Aldi: somos el supermercado más inglés.

Con motivo de la apertura de su tienda número 700 en el Reino Unido (en el pueblo de Whitstable, Kent), el CEO de la cadena Matthew Barnes repasó con los medios de comunicación el devenir del negocio que lidera y sus expectativas futuras.

Acaban de alcanzar el 5º puesto del ranking del gran consumo en UK, superando a The Coop para situarse justo detrás del inabordable (por ahora) Top 4 (Tesco, Sainsbury’s, Asda y Morrisons).

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Van a seguir creciendo. Hay 600 poblaciones en UK donde se podría abrir una tienda Aldi, y sus planes son abrir 300 tiendas más de aquí al 2022, para llegar a las 1,000. Cuentan con la canibalización de ventas que habrá al incorporar nuevas tiendas a su parque. Pero a pesar de esto, las ventas comparables siguen creciendo, según ellos, y en los últimos meses su crecimiento se ha acelerado.

Y afrontan el futuro con mucha confianza. Piensan que el Brexit va a ser una muy buena oportunidad para ellos. Si como es previsible la situación económica se endurece por la incertidumbre alrededor de la salida, esperan que más clientes compren en sus tiendas. Y la política que han llevado desde hace un tiempo de incorporar el máximo de productos ingleses en su surtido les está protegiendo de los problemas de la devaluación de la libra esterlina. Un 77% de sus productos son ingleses (frente a un 25% de hace 10 años). Según él, son el supermercado que mayor proporción de productos ingleses vende. Esto les permite mantener también el diferencial de precio con sus competidores. Por más que vayan diciendo que lo van reduciendo, según el CEO de Aldi, el diferencial continúa en al menos un 15%, y llega a ser de un 30% con una de las grandes cadenas.

Cuando parecía que flaqueaba su crecimiento, los discounters están encontrando nuevas oportunidades para seguir creciendo a costa de sus competidores.

 

 

 

Sainsbury’s: cambiar hábitos contra el desperdicio.

La nota de hoy trata el tema del desperdicio. Por resumir brevemente las iniciativas antidesperdicio, Tesco es la cadena que más ha apostado por ello, midiendo el desperdicio que genera, publicando objetivos, y como los demás, haciendo públicas las iniciativas que lleva a cabo para reducirlo. Marks & Spencer dentro de su Plan A también es otro caso. Entre las iniciativas, las típicas de redistribución de productos que van a caducar (ya sea a través de bancos de alimentos, de Apps, etc), las de relajación de los requisitos para frutas y verduras y así aceptar más producto (un poco controvertidas, lean aquí más). Y las iniciativas más centradas en la mejora del negocio, que redundan en generar menos merma en las tiendas: la reducción generalizada de surtido, y la afinación de los sistemas de pedido que se van llevando a cabo.

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Rescatar la comida. La App de Sainsbury’s para inspirarte ante un plato de restos de comida y transformarlos en otra comida. Fotografía de Sainsbury’s.

Sainsbury’s había llevado la iniciativa un poco más allá de lo habitual. Había destinado  £10 millones a un programa denominado “Waste less Save more” (tira menos y ahorra más) con el objetivo de estudiar como se produce la merma en el hogar, y ayudar a los consumidores a tirar menos. El objetivo era reducir este desperdicio a la mitad, de las £700 anuales que se calcula de media, a unas £350.

El plato fuerte de este programa era una iniciativa llevada a cabo en el pueblo de Swadlincote. Sainsbury’s pretendía estudiar la vida al detalle de los hogares para analizar las causas de la generación de desperdicio, y proponer cambios que consiguieran reducir la merma generada.

Sin embargo, y tras un año de trabajo, Sainsbury’s anuncia que abandona su estudio del pueblo. Piensan los responsables del proyecto que es muy difícil conseguir que las personas asuman muchos de los cambios que se deberían hacer para reducir la merma que se produce en el hogar. El proyecto no se para del todo, se llevan algunos aprendizajes y los van a aplicar en otra zona de estudio, un barrio de Londres que es un entorno completamente distinto al bucólico campestre del primero. No han conseguido alcanzar el 50% de reducción, pero piensan que hay suficientes aprendizajes que si se trasladan a toda la población, los cambios en el desperdicio total serían significativos.

 

 

 

Ecológicos en UK: a prueba de guerra de precios.

A pesar de la guerra de precios que se ha llevado tanto valor del mercado, los productos ecológicos no sólo han resistido si no que han crecido un 7,1% hasta alcanzar los £2.090 millones durante el pasado 2016. Y vienen de un pasado inmediato complicado, cuando en el 2009, el primer año de la crisis el sector vió como perdía un 13% de las ventas. Pero ya hace dos años recuperaron el nivel de ventas de antes de la crisis, y continúan creciendo de forma saludable.

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Como en otros años, la distribución directamente al hogar (mediante cajas y programas de suscripción) y el foodservice son los canales de alimentación que más crecen, con un 10,5% y un 19,5% respectivamente. Supermercados y tiendas independientes crecen alrededor del 6%, también muy buena cifra considerando las circunstancias.

Las ventas por supermercados suponen el 69% (y Sainsbury’s, Tesco y Waitrose tienen el 75% de esta porción del mercado), y los productos ecológicos alcanzan una cuota del 1,5% del mercado total de alimentación. Los productos hortofrutícolas suponen un 23,5% del mercado, y han crecido un 10,3%. Los platos preparados es una categoría que está creciendo mucho, más del 20%, gracias a la atención que le están dando algunas cadenas, como Ocado.

Foodservice es un canal donde también se ha crecido, gracias a la incorporación de nuevas cadenas, la ampliación de los platos, pero también, dentro de la restauración colectiva, más escuelas, hospitales, y oficinas están ofreciendo productos ecológicos en sus comidas.

Los productos ecológicos se están beneficiando de la tendencia hacia estilos de alimentación más saludables, etiquetas límpias, conocer el origen de los alimentos, y productos mínimamente procesados. Según Tesco, el mercado crece porque se incorporan nuevos compradores a la categoría, y los existentes compran más productos.

También es interesante ver cómo las exportaciones de productos británicos ecológicos están creciendo gracias a la buena acogida que tiene la marca Gran Bretaña para ofrecer productos de calidad con el añadido de ser ecológicos. La mitad de los socios de Soil Association exportan, con unas ventas de £250 millones.

Sin embargo, al ser un sector tan dependiente de la mano de obra, y en muchos casos de ciudadanos europeos, afrontan el Brexit con incertidumbre sobre el futuro de la mano de obra que hasta ahora han empleado para recoger y procesar los productos. Otro elemento relevante es la aplicación de las deficiones europeas de la producción ecológica. De no mantenerse el actual status y según como sean las modificaciones, los productores británicos podrían perder el acceso al mercado europeo.

Si lo comparamos con el consumo en otros países europeos, la oportunidad de crecimiento es muy grande. Según IFOAM, los consumidores en el Reino Unido gastan £30.60 anuales en productos ecológicos de media, por debajo los franceses, £51, y muy por debajo de los daneses, £138, y los suizos, £188.60.

 

Asda: ya se notan los cambios en la dirección.

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Desde que Sean Clarke tomó las riendas de Asda en mayo del año pasado, ha habido pocos anuncios en el retailer, y mucho trabajo discreto. Tanto es así, que seguramente la noticia más destacada es lo que no hicieron, al descartar la “guerra de precios nuclear” que habían anticipado algunos analistas.

A pesar de la gravedad del estado de Asda, los últimos resultados, y principalmente a partir de Navidad, muestran como Asda está revirtiendo un poco la situación: se sigue perdiendo ventas, pero a menor velocidad. El último trimestre del año han perdido un 0.6% en ventas (-2.6% en comparables, una gran mejora respecto a los dos trimestres anteriores, con -5.8% y -7.8%), y en los datos que ha publicado Kantar del 2017, van ganando clientes. Sus principales competidores están en una situación algo mejor, pero por lo menos Asda va acercándose a ellos.

¿La receta que han aplicado? La de siempre, la de volver a los básicos. Siguen mejorando en precios, pero también invierten en servicio en tienda, en mejorar la sección de frescos, y en aumentar la disponibilidad de productos gracias en parte de una reducción de surtido. Aunque quieren seguir siendo los líderes de precio del Top 4 (mantienen la promesa de ser un 10% más baratos que la competencia) también buscan mejorar en imagen y ofrecer unos productos de mayor calidad. La campaña “That’s better” (aunque al principio parecía algo confusa, luego más clara con las nuevas referencias de MDD en tienda, de mejor calidad) dicen que ha ayudado. Y también la asociación con el chef de la tele James Martin, que les ha permitido ganar un poco en reputación y desarrollar nuevos productos de mayor calidad.

La mejora en la experiencia en las tiendas viene por dar más razones a los clientes por las que visitar las tiendas. Desde el desarrollo de conceptos de restauración en las tiendas (algo en lo que Tesco también trabajó pero no supo capitabilizar bien) a la cesión de espacio a partners con los que no compite, como la cadena de peluquerías Supercuts, o mini tiendas y puntos de recogida de compra online de Decathlon (aquí Sainsbury’s ha tomado pasos más decididos, con la compra de Argos).

Asda sigue su camino, una revolución que parece por ahora más tranquila que la de sus competidores Tesco y Morrisons.

 

 

 

Ocado: Resultados FY2015/16

A principios de esta semana Ocado, el principal supermercado online del país, presentaba números.

Son muy buenos resultados, aunque la misma música que los años anteriores: crecen las ventas (un 13,6%, hasta alcanzar los £1.267 millones, y crece el volumen un 17,9%), crece el número de clientes (un 13,9%, hasta 580.000 clientes activos), se reduce un poco el valor de la cesta de la compra media (un 2,7%, hasta £108) y siguen sin poder anunciar un acuerdo internacional para vender una licencia de su tecnología.

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Este año han lanzado una nueva tienda online, Fabled, en colaboración con Marie Claire. Esto les ha permitido incorporar 3.000 referencias más a su surtido, artículos y productos de cosmética, hasta llegar a un catálogo de 50.000 referencias. Las ventas de MDD crecen un 10%, mientras continúan creando las suyas propias y dejando de vender las de Waitrose.

Algunas de las iniciativas de este año: han incorporado un servicio de sugerencia de cambiar productos en el cesto de la compra por otros menos calóricos, una tienda online para Picard dentro de Ocado.com donde venden productos congelados premium, y Foodie Finds, otro apartado donde venden productos de pequeñas empresas alimentarias.

Respecto a la cuestión de la inflación, admiten que van a tener que subir precios en el corto plazo, aunque descartan que sea una subida de precios generalizada.

Han desarrollado un producto llamado Smart Platform, para la gestión íntegra del negocio del supemercado online, y esperan poder comercializarlo pronto a otras cadenas de supermercados en otros países. Para ello han fichado a un ex Sainsbury’s, Luke Jensen.

Los analistas en general han recibido los resultados de forma positiva, sobre todo considerando la situación del mercado y como los demás en general están pasando una mala racha. También las acciones de Ocado ganaron un 6% de valor a lo largo del día.

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Tener una buena experiencia, comprando.

Este año se habla mucho de la experiencia de compra, y de las nuevas tiendas que han presentado algunos operadores en España, todas ellas deslumbrantes y magníficas, por las fotos que he visto y lo que me ha contado algún amigo que ha ido a verlas.

En el Reino Unido la prioridad este 2016 ha sido más el lado humano de la experiencia de compra. No los muebles, ni la iluminación, etc, pero el tener, como aquí se dice, el dependiente adecuado en el momento y sitio adecuado de la tienda para ofrecer servicio. No se trata de tener más empleados, si no de aprovechar mejor las horas. Lo habrán visto en la tabla que publicó The Grocer la semana pasada, donde analizaban los niveles de servicio y otros indicadores de la tienda, de las principales cadenas durante el 2016.

Pero luego, creo que hay otro elemento muy importante de las mejores experiencias de compra, y es el buen humor. Aquí pese al brexit, la lluvia y lo demás, afortunadamente abunda en las tiendas y siempre tienes algún motivo para sonreir si estás haciendo la compra: un mensaje en un producto, un cartel en la tienda, una dependienta que recoge dinero para una buena causa y se disfraza de princesa de frozen…

La experiencia de compra se compone de multitud de facetas, todas muy importantes, pero por favor, no se olviden de sorprender con algo gracioso.

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Poundland advierte a los señores clientes que si compran en otros supermercados, están tirando el dinero de forma totalmente innecesaria. Por favor, gástenlo en Poundland, en ningún otro sitio.

Tesco da un zarpazo: fusión con Booker.

Los que seguimos de cerca el mercado del gran consumo del Reino Unido nos acordaremos mucho tiempo del viernes 28 de enero… el día en que se anunció la fusión de Tesco con Booker. En realidad todos pensamos que es más una compra que una fusión, un negocio vende £54.000 millones, y el otro £5.000 millones, pero las negociaciones han sido largas y no hostiles, dos de los directivos de Booker se van a incorporar al consejo de Tesco y el total de accionistas de Booker tendrán en su posesión un 16% del grupo que salga de la fusión. Tesco también ha anunciado que volverá a repartir beneficios, es una consecuencia del acuerdo más que por motivos de buena salud del negocio.

En general, pasado el primer momento de sorpresa, de mucha sorpresa, los analistas y mercados han recibido muy bien la noticia. Las acciones de las dos empresas han subido, se ha empezado a hablar de sinergias, de nuevos mercados, de oportunidades, etc. Lo cierto es que es el primer apoyo decidido empresarial al Reino Unido del Brexit. Tesco ha vendido negocios fuera del Reino Unido y compra un distribuidor cuyo principal mercado es este país. Una apuesta muy contundente, pensando en la incertidumbre que rodea la economía de UK, y la gran cantidad de alimentos que se importan y que quedan expuestos a las fluctuacioes del cambio de la libra.

Y también sorprende un poco porque hasta ahora, entre las prioridades de Tesco se hablaba de proteger la cuenta de resultados, tras los sustos del pasado cercano, y reducir la deuda. Tras recaudar por haber vendido negocios en otros países, ahora Tesco se puede gastar £3.700 millones en esta iniciativa, más los gastos de la integración, que seguro no serán pequeños.

Conocen Tesco, pero, ¿y Booker?

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Booker es un negocio con muchísima historia en el Reino Unido. Activo desde 1835, primero en el negocio de la importación de commodities alimentarias, y poco a poco centrándose en la distribución, con algún que otro altibajo hasta la actualidad. Su cifra de ventas es de £5.000 milliones, y tienen 170 cash & carry de la marca Booker, 30 de la marca Makro, y varios negocios de venta a restaurantes premium, oficinas, etc. Sus principales clientes son pequeños supermercados, £3.050 milliones a unos 5.000 supermercados y 115.000 tiendas de conveniencia. Son los dueños de cuatro marcas de supermercados: Budgens, Londis, Premier y Happy Shopper, que junto a los supermercados independientes a los que sirven, acumulan un 10% del negocio del convenience en UK (una cifra parecida a la de Tesco, a través de sus tiendas Express y One Stop). Además, desde la marca Makro y Ritter Courivaud, sirven a los negocios de restauración, facturando unos £1.600 millones.

Los dos negocios, a pesar de ser los dos líderes de sus sectores, y los dos dedicarse a la alimentación y gran consumo, parecen tener muy pocos solapamientos. Booker controla directamente menos de 10 tiendas, por lo que a pesar del parque inmenso de Tesco, que tiene más de 1,500 tiendas de conveniencia por todo el país, y las de la marca OneStop en zonas rurales, no debería haber mucho problema con el análisis de Competencia.

El acuerdo le da a Tesco mayor poder de compra. La MDD de Booker no es demasiado importante (tiene dos marcas, Happy Shopper y Euro Shopper, de la central de compra AMS) y su surtido se compone preferentemente de las referencias marquistas más comunes, por lo que en estas Tesco ganará un poder de compra en mayor proporción que en especialidades y marcas secundarias. También acceso a un mercado al que no se había dedicado mucho, el foodservice (del top 4, sólo recuerdo una iniciativa de Asda, abriendo una tienda online para estos negocios). Recordemos que el foodservice crece a mucha más velocidad que el mercado del gran consumo (y dentro de este, por citar otro punto fuerte de Booker, el convenience crece a mayor velociad que el mercado en general). Además, los márgenes de Booker son el doble que los de Tesco.

Y Tesco en Booker va a encontrar un campo en el que aplicar su know how y del que seguro podrá mejorar muchísimo.  Además Tesco a a aplicar sus sistemas sofisticados, su saber hacer en marketing, en desarrollo de nuevos productos. La oferta de frescos de los cash & carry suele ser terrible, y los supermercados que compran en ellos no pueden ofrecer a sus clientes una sección de frescos decente por culpa de esta carencia. Cuando Tesco desembarque, su capacidad de hacer las cosas, y llevar productos suyos a este tipo de negocio va a hacer temblar a los demás mayoristas. Y muchísimas más cosas que se nos ocurren, como las de tener en las tiendas asociadas puntos de entrega del marketplace online de Tesco, o el desarrollar el negocio que ya tiene Booker en la India (con 4 cash & carry), una mayor capacidad de atraer clientes entre la comunidad de pequeños supermercados (con una mejor oferta de productos frescos y de non food, buenos precios en lo demás, y servicio excelente – aunque también muchos le achacan a Tesco haber sacado del negocio a muchísimos independientes), la apertura de nuevos Booker en solares comprados por Tesco pero en los que no va a abrir hipermercado, servicio express desde almacenes Booker a tiendas Tesco con rotura de stock, etc.

Como siempre, les iremos contando y analizando.

¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.

 

Enero: mal mes para empezar a comer carne.

Una tras otra, no paro de leer noticias negativas para la carne en medios de comunicación generalistas, y muy pocas positivas.

Entre las (relativamente) positivas, el consumo de carne fresca en UK ha disfrutado de un cierto crecimiento en el último año. Un 3,3% en volumen según los últimos datos de Kantar, pero el valor está estancado. Parece claro que los consumidores compran más carne porque los precios están bajando. Estamos en el punto de inflexión, y a partir de ahora los precios van a ir subiendo paulatinamente. Veremos cómo se refleja esto en el consumo de la carne.

Hemos acabado las navidades comiendo pavos y longanizas a más no poder, y el mes enero, como he comentado en algún otro post, es verde (también se habla del Dry January, en que se anima a los británicos a no beber ni gota de alcohol durante todo el mes de enero, pero apenas tiene eco en las tiendas). En los típicos buenos propósitos de año nuevo dominan los de cuidarse y esto se ha venido trasladando en las tiendas en una avalancha de productos saludables y cartelería al respecto. La novedad de los últimos años es como han ido ganando en importancia los productos sustitutivos de la carne (Quorn etc) y desde hace uno o dos años, los productos vegetarianos (que no necesariamente imitan productos cárnicos). El Clean Eating estará siendo muy criticado estos días por sus cuestionables bases científicas, pero en los consumidores cala, y demandan productos vegetarianos. Ya les mostré el relanzamiento de la gama de platos preparados vegetarianos en Marks & Spencer, o el famoso “Mushotto“, el risotto sin arroz, de Waitrose.

Y hoy justo, otra noticia en contra de la carne. Sainsbury’s y la Universidad de Oxford se alían para hacer un experimento de una cierta envergadura con un fin loable: se trata de rediseñar los supermercados con el objetivo de mejorar la salud de los consumidores en un mundo que está sufriendo un profundo cambio climático. Pero, una de las claves para alcanzar esto, según los impulsores del estudio, va a ser que la gente compre y consuma menos carne!

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Ensaladas inspiradoras en Sainsbury’s.

El proyecto se va a desarrollar en un grupo de supermercados de la cadena Sainsbury’s de todos los canales: los de convenience, supermercados, hipermercados y tienda online. Y entre las ideas que quieren probar están el ofrecer consejos prácticos/recetas para sustituir la carne de los menús, dar más puntos de fidelización por la compra de productos vegetales (frutas y hortalizas, claro, pero también platos preparados sin carne), y finalmente, poner dentro de la sección de carne productos alternativos, para que el comprador tenga enfrente los dos productos y no le cueste cambiar por una cuestión de tener que ir a buscarlos en otro pasillo.

La campaña además tendrá una parte importante de divulgación, en la que los científicos implicados en el experimento prepararán material de comunicación sobre el efecto de la carne en la salud humana y en el medio ambiente. Presumo que no hablarán muy bien de la carne, y espero que el sector tenga algo que decir en defensa del producto porque también la carne tiene un papel fundamental en nuestra dieta. Está bien comer menos, pero no sé si atribuirle tantos males lo es.

Se ve claramente que la tendencia en nuestros mercados maduros es hacia un cierto estancamiento en el consumo de carne, que como vemos sólo crece por bajadas serias de precios, o cuando crece la población. Pero también tengo la impresión que los productos “vegetales” ocupan más espacio mediático que el que les corresponde por su peso en la cesta de la compra, y que la dieta en general de mis compañeros de fatigas en esta isla tiene más chocolatinas que aguacates y arándanos, a pesar de la moda. Esperemos que cambie poco a poco, más frutas y verduras, y carne de más calidad.

Marks & Spencer cambia la tendencia.

Por ahora todas las cadenas del gran consumo británico han reportado buenos números para la campaña navideña…. Ya se sabía que la alimentación iba a resultar bien, porque su apuesta en productos y en innovación es muy grande, y los clientes tienden a comprar productos más premium en Navidades… de los que M&S ofrece en abundancia. Lo que ha sorprendido, y mucho, han sido los resultados del negocio textil, cambiando la tendencia a la baja en la que la cadena llevaba varios años.

Las ventas en el Reino Unido han crecido un 4.5%, con unas ventas comparables del 1.9%. Las mejoras en el negocio non food, especialmente textil y productos para el hogar, han liderado el crecimiento: menos promociones, y mejoras en la disponibilidad de los productos. Las ventas comparables para este negocio fueron de 2.3%.

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Cada Navidad M&S sorprende con sus productos innovadores: perlas de salmón ahumado.

Las ventas de alimentación crecieron un 5.6%. Buen resultado pero principalmente conseguido gracias a la expansión de tiendas y el celebrarse la Navidad en fin de semana.

Tras los números inesperados, la revisión y el análisis invitan a ser más bien cautos antes de anunciar la recuperación del retailer. El 2017 va a ser un año muy difícil tanto para alimentación como para textil, y M&S compite en los dos frentes y contra sí mismo.