Amazon Fresh más accesible.

Todavía no han llegado las tiendas de Amazon Go a Londres, ni tampoco parecen que vayan muy bien los pop ups Clicks and Mortar que Amazon está abriendo en varias ciudades del Reino Unido, y ahora Amazon vuelve a ocupar titulares gracias a sus novedades en el servicio de Amazon Fresh.

Amazon lanzó el servicio de Amazon Fresh en el Reino Unido en el 2016, en Londres, y posteriormente lo ha ido ampliando a más ciudades. Los clientes tenían que tener la suscripción de Amazon Prime, y además pagar una cuota mensual por el servicio, de £3.99, por el que podían acceder a la tienda de productos frescos y gran consumo, entregas en una hora, y un número ilimitado de pedidos, siempre de un gasto superior a las £40. Primero servían productos de marcas de fabricantes, junto con la MDD de Wholefoods y de Morrisons, y hace unos meses incorporaron los productos del surtido de Booths, la cadena premium del norte de Inglaterra.

Ahora se han decidido a ofrecer el servicio también bajo demanda, como cualquier otro supermercado, aunque continúa la condición de ser miembro de Amazon Prime. Los clientes pueden hacer un pedido del surtido de Amazon Fresh y pagar £ 2.99 por la entrega, gozando de las ventajas del servicio de suscripción.

Fotografía de Amazon

Más de 15 millones de consumidores están suscritos a Amazon Prime, según Mintel, y además esta suscripción ejerce una influencia determinante a la hora de comprar productos, dado que estos clientes compran más productos y de un mayor número de categorías que los que no están suscritos. Mintel estima que solamente el 12% de los suscriptores de Prime que viven en Londres han contratado Amazon Fresh. Dando acceso a sus clientes Prime, Amazon espera poder captar más clientes, aquellos que hacen compras online de alimentación con poca frecuencia, y además afrontar mejor los desarrollos de la competencia, que desde el lanzamiento de Amazon Fresh han ido acelerando los servicios de entregas ultrarápidas.

Marks & Spencer: proteger la magia y modernizar el resto.

Marks & Spencer es una cadena líder en el gran consumo británico, por su longeva historia, su carácter de referente de la innovación durante muchos años y la importancia de su marca.

Fue la primera cadena de retail británica en alcanzar unos beneficios superiores a los 1.000 millones de GBP, y desde entonces han pasado por la desinversión y salida de varios mercados donde tenían tiendas, un negocio textil en caída libre cada vez más irrelevante para los consumidores británicos y problemas para cambiar. El negocio alimentario no vive de su pasado, aunque apenas cuente con un 3% de la cuota del gran consumo británico, es un referente en innovación y en adaptación a las nuevas necesidades de los consumidores.

A pesar de esto, alimentación se ha contagiado del mal rumbo de la empresa, y lleva dos años perdiendo ventas en medio de un mercado muy convulso, la compentencia de los discounters y las reacciones de los demás, y sobre todo, porque están cerrando tiendas y bajando precios. Sin embargo sus tiendas pequeñas son tremendamente exitosas, verdaderos templos del convenience.

Ahora presentan las líneas de su nuevo plan para recuperar el negocio. Hasta ahora estos planes incorporaban – o daban prioridad a – la parte textil del negocio, pero esta vez el foco es alimentación.

Acaban de presentar una tienda piloto con la que pretenden revertir la tendencia. Por ahora para tratar de ser más atractivos a los consumidores se han centrado en bajar los precios de las referencias más básicas y reducir el número de promociones que tenían. Dicen ser algo más baratos que su competidor en la esfera premium, Waitrose, manteniéndose líderes en calidad y en credenciales “verdes” de sus productos (bienestar animal, trazabilidad, respeto al medio ambiente etc).

Fotografía de The Guardian

La tienda piloto se encuentra en una de las tiendas tradicionales de Marks & Spencer: un par de plantas de textil y un espacio en la planta baja dedicado a alimentación, el llamado Food Hall.

Los objetivos que persigue Marks & Spencer con estos cambios son el de atraer a una comprador con familia, y que aumente el gasto por visita porque pasa más tiempo en la tienda y encuentra más de los productos que busca, más allá de ir a la tienda para comprar un plato preparado para la cena o comprar la comida de una ocasión especial.

Los cambios que presenta esta tienda son:

  • La tienda de alimentación tiene el doble de superficie que lo que es normal para estos Food Halls, y tiene 1600 m2 de superficie. Y se ha reducido, consecuentemente, la superficie dedicada a ropa.
  • Cuenta con todas las referencias de Marks & Spencer para el gran consumo, unas 6000, frente a los 2000 que suele haber en estas tiendas.
  • También incluye más marcas de fabricante que las otras tiendas, donde apenas hay unas pocas.
  • Tiene muchas más referencias “familiares”, versiones de sus productos en envases de mayor volumen.
  • Una sección de frutas y hortalizas un 50% más grande, con ambiente de mercado, y una mayor presencia de referencias a granel.
  • Algunos elementos que hacen la compra algo más divertida, como esculturas de algunos de sus productos estrella, como las gominolas del cerdito Percy.
  • Nuevos muebles, y carteles luminosos de neón para señalar las secciones, con un aspecto muy moderno y lujoso.
Fotografía de The Guardian

Van a abrir dos tiendas más antes de acabar el año, y quieren tratar de trabajar en innovación en tiendas con tanto éxito como lo hacen en innovación de producto. Tienen unas 300 tiendas que venden tanto textil como alimentación, pero reconocen que no podrán realizar estos cambios en todas ellas. Por ahora tienen en mente otras 50 más en el corto/medio plazo. Y queda un año antes de lanzar la Joint Venture con Ocado, que les dará acceso al comercio online, que sin duda será un momento apasionante.

El Fresh Market de Marks & Spencer

La cadena más premium del Reino Unido continúa con su comportamiento bipolar: la comunicación de la calidad de sus productos es una constante, y desde principios de año han reforzado el “food porn” llegando a niveles de adjetivación absolutos. Sin embargo, a la vez rebajan precios de las referencias más básicas, muchos productos son frescos naturalmente, y en este caso, bastan carteles con los números bien grandes, sin adjetivos.

La última iniciativa tiene un elemento realmente bueno. Desde hace unas semanas etiquetan la sección de frutas y hortalizas como “Fresh Market”, y ponen una serie de referencias en promoción, al estilo de los Super 6 de Aldi, o los Fresh Five de Tesco, los Fresh Market Specials. No muy original, y al principio hasta quedaba mal porque ponían columnas de cajas verdes en mitad del pasillo con los productos en oferta que no encajaba bien con la imagen premium de la tienda.

A la vez que han decidido vestir un poco más la promoción como ven en la fotografía, empiezan a emitir una serie de vídeos para hablar de los productos más premium de la sección. Los que he podido ver están realmente bien. Tras la emisión del parte metereológico del día en el telediario de la tarde, vemos a la presentadora, Lucy Verasamy, acercarse a una granja donde producen frutas y verduras para Marks & Spencer y mostrar como se cultivan los productos y se envasan.

Son vídeos muy amenos y muestran como se producen los alimentos que Marks & Spencer vende, reforzando las credenciales de calidad y de transparencia, de productos locales y de temporada, y finalmente, de exclusividad, ya que algunas de las variedades se venden en exclusiva en sus tiendas. También dan algunas ideas sobre qué platos preparar con ellos, de la mano de un chef que acompaña la presentadora.

Entre otras iniciativas sobre la transparencia, Marks & Spencer promete poder trazar la carne de ternera de cualquiera de sus productos hasta la ternera misma, gracias a un programa de trazabilidad usando el ADN. También lanzó la marca “M&S Selected Farms” para frescos, con cartelería abundante en las tiendas e información de los productores en la web y la revista de la cadena.

La calidad de los productos de Marks & Spencer es elevadísima, y se puede entender que el diferencial de precio se deba al cuidado en la selección de productos y la calidad de los mismos. Sin embargo, estamos en el mundo de la compra inteligente, y el precio tiene un peso muy importante. Por lo que como Marks & Spencer quiere atraer nuevos clientes, ha pensado que con precio conseguirá atraerles.

Ocado compra granjas (verticales).

La integración con los proveedores es un camino que pueden seguir las empresas de gran distribución para beneficiarse de algunos atributos asociados al origen, y Ocado, el principal supermercado puramente online del Reino Unido, ha decidido empezar a recorrer este camino, pero a su manera.

Como todo lo que hace Ocado, el componente tecnológico tiene que ser importante, y acaban de anunciar que destinan £17 millones a un par de proyectos muy interesantes asociados a los cultivos verticales.

Aspecto de la granja de Jones Food.

Primero, adquieren el 58% de Jones Food, un negocio que cultiva hierbas aromáticas en granjas verticales en un pueblo en el centro de Inglaterra. Producen 420 toneladas al año con un alto nivel de automatización, de forma que durante el crecimiento y envasado, el producto no entra en contacto con ninguna persona. El objetivo de Ocado es el de aumentar la escala del negocio, aplicar sus conocimientos de inteligencia artificial y robótica, y poder abrir granjas verticales cerca de sus almacenes de preparación de pedidos. Con esto podrán ofrecer a sus clientes productos con unos atributos superiores, productos locales y más frescos, y además utilizando prácticas sostenibles, como alimentar las lámparas LED que se utilizan para el crecimiento de las plantas con fuentes de energía renovables, un uso muy eficiente del agua, y además se evita el uso de pesticidas.

El otro negocio es la creación de una joint venture con la empresa norteamericana 80 Acres y la holandesa Priva. El objetivo de este proyecto es el desarrollo de soluciones de granjas verticales que Ocado pueda vender luego a otros supermercados. 80 Acres cultiva tomates, calabacines, etc, utilizando lámparas LEDs en granjas completamente automatizadas. Las credenciales de sostenibilidad también son elevadas.

Surtido que ofrece la firma 80 Acres en los Estados Unidos.

Interesante diversificación de Ocado, que además de vender productos de gran consumo, vende su conocimiento del negocio online y la automatización a otros supermercados en el resto del mundo, y ahora busca desarrollar otros productos que también pueda vender a otros supermercados.

Sainsbury’s: la nueva sección de carne y productos veganos.

Se acaba el mes de enero, y seguimos con anuncios sobre los productos para veganos y vegetarianos. Esta vez, Sainsbury’s.

Uno de los elementos más sorprendentes de la comercialización de los productos de Beyond Meat fue que cuando empezaron a venderse en mayo del 2016 en los Whole Foods Market, se ubicaron en la sección de carne. La razón era simple: la empresa ha invertido mucho tiempo y dinero en crear un producto que fuera muy parecido a las hamburguesas, pero libre de carne. Sus clientes son personas que comen carne, pero quieren reducir el consumo, los llamados flexitarianos, por lo que lo mejor es ponerse allí donde va el cliente a comprar, y no hacerle ir a otra sección distinta.

Aquí en el Reino Unido la norma ha sido colocar estos productos que sustituyen a los productos cárnicos en secciones separadas, junto con el resto de la oferta de platos veganos y vegetarianos. Las marcas pioneras como Quorn o Linda McCartney Foods tenían su hueco en los lineales de todas las cadenas, pero en una sección para ellos.

Producto de Naturli en la sección de carnes de Sainsbury’s.

Sainsbury’s también tenía la sección de productos libres de proteína animal, pero hace un año se decidió por cambiar su estrategia para los productos veggies, y acelerar el desarrollo de nuevos productos bajo su MDD (Love your veg) a la vez que incluía en la sección de carne un par de referencias de Naturli, ambas de proteína vegetal, y que imitan a la carne picada y a las hamburguesas.

Tras un año de tener este producto en el lineal de carne Sainsbury’s ha decidido que vuelve a cambiar la implantación de los productos veggies, y que si imitan a la carne, tienen que estar en la sección de carne. De esta forma, los productos de las marcas que he citado y los de Meatless Farms, Vivera, etc comparten estantería con las hamburguesas de toda la vida, la carne picada y los filetes. Por ahora solamente en 20 tiendas, pero poco a poco esperan ampliarlo al resto.

MDD “vegetal” de Sainsbury’s.

Es indudable que el interés por los productos de origen vegetal está aumentando de forma continua. Según un análisis realizado para el Bord Bia, ya el 8% de los británicos se consideran flexitarianos, junto con un 3.6% de veganos y un 5,7% que se consideran vegetarianos. O sea tenemos unos 8 millones de consumidores que o no consumen o reducen de forma voluntaria su consumo de carne. Sainsbury’s también informa que las ventas de este tipo de productos han crecido un 65% respecto a las ventas del 2017, aunque parece algo bastante natural por la gran cantidad de referencias que están dando de alta y el protagonismo que les otorgan.

Veremos como evoluciona este mercado y qué alcance tiene, y sobretodo si las demás cadenas se mantienen en una implantación más tradicional como hasta ahora, o alguna se anima a rellenar la sección de carne con estos productos vegetales.

Aldi: donaciones navideñas.

Las cadenas de supermercados británicas, como las de muchos otros países, llevan ya un tiempo repartiendo los productos que no han vendido pero que van a caducar pronto, entre los bancos de alimentos locales. Es una iniciativa que no solamente les permite decir que reducen la merma que generan, si no que colaboran con los más desfavorecidos del entorno, y así ganar puntos reputacionales. Naturalmente, a estos esfuerzos le siguen unas cuantas acciones de comunicación para dar a conocer los números de la iniciativa: la comida repartida, cuánto no va a parar la basura, la progresión respecto al año pasado, etc.

Aldi ha comunicado otra iniciativa en este campo: quieren repartir entre los bancos de alimentos todos los productos frescos que queden en las tiendas a última hora del día 24 de diciembre. Las tiendas van a estar cerradas el día de Navidad y el día 26 de diciembre, que aquí se celebra como Boxing Day, por lo que mejor evitar dejar productos de corta vida útil.

Las 775 tiendas de Aldi en UK van a donar alimentos, y piden a los bancos de alimentos locales que se pongan en contacto previamente con las tiendas para organizar la logística. Los bancos de alimentos tienen que cumplir unos criterios mínimos y cada tienda donará a un banco de alimentos. Después, los propios bancos de alimentos pueden redistribuir estos productos, o bien llevarlos a las cocinas de organizaciones que preparan comida para los más desfavorecidos.

Aldi ya llevó a cabo esta acción el año pasado, y colaboraron con 300 bancos de alimentos, repartiendo más de 450.000 platos. Este año participan más tiendas, por lo que seguramente podrán superar esta cifra.

Otras acciones de Aldi UK para prevenir el desperdicio de alimentos son el alineamiento con los objetivos de sostenibilidad de las Naciones Unidas, y se comprometen a reducir el desperdicio a la mitad para el año 2025, y también llevan un par de años trabajando con sus proveedores según unas recomendaciones de la National Farmers Union, para lograr una mayor comunicación entre todos los eslabones de la cadena y así alinear mejor la producción a la demanda, y evitar envasar productos que no se van a vender. Miden el desperdicio que generan, pero todavía no lo hacen público, al contrario que otras cadenas como Tesco.

Morrisons y Asda: frescos sin plástico.

Algo que sorprende bastante de los supermercados británicos es que incluso en los hipermercados, la gran mayoría de los productos en frutería están envasados, y hay poco granel. Por eso parece normal que ahora que todas las cadenas se han comprometido a reducir el plástico en sus operaciones, la frutería haya sido una de las primeras secciones en las que se hayan puesto a trabajar. Aunque por ahora parecen más bien medidas mínimas y lo que se trata de maximizar es la publicidad de la acción.

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Un empleado de Morrisons mostrando los “pepinos desnudos” del retailer.

Morrisons anunció la semana pasada que iba a vender pepinos sin la habitual funda de plástico. La medida va a afectar a los pepinos del Reino Unido y de Holanda, y desde marzo a octubre. La medida reduce la vida útil de los pepinos, de siete a cinco días, por lo que se ha criticado un poco por la importancia que se le da también a la reducción del desperdicio alimentario. Pero según Morrisons el impacto va a ser importante, y le va a permitir al retailer ahorrarse 16 millones de fundas de plástico.

Otras medidas de Morrisons son el permitir que los clientes se lleven la compra de carnicería y pescadería en sus propios contenedores, por lo que Morrisons se ahorra tener que envolverlos. Y están instalando fuentes de agua potable en sus tiendas, para que los clientes puedan rellenar allí sus botellas rellenables de agua.

Asda también ha anunciado medidas. En abril nombraba a Nikki Dixon responsable del proyecto de reducción del plástico en las operaciones del retailer, y firmaban un acuerdo con la Universidad Beckett de Leeds para el análisis del problema y las posibles soluciones. Las primeras medidas que se conocen también son de la sección de frescos, y  retiran las fundas de plástico de los colinabos y en las próximas semanas de los espárragos. El compromiso de Asda es de reducir el uso de plástico en su MDD un 10% de aquí al 2019.

Waitrose, que quiere eliminar los plásticos negros de su MDD también está aumentando el uso de bandejas de cartón en su sección de frutas y hortalizas. Lo último que han anunciado es que los tomates ecológicos van a llevar unas bandejas de cartón que se fabrica a partir de las hojas de las tomateras, demostrando también interés en valorizar los subproductos agrícolas.

Morrisons y las marcas de granjas falsas.

Mis lectores más fieles recordarán la polémica: hace un año Tesco renovó el surtido de MDD primer precio de sus productos frescos, y en una maniobra que les ha ido muy bien cambiaron la gama completamente. Ajustaron la calidad de los productos a las que tenían los productos de MDD de los discounters, y les pusieron nombres de granjas evocadores, imitando también a los discounters. Así pues aparecieron en las tiendas Kiwis de las Granjas Suntrail, Ternera de la Granja Boswell, etc. Los sindicatos agrarios se enfadaron porque decían que era engañar al consumidor que pensaría que el producto se había producido en UK (por ejemplo, los tomates de la Granja Nightintale, claramente etiquetados como de Senegal, pero como el nombre de la granja evoca un lugar en el Reino Unido….). Pero al final el shopper ha hablado: los han convertido en una de las gamas más exitosas de Tesco, y ya forman parte de las cestas del 80% de los compradores en Tesco.

Pues bien, ahora que parecía que la polvareda se había asentado y ya poco queda por decir sobre el tema, Morrisons resucita el debate. Cuanto más debate y más se hable de ellos, mejor. Y si encima logran posicionarse claramente como distintos el uno del otro, aún mejor.

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Hoy Morrisons anunciaba que ellos no iban a utilizar nombres falsos de granjas en sus marcas de productos frescos. Ya es curioso que sea noticia el anuncio de algo que no vas a hacer, pero en el caso de Morrisons parece un buen movimiento para apuntalar sus credenciales de experto en frescos, tener una cadena de suministro muy integrada, y tratar de lograr una mayor transparencia en lo que hace.

Según un estudio propio de la cadena, al 70% de sus compradores no les gusta la idea, y prefieren nombres de granja reales, que expliquen donde han crecido las frutas y verduras, o bien se hayan criado los animales (como hace Waitrose con su marca Leckford). Casi la mitad de los entrevistados no habían conocido nunca a ningún agricultor, y tienen interés en saber de donde viene y como se producen los alimentos.

Tras todo lo que han hecho con los frescos, ahora Morrisons parece que quiera hacer de los productos locales su bandera. Declaran ser el cliente más grande de la agricultura británica, y tienen varios programas para poder contar más con proveedores locales, que les permitan reducir la distancia que viajan los alimentos y adaptar mejor los surtidos de las tiendas a los gustos regionales.

UK: del boom de la salud a la tristeza de los datos.

En mis conferencias y en los artículos que publico por aquí o en el blog que escribo con el Profesor David Hughes, Supermarkets in your pockets, no me canso de hablar de la salud como oportunidad de mercado, y de la moda de las dietas donde disminuye la ingesta de proteína animal y aumenta el consumo de proteína vegetal.

Pero si luego miramos algunos datos, podemos pensar que la realidad está en conflicto con lo que decimos, o también pensar que la oportunidad es grandísima.

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Según un análisis de la Food Foundation de Londres, las frutas y verduras suponen un 7,2% de las cestas de la compra de los británicos, mientras que su recomendación es de un 20%. Esta fundación es otro de los grupos que recomienda consumir menos carne roja y más frutas y verduras.

Si miramos a cifras más comparables, según el Ministerio de Alimentación, los británicos apenas llegan a 2,4 de las 5 raciones diarias recomendadas, un nivel muy bajo. Volviendo a los datos de Food Foundation, el consumo entre los niños es alarmante, ya que sólo el 5% consumen la ración diaria recomendada, y un tercio de la misma las consumen en alimentos muy procesados (pizzas y las típicas judias con tomate).

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En los últimos 40 años la situación ha mejorado un poco, gracias a que el consumo per capita de frutas ha crecido un 50% pero el de verdura se han mantenido estables (en el último año, según Kantar, el crecimiento de ventas ha sido un 5% para frutas y un 0% para verduras). La fundación invita a las cadenas a pasar a la acción con varias recomendaciones que impulsarán las ventas de frutas y hortalizas en las tiendas. También destaca que un 1,2% de la publicidad alimentaria se centra en frutas y hortalizas, y que parecen necesarios más esfuerzos en comunicación y marketing.

El número de consumidores vegetarianos o flexitarianos en el Reino Unido no para de crecer. Más de un millón de británicos se declaraban vegetarianos en el 2014 y casi 2 milliones semi vegetarianos, siendo un índice más importante en los consumidores más jóvenes. Es importante aprovechar esta tendencia favorable, si no el consumo se irá hacia alimentos procesados con imagen de saludable, y que saben ofrecer más convenience y adaptación a los estilos de vida de los consumidores. Los ingleses no son muy amigos de consumir frutas y verduras, pero es posible a la larga mejorar las cifras.

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.