Platos preparados en Sainsbury’s con marca de restaurante.

La oferta de comida y servicios que ofrecen los supermercados y los restaurantes está convergiendo cada vez más, y el traspaso de productos y prácticas de uno a otro canal es constante, y me llama la atención el interés que puedan generar las marcas de restaurantes entre los productos de los supermercados.

Desde los años 80 cuando Marks & Spencer introdujo las gamas de platos preparados en las tiendas (ya no hacía falta ir a un restaurante italiano para comerse una lasaña) y los restaurantes empezaron a envasar bocadillos y ponerlos en libre servicio en sus tiendas los puntos de contacto son innumerables:

  • Sainsbury’s Kitchen a principios de década, el experimento de Sainsbury’s para adentrarse en el mundo de la restauración
  • Las pizzas de los restaurantes Pizza Express, disponibles primero en Waitrose y luego en el resto de las cadenas.
  • Tesco invirtiendo cadenas de cafeterías como Harris + Hoole y comprando restaurantes como Giraffe, para mejorar su oferta en los hipermercados
  • También Tesco, la tienda convenience en Philippot Lane y en Charing Cross, donde tenías un restaurante que te preparaba la comida allí mismo o te podías llevar una comida del surtido de food to go de la cadena.
  • Los nuevos Marks & Spencer más cafeterías que otra cosa.
  • Las cafeterías como Starbucks, los restaurantes como Carluccio, en los que puedes comprar casi cualquier ingrediente o vajilla que utilizan.
  • Los tests de Asda y Morrisons con el delivery a casa desde los obradores de pizza y comida india que tienen en los hipermercados.
  • Los desarrollos de Starbucks, que ya tienen una gran visibilidad en las secciones de café de las tiendas.
  • Los platos preparados congelados de marcas de restaurantes como itsu y Las Iguanas.
  • Y los puestos de cadenas de restaurantes reconocidas que abren en muchos supermercados, como Wasabi en Marks & Spencer, Crussh en Sainsbury’s, etc.

De los últimos desarrollos que he podido ver, hay dos que me llaman la atención, con los protagonistas del último ejemplo, porque los productos de restaurante pasan a las secciones de los supermercados.

La cadena de tiendas de sushi para llevar Wasabi lanzó a finales de año su marca “Home Bento”. Son platos preparados muy parecidos a los que ofrece en la tienda calientes y listos para consumir, pero en este caso, refrigerados y en un envase para calentar y comer en casa. Una idea muy interesante, aprovechando seguramente que siempre van clientes a las tiendas a última hora a comprar algo de comida, y que ahora se la pueden llevar a casa y calentarla allí.

Y desde hace unos meses, esta gama está también disponible en las tiendas de Sainsbury’s, tanto sus supermercados como las tiendas convenience. Es un acuerdo curioso porque Wasabi tiene un acuerdo con Marks & Spencer en virtud del cual ha instalado corners de sushi en muchas de las tiendas del supermercado premium.

Crussh es otra de las cadenas de comida fast casual que proliferan en Londres. Se caracteriza por ofrecer productos muy saludables, smoothies, etc. Llegaron hace un par de años a un acuerdo con Sainsbury’s para instalar corners en los supermercados, y ya tienen unas 10 concesiones.

Acaban de anunciar el desarrollo de una gama de platos preparados que van a vender en Sainsbury’s también, aunque en este caso son productos para la zona del food to go más que para la de platos preparados.

Es muy interesante ver como Sainsbury’s está dispuesto a ceder algo de protagonismo a otras marcas en este espacio. La comida Food to go y los Platos Preparados están dominados por las marcas de los distribuidores, y apenas hay marcas de fabricante bien posicionadas en estos espacios. Sin embargo Sainsbury’s está introduciendo multitud de nuevas marcas que atraigan a clientes más jóvenes, muchas veces en las zonas de impulso de las tiendas convenience, donde ubica las que llama “Future Brands“, y sin duda estos dos acuerdos se enmarcan en esa ambición de atraer a otro tipo de cliente al que tradicionalmente va a comprar a sus tiendas.

En productos frescos y refrigerados, la MDD de las cadenas tiene una presencia destacadísima. Pero igual no es suficiente para poder seguir siendo atractivos, tienen que poner más marcas en estas secciones. Tesco ha desarrollado alguna gama de MDD que parece de fabricante (Wicked Kitchen por ejemplo) y Sainsbury’s parece se inclina por este otro camino. Seguramente es una buena oportunidad para los fabricantes.

El Veganuary empieza en Diciembre.

El ascenso de la corriente actual de reducir el consumo de carne y sus productos, sustituyéndolos por alternativas vegetales se aceleró hace un par de años cuando la campaña post navideña instaba a los consumidores a llevar a cabo cambios en sus hábitos de vida y consumo, para vivir un mes de Enero más saludable, fue tomada por los partidarios del veganismo y pasó a llamarse “Veganary”. De promocionar los smoothies pasamos a dejar de comer carne.

Navidades: del Beef Wellington al Beet (Remolacha) Wellington

Naturalmente, el enero vegano ya dura todo el año al ser una moda establecida en la sociedad, y estos días lo estamos notando claramente en la oferta navideña de los supermercados, que este año es, decididamente, más vegetal que nunca. A lo largo del año la oferta de productos veganos y vegetarianos ha crecido muchísimo, y los platos preparados sin carne ya suponen, según Kantar, un negocio de £310 millones anuales, con crecimientos del 50% en Tesco, y de un 20% en Waitrose (solamente para la subcategoría de platos para compartir).  Estos platos no son solamente nuevas creaciones basadas en recetas que utilizan ñunicamente ingredientes vegetales, también vemos platos populares como lasañas, mac’n’cheese, beef wellington etc que tienen su versión vegana, utilizando productos que sustituyen la carne o los lácteos. 

Para esta campaña tenenos un buen número de opciones para los platos principales de la comida navideña, acompañamientos y entrantes. Incluso en el food to go tenemos alternativas veganas a los bocadillos tradicionales de navidad, como el del asado de pavo con guarnición. Tesco, por ejemplo, ha multiplicado por dos sus referencias veganas/vegetarianas respecto al año pasado, y las demás cadenas tambíen ofrecen muchos más productos.  Y es que se calcula que un 8% de los británicos van a optar por un menú navideño sin carne, una opción que estará presente en el 20% de los hogares.

Y tras las navidades vuelve el “Veganuary” que se ha convertido ya en un evento del gran consumo como lo es la vuelta al cole, el día de San Valentín, o Halloween. Hace unos años bastaba con hacer promociones de productos saludables. Ahora las cadenas planean el lanzamiento de nuevos productos para enriquecer sus gamas vegetarianas.  Llegarán a las tiendas los productos alternativos al atún de Good Catch y de Loma Linda, los snacks de Peakz y Boundless, los sustitutivos de la carne de The Meatless Farm & Co, etc. 

Antes del Veganuary, Enero era el mes de la alimentación saludable.

A pesar de esto, las ventas de carne y pescado siguen unos patrones parecidos a los de los últimos años: paulatino descenso de la carne roja, crecen la carne de cerdo y sobre todo la de pollo, y el pescado, que tuvo un muy malo 2017, pero este año ha sido la proteína animal que mejor se ha comportado, según los datos que recoje Kantar, creciendo por encima de la inflación. Todavía 9 de acada 10 hogares compran proteína animal. 

El nuevo reality show: La Granja Sin Azúcar.

Un programa del tipo Gran Hermano, pero en una casa sin “azúcar”, aunque en realidad lo que se evitan son los alimentos y las bebidas procesadas. Los concursantes trabajan en la granja, y a cambio se les dan ingredientes y productos frescos para cocinar.

Seguramente, un programa que no se entendería si no fuera por la demonización que sufre el azúcar en estos momentos.

ITV Sugar Free Farm.jpg

El programa se puede ver en la web de ITV, aunque piden registrarse y dar una dirección del Reino Unido.

 

Hace un año se desató la crisis de la carne de caballo.

H Mart, en Londres.

Y la verdad, estamos un poco igual.

La semana pasada el profesor Chris Elliot presentaba ante el comité del departamento de medioambiente los resultados de su revisión de la cadena alimentaria y su integridad. Las recomendaciones son bastante obvias, la de reducir el número de eslabones en las cadenas para reducir riesgos, comprar lo más local posible, y realizar más análisis (tanto por parte de las administraciones públicas como por las empresas privadas). Algunas medidas ya se han tomado, pero no las suficientes a su entender, para evitar otro fraude como el que se descubrió ahora hace un año.

Según Achilles, una organización que se encarga de la gestión de las cadenas de suministro de fabricantes y retailers, el 80% de las empresas cárnicas más importantes en UK no han cambiado en nada su forma de actuar desde la crisis. Y paradójicamente, muchas veces se tiene más información del origen de la carne que de los pasos intermedios que ha dado hasta llegar a la empresa. En general, reina la confianza en las relaciones entre proveedores y clientes, por lo que muy pocos han sentido la necesidad de mejorar sus procesos.

Pero sí que ha tenido algún efecto en los consumidores, ya que además de por lo que se puede ver en los datos de mercado, un  gran número de consumidores (un 30% según un estudio realizado para The Grocer, o un 49% según otro realizado para la asociación de consumidores Which?) declaran que después de un año todavía mantienen hábitos de consumo distintos a los de antes de la crisis. Pasados los momentos iniciales de incertidumbre  (cada día aparecían nuevos productos afectados, y algunos – lasaña de ternera de Findus con 100% carne de caballo – tremendamente alarmantes) en los que las categorías de platos preparados y preparados cárnicos se hundieron (llegaron a perder un 40-50% del volumen), los consumidores tendieron poco a poco a recuperar sus hábitos. Algo ha quedado, la patronal de carnicerías informó hace unos días que la mayoría de sus socios habían notado una mejora en el negocio, a los que habían acudido los clientes desengañados por los supermercados, y podían cuantificar el aumento de negocio entre un 15 y 50% según los casos.

Por lo que respecta a los platos preparados y las hamburguesas congeladas, según Kantar todavía no han recuperado los niveles de hace un año, pero no están muy lejos de ellos. Los platos preparados en diciembre vendían un 6% menos que hace un año, y las hamburguesas congeladas un 1%, debido principalmente, según Kantar, al aumento de las promociones de estos productos, que se han vendido a un precio muy rebajado durante mucho tiempo. Por ejemplo, el resto de productos de ternera congelados han perdido unas ventas del 11% en un año.

Un número significativo de personas consume menos carne, y los que quieren, la sustituyen por productos fabricados con proteínas vegetales, como los de la marca Quorn (que ha crecido un 8% en ventas de congelados en un año y un 13% en ventas totales), claramente sustitutivos de la carne, y declaran haber ganado en un año 2 millones más de consumidores. Los consumidores de más alto nivel adquisitivo optan por carne ecológica, por ejemplo las ventas de vacuno ecológico en Waitrose han crecido un 52%, según datos del propio retailer.

La verdad es que a pesar de estos ajustes, los consumidores olvidaron relativamente pronto el escándalo una vez se dejaron de detectar productos contaminados. En septiembre hubo otro incidente con el etiquetado en Tesco, cerdo danés etiquetado como inglés, pero que pasó muy desapercibido.

The Co-Operative: come y cuenta

Hace unas semanas The Co-Operative relanzaba su gama de comidas convenience (bocadillos, ensaladas, etc, para comer en la calle, en la mesa de trabajo, etc). La nueva gama parece más innovadora que la anterior, con nuevos panes, tipos de ensaladas, etc, esperando capitalizar el hecho de ser el supermercado que más cerca está de los consumidores, es el que más tiendas tiene.

Aparte de los mensajes habituales de que los consumidores queremos salud y convenience, me parece muy curioso (y acertado) el ver la planta de bocadillos fabricar los productos. Va contra la imagen bucólica de productos naturales, frescos y preparados para cada consumidor único, pero en estos tiempos, la transparencia es tal que si no das tú la información, los consumidores la obtendrán por otros lados.

La parte buena de este relanzamiento es el programa “Taste and Tell”, que cubre toda la gama del retailer y trata de lograr impacto en las redes sociales a base de muestras. The Co-Op instala en algunos lugares transitados furgonetas al más puro estilo street-food que regalan productos a los consumidores para probarlos, animándoles a tuitear su opinión de los mismos. Y esto lo han reforzado con sus empleados, que también han recibido un brief y productos gratis, y les piden que expliquen que les a parecido el producto, utilizando #tasteandtell en twitter.

Ya habían utilizado twitter para otra campaña este verano, los restaurantes pop-up que sólo podías reservar a través de twitter, y en los que comías platos preparados del retailer. A ver si de esta forma The Co-Operative consigue llamar la atención de consumidores más jóvenes…

The Co-Op Taste & Tell Adam Lorentz
Fotografía de Adam Lorentz