Buen momento para las MDD en UK.

En el Reino Unido tenemos ambiente de crisis. Desde el Brexit, la cascada de cambios en el gobierno, la devaluación de la libra, las idas y venidas del gobierno, y ahora las elecciones no generan otra cosa que incertidumbre, y más incertidumbre.

Este año, la inflación está creciendo a un ritmo importante fuera y dentro del gran consumo, y junto con la situación de la que hablábamos y que los ingresos familiares no crecen, los consumidores se preparan: están empezando a volver a tomar las precauciones de antaño. Durante la última crisis vimos que se desarrollaba lo que se llama el “savvy shopper”, o la compra inteligente, que buscaba maximizar el valor más que buscar simplemente precios lo más bajos posible, y hacer compras algo más frecuentes para controlar los gastos. Es un comportamiento que sigue vigente y por el que se guían muchos consumidores, pero ciertamente había existido una cierta relajación más evidente en otros ámbitos más que en el gran consumo, en el que hemos estado viviendo en guerra de precios durante dos años y medio.

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¿Qué efecto está teniendo este contexto en la MDD en UK?

El año pasado perdieron un valor de £635 millones, que representaba un 3,1% de la facturación (IRI, publicado en The Grocer), pero este último año la MDD ha conseguido recuperar parte de la pérdida y crecer  algo más de £100, un 0.7% del mercado que mide IRI. Si miramos datos de Kantar, de su reciente informe sobre las marcas, vemos que en UK en este último año las ventas de marcas de fabricante han retrocedido un 1,6% y las de MDD han crecido un 1,7%. Son datos de su panel de hogares. El segmento premium sigue creciendo y alcanza un 6% de las ventas de MDD, y donde hemos visto más cambios radicales ha sido en la MDD de primer precio, donde el top 3 ha revisado los diseños y calidades de los productos, y en frescos hemos vistos cambios muy importantes, con el objetivo de hacer frente a los discounters.

La MDD se ha beneficiado gracias a tres grandes factores, cuyo efecto posiblemente la incertidumbre reinante ampliará. Los procesos de revisión de surtido de las grandes cadenas han tenido un impacto elevado, ya que en muchos casos han reducido las referencias de marcas de fabricante para dar más protagonismo a la MDD (por ejemplo, Tesco dice que tras el proyecto Reset, la MDD tiene un 14% más de espacio en sus lineales). Aldi y Lidl siguen creciendo, y a pesar de ser consecuencia del gran número de aperturas, su crecimiento en ventas también impulsa el crecimiento de la MDD. Y los cambios en las promociones también están afectando los equilibrios entre marcas y MDD (por ejemplo, según IRI, el PVP medio de las marcas ha perdido un 0.5% en tres meses hasta febrero, mientras que la MDD ha crecido un 1.2%, medido antes del repute de la inflación).

Fijándonos en los premios que acaba de otorgar The Grocer a los mejores productos de MDD, vemos cómo un producto de Marks & Spencer se lleva el premio de mejor producto del año, y Tesco el del retailer más innovador, pero luego, Aldi y Lidl dominan los premios en las distintas categorías, seguidos por Asda.

¿Qué vamos a ver este año? Ahora mismo tiene un 33.6% de la cuota (IRI), y seguramente la MDD seguirá ganando cuota. A no ser que haya un cambio radical en la situación, se van a repetir dos de las condiciones de las que hablábamos antes: los discounters van a seguir abriendo tiendas y la incertidumbre va a estar con nosotros un tiempo.

 

 

 

 

Asda: once trimestres perdiendo ventas.

Seguramente se imaginarán el título de la nota cuando Asda presente los resultados del próximo trimestre… a no ser que lo remedien los nuevos directores.

Esta mañana Asda presentaba los números del primer trimestre del año, y a pesar que dicen estar progresando, poca gente comparte su opinión.

Han perdido en casi todos los indicadores: ventas comparables -2.8; visitantes a las tiendas -2.0%; y valor del tiquet medio -0.8%.  Las ventas crecen un 0.9% gracias a la inflación. En la última nota de Kantar Asda también ganaba ventas, cerrando el mes de abril con un crecimiento del 0.8%.

A pesar de lo malas que son las cifras, marcan una cierta tendencia hacia la todavía lejana recuperación. Las ventas comparables de los últimos periodos han sido -7.5% y -2.9%. El presidente de Asda, Sean Clarke, dice que ya notan la mejora en la disponibilidad de productos, en el servicio y en la calidad de productos frescos. También ha bajado precios en un par de ocasiones, aunque está claro que no van a actuar sólo en el precio, porque será muy difícil poder igualar el de los discounters. Recordemos que en los últimos tiempos, al igual que Tesco, han hecho una revisión profunda de su surtido y eliminado un buen número de referencias, a la vez que en frescos han puesto en marcha una campaña para reforzar su calidad y su imagen de precio, y relanzar las controvertidas marcas de granja.

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Asda trata de mejorar la experiencia de compra y aportar más información de los productos frescos en sus tiendas

Los consumidores británicos empiezan a sentir como viene otra crisis (ayer se anunciaban los datos de inflación del mes de marzo, los precios crecen un 2.3% mientras los salarios crecen un 2.1%, y empieza a generarse un poco de alarma ante lo rápido que crece la inflación y los sueldos que no logran crecer al mismo ritmo) y en teoría, deberían inclinarse por opciones más baratas, por lo que es posible que esto vaya a favor de Asda… o de los discounters.

El que era el mejor negocio de Walmart fuera de USA sigue sin conseguir superar sus problemas, aunque parezca estar cerca. Mientras sus competidores parecen haber conseguido salir del bache, con iniciativas acertadas y en parte con la ayuda de la inflación, aumentando el valor de sus ventas.

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

Asda: ya se notan los cambios en la dirección.

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Desde que Sean Clarke tomó las riendas de Asda en mayo del año pasado, ha habido pocos anuncios en el retailer, y mucho trabajo discreto. Tanto es así, que seguramente la noticia más destacada es lo que no hicieron, al descartar la “guerra de precios nuclear” que habían anticipado algunos analistas.

A pesar de la gravedad del estado de Asda, los últimos resultados, y principalmente a partir de Navidad, muestran como Asda está revirtiendo un poco la situación: se sigue perdiendo ventas, pero a menor velocidad. El último trimestre del año han perdido un 0.6% en ventas (-2.6% en comparables, una gran mejora respecto a los dos trimestres anteriores, con -5.8% y -7.8%), y en los datos que ha publicado Kantar del 2017, van ganando clientes. Sus principales competidores están en una situación algo mejor, pero por lo menos Asda va acercándose a ellos.

¿La receta que han aplicado? La de siempre, la de volver a los básicos. Siguen mejorando en precios, pero también invierten en servicio en tienda, en mejorar la sección de frescos, y en aumentar la disponibilidad de productos gracias en parte de una reducción de surtido. Aunque quieren seguir siendo los líderes de precio del Top 4 (mantienen la promesa de ser un 10% más baratos que la competencia) también buscan mejorar en imagen y ofrecer unos productos de mayor calidad. La campaña “That’s better” (aunque al principio parecía algo confusa, luego más clara con las nuevas referencias de MDD en tienda, de mejor calidad) dicen que ha ayudado. Y también la asociación con el chef de la tele James Martin, que les ha permitido ganar un poco en reputación y desarrollar nuevos productos de mayor calidad.

La mejora en la experiencia en las tiendas viene por dar más razones a los clientes por las que visitar las tiendas. Desde el desarrollo de conceptos de restauración en las tiendas (algo en lo que Tesco también trabajó pero no supo capitabilizar bien) a la cesión de espacio a partners con los que no compite, como la cadena de peluquerías Supercuts, o mini tiendas y puntos de recogida de compra online de Decathlon (aquí Sainsbury’s ha tomado pasos más decididos, con la compra de Argos).

Asda sigue su camino, una revolución que parece por ahora más tranquila que la de sus competidores Tesco y Morrisons.

 

 

 

¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.

 

UK: el camino de la promoción al SPB

Les habrá pasado a Uds al venir a ver tiendas por aquí. Ciertamente cuando voy con clientes, algo que sorprende sobre todo a las personas que llevan tiempo sin venir por aquí es el nivel promocional. Parece que todo el supermercado esté de oferta (de hecho en los Holland & Barrett muchas veces es así, tienen todas las referencias en promoción) y no haya nadie que pague el PVP completo por ninguna referencia… Aunque ahora les voy a contar como está cambiando esto, habíamos llegado a vender en promoción el 40% de las ventas (llegando al 45% del volumen). Y en algunas categorías la cifra había llegado hasta el 80%.

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Holland & Barrett, el supermercado que casi siempre lo tiene todo en promoción multicompra.

La irrupción de los discounters y el triunfo de la compra simple (en referencias y en precios) y varios factores más, han ido cambiando el papel que juegan las promociones en el mercado británico, y ahora nos encontramos que es una estrategia en declive. Parten de un nivel muy alto de aplicación, claro, y costará llegar a los niveles de otros países europeos, pero se va avanzando.

Según Kantar, al principio de la crisis el 30% de las ventas se realizaban en promoción, y desde el 2008 la proporción fue creciendo gracias a la incorporación de más referencias y el desarrollo de nuevas mecánicas promocionales (sobretodo de las llamadas de multicompra) hasta alcanzar el 40%. En ese momento, 2011, vemos como empiezan a lanzarse nuevas iniciativas para comunicar valor a los consumidores, como las distintas iniciativas de Sainsbury’s, Asda, Tesco y Morrisons de comparadores de precio.

Sin embargo, durante este periodo el discount supo hacerse fuerte gracias a su oferta de pocas referencias y precios simples, y una paulatina mejora de los surtidos y su imagen, hasta conseguir ser supermercados de cesta completa, robando muchos clientes del top 4. También se creó una especie de corriente de opinión en contra de las promociones: desde las notas de Which?, la asociación de consumidores, en las que criticaba las políticas promocionales de las cadenas (y que dió origen a una investigación por parte del gobierno británico) y un cierto flujo de noticias en los periódicos medio mofándose de los errores en las promociones de las cadenas (los típicos carteles de 1 por £2 y 2 por £5) o denunciando que el precio en promoción es el habitual y que los productos apenas pasaban unos días en precios artificialmente altos para poder comunicar la promoción. En el fondo, lo que se declaraba es que muchos de los consumidores encontraban dificultad en entender las promociones (aunque si que un buen número de ellos las estudiaban y sacaban provecho, los llamados savvy shoppers) y se sospechaba que los supermercados no ofrecían buenos precios a través de las promociones.

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Fotografía de Roy Jackson para The Guardian, que recopila en una web errores de etiquetado de las cadenas británicas. Pulsar en la fotografía para verla.

Ahora nos encontramos en la curva descendente del valor de las promociones, con un 38% del gasto realizado en artículos en promoción. Sainsbury’s fue el primero en mover ficha, entendiendo que era necesario no seguir haciendo lo mismo. Ellos habían tenido problemas durante la guerra de precios por haber seguido la iniciativa de Morrisons. Al ser un supermercado de valores, quedaron mal por competir en la espiral descendiente de precios a la vez que decían que sus productos eran más sostenibles que el resto, que trataban mejor a los proveedores, etc. Por ello su pequeña revolución fue reducir el número de promociones, abandonando desde este verano las de multicompra, y ajustando las demás para ir hacia un modelo más similar al de los discounters. El resto del top 4, les han seguido de forma algo más tímida, quizá sin tanta comunicación ,pero claramente percibible en las tiendas.

Y la iniciativa de Sainsbury’s, como expliqué en la entrada correspondiente, no sólo se centra en un menor número de promociones. También en reducir el diferencial entre el precio habitual y el promocional, para evitar que los clientes busquen o esperen las gangas como antes.

IRI también acaba de publicar un pequeño informe donde analiza la evolución de los precios y las promociones en Europa durante este último año (busquenlo, se lo recomiendo porque es excelente para comparar los distintos mercados, aunque los datos sean distintos a los que ofrece Kantar porque por ejemplo, no miden frescos). Por lo que respecta al Reino Unido, pone en datos lo que les he detallado más arriba. Las categorías con mayor volumen de ventas en promoción se sitúan alrededor del 64 al 62%, y la que menos volumen vende en promoción alcanza un 39%. Crece el descuento ofrecido en las promociones (por que se abandonan las de multicompra y se hacen más directas) y el número de promociones de un descuento directo en el precio (suponen un 14% en alimentación). Mientras tanto, ecomo era de esperar por las nuevas estrategias de los principales agentes, las promociones multicompra pierden  3.5 puntos respecto al año anterior y suponen un 12% del total. Y las marcas soportan mayor peso, al realizarse el 60% de las ventas en promoción, mientras que para la MDD es de un 28,4%.

De todas formas, en Navidades hemos visto como ha vuelto el festival promocional… seguramente, no se puede despreciar una herramienta tan socorrida para llevar gente a las tiendas.

 

Los plátanos y la leche rompen la baraja.

Finalmente, el resto de cadenas han seguido el paso marcado por Aldi y Lidl hace una semana, y a lo largo de la semana pasada han ido subiendo el precio de los plátanos, y en algún caso, también de la leche.

Asda y Sainsbury’s subieron los precios a principios de semana, desde los 68p por kg a 72p. Sainsbury’s sigue manteniendo la promesa de vender solamente plátanos de comercio justo.

Y justo el viernes Tesco y Waitrose subían también el precio de los plátanos.

El precio de los mismos llevaba tiempo sin moverse de los 68p por kg, precio al que los puso Asda en abril del 2011, y que los demás siguieron. Durante estos años el sector productor de plátanos ha pasado por varios problemas de suministro, pero el precio se ha mantenido invariable hasta que la devaluación de la libra ha dejado sin margen a los distribuidores británicos, y han acabado por subir el PVD

Asda e Iceland también han subido el precio de la referencia básica de leche, la botella de las 4 pintas, aunque en esta ocasión se deba más a la variación del precio global de la leche, al ser un producto nacional que no se importa apenas tiene efecto sobre el producto devaluación de la libra.

Todo indica que nos acercamos poco a poco al final de esta etap de guerra de precios y deflación. Según la BRC, los productos frescos siguieron bajando de precio el último mes, un 1,2%. Una cifra algo menor que el 2% registrado el mes anterior. 

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MySupermarket ya muestra las subidas de precio. Un 13% respecto al precio anterior.

Nielsen: Los Millennials se decantan por Aldi y Lidl.

Una nota muy interesante la que publicó Nielsen hace unos días, con datos de su Homescan Data, en la que desgranaba algunos datos sobre las familias de Millennials en el Reino Unido.

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El reto de Aldi: compra y ahorra. Tomada de un vídeo de Aldi.

Los hogares donde el principal comprador es un Millennial impulsan el consumo al ser el grupo que más crece en gasto, un 7,9% en el último año frente al 2.7% del total del mercado que mide el panel de Nielsen. Los hogares con niños gastan £210 más por año, y los hogares sin niños £113 más por año. Compran con mayor frecuencia y gastan más en cada viaje que la media de los hogares. Además, su canal favorito es el convenience, la proximidad donde van a comprar algo para cenar hoy, o la compra de reposición que complementa la compra grande semanal.

Y la parte interesante es la de en qué supermercados compran. Son hogares que muestran una cierta preferencia por las cadenas baratas. Asda se lleva una cuota del 17.1% de este mercado, frente al 11,4% que tiene del índice general (más bajo que la cuota que comunmente se le atribuye a Asda por otros institutos que cuentan las ventas totales incluyendo productos que no son de gran consumo).

Y destaca que son tres las cadenas que más Millennials están ganando como clientes, Aldi, Lidl y Marks & Spencer. Éste último se beneficia de su surtido volcado al food to go y los platos preparados, el 40% de sus clientes compran la cena cuando van a un Marks & Spencer. Y de los discounters destaca la velocidad a la que están ganando clientes Millennials. El crecimiento general de Aldi ha sido del 19%, y para este grupo de familias ha sido del 46%. Lo mismo para Lidl, un 15% general y un 28% para los hogares Millennials.

Hay que tener en cuenta lo que comentábamos hace unos días sobre el crecimiento de los discounters, y que la nota también considera. Las aperturas están ayudando a ambas cadenas a ganar clientes, más por acercar las tiendas a nuevos grupos de población que como hace unos años, los clientes cambiando de tienda principal. En las zonas en las que se abren muchas tiendas, la frontera entre Inglaterra y Escocia, es una zona con una proporción de hogares Millennials que el sur del país, que está más envejecido.

 

Brexit y Alimentación IX – El debate de la inflación.

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El debate del precio tiene ya un hashtag: “Marmitegate

El debate sobre la inflación se tensa, y aunque todos sabemos cómo va a acabar, lo que no se sabe es cuando acabará.

Nos encontramos en medio de una tormenta perfecta, con una serie de factores pre y post Brexit que son determinantes:

  • La economía general llevaba unos trimestres mejorando. Y, fundamental, las economías familiares también crecían y podían afrontar gastos diferidos gracias a su situación algo más cómoda.
  • El discount continuaba arrasando al haber acostumbrado a estas familias a ofrecer una calidad razonable a precios bajos. Para tratar de recuperar a estas familias, el top 4 lanza la famosa guerra de precios que nos ha dejado una inflación del -3%.
  • Los costes aumentan, no sólo los de varias commodities como el azúcar, el café, el aceite de palma, el petróleo, etc (según la Federación de Fabricantes de Alimentos, el coste de los inputs ha crecido un 20% en estos últimos meses), si no también los costes laborales, gracias al nuevo sueldo mínimo que implantó el anterior gabinete conservador y se puso en práctica el primer semestre del 16.
  • El Reino Unido importa el 40% de los alimentos que consume. Y un número importante de estos productos se pagan en dólares.
  • Y llega el Brexit, que trae incertidumbre sobre cómo van a ser varias de las condiciones fundamentales del mercado a medio plazo (tarifas sobre el comercio internacional y libre circulación de personas) y la depreciación de la libra frente al euro y el dólar.

Este debate ya se había iniciado hace un año, sólo que se llamaba “el fin de la guerra de precios”.  Se estimaba que por estas fechas ya se habría acabado y volvería la inflación. Luego con el cambio de año y los problemas de Asda (que tiene la opción que llaman “guerra de precios nuclear”) los CEOs de la gran distribución la alargaban hasta las Navidades de este año, pero todos estaban convencidos de que su fin estaba a la vista.

Los hechos de estas últimas semanas parece que nos acercan al climax, con el problema entre Unilever y Tesco, los anuncios de varios fabricantes como Nestlé sobre el coste de las materias primas de sus productos, y las opiniones de varias patronales sobre lo insostenible de la situación (BRC, FDF, WSC, etc). Dando un giro a su estrategia de comunicación, Tesco reconociendo que los incrementos en los costes se tendrán que trasladar al PVP, y hace un par de días, Morrisons subiendo el precio de algunos productos de Unilever (el Marmite, que estuvo en el centro de la polémica con Tesco) parece que se abre un nuevo capítulo en esta saga (fuera del gran consumo, pero también muy determinante para la opinión pública, el anuncio de Apple de subir ya el precio de todos sus productos en UK para reflejar la devaluación de la libra). En todo caso, la guerra de precios se centra en los productos básicos, y en la eliminación de referencias por parte de las cadenas que hacen bajar el precio medio de las cestas de la compra.

Se avisa que va a haber más negociaciones como las de Unilever, con más fabricantes tratando de pasar incrementos de costes al PVP, mientras que las cadenas no querrán tocar nada antes de Navidades. Va a ser el juego de quién es el más débil, y cuando alguno flaquee, se abrirán las compuertas.

Asda. Resultados FY2015 y consecuencias.

Si bien Asda ya ha presentado algunos datos del año fiscal en curso, hace unos días hizo públicos los datos del ejercicio del 2015.

Son continuistas con los de los últimos años: crecen los beneficios, bajan los costes, y las ventas se derrumban.

Las ventas anuales fueron de £22.400 millones, un 3,7% menos que el año anterior. Si nos fijamons en las ventas comparables, la pérdida es de un 4,7%.  Los beneficios crecen, gracias fundamentalmente a que Asda ha recortado costes de un buen número de partidas, de cadena de suministro, laborales (ha eliminado varios puestos en los organigramas del personal de tienda, pudiendo reducir el personal en cada una de ellas, resultando en un 5% menos de personal en un año) etc.

También acaban de vender el negocio de fotografía a la empresa Photo-Me. El negocio de impresión de fotos digitales y fotomatones no les aportaba beneficios. Y miran otras operaciones en las tiendas que piensan no les aportan valor, como por ejemplo, los obradores donde preparan pizzas.

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Y el viernes pasado anunciaron su esperada nueva dirección: la han llamado guerra de precios nuclear porque tienen mucho más margen de maniobra que sus competidores, y estas acciones seguramente van a alargar más de lo que se esperaba la guerra de precios. Han decidido lanzar una nueva campaña de marketing que se llama “That’s Better” (Así mejor) que viene con una rebaja de un 15% de media para unas 1,000 referencias, muchas de ellas de productos frescos. La campaña también incide, aunque algo de pasada, en las mejoras de calidad que han venido realizando en su MDD. Con esta medida esperan mejorar la percepción de precio, que han perdido un poco por culpa del éxito de los discounters, y recuperar clientes.

También se ha dicho que la inversión en precio, por más extensa que pueda ser, no será suficiente para sacar a Asda del bache de ventas. Necesita invertir en tiendas y en personal, para recuperar niveles de servicio y mejorar la experiencia de compra, como ya ha comentado en algunas ocasiones el nuevo CEO de la compañía, Sean Clarke.