UK: vuelven las bajadas de precios.

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Tras un año y medio de inflación, se empiezan a ver signos de guerra de precios entre las cadenas británicas. Habíamos vivido esta situación durante tres años antes que el anuncio del Brexit devaluara la libra esterlina. Entonces, los productos importados se empezaron a encarecer como correspondía, y al final fabricantes y distrubuidores tuvieron que pasar los costes al público.

Esta vez no es Morrisons quien empieza, cadena que vive ahora un buen momento, si no Sainsbury’s y The Coop, dos negocios bajo presión.

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Hace unos días The Coop anunciaba que invertían £50 millones en reducir los precios de 640 productos básicos, tanto de marca como de su gama de MDD. Dicen que gracias a estas rebajas (para algunos productos llegan al 30%) sus clientes pueden llegar a ahorrarse £120. The Coop está en pleno proceso de transición, y registró pérdidas en sus cuentas del año pasado. Han trabajado mucho en su surtido y en la adaptación de las tiendas a los clientes que compran en ellas, y así competir mejor con las tiendas de convenience de Tesco y Sainsbury’s.

Y esta última cadena, Sainsbury’s, también ha decidido seguir por esta línea. Ellos han decidido invertir £150 millones para reducir el precio de 930 referencias. Según ellos, los clientes pueden ahorrar £4.50 a la semana, lo que supone gastar un 8% menos. Las rebajas también afectan a productos de marca y de MDD, de la mayoría de categorías. Gracias a esta medida Sainsbury’s se puede acercar a los precios de Tesco, pero queda todavía lejos de los precios de los discounters alemanes.

Se ve como una medida destinada a recuperar cuota de mercado de forma rápida. El aumento de ventas que experimenta Sainsbury’s se debe a la inflación, y desde noviembre pierden mes a mes cuota de mercado. Cuando Morrisons empezó la guerra de precios hace unos años, Sainsbury’s siguió como las demás cadenas, pero enseguida se vio penalizado por sus clientes al darse un conflicto entre la imagen de calidad y valores que quieren dar, y la carrera hacia el fondo que es la guerra de precios. Aquella vez idearon el lema de “poner los precios a trabajar por los clientes”, reduciendo el número de promociones y seguir una estrategía de SPB.

The Coop también tiene una relación especial con las bajadas de precios. Ellos también se precian de tener unos valores elevados, tratando de poner en el mercado productos de credenciales superiores, por ejemplo dando más prioridad al comercio justo. Aunque hace un par de años anunciaron que iban a relajar estos principios para poder competir mejor en precio, al final optaron por no hacerlo y trabajar más en adaptar la oferta para ser más relevantes, no más baratos. Incluso últimamente están subiendo el listón, con compromisos de carne 100% inglesa, más referencias de comercio justo, y el último, utilizar siempre carne de cerdos criados en libertad.

No obstante, el mercado sigue estando muy complicado para todos, con mucha presión por el mal estado de las economías familiares. Veremos pronto si las demás cadenas del top 4 reaccionan y entramos en otro ciclo de rebajas.

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Consumidores: Vuelve la cautela.

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El gran consumo británico ha tenido un buen año de crecimientos, donde la mayoría de cadenas que tenían problemas de ventas, han conseguido remontar (salvo el caso de Asda) y presentar buenos datos. Principalmente los dos que pasaban por una situación más crítica, Tesco y Morrisons.

Sin embargo, las buenas noticias no eran completas, dado que se ha crecido siempre por debajo de la inflación. Los consumidores han comprado menos y han pasado a escoger artículos más baratos (además de la curiosa shrinkflation, los productos que pierden peso pero mantienen el precio) y tras el periodo de bonanza, parece que va a llegar otro periodo de ajuste.

Las señales vienen de lo mal que lo está pasando el retail non food, de unas navidades que fueron regulares en el conjunto del gran consumo, y ahora, de los nuevos indicios de reavivarse la guerra de precios, con mucha actividad promocional en cadenas como Waitrose, y reducción de precios en productos esenciales en The Coop, Morrisons, Sainsbury’s y Asda.

La agencia Shoppercentric ha presentado los resultados de su encuesta anual a shoppers, y vienen a reforzar esta percepción.

  • Los consumidores ajustan el gasto. Un 44% admiten realizar pequeños cambios en su comportamiento para gastar menos (frente a un 16% hace un año) y 82% de los consumidores han notado que los precios han subido a lo largo del año. PAra un 26% la subida es excesiva.
  • Los consumidores quieren activamente gastar menos dinero, y para ello buscan los mejores precios (incluso la mitad de ellos reconocen que dividen la compra principal en dos tiendas para elegir los mejores precios en cada una de ellas), compran MDD por su mejor precio, y utilizan la compra online porque les permite controlar muy bien lo que gastan y evitar caprichos. Un 80% toma medidas para evitar el desperdicio de alimentos en casa.
  • Un 16% (un 5% más que el año pasado) ya no hacen la compra grande semanal y dividen la compra a lo largo de la semana. Realizan una media de cinco compras por quincena, frente a las 4 del año pasado.
  • Van a comprar más a discounters, con un 57% de shoppers declarando usarlos una vez al mes, frente al 83% que acuden al Top 4, o el 30% que usan el canal online al menos una vez al mes.

Los presupuestos familiares se ven reducidos porque crecen los gastos y no aumentan los ingresos, por lo que los consumidores vuelven a desarrollar estrategias para reducir el gasto, como vimos hace diez años. Aquella crisis encumbró a los discounters. Quizá esta pueda llegar a meter a uno de ellos en el top 4?

El PVP de la Leche vuelve a subir en UK.

Sin duda, el PVP que sufre un mayor escrutinio en el gran consumo británico es el de la leche, concretamente la referencia estrella que es la botella de leche fresca de 4 pintas. Es un producto que se compra con mucha frecuencia, con una alta penetración en los hogares, y además un mercado absolutamente dominado por la MDD,  apenas hay algunas marcas con elementos diferenciales, por lo que la mayoría de las ventas son de productos indiferenciados, salvo por los atributos que tenga el distribuidor en cuestión.

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“No los ordeñamos”. Los mensajes sobre la relación con los ganaderos son constantes en el gran consumo británico. Aquí, M&S.

La guerra de precios naturalmente supuso recortes en su precio, e incluso se dio una especie de carrera por reducir el precio varias veces para demostrar que se era el distribuidor más barato. Y lo curioso es que estas noticias no siempre fueron bien recibidas por los consumidores.

Los distribuidores intentaron no maltratar su reputación, con comunicación sobre el precio que pagan por la leche, sus prácticas con los ganaderos (en algunos casos tienen un contrato con una lechera, pero en los casos de Tesco, Sainsbury’s, Marks & Spencer y Waitrose tienen un grupo dedicado de granjeros a los que les compran la leche), explicando como se reparte el precio de la leche entre los diversos agentes, y la iniciativa de Morrisons y Arla de poner en el mercado una leche idéntica pero más cara porque ese diferencial de precio se traslada directamente al ganadero, y el consumidor elije qué quiere pagar por la leche.

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Tesco, entre las cadenas que suben el PVP de la leche este mes.

Bien, pues ahora se empieza a recorrer el camino contrario. Las cadenas que tenían el precio más bajo (Asda e Iceland, a 90p) ya lo subieron hace unos meses para igualarlo al precio general (£1), cuando empezaba a repuntar la inflación, y ahora ya se han apuntado a la subida las principales cadenas: Tesco, Sainsbury’s y Morrisons (casi el 60% de la cuota del mercado) ya tienen el producto a £1.10. Es una señal clara de lo ajustadas que están las cuentas de las cadenas.

 

 

 

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

Los discounters suben precios!

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Lineal de leche fresca en Lidl.

De la misma forma que cada español tenemos pensada una selección de fútbol ideal y distinta a la de los demás, los analistas del mercado tenían pensados muchos escenarios por donde iba a empezar la subida de precios: que si tal cadena tiene una deuda muy grande y tiene que proteger la cuenta de resultados, que si la otra ha invertido todo el margen que tenía en la guerra de precios y no le queda margen de maniobra, o de la otra que tiene poco poder de compra y los fabricantes le impondrán condiciones… pongan aquí las que quieran, a mi no se me ha ocurrido ninguna relacionada con Donald Trump pero seguro que lo habrá!

Al final, son los discounters los que rompen la tendencia bajista de los últimos dos años. ¿Quién iba a decir que los todo poderosos discounters iban a mostrar esta debilidad? Sus crecimientos no son tan impresionantes como hace unos pocos años, pero siguen siendo una pesadilla para los demás.

Mientras en las otras cadenas hemos visto que el control de la inflación se hacía por dar más presencia a su MDD, tímidos aumentos de precio en referencias no básicas, y en fabricantes reducción de formatos manteniendo el PVP, Aldi y Lidl han decidido que una de sus medidas sea subir el precio de los plátanos y la leche. Las dos referencias más vendidas en el Reino Unido, para las que ya eran los más baratos, y seguramente, tenían el margen ajustadísimo.

Las cuatro pintas de leche suben a 99p (desde 95p, o sea, un 4% de incremento). El resto de cadenas la venden a £1 (salvo Asda, que tiene el mismo precio que los discounters ahora), por lo que siguen estando en el rango de precios bajo, aunque menos que antes.

Los plátanos también suben, a 72p por kilogramo, poniéndose a la par que el resto de cadenas. Aquí la comparación es algo más difícil, porque en algunas cadenas se venden por peso, otras por unidades, y también varía para los que están embolsados.

Los plátanos se pagan en dólares, por lo que el precio que pagan las empresas británicas ha subido por la mera devaluación de la libra. El precio de la leche global también ha subido recientemente, y las envasadoras han tenido que ajustar sus precios en origen. El problema es que son productos muy básicos, que compra cada hogar, y que frecuentemente los consumidores usan como parte de sus referencias para evaluar lo caro o barato que es un supermercado.

Y en todo caso, significa cierta debilidad de los discounters. Para ellos una subida de precios en unos productos tan básicos es algo importantísimo, que va en contra de todos los mensajes que han ido lanzando hasta ahora. Seguramente tendrán ya pensado como contrarestrar los posibles efectos negativos en la percepción de los clientes, pero también está por ver la reacción de los competidores: si uno de ellos consigue poner un producto más barato que los discounters, se marcará un buen tanto.

Tesco vs Argos. ¿Ha vuelto el viejo Tesco voraz?

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Tesco ha recibido una cura de humildad estos tres últimos años. Ha visto como las iniciativas de su anterior CEO fracasaban una tras otra, y el nuevo destapaba problema tras problema (la mala contabilización de partidas extraordinarias de proveedores, la mala cultura que reinaba en la dirección de la cadena), y el posterior via crucis de juicios, recuperación de la relación con los proveedores, mejorar también la relación con las instituciones, y lo más importante para un negocio de gran consumo: recuperar el favor del público.

Ahora muchas cosas le van de cara: encadena trimestres de crecimiento, consigue ganar cuota de mercado por primera vez en cinco años, y ha salido triunfador del conflicto con Unilever al mantener precios (independientemente de lo que haya pasado puertas adentro, puesto que sólo se ha hecho pública una parte de la historia). Ahora son los campeones que defienden a los esforzados británicos para que puedan seguir comprando a precios bajos.

Y ahora lanza otra iniciativa directamente a la yugular de Sainsbury’s, como en los viejos tiempos en los que la voracidad de Tesco no le permitía no reaccionar ante cualquier movimiento de sus rivales.

Como hemos comentado, Sainsbury’s ha comprado la empresa dueña de Argos, y está integrando tiendas del especialista en non food en sus supermercados más grandes. Argos es una cadena con buena reputación en precios y una oferta multicanal excelente, por el surtido y el servicio.

Frente a las ventajas que pueda llegar a obtener Sainsbury’s de esta compra, Tesco planta cara a su rival con una campaña de comparación de precios (8000 referencias). Y como nos acercamos a las Navidades, han empezado por los juguetes, y también publican un catálogo de juguetes, al estilo de Argos. Desde hace una semana podemos ver en las tiendas de Tesco los precios de Argos en las referencias que ambos retailers comparten, y naturalmente, los de Tesco son siempre más bajos. Y para atraer aún más compras, han tenido durante la última semana de octubre una oferta del 3 por 2 para gran parte del surtido de juguetes, incluyendo Lego.

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Todo esto con mejoras del servicio. No sólo hay ahora una oferta de probar el “delivery saver” (entregas gratuítas de online en casa por una cuota anual) durante un mes, si no que al volver del verano quitaron los costes de entregas de compras en tiendas (Click and Collect), para facilitar aún más las compras de los clientes.

Seguramente arrasarán con el gasto que puedan hacer los clientes más adelante cuando fueran a comprar los regalos navideños, pero también adelantándose a otras fechas de descuentos significativas como el Black Friday y el Cyber Monday.

Empieza la guerra de precio de juguetes. ¿Por dónde seguirán? Como ven, estamos entretenidos.

 

Tesco: el Brexit se va a notar en el precio.

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John Allan, Presidente de Tesco plc. Fotografía de Tesco.

Todo lo que tiene que ver con el Brexit está enredado: hay multitud de intereses enfrentados, promesas sin fundamento, y políticos reactivos. Y lo normal es que Tesco acabara antes o después enmarañado en este problema tan grave al que se enfrenta la sociedad británica.

Hace unos días ganó una batalla mediática durante las negociaciones con Unilever. Se hizo pública la petición del fabricante de subir precios, y la negativa de Tesco a aceptarla. Poco después, el Director General de Tesco UK, Matt Davies afirmaba en la conferencia anual de IGD que Tesco iba a hacer todo lo posible por mantener los precios. Sus clientes tenían que afrontar muchas incertidumbres ante el cambio, y ellos querían protegerles por lo menos en lo que a Tesco le concierne: mantener al mínimo los posibles aumentos de precio de los productos de gran consumo.

Esto venía a contrastar con algunos mensajes que se han lanzado estas dos o tres últimas semanas sobre la inminencia de la subida de precios y el fin de la guerra de precios, principalmente por culpa de la crisis de cambio de la libra esterlina y su pérdida de valor frente a los dolares y los euros.

Sin embargo, las declaraciones que hizo el presidente de Tesco, John Allan, ayer a la BBC iban en otra dirección a lo que se había dicho desde Tesco hasta entonces. En una entrevista llegó a afirmar que si la libra seguía devaluada no iba a quedar más remedio que trasladar esta situación a los PVP. No veía aumentos del precio del 10 al 20%, como se ha anticipado, si no más bien en el orden del 2 al 3%. El trabajo de Tesco para proteger a sus clientes no es evitar que suban los precios, decía, pero sí el cuestionar cualquier propuesta de fabricantes en este sentido y no aceptar las que no tengan justificación.

Y ya que se hablaba del Brexit, se hizo eco de una de las reclamaciones del sector hortofrutícola británico, proveedores en gran número de Tesco: sin inmigrantes no podremos recolectar los productos del campo.

Estamos todos pendientes de qué va a pasar con los precios. Ningún operador quiere ser el primero en subirlos, pero a la que uno se vea obligado a hacerlos, los demás seguirán. Los resultados navideños igual nos aclaran algo.

La crisis de Tesco y Unilever ha durado un día y medio.

Pero, nos guste o no (parafraseando el lema de Marmite) promete ser un anticipo de muchas más disputas entre fabricantes y distribuidores. Aquí hay dos cosas claras: la libra ha perdido en tres meses un 18% de su valor, y ningún distribuidor quiere ser el primero en subir precios.

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Unos cuantos productos de Unilever no estaban disponibles el jueves en la tienda online de Tesco.

El miércoles saltaban las alarmas en los medios de comunicación que recogían que en las estanterías de Tesco empezaban a escasear productos de Unilever: Marmite (la pasta hecha de levaduras) se erigió como el símbolo de la disputa, pero también escaseaban los helados Ben & Jerry’s y el suavizante Comfort. Los periodistas de la BBC y The Guardian informaban que los dos gigantes habían tenido un desencuentro en una negociación comercial (en la que Unilever solicitaba un incremento del 10% en precio de las referencias de sus 40 marcas que suministra a Tesco por el aumento de los costes de materias primas y la depreciación de la libra), y que como Tesco se negaba a aceptar, Unilever dejaba de suministrar producto a Tesco. Aunque después se dijo que era decisión de Tesco retirar producto de la venta, eliminando las referencias de la tienda online en una primera instancia. El jueves ya aparecían fotos de tiendas con roturas de stock, sobretodo de las referencias en promoción. Una fuente de The Guardian afirmaba que Unilever había solicitado también a Morrisons, Asda y Sainsbury’s aumentar el precio de los productos.

Día y medio después, el jueves por la noche, las partes anunciaban que se había llegado a un acuerdo y los productos volvían a la tienda online de Tesco sin que hubieran cambiado los precios.

El ganador del combate es Tesco, sin duda. Hace tres años maltrataba proveedores hasta exprimirles la última gota, y ahora es el campeón de los consumidores, que se planta ante las poderosas multinacionales que quieren aprovechar el Brexit para seguir creciendo. Milagros del marketing en tiempo real que vivimos en la actualidad. Además, a quién se le ocurre subir precios ahora, que estamos arrancando la campaña navideña.

Gracias a esto, Tesco ha conseguido reforzar su compromiso con los clientes de mantener precios bajos, no queriendo aceptar las demandas de subir precios por parte de los fabricantes. Y postular su MDD como alternativa. Se han apuntado un buen tanto de relaciones públicas.

Los consumidores no entienden de quién tiene más margen, si el fabricante o el distribuidor, lo que le ha llegado de esta crisis es que Unilever quería subir el precio del Marmite porque la libra se depreciaba, el Marmite se fabrica en UK, y Tesco ha preferido dejar de vender una de las marcas favoritas de los clientes británicos antes que subir el precio.  Hasta en los periódicos que hablaban del caso se publicaba que el margen de Tesco ronda el 1,8% y el de Unilever el 14,9%, que si los fabricantes viven cómodamente instalados en un margen del 20%, que si Unilever utiliza los beneficios que obtiene en mercados maduros para invertirlos en mercados en desarrollo donde tiene que invertir más en distribución, publicidad y ajustar más los precios….

No es la primera disputa que tiene Tesco de este carácter. En marzo del año pasado por una disputa parecida con Coca-Cola, los productos de la marca Schweppes  desaparecieron de las tiendas de Tesco, y hace unos años con marcas de Premier Foods (Hovis, Oxo, las natillas Ambrosia). Todo marcas favoritas de los británicos que no pudieron pasar los aumentos de coste que deseaban. O con la reciente revisión de surtido, de la que han sido víctimas grandes marcas como Carslberg y Kingsmill. Pero esta crisis tiene un caracter especial por la atención a la que se la prestado, y los detalles que se han dado en los medios. Las demás fueron una cuestión de prensa especializada y poco más (los típicos tweets de enfado de no encontrar mi marca favorita en la tienda) pero ésta ha tenido una cobertura fenomenal, y multinacional!

Pero como decimos, no va a ser la última disputa. Unilever es posible que haya sido el primero en pedir subir precios de forma importante, pero seguirán más. La inflación en el gran consumo en UK es de un -3% anual, y la libra se ha depreciado un 18%. Los analistas de los bancos que estudian el mercado del gran consumo preveen que pronto la inflación volverá a ser positiva, y la ubican entre un 3 y un 5% en el medio plazo. ¿Cuando volverán a subir los precios? Cuando una de las cadenas del top cuatro no pueda aguantar más y ya sea una cuestión de vida o muerte… nadie quiere ser el primero en abandonar el barco de la guerra de precios (aunque Sainsbury’s la haga a su manera) y van a aguantar lo que sea. Por lo menos, hasta enero, y tener unas Navidades tranquilas y baratas.

Mientras tanto, mostrando una agilidad proverbial, el viernes un par de cadenas trataban de aprovechar el caso: en Iceland te regalaban tarros de Marmite y Asda lo ponía en promoción!

Para acabar una broma del BBC Friday Night Comedy de anoche: Marmite es un subproducto de la cerveza (se hace a partir de extracto de levaduras cerveceras). El Brexit también!

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Justo ahora Asda pone el Marmite en promoción.
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¿Qué mejor forma de atraer clientes a Iceland que regalando Marmite?

Viernes movido en el retail inglés: Asda, Lidl y Tesco.

Ampliaré las notas la semana que viene, la mañana no ha podido ser más intensa:

Asda acaba de anunciar una severa reacción a los resultados que presentó esta semana: la campaña está enfocada a atraer a clientes que le han quitado los discounters Aldi y Lidl. Según Retail Week, bajan de precio más de 1000 referencias, una media del 15%. Las categorías afectadas son frescos, y productos básicos del catálogo de ambiente.

Lidl también ha realizado un anuncio sorpresa esta mañana, al revelar que cambia de CEO de forma inmediata. Ronny Gottschlich, en Lidl desde hace seis años, deja la empresa, y le sustituye Christian Härtnagel, Director de Ventas y Operaciones de Lidl en Austria, pero que ya había sido Directivo de Lidl en la República de Irlanda.

Y finalmente, malas noticias para Tesco, que ve como la Serious Fraud Office confirma haber detectado mal proceder y acusa a tres de los directivos investigados de varios cargos relacionados con abuso de posición y malas prácticas contables. Las personas acusadas con Chris Bush, ex Director General de Tesco UK, John Scoulder, Director Comercial de Alimentación y Carl Rogber, Director Financiero de UK. Los tres fueron apartados inmediatamente de Tesco cuando se descubrieron los problemas, y posteriormente, despedidos de Tesco.

Morrisons: se nos acaban los titulares para hablar de la guerra de precios.

Los que contamos lo que pasa aquí lo tenemos fácil para producir notas. Las cadenas de este país son muy activas en el lanzamiento de nuevas iniciativas, que prueban durante un tiempo breve, y desechan con mayor rapidez. Y pasan a buscar la siguiente con la que adaptarse más fielmente a los shoppers (o robarle unos cuantos a la competencia).

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Morrisons: cada vez más baratos.
Sin embargo esto de la guerra de precios nos está dejando sin palabras. ¿Cómo explicar que las cadenas siguen profundizando en la misma? Acciones y reacciones del top 4 hacia el margen cero, salvo Sainsbury’s, que decidió no seguir con tanta intensidad como los demás esta carrera. Y ¿cómo explicar que Morrisons lanzó una andanada seria el 31 de julio, y ahora acaba de anunciar otra? La enésima y la n+1 que llevan a cabo.

La primera bajada fue de unas 1,000 referencias sobre todo de productos frescos. Fue convenientemente vinculada al Brexit. Ante las noticias que daban por supuesto que por la pérdida de valor de la libra y las incertidumbres del mercado los precios de los productos de gran consumo iban a subir, Morrisons anunció esta rebaja para mostrar a sus clientes que estaba de su lado. La rebaja media de precio es de un 18%, pero en los productos de cosmética que rebajaron, el precio es un 27% inferior.

Y ahora acaban de anunciar otra rebaja. 160 referencias, principalmente productos básicos de las secciones de carne, y frutas y hortalizas, y de un 12% de media.

Kantar acaba de publicar sus datos del mercado del último trimestre, y como viene siendo habitual el top 4 sigue perdiendo ventas que van hacia el discount y las cadenas premium. Asda es una vez más quien más pierde, seguido de Morrisons, que a pesar de los recortes, no acaba de activar a sus antiguos clientes, y convencerles para que vuelvan a sus tiendas. Asda, como decimos, sigue cosechando malos resultados a la espera de las directrices que proponga el nuevo equipo directivo. Han descartado el llevar la iniciativa en la guerra de precios, pero por margen parecen tener mucha capacidad. Los analistas llaman a lo que pueda hacer Asda “guerra de precios nuclear”, y sin duda debe hacer un esfuerzo importante para tratar de recuperar clientes y la imagen de precio que han tenido muchos años.

Y si el discount alemán parece perder algo de fuelle, el discount inglés toma impulso. Las cadenas tipo Poundland y compañía crecen de media a mayor velocidad que los discounters. No son lugares de compra completa y difícilmente alcanzarán los niveles de Aldi y Lidl, pero en un mercado con tan poco margen, cualquier porción de la tarta que te roben hace daño.

Las importaciones están rodeadas de incertidumbre. El Brexit ha supuesto una fuerte depreciación de la libra esterlina, y además trae la promesa de tarifas para algunos productos hasta que se puedan firmar acuerdos. Se espera que el encarecimiento de estos productos  frene la depreciación, veremos cuando se mueve el primero hacia arriba.