problema es que los escenarios posibles son muy distintos entre sí, desde que no pase nada y nos quedemos en la Unión Europea, al periodo de transición, que nos quedemos en la Unión Aduanera, un acuerdo ad hoc, y finalmente, la ruptura total. Y aunque que nos quedemos en la Unión Aduanera o se llege en marzo a un acuerdo ad hoc parecen descartables, no creo que haya nadie que apueste seriamente por ninguna de las opciones.

El Brexit no solamente afecta a la confianza de los consumidores si no que tambíen a la de los empresarios. En caso de no haber acuerdo de salida, un 20% declaran que invetirán menos, y el contratar menos personal y valorar llevarse parte de la producción fuera del Reino Unido alcanzan niveles parecidos. En la encuesta que acaba de realizar el Instituto de la Cadena de Suministro a directivos de empresas británicas y europeas que envían productos a las islas, concluye el instituto que un 10% de los negocios que importan o exportan podrían irse a la quiebra si la nueva burocracia supone retrasos en las aduanas entre el Reino Unido y Europa de más de 10 minutos.

El gobierno ha emitido notas algo confusas sobre qué puede pasar los primeros días tras el Brexit. Si se suspenden los trámites aduaneros que han regido el paso de productos por las fronteras durante los últimos años es más que probable que haya retrasos, por lo que inmediatamente se empezó a hablar de acumular medicinas, alimentos básicos etc. Incluso el gobierno ha nombrado un Secretario de Estado para su Ministerio de Alimentación, el Sr. David Rutley (ex Asda y Pepsico) para tratar de preparar la acción del gobierno durante los primeros días tras el Brexit, y asegurar que no se produce desabastecimiento de alimentos en ninguna parte del país.

Las grandes empresas indudablemente están nerviosas, y junto a los anuncios de llevarse la producción fuera del país se empieza a hablar de la puesta en marca de los planes de contingencia, principalmente la acumulación de algunas materias primas para evitar tener que parar las fábricas tras el Brexit, como está haciendo Mondelez, o ha anunciado Aldi que está planificando la acción.

Mientras, la Federación de Industrias Alimentarias en el Reino Unido, la FDF, continúa pidiendo al gobierno claridad y una dirección. Dice que el Brexit está suponiendo un aumento de los precios de los alimentos primero por culpa de la devaluación de la moneda, y ahora por la reacción de las empresas a acumular materias primas para evitar parar y los problemas de importación que el propio gobierno prevee ocurran los primeros días tras el Brexit.

 

La ola de calor afecta a la sección de frutas y hortalizas en UK.

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El Brexit y los efectos del cambio climático están poniendo el acento en la cuestión del origen de los alimentos que comemos en el Reino Unido.

El Reino Unido importa más del 90% de la fruta que consume, y el 40% de las hortalizas, y una gran parte del total de las importaciones proviene de países de la Unión Europea, por lo que el cambio en la relación va a afectar indudablemente al precio de estos productos y a los trámites necesarios para importarlos. Es por ello previsible que tras el Brexit los precios de estos productos aumenten.

Pero además los fenómenos metereológicos también están dejando huella en la sección de las frutas y hortalizas. El invierno del 2017 estuvo dominado por los problemas de abastecimiento de hortalizas desde España, y ahora este verano estamos sufriendo las consecuencias de la intensa ola de calor que ha vivido el país, que ha pasado prácticamente del invierno al verano con una primavera cortísima. La producción de muchas hortalizas y algunas frutas se está viendo afectada, mientras que en otros casos como las cerezas, el calor les beneficia y se ha obtenido una cosecha excelente.

El primer problema fue durante el final de la primavera. Las temperaturas inusualmente altas y la práctica ausencia de lluvia redujeron la cosecha prevista de los espárragos ingleses, y se detuvo el crecimiento de los guisantes, por culpa del calor. Además el calor ha favorecido el desarrollo de más plagas.

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Después llegó el turno a las lechugas, que tampoco podían crecer por el calor y la falta de lluvia, y se tuvieron que importar de otros países para lograr atender la demanda.

Ahora es el turno de los pepinos, con un número significativo de tiendas desabastecidas y los clientes quejándose en las redes sociales. El Reino Unido produce solamente un 30% de los pepinos que consume en esta época del año, y tiene que importar un gran volumen de Holanda, país que sufre en estos momentos escasez de pepinos.

Las consecuencias de la sequía y el calor van a sentirse durante muchos meses más, advienten los agricultores. Las zanahorias que se recogen en invierno, por ejemplo, no han recibido la lluvia necesaria, por lo que se espera que la cosecha sea un 40% menor de lo habitual, y el Reino Unido tenga que importar un producto para el que normalmente es casi autosuficiente.

 

Brexit: el gobierno advierte a la industria que deben estar preparados.

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La evolución de las negociaciones del Brexit es de todo menos predecible. Tras los últimos desarrollos sobre la propuesta del gobierno británico, las modificaciones que se hicieron en el Parlamento, y que la UE no vea adecuada la nueva propuesta, parece que nos precipitamos hacia un Brexit sin acuerdo, que abocaría al país a muchos cambios abruptos.

Por parte alimentaria, seguramente el cambio inmediato más significativo será el restablecer las aduanas, y establecer las tarifas de la OMC para los alimentos. Como no hay nada preparado (harán falta lugares físicos donde hacer las inspecciones, aparcamientos para los vehículos que esperen al paso fronterizo, etc) el gobierno ha decidido advertir a la industria alimentaria que tienen que hacer todo lo posible por minimizar la disrupcción que supondrá el cambio, sobre todo en las primeras semanas. Incluso aunque el Reino Unido decidiera no inspeccionar los productos que le llegan del continente, al otro lado habría controles, y las fronteras se colapsarían seguramente por la novedad. El Reino Unido importa el 40% de los alimentos que consume, y una parte muy significativa viene de la Unión Europea. La idea que han propuesto es que la industria empiece a acumular alimentos, de forma que si se produce el caos que se espera en las aduanas, no nos quedemos sin los productos más básicos.

Naturalmente, las respuestas de la patronal de los fabricantes y la de los distribuidores no se han hecho esperar: es ridículo. Acusan al gobierno de falta de diálogo sobre esta cuestión ya que ninguna empresa ni asociación ha conseguido tratar el tema con ellos, y de desconocimiento de cómo opera la industria, normalmente casi sin stock. Acumular producto significaría utilizar más liquidez, alquilar más almacenes, algunos refrigerados o en congelación, con el consiguiente aumento de los costes.

A pesar de esto, las cadenas y los fabricantes ya están empezando a prepararse para un Brexit abrupto. Ayer se hacía público que Aldi estaba trabajando con sus proveedores para analizar los posibles impactos y las medidas que podían tomar, y otras cadenas tratan de reforzar su aprovisionamiento de productos de fuera de la Unión Europea, unos flujos que piensan no se verán tan afectados como las importaciones de la UE.

Mientras tanto, seguimos sin saber a qué atenernos.

Calidad Diferenciada y Brexit: primeras noticias.

A pesar que estos días no hay grandes titulares sobre el Brexit (más allá de los disgustos que le da al gobierno la Cámara de los Lores) las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea continúan día a día. Tras los grandes acuerdos alcanzados a finales del año pasado y principios de este que definen a grandes trazos el escenario, ahora se están manteniendo reuniones para tratar las cuestiones técnicas una a una, que formarán parte del acuerdo de salida, del periodo de transición y si es posible, del acuerdo futuro de relación comercial.

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Hasta ahora no se había hablado del régimen de Calidad Diferenciada (DOP, IGP y ETG) y su posible futuro post Brexit, pero hace unos días hemos tenido novedades gracias a una intervención parlamentaria. Parece ser que en medio de estas negociaciones, la posición de partida del Reino Unido es el de solicitar a la Unión Europea que proteja en su territorio los productos de calidad diferenciada del Reino Unido, pero todavía no se sabe si va a haber reciprocidad.

El propio Reino Unido tiene 65 productos suscritos al reglamento de Calidad Diferenciada, del total de 1.400 que hay en la totalidad de la Unión Europea. El más popular sin duda es el Scotch Whisky pero también hay un buen número de quesos, productos cárnicos, etc. Recordemos tambíen que la legislación de la Unión Europea ampara también a productos de muchos otros países, como el té de Darjeeling, el café de Colombia, etc, que seguro que estarán siguiendo atentos el devenir del Brexit.

Vino Morrisons.JPGComo sea el acuerdo final es una cuestión importante. La negociación debe incluir qué se va a hacer durante el periodo de transición, y si hay acuerdo, cual va a ser el escenario post Brexit.  En este país los productos de calidad son apreciados, y los consumidores están dispuestos a pagar más por productos como el Champagne, el vino de Rioja, el Queso Gruyere, etc. Pero por otro lado, también hay mucha presión por firmar acuerdos de libre comercio con otros países que no observan la protección de estos productos, y estas protecciones podrían ser una barrera, por lo que las expectativas de futuros acuerdos con terceros países podrían tener tambíen una influencia determinante.

Una vez se consume la salida, el Reino Unido tendría que desarrollar su propia legislación para establecer qué productos pueden acogerse a la calidad diferenciada, y qué medidas va a tomar para proteger los suyos y los de otros países que se vendan en su territorio. Si hay acuerdo será algo consensuado con la Unión Europea, si no lo hay será lo que el Reino Unido quiera.

Acumular para evitar el caos del Brexit.

Curioso el artículo que aparecía en The Grocer la semana pasada, sobre los preparativos de las empresas para afrontar el Brexit.

El pasado lunes 19 de marzo se anunció la forma que tendría la relación Unión Europea / Reino Unido durante el periodo de transición del que se venía hablando como una posibilidad (desde que se acaba el plazo dado por el artículo 50 hasta la salida definitiva del Reino Unido de la Unión Europea, a finales de diciembre del año 2020). Gracias a este acuerdo, si finalmente entra en vigor en marzo del año que viene, las empresas tendrán  algo más de tiempo para prepararse porque se mantiene el mercado único, la unión de fronteras, y la gran mayoría de las relaciones establecidas entre el Reino Unido y la Unión.

Las empresas del sector alimentario dependen en buena medida de las importaciones desde la Unión Europea, y están muy preocupadas no solamente por la gestión de las fronteras en el escenario post Brexit, si no por cómo va a ser el día después, cuando los oficiales en las fronteras británicas tengan que poner en marcha las nuevas medidas que el Reino Unido habrá ido preparando durante el periodo de transición. Naturalmente, tratándose de alimentos, y además en muchos casos perecederos, la preocupación por no dejar las estanterías de las tiendas desabastecidas es elevada.

Y es para evitar el caos que se puede producir las empresas preparan planes de contingencia, y según ha sabido The Grocer, algunas empresas planean acumular todo lo que puedan, y así evitar importar en la medida de lo posible durante las primeras semanas del post Brexit. Al problema de las fechas de caducidad y que no se puede hacer con todos los alimentos (verduras y otros frescos) hay que añadir el impacto que tendrá acumular producto de forma extraordinaria en el cash flow de la empresa, y los costes del propio almacenamiento, ya sea a temperatura ambiente o congelado. Pero de esta forma evitarán desplazar camiones por las fronteras, algo que potencialmente puede ser caótico los primeros días de enero del 2021, hasta que todo esté normalizado y empresas y oficiales estén ya acostumbrados a los cambios.

Es una solución práctica pero costosa, a la que se verán abocadas algunas empresas que quieran reducir sus riesgos mientras no haya más certezas alrededor del Brexit.

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La Federación de Detallistas se imagina el escenario de las importaciones y exportaciones post Brexit como un laberinto prácticamente interminable.