Which? elige a Morrisons como el supermercado más barato del 2017.

La asociación de consumidores Which? encarga cada año un estudio a mysupermarket para analizar precios de las cadenas y elegir al más barato de todos.

El de este año ha resultado Morrisons, que ha superado por 4 peniques a Asda, el ganador del año pasado. Es un premio con un cierto eco en los medios y las redes sociales, y sobre todo, la ratificación independiente por parte de una entidad respetada y reconocida de ser barato.

La metodología hace que los discounters no puedan participar. Toman durante todo el año el precio de 75 productos habituales en la cesta de la compra y hacen la media mensual. Como eligen marcas de fabricante, los discounters no tienen muestra suficiente.  Las cadenas analizadas son el top 4 (Tesco, Sainsbury’s, Asda y Morrisons), y Waitrose y Ocado. Sorprende que la diferencia entre el más barato (Morrisons) y el más caro (Waitrose) es de poco más de 11 libras. Desde hace unos años las cadenas igualan los precios de los productos de marca de fabricantes, directamente comparables, y las diferencias se deben a algunas promociones, y a los productos de MDD.

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Fuente Which?

The Grocer también tiene un análisis de cestas de la compra semanal, el llamado Grocer 33. Compran 33 productos en el top 4 y Waitrose (de forma esporádica incluyen uno de los discounters o Iceland, y una vez al año Ocado al hacer la compra online). Habitualmente la cadena más barata es Asda, que esta temporada lleva 17 victorias, por 4 de Morrisons y 3 de Tesco.

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Navidades 2017: Sainsbury’s, Tesco, Waitrose, Lidl y Marks & Spencer.

Estos dos días   ha habido una avalancha de presentaciones de resultados. Se los resumo aquí, y si tienen prisa: a Tesco se le considera el ganador del premio virtual navideño por sus resultados y el camino que ha ido recorriendo a lo largo del año, a los demás les ha ido bien (destacando quizás a Lidl) y Marks & Spencer obtiene los resultados más decepcionantes, porque las navidades son su momento, cuando los clientes gastan en comidas lujosas.

Lidl: las ventas crecen un 16%, pero como siempre, es un dato que hay que matizar por la velocidad a la que abren tiendas, y no facilitan el de ventas comparables. Frescos y bebidas alcohólicas han sido dos de las categorías que mejor han ido, destacando la carne fresca con un crecimiento del 17%.

Marks & Spencer: crecen las ventas de alimentación un 3.6%, pero las comparables descienden -0.4% para el trimestre. Navidades es el momento de Marks & Spencer, con un despliegue impresionante de nuevos productos muy premium e innovadores. Pero parece que la combinación del descenso de la confianza de los consumidores, la inflación, y los esfuerzos en productos premium de otras cadenas (además de los discounters, cabe destacar Morrisons y Sainsbury’s) pueden explicar este descenso.

Las ventas de ropa y artículos para el hogar han disminuido (pero en línea con otros competidores en el mercado), con un -2.8% en ventas comparables. Mantienen la previsión de beneficios y anuncian que se invierte dinero en un proyecto conjunto con Tata, para implantar soluciones tecnológicas en varias áreas del negocio para reducir costes.

Sainsbury’s: las ventas crecen un 1.2% en el trimestre, gracias sobretodo a las tiendas de alimentación, que han crecido un 2.3%. Destacan las ventas de MDD premium, que crecieron un 6% (aunque hay que tener en cuenta que habían aumentado considerablemente el número de referencias respecto el año pasado). Convenience y online crecen, sobretodo éstas últimas, con un 8% de mejora, y con muy buenos resultados la semana de Navidades en la que las ventas online crecieron un 20%. Atribuyen la mejora del online a la inversión en mejoras, como las entregas en el mismo día.

La cadena tuvo un pequeño incidente reputacional durante las fiestas, cuando tuvieron roturas de stock en un cierto número de tiendas, y clientes enfadados por esto se dedicaron a colgar fotos y quejas en las redes sociales.

Tesco: el líder de la distribución británica ha recuperado la buena salud, y los resultados navideños  vuelven a reflejar que acierta en muchas de sus iniciativas. Las ventas han crecido un 1.9% en las seis semanas hasta el 6 de enero, con ventas comparables de +3.4% en alimentación y +3.7% en productos frescos. El non food ha sido la parte del negocio que peor ha ido, con pérdidas en ventas y que han lastrado un poco la cifra de las ventas totales.

Waitrose: la cadena premium crece un 1.4% en ventas, y un 1.5% en ventas comparables. Han conseguido atraer a más clientes este año gracias a las degustaciones en los supermercados, y el plan de ofertas de un día. Online también ha tenido una buena contribución al crecimiento.

Reino Unido: un año de inflación tras la guerra de precios.

A finales del año pasado las subidas de precio volvieron al mercado del gran consumo británico. Las cadenas habían iniciado una guerra de precios en el 2013 para recuperar clientes que se iban al discount, y gracias a oleadas sucesivas de rebajas en los precios, la inflación interanual llegó a mantenerse en el -3%  durante varios meses, con una pérdida de valor inmensa.

La devaluación de la libra tras la votación del Brexit puso en apuros a muchos agentes. El Reino Unido importa una gran cantidad de sus alimentos, que se encarecieron por esta circunstancia. Las empresas del gran consumo mantuvieron precios durante seis meses más, pero en noviembre y en diciembre llegaron las subidas de precio, a pesar de acercarse la Navidad.

¿Qué hemos podido ver este año? Las cadenas se marcan de cerca unas a otras, y la inflación ha subido a la par en todas ellas – salvo Tesco en el último periodo, que se desmarca algo, como se ve en la gráfica de The Grocer, superando la media de inflación del top 4 en un punto, porque seguramente había tratado de contener la inflación durante la primera mitad del año.

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Fuente: The Grocer

Este encarecimiento de los productos provoca que los consumidores vuelvan a algunas de las tácticas que manifestaban durante la pasada crisis financiera, la de la compra inteligente. Ahora las cadenas no ofrecen tantas ofertas como antes, y los shoppers no cambian tanto de tienda como antes (cuando abandonaban el top 4 por el discount de forma masiva) pero sí que se decantan por versiones más baratas de sus productos favoritos. Y los propios fabricantes y distribuidores también han tenido iniciativas para enmascarar la inflación, reduciendo el tamaño o el peso de los productos pero manteniendo el precio (seguramente el caso más llamativo es el de las guirnaldas navideñas de Tesco, que según The Grocer son un 15% más cortas este año!)

El mercado crece gracias a la inflación, pero un punto o un punto y medio por debajo, porque los consumidores compran menos producto. Los únicos que han conseguido crecer de forma efectiva este último año son los discounters, que siguen creciendo en cuota de mercado. Ya no hay tanta diferencia de precio entre ellos y el top 4, pero su reputación firme de ser baratos y la apertura de tiendas les ayudan a seguir creciendo, como se ve en la gráfica de Kantar.

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Aldi (gris) y Lidl (morado) son las dos cadenas que logran ganar cuota de mercado.              Fuente: Kantar Wordpanel.

Se espera que a partir de ahora la inflación ya no crezca tanto y haya una cierta estabilización. Las empresas siguen sin recuperar el margen de antes de la guerra de precios, y los precios de algunas materias primas globales están aumentando de precio, pero por otro lado, se han anualizado ya las devaluaciones de la libra, y parece que las noticias sobre el Brexit ya no provocan tantas oscilaciones como durante el segundo semestre del 2016.

El PVP de la Leche vuelve a subir en UK.

Sin duda, el PVP que sufre un mayor escrutinio en el gran consumo británico es el de la leche, concretamente la referencia estrella que es la botella de leche fresca de 4 pintas. Es un producto que se compra con mucha frecuencia, con una alta penetración en los hogares, y además un mercado absolutamente dominado por la MDD,  apenas hay algunas marcas con elementos diferenciales, por lo que la mayoría de las ventas son de productos indiferenciados, salvo por los atributos que tenga el distribuidor en cuestión.

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“No los ordeñamos”. Los mensajes sobre la relación con los ganaderos son constantes en el gran consumo británico. Aquí, M&S.

La guerra de precios naturalmente supuso recortes en su precio, e incluso se dio una especie de carrera por reducir el precio varias veces para demostrar que se era el distribuidor más barato. Y lo curioso es que estas noticias no siempre fueron bien recibidas por los consumidores.

Los distribuidores intentaron no maltratar su reputación, con comunicación sobre el precio que pagan por la leche, sus prácticas con los ganaderos (en algunos casos tienen un contrato con una lechera, pero en los casos de Tesco, Sainsbury’s, Marks & Spencer y Waitrose tienen un grupo dedicado de granjeros a los que les compran la leche), explicando como se reparte el precio de la leche entre los diversos agentes, y la iniciativa de Morrisons y Arla de poner en el mercado una leche idéntica pero más cara porque ese diferencial de precio se traslada directamente al ganadero, y el consumidor elije qué quiere pagar por la leche.

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Tesco, entre las cadenas que suben el PVP de la leche este mes.

Bien, pues ahora se empieza a recorrer el camino contrario. Las cadenas que tenían el precio más bajo (Asda e Iceland, a 90p) ya lo subieron hace unos meses para igualarlo al precio general (£1), cuando empezaba a repuntar la inflación, y ahora ya se han apuntado a la subida las principales cadenas: Tesco, Sainsbury’s y Morrisons (casi el 60% de la cuota del mercado) ya tienen el producto a £1.10. Es una señal clara de lo ajustadas que están las cuentas de las cadenas.

 

 

 

La MDD “esencial” de Waitrose.

Waitrose ha decidido dar un impulso a su gama MDD de primer precio, y evidentemente, vuelve el debate fácil sobre lo que Waitrose considera que es esencial pero que a mucha la gente les parece superfluo.

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La gama ya alcanza los £1000 millones en ventas, y tiene 1,700 referencias. Ya desde su lanzamiento en el 2009 supuso un gran éxito para la cadena de tiendas. En aquel tiempo el impacto de la crisis financiera alteró el comportamiento de los consumidores, y se puso de moda la “compra inteligente”, aprovechando las ofertas y yendo a comprar a Aldi y Lidl. A pesar que Waitrose es un supermercado caro y que tiene como objetivo atraer a clientes de alto poder adquisitivo, también se vió afectado y sus clientes acudían a los discounters alemanes para hacer sus compras. La gama “essentials” transformó muchas de las referencias más vendidas de MDD en productos con una etiqueta blanca, e inmediatamente transformaron la percepción que tenían los clientes de esos productos. Así en la misma compra podías comprar Champagne exclusivo y productos que parecían baratos.

Desde entonces han ido ganando en importancia y tener un peso importante en la facturación de la cadena. A pesar de ser productos llamados básicos, son los productos básicos de un tipo determinado de cliente. Así pues, no es de extrañar que uno de los quesos más vendidos sea el Parmesano, o el Cambozola, o tengan cinco referencias distintas de houmous en esta gama básica, cuando lo normal sería tener una.

Los productos todos tienen un elevado nivel de calidad, y promesas sobre el origen de los mismos. La conserva de tomate es italiana, la pasta está toda hecha con triticum durum, y la carne es toda del Reino Unido.

Y ahora que volvemos a tener una inflación alimentaria elevada, en torno al 3%, Waitrose reduce el precio de 300 referencias de esta gama, junto con la campaña de productos “a mitad de precio” espera reconectar con sus clientes tras las vacaciones.

El poder de atracción del convenience.

Cuando me vine a vivir al Reino Unido por primera vez en 1999 una de las cosas que más me llamó la atención de las tiendas era la cantidad de platos preparados que había. Estaba claro que en los hogares de los londinenses de hace casi dos décadas calentar en el horno o en el microondas era lo más parecido a cocinar que podía llegar a pasar. No se llamaba convenience entonces, pero se veía como la comodidad y la ocasión de celebración eran los drivers más importantes.

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The Coop es la cadena británica con más tiendas convenience.

Si nos adelantamos veinte años, vemos como los platos preparados siguen reinando a sus anchas en uno o dos grandes pasillos de las tiendas (o en más, si vamos a un Marks & Spencer), pero hay otro gran componente del convenience que ha ido ganando terreno (y que también ha supuesto menos minutos de preparación de comida en los hogares) y son los productos listos para comer, el llamado food to go. Es una tendencia importantísima, tanto en tiendas convenience como en hipermercados, y en la que los supermercados también pelean duramente contra el canal del food service, sobre todo aquellos restaurantes fast casual tipo Pret A Manager que tienen estanterías con comida, como si fueran también un supermercado ellos mismos.

Según IRI las ventas de estos productos alcanzaron el año pasado (52 semanas hasta 25 marzo 2017) la cifra de £2.300 millones (un 1,5% del mercado total, aproximadamente) y creció un 5%, muy por encima del mercado total que se vió severamente afectado por la guerra de precios. Si además añadimos snacks y bebidas que se suelen consumir juntos con los productos del food to go, el mercado asciende a £7.000 millones.

Las ventas de productos de food to go en las tiendas puramente de convenience crecieron a mayor velocidad, un 6.6%, hasta superar unas ventas de £500 millones. Hay que aclarar que en ambos canales se han ido produciendo aperturas (discount en las tiendas grandes, cadenas en las tiendas convenience) pero también que los grandes hipermercados están desarrollando los surtidos de estos productos (y por ejemplo Tesco abandonando sus desarrollos de restauración en tienda, dejando más terreno al food to go).

Los bocadillos suponen dos terceras partes del gasto, pero crecen a menor ritmo que la categoría general. Como en muchas otras secciones de la tienda, la salud es también un elemento importante, y esto hace que las ventas de ensaladas y sushi crezcan a mayor velocidad porque consiguen despertar un mayor interés en los consumidores, que en general desean cuidarse más. IRI en su nota no da el dato de estos productos pero sí que revela que los tres juntos crecen al 6,6% mientras que los bocadillos solos lo hacen al 3,8%.

Uno de los desarrollos más llamativos del último año han sido los obradores/tienda de sushi que Waitrose está instalando en sus tiendas. Es un elemento conocido, en España varias cadenas están haciendo lo mismo, y aquí destaca lo bien que tratan el producto, la presentación, el teatro de ver como lo preparan al momento, y la calidad extrema. Esperan alcanzar las 75 tiendas en enero del 2018, y el impulso que le dan a las ventas en las tiendas es fenomenal. Con 20 tiendas han conseguido revitalizar las ventas de lo que ellos llaman sección de restauración en tienda en un 7%, contando que Waitrose ya tiene 120 cafeterías en tiendas, y varios bares donde poder degustar vinos y comer unas tapas. Estas tiendas de sushi venden un producto muy aceptado y de alto precio.

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Los maestros del Sushi en acción en Waitrose.
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Waitrose se atreve con productos no tan comunes, como el sashimi, pero también bien aceptados por sus clientes.

Sin duda cada vez es más fácil satisfacer el hambre al momento en los supermercados y los clientes aceptan muy bien estos productos. Seguiremos viendo como crece la oferta de food to go, se sigue sofisticando incorporando las nuevas tendencias de alimentos saludables, incorpora plenamente algunas nuevas ocasiones como el desayuno, y cada vez veremos más productos que se preparan al momento en las tiendas, hasta en las más pequeñas, que como están a pie de calle y rodeadas de otros supermercados y restaurantes competidores necesitan darles más motivos a los clientes para que entren en ellas.

 

Pagos a proveedores: cada vez más rápido!

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La semana pasada Asda anunciaba que iba a modificar sus condiciones de pago a los proveedores pequeños. A partir de ahora los plazos de pago van a ser de 14 días para unas 1.200 PYMES que facturan menos de £250.000 anuales con la cadena. Los plazos vigentes hasta el momento era de pagar a los 60 días.

Esta mejora hay que enmarcarla en las distintas iniciativas de las cadenas británicas por dar más protagonismo a los productos locales y en ir incorporando más productos artesanos y locales en sus tiendas. Son proveedores que no tienen el músculo ni el producto para servir en todas las tiendas, pero si que contribuyen a lograr un surtido local en las tiendas a las que sirven.

El Brexit y el aumento potencial de los costes que tengan que afrontar las importaciones ha contribuido también de forma importante a que las cadenas busquen más proveedores locales. Conseguir asegurarse con ellos una buena relación puede contribuir de forma significativa a poder capear de mejor forma el temporal que se avecina.

Y también en la labor del árbitro de la cadena, y a que su vigilancia ( y especialmente el “name & shame”, que viene a ser algo como poner nombre a los infractores) está modificando los comportamientos de los agentes de la cadena, y mejorando las relaciones, a pesar de los problemas que están empezando a apuntar por la inflación y el poco crecimiento del poder adquisitivo de los hogares.

Asda, de hecho, es de las últimas en reaccionar. Tesco, Morrisons y Waitrose ya han tomado medidas en este respecto. Tesco fue el primero, hace un año y medio, pagando a los proveedores pequeños (un negocio de menos de £100.000 al año) en 14 días, lo mismo que Morrisons. Y Waitrose es el que ha ido más allá, pagando a los 7 días a este tipo de proveedores.

Buen momento para las MDD en UK.

En el Reino Unido tenemos ambiente de crisis. Desde el Brexit, la cascada de cambios en el gobierno, la devaluación de la libra, las idas y venidas del gobierno, y ahora las elecciones no generan otra cosa que incertidumbre, y más incertidumbre.

Este año, la inflación está creciendo a un ritmo importante fuera y dentro del gran consumo, y junto con la situación de la que hablábamos y que los ingresos familiares no crecen, los consumidores se preparan: están empezando a volver a tomar las precauciones de antaño. Durante la última crisis vimos que se desarrollaba lo que se llama el “savvy shopper”, o la compra inteligente, que buscaba maximizar el valor más que buscar simplemente precios lo más bajos posible, y hacer compras algo más frecuentes para controlar los gastos. Es un comportamiento que sigue vigente y por el que se guían muchos consumidores, pero ciertamente había existido una cierta relajación más evidente en otros ámbitos más que en el gran consumo, en el que hemos estado viviendo en guerra de precios durante dos años y medio.

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¿Qué efecto está teniendo este contexto en la MDD en UK?

El año pasado perdieron un valor de £635 millones, que representaba un 3,1% de la facturación (IRI, publicado en The Grocer), pero este último año la MDD ha conseguido recuperar parte de la pérdida y crecer  algo más de £100, un 0.7% del mercado que mide IRI. Si miramos datos de Kantar, de su reciente informe sobre las marcas, vemos que en UK en este último año las ventas de marcas de fabricante han retrocedido un 1,6% y las de MDD han crecido un 1,7%. Son datos de su panel de hogares. El segmento premium sigue creciendo y alcanza un 6% de las ventas de MDD, y donde hemos visto más cambios radicales ha sido en la MDD de primer precio, donde el top 3 ha revisado los diseños y calidades de los productos, y en frescos hemos vistos cambios muy importantes, con el objetivo de hacer frente a los discounters.

La MDD se ha beneficiado gracias a tres grandes factores, cuyo efecto posiblemente la incertidumbre reinante ampliará. Los procesos de revisión de surtido de las grandes cadenas han tenido un impacto elevado, ya que en muchos casos han reducido las referencias de marcas de fabricante para dar más protagonismo a la MDD (por ejemplo, Tesco dice que tras el proyecto Reset, la MDD tiene un 14% más de espacio en sus lineales). Aldi y Lidl siguen creciendo, y a pesar de ser consecuencia del gran número de aperturas, su crecimiento en ventas también impulsa el crecimiento de la MDD. Y los cambios en las promociones también están afectando los equilibrios entre marcas y MDD (por ejemplo, según IRI, el PVP medio de las marcas ha perdido un 0.5% en tres meses hasta febrero, mientras que la MDD ha crecido un 1.2%, medido antes del repute de la inflación).

Fijándonos en los premios que acaba de otorgar The Grocer a los mejores productos de MDD, vemos cómo un producto de Marks & Spencer se lleva el premio de mejor producto del año, y Tesco el del retailer más innovador, pero luego, Aldi y Lidl dominan los premios en las distintas categorías, seguidos por Asda.

¿Qué vamos a ver este año? Ahora mismo tiene un 33.6% de la cuota (IRI), y seguramente la MDD seguirá ganando cuota. A no ser que haya un cambio radical en la situación, se van a repetir dos de las condiciones de las que hablábamos antes: los discounters van a seguir abriendo tiendas y la incertidumbre va a estar con nosotros un tiempo.

 

 

 

 

Ecológicos en UK: a prueba de guerra de precios.

A pesar de la guerra de precios que se ha llevado tanto valor del mercado, los productos ecológicos no sólo han resistido si no que han crecido un 7,1% hasta alcanzar los £2.090 millones durante el pasado 2016. Y vienen de un pasado inmediato complicado, cuando en el 2009, el primer año de la crisis el sector vió como perdía un 13% de las ventas. Pero ya hace dos años recuperaron el nivel de ventas de antes de la crisis, y continúan creciendo de forma saludable.

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Como en otros años, la distribución directamente al hogar (mediante cajas y programas de suscripción) y el foodservice son los canales de alimentación que más crecen, con un 10,5% y un 19,5% respectivamente. Supermercados y tiendas independientes crecen alrededor del 6%, también muy buena cifra considerando las circunstancias.

Las ventas por supermercados suponen el 69% (y Sainsbury’s, Tesco y Waitrose tienen el 75% de esta porción del mercado), y los productos ecológicos alcanzan una cuota del 1,5% del mercado total de alimentación. Los productos hortofrutícolas suponen un 23,5% del mercado, y han crecido un 10,3%. Los platos preparados es una categoría que está creciendo mucho, más del 20%, gracias a la atención que le están dando algunas cadenas, como Ocado.

Foodservice es un canal donde también se ha crecido, gracias a la incorporación de nuevas cadenas, la ampliación de los platos, pero también, dentro de la restauración colectiva, más escuelas, hospitales, y oficinas están ofreciendo productos ecológicos en sus comidas.

Los productos ecológicos se están beneficiando de la tendencia hacia estilos de alimentación más saludables, etiquetas límpias, conocer el origen de los alimentos, y productos mínimamente procesados. Según Tesco, el mercado crece porque se incorporan nuevos compradores a la categoría, y los existentes compran más productos.

También es interesante ver cómo las exportaciones de productos británicos ecológicos están creciendo gracias a la buena acogida que tiene la marca Gran Bretaña para ofrecer productos de calidad con el añadido de ser ecológicos. La mitad de los socios de Soil Association exportan, con unas ventas de £250 millones.

Sin embargo, al ser un sector tan dependiente de la mano de obra, y en muchos casos de ciudadanos europeos, afrontan el Brexit con incertidumbre sobre el futuro de la mano de obra que hasta ahora han empleado para recoger y procesar los productos. Otro elemento relevante es la aplicación de las deficiones europeas de la producción ecológica. De no mantenerse el actual status y según como sean las modificaciones, los productores británicos podrían perder el acceso al mercado europeo.

Si lo comparamos con el consumo en otros países europeos, la oportunidad de crecimiento es muy grande. Según IFOAM, los consumidores en el Reino Unido gastan £30.60 anuales en productos ecológicos de media, por debajo los franceses, £51, y muy por debajo de los daneses, £138, y los suizos, £188.60.

 

¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.