Asda: Nuevo CEO y nuevo Director de Mercancías español.

Asda lleva un tiempo generando pocas sorpresas buenas, entre los problemas con los proveedores, las malas ventas y los despidos, y justo al poco de alcanzar el primer crecimiento de ventas en años, anuncian cambios en la cúpula directiva.

Sean Clarke, el CEO que llegó hace 18 meses, deja el puesto en manos de su segundo, Roger Burnley, que tomará las riendas en enero del 2018. Sean Clarke llegó de Walmart China para enderezar el rumbo de uno de los negocios más importantes de Walmart, que llevaba tiempo perdiendo ventas y no sabía como combatir la amenaza de los discounters.

Durante este periodo, Clarke ha conseguido mejorar mucho los precios de los productos para volver a atraer clientes, ha reducido el surtido y ha conseguido reducir las roturas de stock. Así hasta lograr volver a poner las ventas en positivo, con un 1,8% de crecimiento en el último trimestre, un resultado positivo pero muy matizado por la cuestión de la inflación y que sus rivales crecen más. En el lado negativo, la resestructuración de personal, que ha supuesto el despido de muchas personas en tienda y en la central, y la mala relación con los proveedores, que les llevó incluso a la apertura de expediente por parte del Árbitro de la Cadena.

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Fotografía de ASDA.

Ahora tomará las riendas Robert Burnley, un cambio planeado según dice la dirección de Walmart. Burnley se incorporó un poco antes que Clarke a Asda, proveniente de Sainsbury’s, y todo apuntaba que iba a ser el siguiente CEO. Pero la mala situación del retailer impuso un cambio de planes para dar tiempo a Burney ha hacerse con la empresa y preparar un plan.

No acaban aquí los cambios, y Asda también ha anunciado la retirada de su Director de Mercancías Andrew Moore, que será sustituido por Jesús Lorente. Lorente viene de Carrefour España, donde ha sido también Director de Mercancías, entre otras funciones, y con anterioridad había prestado servicios en Unilever. Según The Grocer, Asda ha fichado a Lorente por su experiencia en productos frescos, en hipermercados, y en plantar cara a los discounters.

El equipo directivo en su totalidad afronta un reto enorme. Las condiciones de mercado son ahora muy extrañas, entre el Brexit, la inflación, el cambio de canal de las ventas hacia el online y el convenience, y además tienen que recuperar la moral de una fuerza laboral desmoralizada y bajo presión por los despidos, y volverse a ganar la confianza de los proveedores.

 

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Asda sale del rojo.

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Buenas noticias para la filial de Walmart en UK, tercera cadena en este mercado, porque desde el primer trimestre del 2014, cuando las ventas crecieron un 0.5%, se había abonado a los números rojos, hasta alcanzar el fondo con un -7.5% en ventas durante el segundo trimestre del 2016. Pero como veremos, las cifras tampoco apuntan a ser demasiado optimistas, porque claramente sigue por detrás de sus rivales en este mercado.

En pocos días se han hecho públicas las cuentas del año fiscal 2016 y del segundo trimestre del 2017, que va de abril a junio.

Las cuentas anuales son malas como era de esperar tras todo lo que se ha visto a lo largo del año: las ventas se reducen un 5.7% y los beneficios un 19%. La cuenta de resultados ha sufrido más que otros años por lo complicado del mercado, pero también porque con el cambio de CEO a mitad de año (Sean Clarke tomó las riendas en Junio del 2016) se redujeron los precios de los productos, sacrificando margen (contaban con un margen superior al de la media de sus rivales) para hacer frente a los discounters que les ganaban ampliamente en precio. Aún así, los beneficios rondan los £800 millones.

Las cuentas de este último trimestre reflejan mejoras. Crecen un 1,8% Se comparan con las del -7.5% del año pasado, por lo que el crecimiento es relativo. La inflación alimentaria la sitúa Kantar para este periodo en el 2,6%, y los competidores de Asda han crecido más durante este periodo.

Nadie es muy optimista, pero por lo menos se ha roto la racha. Han conseguido recuperar clientes, las compras son más frecuentes y el tiqué medio también crece. Lo han conseguido con el habitual “back to basics” con el que se tratan de recuperarse de las crisis aquí (lo hizo Tesco, Morrisons,…): más calidad en los productos de MDD, mejor servicio en tienda, racionalización del surtido (han caído el 25% de las referencias, siendo Asda ya de por sí un supermercado con menos referencias que los otros tres) y rebajas selectivas de precios. También durante este periodo han reintroducido una de sus viejas marcas de frescos, la llamada “Farm Stores” y que tiene un aire a producto de Aldi o Lidl.

También hay que dejar constancia que Asda es el peor supermercado por lo que respecta a la relación con proveedores. En el índice que prepara el Árbitro de la Cadena un 20% de los proveedores admitían que la relación con Asda había empeorado.

Esperemos que se mantenga la racha. Asda perdió el trono de ser el referente en precio cuando Aldi y Lidl consiguieron convertirse en opción de compra completa (gracias a las mejoras en frescos, vino, MDD premium etc) y esto les afectó de forma contundente. El cambio de hábitos hacia compras más frecuentes y más pequeñas también les ha quitado ventas, puesto que ellos no tienen una propuesta convincente ni presencia significativa en convenience. Están tomando medidas para el primer problema, pero no parece que haya tengan nada para el segundo.

Y también tenemos que ver que pasará con el acuerdo Walmart / Google, que oportunidades va a traer si se aplica en el Reino Unido.

¿Se apunta Asda a la moda de alianzas y adquisiciones?

El gran consumo en este país nunca está quieto. Una de las consecuencias de la guerra contra los discounters durante estos últimos años ha sido que se ha paralizado el crecimiento de superficie de venta, con el top 4 abriendo prácticamente sólo tiendas pequeñas de conveniencia y cerrando alguna tienda grande que no era rentable. Pero hay que crecer, y las cadenas están viendo oportunidades de crecimiento en establecer nuevas alianzas o comprar negocios fuera del gran consumo.

Tesco, como en los viejos tiempos, pionero. Hace un par de años que ofrece una de sus marcas de conveniencia (OneStop) en franquicia, y el año pasado sorprendió a todos con la audaz oferta de compra de Booker, el mayorista de foodservice y supermercados independientes. Sainsbury’s también movió ficha, primero comprando los negocios de Argos y Habitat que le aportaban know how en multicanalidad y un buen negocio non food muy complementario al suyo de supermercados, las franquicias de tiendas de convenience, y la oferta de compra de Nisa, en la que están trabajando. Morrisons, la cuarta cadena, llegó también a un acuerdo con Amazon, para ser el proveedor de frescos y MDD de la tienda Amazon Fresh.

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A Asda, la segunda cadena del país, no se le conocía idea alguna en este ámbito, hasta hoy, cuando se ha empezado a hablar de una posible oferta para comprar la cadena de tiendas B&M. La dirección de Asda ya ha desmentido todo interés, pero viendo como se gestionó la substitución del CEO, seguramente no podemos confiar mucho en lo que digan.

B&M son tiendas similares a Poundland, y también con una historia paralela. Nacieron a multiprecio,  alcanzaron una rápida expansión en el Reino Unido gracias a las oportunidades que daba la crisis económica y los locales a pie de calle que dejaban libres cadenas nacionales que quebraban, y se vieron favorecidos por la paulatina aceptación de los shoppers británicos por este tipo de formatos. Cuentan con más de 600 tiendas (principalmente en el Reino Unido, y 75 en Alemania) y una facturación de £2.400 millones.

Hay un par de preguntas por respodner: ¿Le aportaría mucho a Asda? ¿Quiere Walmart invertir más en Asda?

Para Asda esta adquisición sería entrar de pleno en el mundo de las tiendas de pie de calle, un formato que Asda ha intentado desarrollar, pero no ha podido o sabido, y acabó abandonando los planes salvo un puñado de tiendas que abrieron en Londres. B&M son fuertes en non food a precios muy bajos, y naturalmente, le han quitado clientes a Asda por lo que ésta sería una forma de recuperarlos, aunque habría que ver si rentable.

Mientras el resto de cadenas del Top 4 parecen haber encontrado el crecimiento de una u otra forma, Asda no acaba de encontrar la solución. Walmart ha cambiado el CEO de Asda y ha inyectado dinero en el negocio para apoyar la estrategía que les permita enderezar el rumbo, pero los resultados tardan en llegar.

UK: fin de la carrera de aperturas?

Los 90 y la primera década del siglo XX vieron como en casi cada pueblo aparecían Hipermercados o grandes supermercados de Tesco, Asda, Sainsbury’s, etc. Las cadenas estaban convencidas del éxito de las grandes superficies comerciales y querían ocupar el máximo espacio posible, no solo para tener allí tiendas, si no para evitar que el competidor abriera allí.

La década que empezó en el 2010 ha venido marcada por la crisis económica, el freno a las aperturas de grandes tiendas, y el desarrollo de los canales convenience y online. Las cadenas han centrado sus esfuerzos en abrir tiendas convenience, de amplios horarios y surtidos reducidos, donde se pueda hacer compras de reposición en muy poco tiempo.

En el 2015 ya se puso la primera piedra a la tumba de la carrera de aperturas que se había dado hasta entonces, anunciando el cierre de algunas tiendas o el abandono de proyectos de apertura. Por lo que respecta al convenience, ya empezaba a ser más difícil encontrar buenos locales, y quedan menos zonas atractivas para abrir tiendas, por lo que cada vez más las nuevas aperturas se hacen en nuevos bloques de casas que se construyen, y el retailer está implicado desde el principio en el proyecto para diseñar la tienda que más le convenga.

Las grandes cadenas empezaban a anunciar planes para mejorar la rentabilidad de su parque de tiendas, que disminuía por varios factores, y entre ellos, la popularidad del comercio online y las compras en convenience. Ya se había intentado ceder espacio en tiendas a otros retailers con los que el gran consumo no compite, pero ahora ya se hablaba de cerrar tiendas, o incluso algunas convertirlas en hubs de preparación de pedidos online. Pero a partir de ese año ya se anunciaban cierres de tiendas no rentables.

Y ha sido este año, según el Local Data Company, en el que el crecimiento neto de espacio de venta del top 4 que ha sido negativo, porque han cerrado tiendas y las que han abierto no han compensado el espacio perdido. Desde el 2012, el top 4 ha abierto 223 supermercados, pero entre los cierres y el abandono de proyectos, el aumento de la superficie era cada vez menor hasta que en este último año, ha disminuido.

En general, ha sido el 2016 un año de menos aperturas que en los años anteriores para el resto de los canales y agentes. Los discounters han sido los que más han abierto, 162 tiendas, pero mucho menos que la media de los años anteriores, más de 250. Y el sector convenience también ha frenado mucho, un 1,2% más de tiendas (frente al 7,1% del 2013, por ejemplo).

Vamos a seguir viendo como los discounters mantienen las primeras posiciones en cuanto aperturas, y por lo que respecta al top 4, veremos iniciativas interesantes, del tipo la compra de Booker por parte de Tesco, o las conversaciones de Sainsbury’s con Nisa, otro mayorista de tiendas de convenience. Se busca ampliar el negocio, pero no siempre tiene que ser a base de abrir nuevas tiendas.

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Los discounters, de los pocos que siguen abriendo tiendas a un ritmo significativo.

Pagos a proveedores: cada vez más rápido!

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La semana pasada Asda anunciaba que iba a modificar sus condiciones de pago a los proveedores pequeños. A partir de ahora los plazos de pago van a ser de 14 días para unas 1.200 PYMES que facturan menos de £250.000 anuales con la cadena. Los plazos vigentes hasta el momento era de pagar a los 60 días.

Esta mejora hay que enmarcarla en las distintas iniciativas de las cadenas británicas por dar más protagonismo a los productos locales y en ir incorporando más productos artesanos y locales en sus tiendas. Son proveedores que no tienen el músculo ni el producto para servir en todas las tiendas, pero si que contribuyen a lograr un surtido local en las tiendas a las que sirven.

El Brexit y el aumento potencial de los costes que tengan que afrontar las importaciones ha contribuido también de forma importante a que las cadenas busquen más proveedores locales. Conseguir asegurarse con ellos una buena relación puede contribuir de forma significativa a poder capear de mejor forma el temporal que se avecina.

Y también en la labor del árbitro de la cadena, y a que su vigilancia ( y especialmente el “name & shame”, que viene a ser algo como poner nombre a los infractores) está modificando los comportamientos de los agentes de la cadena, y mejorando las relaciones, a pesar de los problemas que están empezando a apuntar por la inflación y el poco crecimiento del poder adquisitivo de los hogares.

Asda, de hecho, es de las últimas en reaccionar. Tesco, Morrisons y Waitrose ya han tomado medidas en este respecto. Tesco fue el primero, hace un año y medio, pagando a los proveedores pequeños (un negocio de menos de £100.000 al año) en 14 días, lo mismo que Morrisons. Y Waitrose es el que ha ido más allá, pagando a los 7 días a este tipo de proveedores.

Buen momento para las MDD en UK.

En el Reino Unido tenemos ambiente de crisis. Desde el Brexit, la cascada de cambios en el gobierno, la devaluación de la libra, las idas y venidas del gobierno, y ahora las elecciones no generan otra cosa que incertidumbre, y más incertidumbre.

Este año, la inflación está creciendo a un ritmo importante fuera y dentro del gran consumo, y junto con la situación de la que hablábamos y que los ingresos familiares no crecen, los consumidores se preparan: están empezando a volver a tomar las precauciones de antaño. Durante la última crisis vimos que se desarrollaba lo que se llama el “savvy shopper”, o la compra inteligente, que buscaba maximizar el valor más que buscar simplemente precios lo más bajos posible, y hacer compras algo más frecuentes para controlar los gastos. Es un comportamiento que sigue vigente y por el que se guían muchos consumidores, pero ciertamente había existido una cierta relajación más evidente en otros ámbitos más que en el gran consumo, en el que hemos estado viviendo en guerra de precios durante dos años y medio.

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¿Qué efecto está teniendo este contexto en la MDD en UK?

El año pasado perdieron un valor de £635 millones, que representaba un 3,1% de la facturación (IRI, publicado en The Grocer), pero este último año la MDD ha conseguido recuperar parte de la pérdida y crecer  algo más de £100, un 0.7% del mercado que mide IRI. Si miramos datos de Kantar, de su reciente informe sobre las marcas, vemos que en UK en este último año las ventas de marcas de fabricante han retrocedido un 1,6% y las de MDD han crecido un 1,7%. Son datos de su panel de hogares. El segmento premium sigue creciendo y alcanza un 6% de las ventas de MDD, y donde hemos visto más cambios radicales ha sido en la MDD de primer precio, donde el top 3 ha revisado los diseños y calidades de los productos, y en frescos hemos vistos cambios muy importantes, con el objetivo de hacer frente a los discounters.

La MDD se ha beneficiado gracias a tres grandes factores, cuyo efecto posiblemente la incertidumbre reinante ampliará. Los procesos de revisión de surtido de las grandes cadenas han tenido un impacto elevado, ya que en muchos casos han reducido las referencias de marcas de fabricante para dar más protagonismo a la MDD (por ejemplo, Tesco dice que tras el proyecto Reset, la MDD tiene un 14% más de espacio en sus lineales). Aldi y Lidl siguen creciendo, y a pesar de ser consecuencia del gran número de aperturas, su crecimiento en ventas también impulsa el crecimiento de la MDD. Y los cambios en las promociones también están afectando los equilibrios entre marcas y MDD (por ejemplo, según IRI, el PVP medio de las marcas ha perdido un 0.5% en tres meses hasta febrero, mientras que la MDD ha crecido un 1.2%, medido antes del repute de la inflación).

Fijándonos en los premios que acaba de otorgar The Grocer a los mejores productos de MDD, vemos cómo un producto de Marks & Spencer se lleva el premio de mejor producto del año, y Tesco el del retailer más innovador, pero luego, Aldi y Lidl dominan los premios en las distintas categorías, seguidos por Asda.

¿Qué vamos a ver este año? Ahora mismo tiene un 33.6% de la cuota (IRI), y seguramente la MDD seguirá ganando cuota. A no ser que haya un cambio radical en la situación, se van a repetir dos de las condiciones de las que hablábamos antes: los discounters van a seguir abriendo tiendas y la incertidumbre va a estar con nosotros un tiempo.

 

 

 

 

Asda: once trimestres perdiendo ventas.

Seguramente se imaginarán el título de la nota cuando Asda presente los resultados del próximo trimestre… a no ser que lo remedien los nuevos directores.

Esta mañana Asda presentaba los números del primer trimestre del año, y a pesar que dicen estar progresando, poca gente comparte su opinión.

Han perdido en casi todos los indicadores: ventas comparables -2.8; visitantes a las tiendas -2.0%; y valor del tiquet medio -0.8%.  Las ventas crecen un 0.9% gracias a la inflación. En la última nota de Kantar Asda también ganaba ventas, cerrando el mes de abril con un crecimiento del 0.8%.

A pesar de lo malas que son las cifras, marcan una cierta tendencia hacia la todavía lejana recuperación. Las ventas comparables de los últimos periodos han sido -7.5% y -2.9%. El presidente de Asda, Sean Clarke, dice que ya notan la mejora en la disponibilidad de productos, en el servicio y en la calidad de productos frescos. También ha bajado precios en un par de ocasiones, aunque está claro que no van a actuar sólo en el precio, porque será muy difícil poder igualar el de los discounters. Recordemos que en los últimos tiempos, al igual que Tesco, han hecho una revisión profunda de su surtido y eliminado un buen número de referencias, a la vez que en frescos han puesto en marcha una campaña para reforzar su calidad y su imagen de precio, y relanzar las controvertidas marcas de granja.

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Asda trata de mejorar la experiencia de compra y aportar más información de los productos frescos en sus tiendas

Los consumidores británicos empiezan a sentir como viene otra crisis (ayer se anunciaban los datos de inflación del mes de marzo, los precios crecen un 2.3% mientras los salarios crecen un 2.1%, y empieza a generarse un poco de alarma ante lo rápido que crece la inflación y los sueldos que no logran crecer al mismo ritmo) y en teoría, deberían inclinarse por opciones más baratas, por lo que es posible que esto vaya a favor de Asda… o de los discounters.

El que era el mejor negocio de Walmart fuera de USA sigue sin conseguir superar sus problemas, aunque parezca estar cerca. Mientras sus competidores parecen haber conseguido salir del bache, con iniciativas acertadas y en parte con la ayuda de la inflación, aumentando el valor de sus ventas.

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

Asda: ya se notan los cambios en la dirección.

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Desde que Sean Clarke tomó las riendas de Asda en mayo del año pasado, ha habido pocos anuncios en el retailer, y mucho trabajo discreto. Tanto es así, que seguramente la noticia más destacada es lo que no hicieron, al descartar la “guerra de precios nuclear” que habían anticipado algunos analistas.

A pesar de la gravedad del estado de Asda, los últimos resultados, y principalmente a partir de Navidad, muestran como Asda está revirtiendo un poco la situación: se sigue perdiendo ventas, pero a menor velocidad. El último trimestre del año han perdido un 0.6% en ventas (-2.6% en comparables, una gran mejora respecto a los dos trimestres anteriores, con -5.8% y -7.8%), y en los datos que ha publicado Kantar del 2017, van ganando clientes. Sus principales competidores están en una situación algo mejor, pero por lo menos Asda va acercándose a ellos.

¿La receta que han aplicado? La de siempre, la de volver a los básicos. Siguen mejorando en precios, pero también invierten en servicio en tienda, en mejorar la sección de frescos, y en aumentar la disponibilidad de productos gracias en parte de una reducción de surtido. Aunque quieren seguir siendo los líderes de precio del Top 4 (mantienen la promesa de ser un 10% más baratos que la competencia) también buscan mejorar en imagen y ofrecer unos productos de mayor calidad. La campaña “That’s better” (aunque al principio parecía algo confusa, luego más clara con las nuevas referencias de MDD en tienda, de mejor calidad) dicen que ha ayudado. Y también la asociación con el chef de la tele James Martin, que les ha permitido ganar un poco en reputación y desarrollar nuevos productos de mayor calidad.

La mejora en la experiencia en las tiendas viene por dar más razones a los clientes por las que visitar las tiendas. Desde el desarrollo de conceptos de restauración en las tiendas (algo en lo que Tesco también trabajó pero no supo capitabilizar bien) a la cesión de espacio a partners con los que no compite, como la cadena de peluquerías Supercuts, o mini tiendas y puntos de recogida de compra online de Decathlon (aquí Sainsbury’s ha tomado pasos más decididos, con la compra de Argos).

Asda sigue su camino, una revolución que parece por ahora más tranquila que la de sus competidores Tesco y Morrisons.

 

 

 

¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.