Ocado compra granjas (verticales).

La integración con los proveedores es un camino que pueden seguir las empresas de gran distribución para beneficiarse de algunos atributos asociados al origen, y Ocado, el principal supermercado puramente online del Reino Unido, ha decidido empezar a recorrer este camino, pero a su manera.

Como todo lo que hace Ocado, el componente tecnológico tiene que ser importante, y acaban de anunciar que destinan £17 millones a un par de proyectos muy interesantes asociados a los cultivos verticales.

Aspecto de la granja de Jones Food.

Primero, adquieren el 58% de Jones Food, un negocio que cultiva hierbas aromáticas en granjas verticales en un pueblo en el centro de Inglaterra. Producen 420 toneladas al año con un alto nivel de automatización, de forma que durante el crecimiento y envasado, el producto no entra en contacto con ninguna persona. El objetivo de Ocado es el de aumentar la escala del negocio, aplicar sus conocimientos de inteligencia artificial y robótica, y poder abrir granjas verticales cerca de sus almacenes de preparación de pedidos. Con esto podrán ofrecer a sus clientes productos con unos atributos superiores, productos locales y más frescos, y además utilizando prácticas sostenibles, como alimentar las lámparas LED que se utilizan para el crecimiento de las plantas con fuentes de energía renovables, un uso muy eficiente del agua, y además se evita el uso de pesticidas.

El otro negocio es la creación de una joint venture con la empresa norteamericana 80 Acres y la holandesa Priva. El objetivo de este proyecto es el desarrollo de soluciones de granjas verticales que Ocado pueda vender luego a otros supermercados. 80 Acres cultiva tomates, calabacines, etc, utilizando lámparas LEDs en granjas completamente automatizadas. Las credenciales de sostenibilidad también son elevadas.

Surtido que ofrece la firma 80 Acres en los Estados Unidos.

Interesante diversificación de Ocado, que además de vender productos de gran consumo, vende su conocimiento del negocio online y la automatización a otros supermercados en el resto del mundo, y ahora busca desarrollar otros productos que también pueda vender a otros supermercados.

Sainsbury’s: la nueva sección de carne y productos veganos.

Se acaba el mes de enero, y seguimos con anuncios sobre los productos para veganos y vegetarianos. Esta vez, Sainsbury’s.

Uno de los elementos más sorprendentes de la comercialización de los productos de Beyond Meat fue que cuando empezaron a venderse en mayo del 2016 en los Whole Foods Market, se ubicaron en la sección de carne. La razón era simple: la empresa ha invertido mucho tiempo y dinero en crear un producto que fuera muy parecido a las hamburguesas, pero libre de carne. Sus clientes son personas que comen carne, pero quieren reducir el consumo, los llamados flexitarianos, por lo que lo mejor es ponerse allí donde va el cliente a comprar, y no hacerle ir a otra sección distinta.

Aquí en el Reino Unido la norma ha sido colocar estos productos que sustituyen a los productos cárnicos en secciones separadas, junto con el resto de la oferta de platos veganos y vegetarianos. Las marcas pioneras como Quorn o Linda McCartney Foods tenían su hueco en los lineales de todas las cadenas, pero en una sección para ellos.

Producto de Naturli en la sección de carnes de Sainsbury’s.

Sainsbury’s también tenía la sección de productos libres de proteína animal, pero hace un año se decidió por cambiar su estrategia para los productos veggies, y acelerar el desarrollo de nuevos productos bajo su MDD (Love your veg) a la vez que incluía en la sección de carne un par de referencias de Naturli, ambas de proteína vegetal, y que imitan a la carne picada y a las hamburguesas.

Tras un año de tener este producto en el lineal de carne Sainsbury’s ha decidido que vuelve a cambiar la implantación de los productos veggies, y que si imitan a la carne, tienen que estar en la sección de carne. De esta forma, los productos de las marcas que he citado y los de Meatless Farms, Vivera, etc comparten estantería con las hamburguesas de toda la vida, la carne picada y los filetes. Por ahora solamente en 20 tiendas, pero poco a poco esperan ampliarlo al resto.

MDD “vegetal” de Sainsbury’s.

Es indudable que el interés por los productos de origen vegetal está aumentando de forma continua. Según un análisis realizado para el Bord Bia, ya el 8% de los británicos se consideran flexitarianos, junto con un 3.6% de veganos y un 5,7% que se consideran vegetarianos. O sea tenemos unos 8 millones de consumidores que o no consumen o reducen de forma voluntaria su consumo de carne. Sainsbury’s también informa que las ventas de este tipo de productos han crecido un 65% respecto a las ventas del 2017, aunque parece algo bastante natural por la gran cantidad de referencias que están dando de alta y el protagonismo que les otorgan.

Veremos como evoluciona este mercado y qué alcance tiene, y sobretodo si las demás cadenas se mantienen en una implantación más tradicional como hasta ahora, o alguna se anima a rellenar la sección de carne con estos productos vegetales.

Aldi: donaciones navideñas.

Las cadenas de supermercados británicas, como las de muchos otros países, llevan ya un tiempo repartiendo los productos que no han vendido pero que van a caducar pronto, entre los bancos de alimentos locales. Es una iniciativa que no solamente les permite decir que reducen la merma que generan, si no que colaboran con los más desfavorecidos del entorno, y así ganar puntos reputacionales. Naturalmente, a estos esfuerzos le siguen unas cuantas acciones de comunicación para dar a conocer los números de la iniciativa: la comida repartida, cuánto no va a parar la basura, la progresión respecto al año pasado, etc.

Aldi ha comunicado otra iniciativa en este campo: quieren repartir entre los bancos de alimentos todos los productos frescos que queden en las tiendas a última hora del día 24 de diciembre. Las tiendas van a estar cerradas el día de Navidad y el día 26 de diciembre, que aquí se celebra como Boxing Day, por lo que mejor evitar dejar productos de corta vida útil.

Las 775 tiendas de Aldi en UK van a donar alimentos, y piden a los bancos de alimentos locales que se pongan en contacto previamente con las tiendas para organizar la logística. Los bancos de alimentos tienen que cumplir unos criterios mínimos y cada tienda donará a un banco de alimentos. Después, los propios bancos de alimentos pueden redistribuir estos productos, o bien llevarlos a las cocinas de organizaciones que preparan comida para los más desfavorecidos.

Aldi ya llevó a cabo esta acción el año pasado, y colaboraron con 300 bancos de alimentos, repartiendo más de 450.000 platos. Este año participan más tiendas, por lo que seguramente podrán superar esta cifra.

Otras acciones de Aldi UK para prevenir el desperdicio de alimentos son el alineamiento con los objetivos de sostenibilidad de las Naciones Unidas, y se comprometen a reducir el desperdicio a la mitad para el año 2025, y también llevan un par de años trabajando con sus proveedores según unas recomendaciones de la National Farmers Union, para lograr una mayor comunicación entre todos los eslabones de la cadena y así alinear mejor la producción a la demanda, y evitar envasar productos que no se van a vender. Miden el desperdicio que generan, pero todavía no lo hacen público, al contrario que otras cadenas como Tesco.

Morrisons y Asda: frescos sin plástico.

Algo que sorprende bastante de los supermercados británicos es que incluso en los hipermercados, la gran mayoría de los productos en frutería están envasados, y hay poco granel. Por eso parece normal que ahora que todas las cadenas se han comprometido a reducir el plástico en sus operaciones, la frutería haya sido una de las primeras secciones en las que se hayan puesto a trabajar. Aunque por ahora parecen más bien medidas mínimas y lo que se trata de maximizar es la publicidad de la acción.

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Un empleado de Morrisons mostrando los “pepinos desnudos” del retailer.

Morrisons anunció la semana pasada que iba a vender pepinos sin la habitual funda de plástico. La medida va a afectar a los pepinos del Reino Unido y de Holanda, y desde marzo a octubre. La medida reduce la vida útil de los pepinos, de siete a cinco días, por lo que se ha criticado un poco por la importancia que se le da también a la reducción del desperdicio alimentario. Pero según Morrisons el impacto va a ser importante, y le va a permitir al retailer ahorrarse 16 millones de fundas de plástico.

Otras medidas de Morrisons son el permitir que los clientes se lleven la compra de carnicería y pescadería en sus propios contenedores, por lo que Morrisons se ahorra tener que envolverlos. Y están instalando fuentes de agua potable en sus tiendas, para que los clientes puedan rellenar allí sus botellas rellenables de agua.

Asda también ha anunciado medidas. En abril nombraba a Nikki Dixon responsable del proyecto de reducción del plástico en las operaciones del retailer, y firmaban un acuerdo con la Universidad Beckett de Leeds para el análisis del problema y las posibles soluciones. Las primeras medidas que se conocen también son de la sección de frescos, y  retiran las fundas de plástico de los colinabos y en las próximas semanas de los espárragos. El compromiso de Asda es de reducir el uso de plástico en su MDD un 10% de aquí al 2019.

Waitrose, que quiere eliminar los plásticos negros de su MDD también está aumentando el uso de bandejas de cartón en su sección de frutas y hortalizas. Lo último que han anunciado es que los tomates ecológicos van a llevar unas bandejas de cartón que se fabrica a partir de las hojas de las tomateras, demostrando también interés en valorizar los subproductos agrícolas.

Morrisons y las marcas de granjas falsas.

Mis lectores más fieles recordarán la polémica: hace un año Tesco renovó el surtido de MDD primer precio de sus productos frescos, y en una maniobra que les ha ido muy bien cambiaron la gama completamente. Ajustaron la calidad de los productos a las que tenían los productos de MDD de los discounters, y les pusieron nombres de granjas evocadores, imitando también a los discounters. Así pues aparecieron en las tiendas Kiwis de las Granjas Suntrail, Ternera de la Granja Boswell, etc. Los sindicatos agrarios se enfadaron porque decían que era engañar al consumidor que pensaría que el producto se había producido en UK (por ejemplo, los tomates de la Granja Nightintale, claramente etiquetados como de Senegal, pero como el nombre de la granja evoca un lugar en el Reino Unido….). Pero al final el shopper ha hablado: los han convertido en una de las gamas más exitosas de Tesco, y ya forman parte de las cestas del 80% de los compradores en Tesco.

Pues bien, ahora que parecía que la polvareda se había asentado y ya poco queda por decir sobre el tema, Morrisons resucita el debate. Cuanto más debate y más se hable de ellos, mejor. Y si encima logran posicionarse claramente como distintos el uno del otro, aún mejor.

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Hoy Morrisons anunciaba que ellos no iban a utilizar nombres falsos de granjas en sus marcas de productos frescos. Ya es curioso que sea noticia el anuncio de algo que no vas a hacer, pero en el caso de Morrisons parece un buen movimiento para apuntalar sus credenciales de experto en frescos, tener una cadena de suministro muy integrada, y tratar de lograr una mayor transparencia en lo que hace.

Según un estudio propio de la cadena, al 70% de sus compradores no les gusta la idea, y prefieren nombres de granja reales, que expliquen donde han crecido las frutas y verduras, o bien se hayan criado los animales (como hace Waitrose con su marca Leckford). Casi la mitad de los entrevistados no habían conocido nunca a ningún agricultor, y tienen interés en saber de donde viene y como se producen los alimentos.

Tras todo lo que han hecho con los frescos, ahora Morrisons parece que quiera hacer de los productos locales su bandera. Declaran ser el cliente más grande de la agricultura británica, y tienen varios programas para poder contar más con proveedores locales, que les permitan reducir la distancia que viajan los alimentos y adaptar mejor los surtidos de las tiendas a los gustos regionales.

UK: del boom de la salud a la tristeza de los datos.

En mis conferencias y en los artículos que publico por aquí o en el blog que escribo con el Profesor David Hughes, Supermarkets in your pockets, no me canso de hablar de la salud como oportunidad de mercado, y de la moda de las dietas donde disminuye la ingesta de proteína animal y aumenta el consumo de proteína vegetal.

Pero si luego miramos algunos datos, podemos pensar que la realidad está en conflicto con lo que decimos, o también pensar que la oportunidad es grandísima.

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Según un análisis de la Food Foundation de Londres, las frutas y verduras suponen un 7,2% de las cestas de la compra de los británicos, mientras que su recomendación es de un 20%. Esta fundación es otro de los grupos que recomienda consumir menos carne roja y más frutas y verduras.

Si miramos a cifras más comparables, según el Ministerio de Alimentación, los británicos apenas llegan a 2,4 de las 5 raciones diarias recomendadas, un nivel muy bajo. Volviendo a los datos de Food Foundation, el consumo entre los niños es alarmante, ya que sólo el 5% consumen la ración diaria recomendada, y un tercio de la misma las consumen en alimentos muy procesados (pizzas y las típicas judias con tomate).

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En los últimos 40 años la situación ha mejorado un poco, gracias a que el consumo per capita de frutas ha crecido un 50% pero el de verdura se han mantenido estables (en el último año, según Kantar, el crecimiento de ventas ha sido un 5% para frutas y un 0% para verduras). La fundación invita a las cadenas a pasar a la acción con varias recomendaciones que impulsarán las ventas de frutas y hortalizas en las tiendas. También destaca que un 1,2% de la publicidad alimentaria se centra en frutas y hortalizas, y que parecen necesarios más esfuerzos en comunicación y marketing.

El número de consumidores vegetarianos o flexitarianos en el Reino Unido no para de crecer. Más de un millón de británicos se declaraban vegetarianos en el 2014 y casi 2 milliones semi vegetarianos, siendo un índice más importante en los consumidores más jóvenes. Es importante aprovechar esta tendencia favorable, si no el consumo se irá hacia alimentos procesados con imagen de saludable, y que saben ofrecer más convenience y adaptación a los estilos de vida de los consumidores. Los ingleses no son muy amigos de consumir frutas y verduras, pero es posible a la larga mejorar las cifras.

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

Leche: fake news, real news, y desconexión millenial.

La leche lleva envuelta en polémicas desde hace algún tiempo. Hace unos pocos años hablábamos de protestas del sector primario porque no se les pagaba un precio suficiente por la leche que producían. Las protestas fueron desde llevar vacas a los supermercados a organizar campañas en redes sociales, que llegaron a sensibilizar algo mejor a los consumidores sobre el problema. Ahora tienen problemas reputacionales, con un par de incidentes sobre la producción que han llamado la atención esta semana sobre el sector, como el caso del proveedor de Marks & Spencer, o este artículo en The Guardian, donde se hablan de cuestiones del bienestar animal. Y a veces, incluso los propios productores pueden traer problemas reputacionales a la industria, al tratar de poner en valor ciertas prácticas (como es el caso de las nuevas leches de vacas que pastan, en contraste con las vacas estabuladas, que parece, a priori, para el público, una práctica menos cómoda para el animal). Sin descontar varios mitos nutricionales que circulan. 

Pero seguramente, el problema principal que tiene que afrontar el sector, es el del consumo, y es un reto doble. ¿Cómo hacer el producto atractivo a las nuevas generaciones que se incorporan al mercado? Y no sólo eso, si no también, como aportar valor al producto que es una pura commodity.

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Aunque el 74% de la población declare consumir leche al menos una vez al día y sea un producto habitual en los hogares, el mercado de la leche está estancado, como se ve en la gráfica de Kantar Worldpanel. No sólo no crece, si no que ganan terreno los productos alternativos, como las bebidas de soja, almendra, etc (ya se lo he comentado en alguna ocasión, las plantas están de moda), aunque por ahora sólo supongan un 4% aproximado del mercado.

La semana pasada la Food Standard Agency publicaba los datos de su último estudio de los consumidores. Hablaban de intolerancias y alergias. La tendencia ya la podíamos intuir, pero los datos, por lo que respecta a la leche, sorprenden. Un 22% de los encuestados declaraban sentir una reacción adversa tras beber leche, y esta cifra alcanza el 46% en el rango de 16 a 24 años. La misma agencia reconoce que sólamente tiene constancia de un 5% de la población que sean intolerantes a la lactosa (aunque la reacción a la leche también puede venir por la proteína).

Además del dato anterior, otro estudio de la Asociación Nacional contra la Osteoporosis, habla de un 20% de los jovenes (de 18 a 35 años) que tratan de evitar los productos lácteos, y reducen su consumo de forma consciente. Algunas de las nuevas dietas que están de moda estos días proponen eliminar de la dieta grupos enteros de alimentos, como por ejemplo los lácteos, y la influencia que los prescriptores ejercen en los jóvenes es mucha.

La industria está proponiendo nuevos productos lácteos, fundamentalmente altos en proteínas para aprovechar la buena fama que tienen las proteínas en la actualidad. Pero no dejan de ser nichos del mercado, con un techo, y hay que ganar la batalla del mercado de masas.

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Las plantas al poder.

En el Reino Unido, y en gran parte de los mercados de consumo maduros, la comida vegetariana está tomando impulso. Lo que empezó como una tendencia hacia estilos de vida más respetuosos con nuestro entorno ha ido superando cuestiones de bienestar animal o de medio ambiente, se ha hecho general gracias a una fuerte asociación que se ha creado con la salud.

Si la industria de la carne no hace algo, van a seguir perdiendo clientes, entre problemas medioambientales, de bienestar animal, y ahora, de precio. Si vemos las cifras de Kantar de los últimos años, durante la crisis económica el volumen de carne roja no crecía, se producía en todo caso un trasvase de consumidores hacia el pollo. Pero ahora, con la intensa deflacción, ya no se gana valor, y se sigue perdiendo volumen.

En esta nota recojo algunas cuestiones que van en la línea de este crecimiento del gusto por las comidas vegetarianas.

Alpro, elegida marca del año por la revista The Grocer, por delante de marcas como United Biscuits, Young’s, Warburtons, etc. Alpro nació hace treinta años, con leches vegetales para personas intolerantes a la lactosa. Hace poco incorporó yogures a su gama, y entre la imagen de saludable y la moda de las proteínas, está ganando cada vez más consumidores.

Rawligion, una tienda/restaurante en el centro de Londres donde el menú es comida cruda, naturalmente vegetariana y ecológica. A mi me impresionó también la gama de bebidas, zumos etc, y también el café extraido en frío. Y es que otro reclamo de la tienda es que los alimentos son mínimamente procesados, y el calor no se utiliza para nada.

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Pret a Manger, la popular cadena de restaurantes de bocadillos, no sólo ha incorporado a su surtido de bocadillos y ensaladas muchas opciones vegetarianas, si no que este mes ha abierto su primer restaurante completamente vegetariano en el Soho de Londres. Y uno de sus competidores, Leon, ha tomado el lema “Power of Plants” para esta campaña de verano, para inspirar a sus clientes a comer más frutas y hortalizas.

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Courgetti, los spaguetti que se hacen de calabacín, a los que hay que sumar los boodles, que son noodles que se hacen de calabaza, tallarines de zanahoria, y el cus cus hecho de coliflor. Primero fue una moda y tenías que comprarte una máquina para hacerlos, pero ya están disponibles en todos los supermercados listos para añadir a la sartén. Todo lo que sustituya carbohidratos está de moda.

Los Nutrininja y demás, la versión moderna de las licuadoras para hacer smoothies extrayendo de las frutas y verduras hasta la última vitamina. Gracias a ellos se disparan las ventas de frutas y verduras en algunas tiendas, e incluso las marcas de licuadoras tienen tiendas online donde comprar una suscripción semanal a una caja llena de productos para hacerte los smoothies de la semana sin tener que pasar por el supermercado. O por ejemplo, en Marks & Spencer, en los espacios que dedican a sugerir platos (con todos los ingredientes para hacer paella, por ejemplo), ahora vemos las frutas, verduras y otros ingredientes para hacer smoothies!

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La marca de licuadoras Natural Blender te vende la licuadora y luego trata de fidelizarte para que les compres cada semana una caja de ingredientes para hacer smoothies.

Y ya lo último, la idea de Sainsbury’s (un poco de relaciones públicas más bien) de abrir en una de sus tiendas una carnicería vegetal! La experiencia ha durado tres días, y en una de sus tiendas montaron un mostrador como si fuera de carnicería, pero en este caso, lleno de verduras y frutas, y la carnicera te podía dar mil ideas para preparar platos vegetarianos y consejos para cocinar en casa hortalizas baratas y menos habituales en la cesta de la compra.

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Amber Locke, la “Carnicera Verde” de Sainsbury’s. Fotografía de Sainsbury’s.

Asda: verduras feas a la venta.

En línea con el resto de países de nuestro entorno, en el Reino Unido crece la atención que se presta a la merma que se produce a lo largo de la cadena alimentaria. Naturalmente, las prácticas de las cadenas de supermercados están en el centro de esta atención. No sólo por el producto comestible que se pueda llegar a tirar porque pasa su fecha de caducidad sin venderse, si no por los productos que se tiran en el campo porque no cumplen con las especificaciones cosméticas para llegar al punto de venta.

Cada cadena ha lanzado varias iniciativas, y Asda en este caso, desde hace un año que tiene una línea de frutas y verduras de segunda calidad cosmética (las llaman “Belleza Interior”) y ahora ha decidido ampliar la iniciativa, de una forma bastante original.

Ha iniciado una prueba piloto en más de 100 de sus tiendas, donde va a ofrecer una caja de hortalizas y verduras feas (principalmente productos de temporada). Las cajas cuestan £3.50 (un 30% más barato que el PVP normal), y cuentan con producto suficiente para las comidas de una familia de 4 personas durante una semana. Es un producto mucho más diferenciado que las anteriores iniciativas, de vender producto envasado pero al que le llaman feo.

Seguramente se trata más de una medida de relaciones públicas que otra cosa, por el impacto económico que esto pueda tener (además, el precio de los frescos es lo que va marcando la guerra de precios). Aunque también están trabajando en cambios de calado, revisando y relajando las especificaciones cosméticas de los productos, para permitir dar mayor cabida en lo que se considera apto para la venta. De esta forma seguramente se podrá reducir de forma significativa la merma en campo de los proveedores. Asda reconoce que con los cambios que ha introducido en patatas y zanahorias han pasado más de 600 toneladas de producto que se hubieran quedado en el proveedor. Morrisons (una cadena que sufrió los ataques de los chefs mediaticos por culpa de sus políticas de compra) también está probando en unas 150 tiendas a vender verduras feas, y planea comprometerse a medio plazo a comprar toda la producción de sus proveedores para venderla en sus tiendas.

Fuente Asda
Fuente Asda