Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

¿Convence la recuperación de Tesco? Resultados FY2016/17

Hoy ha sido un día curioso. Dave Lewis, CEO de Tesco, presentaba los números de la empresa que dirige. Tesco vuelve a crecer después de siete años sin hacerlo, tras haber pasado por una larga serie de contratiempos, y ha cerrado una etapa al haber acordado la multa de sus infracciones contables de hace cuatro años. Los datos, que superan a los esperados, sin embargo, han sido recibidos por el mercado de forma muy tibia, y a lo largo del día las acciones de Tesco han perdido un 4.2% de su valor. ¿Por qué no convence?

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Las cifras son muy positivas, y se nota sobradamente el gran trabajo del nuevo equipo que dirige Tesco.  Las ventas totales del grupo crecen un 4.3%, y las ventas comparables en UK crecen un 0,9% (+1.3% para el negocio alimentario). Han recuperado margen también, gracias a las eficiencias introducidas y los cambios en el surtido. Han pasado del 1.8% del año pasado al 2.3%, esperando cumplir el objetivo del 4% en el 2020.

Una de las medidas más disruptivas de Tesco ha sido la reducción del surtido y su mejora en MDD de frescos. A lo largo del año han seguido dando de baja productos, reduciendo el número de referencias a la venta en un 7% este último año (y un 24% desde que empezó el proyecto Reset). Pero esto no significa que no hayan introducido referencias nuevas: este año unas 4.400, pero de productos muy centrados en las nuevas necesidades de los consumidores. Por ejemplo, se han dado de alta muchos alimentos “free from” (sin gluten, lactosa, etc) o el caso de la cerveza que es muy ilustrativo, al darse de baja muchas referencias de dos grandes marcas como Heinenken y Carlsberg, e introduciendo un buen número de cervezas artesanales, que ha logrado duplicar las ventas del segmento de este tipo de cervezas.

Las mejoras en la gestión se notan en los seis pilares estratégicos del retailer:

  • mejorar la percepción de la marca: lavar la mala imagen que se ganaron durante la etapa del CEO anterior, y volver a conectar con los clientes. La campaña Food Love Stories ha conseguido acelerar esta mejora.
  • ser más eficientes
  • reducir la deuda a base de generar liquidez por ventas: después de vender el negocio de Corea del Sur, Tesco ha seguido desprendiéndose de negocios en UK no estratégicos, o de negocios de retail en otros países. Gracias a estos ingresos han conseguido reducir la deuda en un 27%
  • aumentar el margen
  • obtener valor de las propiedades inmobiliarias: tras la corrección severa del valor de terrenos comprados por Tesco para construir hipermercados en el futuro, estos dos últimos años Tesco se ha dedicado a recomprar leases de tiendas, y vender solares donde no piensa construir tiendas
  • innovar: dando de alta nuevos productos, introduciendo nuevas formas de pago como PayQwiq, etc.

Y otro buen ejemplo son los hipermercados. Tras varios trimestres desastrosos en los que las ventas comparables habían llegado a valores hasta -7%, llevan cuatro trimestres creciendo en ventas. Calculan que les quedan unos cien mil metros cuadrados que han quedado liberados por los cambios de hábitos y las compras online, y van a seguir buscando retailers partners  que quieran poner sus tiendas en estos espacios.

Recordemos también que hemos pasado por un periodo de guerra de precios, que aunque ya se haya acabado, ha estado vigente durante la mayor parte del año fiscal.

Entonces, ¿qué problemas le ven los inversores a Tesco? Principalmente tres, la deuda que sigue siendo muy importante, las pensiones, que es un problema que se arrastra desde hace años, y las provisiones que se han hecho, y que de realizarse podrían alterar mucho estos resultados. Las provisiones vienen dadas primero por las consecuencias del problema contable de Tesco, que a pesar de haber acordado ya una multa con la Serious Fraud Office, todavía es posible que tengan que pagar más según se cierren las demandas iniciadas por varios inversores. Y después, la compra de Booker. Es un proyecto increíble, y que si sale adelante sin que Tesco tenga que vender tiendas, sería una jugada maestra. Sin embargo, pocos confían en que Tesco no tenga que desprenderse de un número grande de tiendas convenience para hacerse con el mayorista. Entonces, seguramente la adquisición no aporte tanto valor como la amplia presencia en el canal que se perdería. Se pagaría un precio muy elevado.

La magia de Dave Lewis puede quedar en nada, pero fuera de la City y desde pie de tienda, las cosas se ven mucho mejor.

Tesco: se acerca el fin del escándalo contable.

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Ayer lo adelantaba Sky News y hoy aparece confirmado. Los abogados de Tesco están acabando de concretar un pacto con la Serious Fraud Office para cerrar el caso. Seguramente Tesco tendrá que pagar una multa de unos £130 millones. La cifra sobre la que gira la multa supondría aproximadamente el 10% de los beneficios operativos que Tesco espera obtener este ejercicio, y no es tan alarmante como lo que se había previsto al principio. Aunque también hay que considerar que Tesco tiene que pagar los costes judiciales del proceso, y otros £85 millones como parte del proceso de investifación de la Financial Code Authority (FCA) y que supone compensar las pérdidas de un cierto número de accionistas que vieron reducido su dividendo por las malas prácticas de los gestores del supermercado.

Además de todo esto, es positivo cerrar otra parte del legado del anterior CEO, Philip Clarke. Aunque esto haya quedado como un escándalo contable, es fruto de su gestión errática, y de las mala cultura de empresa que se creó a su alrededor. El nuevo CEO, Dave Lewis, tiene muchos puntos buenos que apuntarse, y a pesar de pasar por una guerra de precios tremenda, está consiguiendo darle la vuelta a la situación en la que se encontró Tesco: con un problema reputacional tremendo, empleados desmoralizados y proveedores muy recelosos.

Sin embargo, aunque Tesco cerrara este capítulo, todavía quedan algunos frentes abiertos, demandas de inversores que acusan a Tesco de malas prácticas que afectaron de forma severa a su valor bursátil, y por lo tanto, afectando a sus inversiones. También tendrá que someterse al escrutinio de la SFO durante un tiempo, para asegurar que las buenas prácticas que han diseñado para la relación comercial con proveedores se aplican de forma completa.

 

Sainsbury’s: cambiar hábitos contra el desperdicio.

La nota de hoy trata el tema del desperdicio. Por resumir brevemente las iniciativas antidesperdicio, Tesco es la cadena que más ha apostado por ello, midiendo el desperdicio que genera, publicando objetivos, y como los demás, haciendo públicas las iniciativas que lleva a cabo para reducirlo. Marks & Spencer dentro de su Plan A también es otro caso. Entre las iniciativas, las típicas de redistribución de productos que van a caducar (ya sea a través de bancos de alimentos, de Apps, etc), las de relajación de los requisitos para frutas y verduras y así aceptar más producto (un poco controvertidas, lean aquí más). Y las iniciativas más centradas en la mejora del negocio, que redundan en generar menos merma en las tiendas: la reducción generalizada de surtido, y la afinación de los sistemas de pedido que se van llevando a cabo.

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Rescatar la comida. La App de Sainsbury’s para inspirarte ante un plato de restos de comida y transformarlos en otra comida. Fotografía de Sainsbury’s.

Sainsbury’s había llevado la iniciativa un poco más allá de lo habitual. Había destinado  £10 millones a un programa denominado “Waste less Save more” (tira menos y ahorra más) con el objetivo de estudiar como se produce la merma en el hogar, y ayudar a los consumidores a tirar menos. El objetivo era reducir este desperdicio a la mitad, de las £700 anuales que se calcula de media, a unas £350.

El plato fuerte de este programa era una iniciativa llevada a cabo en el pueblo de Swadlincote. Sainsbury’s pretendía estudiar la vida al detalle de los hogares para analizar las causas de la generación de desperdicio, y proponer cambios que consiguieran reducir la merma generada.

Sin embargo, y tras un año de trabajo, Sainsbury’s anuncia que abandona su estudio del pueblo. Piensan los responsables del proyecto que es muy difícil conseguir que las personas asuman muchos de los cambios que se deberían hacer para reducir la merma que se produce en el hogar. El proyecto no se para del todo, se llevan algunos aprendizajes y los van a aplicar en otra zona de estudio, un barrio de Londres que es un entorno completamente distinto al bucólico campestre del primero. No han conseguido alcanzar el 50% de reducción, pero piensan que hay suficientes aprendizajes que si se trasladan a toda la población, los cambios en el desperdicio total serían significativos.

 

 

 

Ecológicos en UK: a prueba de guerra de precios.

A pesar de la guerra de precios que se ha llevado tanto valor del mercado, los productos ecológicos no sólo han resistido si no que han crecido un 7,1% hasta alcanzar los £2.090 millones durante el pasado 2016. Y vienen de un pasado inmediato complicado, cuando en el 2009, el primer año de la crisis el sector vió como perdía un 13% de las ventas. Pero ya hace dos años recuperaron el nivel de ventas de antes de la crisis, y continúan creciendo de forma saludable.

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Como en otros años, la distribución directamente al hogar (mediante cajas y programas de suscripción) y el foodservice son los canales de alimentación que más crecen, con un 10,5% y un 19,5% respectivamente. Supermercados y tiendas independientes crecen alrededor del 6%, también muy buena cifra considerando las circunstancias.

Las ventas por supermercados suponen el 69% (y Sainsbury’s, Tesco y Waitrose tienen el 75% de esta porción del mercado), y los productos ecológicos alcanzan una cuota del 1,5% del mercado total de alimentación. Los productos hortofrutícolas suponen un 23,5% del mercado, y han crecido un 10,3%. Los platos preparados es una categoría que está creciendo mucho, más del 20%, gracias a la atención que le están dando algunas cadenas, como Ocado.

Foodservice es un canal donde también se ha crecido, gracias a la incorporación de nuevas cadenas, la ampliación de los platos, pero también, dentro de la restauración colectiva, más escuelas, hospitales, y oficinas están ofreciendo productos ecológicos en sus comidas.

Los productos ecológicos se están beneficiando de la tendencia hacia estilos de alimentación más saludables, etiquetas límpias, conocer el origen de los alimentos, y productos mínimamente procesados. Según Tesco, el mercado crece porque se incorporan nuevos compradores a la categoría, y los existentes compran más productos.

También es interesante ver cómo las exportaciones de productos británicos ecológicos están creciendo gracias a la buena acogida que tiene la marca Gran Bretaña para ofrecer productos de calidad con el añadido de ser ecológicos. La mitad de los socios de Soil Association exportan, con unas ventas de £250 millones.

Sin embargo, al ser un sector tan dependiente de la mano de obra, y en muchos casos de ciudadanos europeos, afrontan el Brexit con incertidumbre sobre el futuro de la mano de obra que hasta ahora han empleado para recoger y procesar los productos. Otro elemento relevante es la aplicación de las deficiones europeas de la producción ecológica. De no mantenerse el actual status y según como sean las modificaciones, los productores británicos podrían perder el acceso al mercado europeo.

Si lo comparamos con el consumo en otros países europeos, la oportunidad de crecimiento es muy grande. Según IFOAM, los consumidores en el Reino Unido gastan £30.60 anuales en productos ecológicos de media, por debajo los franceses, £51, y muy por debajo de los daneses, £138, y los suizos, £188.60.

 

Tesco da un zarpazo: fusión con Booker.

Los que seguimos de cerca el mercado del gran consumo del Reino Unido nos acordaremos mucho tiempo del viernes 28 de enero… el día en que se anunció la fusión de Tesco con Booker. En realidad todos pensamos que es más una compra que una fusión, un negocio vende £54.000 millones, y el otro £5.000 millones, pero las negociaciones han sido largas y no hostiles, dos de los directivos de Booker se van a incorporar al consejo de Tesco y el total de accionistas de Booker tendrán en su posesión un 16% del grupo que salga de la fusión. Tesco también ha anunciado que volverá a repartir beneficios, es una consecuencia del acuerdo más que por motivos de buena salud del negocio.

En general, pasado el primer momento de sorpresa, de mucha sorpresa, los analistas y mercados han recibido muy bien la noticia. Las acciones de las dos empresas han subido, se ha empezado a hablar de sinergias, de nuevos mercados, de oportunidades, etc. Lo cierto es que es el primer apoyo decidido empresarial al Reino Unido del Brexit. Tesco ha vendido negocios fuera del Reino Unido y compra un distribuidor cuyo principal mercado es este país. Una apuesta muy contundente, pensando en la incertidumbre que rodea la economía de UK, y la gran cantidad de alimentos que se importan y que quedan expuestos a las fluctuacioes del cambio de la libra.

Y también sorprende un poco porque hasta ahora, entre las prioridades de Tesco se hablaba de proteger la cuenta de resultados, tras los sustos del pasado cercano, y reducir la deuda. Tras recaudar por haber vendido negocios en otros países, ahora Tesco se puede gastar £3.700 millones en esta iniciativa, más los gastos de la integración, que seguro no serán pequeños.

Conocen Tesco, pero, ¿y Booker?

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Booker es un negocio con muchísima historia en el Reino Unido. Activo desde 1835, primero en el negocio de la importación de commodities alimentarias, y poco a poco centrándose en la distribución, con algún que otro altibajo hasta la actualidad. Su cifra de ventas es de £5.000 milliones, y tienen 170 cash & carry de la marca Booker, 30 de la marca Makro, y varios negocios de venta a restaurantes premium, oficinas, etc. Sus principales clientes son pequeños supermercados, £3.050 milliones a unos 5.000 supermercados y 115.000 tiendas de conveniencia. Son los dueños de cuatro marcas de supermercados: Budgens, Londis, Premier y Happy Shopper, que junto a los supermercados independientes a los que sirven, acumulan un 10% del negocio del convenience en UK (una cifra parecida a la de Tesco, a través de sus tiendas Express y One Stop). Además, desde la marca Makro y Ritter Courivaud, sirven a los negocios de restauración, facturando unos £1.600 millones.

Los dos negocios, a pesar de ser los dos líderes de sus sectores, y los dos dedicarse a la alimentación y gran consumo, parecen tener muy pocos solapamientos. Booker controla directamente menos de 10 tiendas, por lo que a pesar del parque inmenso de Tesco, que tiene más de 1,500 tiendas de conveniencia por todo el país, y las de la marca OneStop en zonas rurales, no debería haber mucho problema con el análisis de Competencia.

El acuerdo le da a Tesco mayor poder de compra. La MDD de Booker no es demasiado importante (tiene dos marcas, Happy Shopper y Euro Shopper, de la central de compra AMS) y su surtido se compone preferentemente de las referencias marquistas más comunes, por lo que en estas Tesco ganará un poder de compra en mayor proporción que en especialidades y marcas secundarias. También acceso a un mercado al que no se había dedicado mucho, el foodservice (del top 4, sólo recuerdo una iniciativa de Asda, abriendo una tienda online para estos negocios). Recordemos que el foodservice crece a mucha más velocidad que el mercado del gran consumo (y dentro de este, por citar otro punto fuerte de Booker, el convenience crece a mayor velociad que el mercado en general). Además, los márgenes de Booker son el doble que los de Tesco.

Y Tesco en Booker va a encontrar un campo en el que aplicar su know how y del que seguro podrá mejorar muchísimo.  Además Tesco a a aplicar sus sistemas sofisticados, su saber hacer en marketing, en desarrollo de nuevos productos. La oferta de frescos de los cash & carry suele ser terrible, y los supermercados que compran en ellos no pueden ofrecer a sus clientes una sección de frescos decente por culpa de esta carencia. Cuando Tesco desembarque, su capacidad de hacer las cosas, y llevar productos suyos a este tipo de negocio va a hacer temblar a los demás mayoristas. Y muchísimas más cosas que se nos ocurren, como las de tener en las tiendas asociadas puntos de entrega del marketplace online de Tesco, o el desarrollar el negocio que ya tiene Booker en la India (con 4 cash & carry), una mayor capacidad de atraer clientes entre la comunidad de pequeños supermercados (con una mejor oferta de productos frescos y de non food, buenos precios en lo demás, y servicio excelente – aunque también muchos le achacan a Tesco haber sacado del negocio a muchísimos independientes), la apertura de nuevos Booker en solares comprados por Tesco pero en los que no va a abrir hipermercado, servicio express desde almacenes Booker a tiendas Tesco con rotura de stock, etc.

Como siempre, les iremos contando y analizando.

¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.

 

Tesco afianza su recuperación.

Hoy ha seguido la fiesta del gran consumo británico, con la presentación de resultados de Tesco y Marks & Spencer. Todos batiendo records, cambiando paradigmas, rompiendo rachas, y felices en general.

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Fotografía de Tesco.

Los números de Tesco no son sólo buenos, si no que empiezan a ser consistentemente buenos, y todo lo que hacen les sale bien. Llevan varios trimestres con crecimiento del valor de las ventas, y dos años con mejoras de volumen. Las ventas estas navidades han crecido un 0.7% (algo menos que las navidades anteriores, en las que mejoraron las ventas en un 1,3%) y han tenido ventas comparables positivas en todos los canales. La disponibilidad de productos fue muy elevada durante las fiestas, la gama de productos navideños tenía muchas innovaciones y productos de mucha calidad, y las tiendas tienen mejor servicio. Lo básico del gran consumo como decía el CEO de Morrisons hace un par de días, tener los productos que quiere el cliente y gente que les atienda.

Como en otras cadenas, los frescos (volvía la apuesta de precio bajísimo en las verduras típicas de la comida navideña) y los platos preparados festivos han sido de las categorías más importantes que han fundamentado este buen resultado. Éstos últimos han crecido un 24%, tras la incorporación hace dos años de mejoras como que todos los productos se cocinan a la misma temperatura en el horno. Los vinos premium han crecido un 20% y los productos sin (sin gluten, sin lactosa, etc) lo han hecho en un 18%. No han dado resultados de productos frescos, pero da igual: el objetivo era tener buenos precios para llevar clientes a las tiendas.

Las ventas comparables en alimentación son de +1.3%, pero el non food no ha ido tan bien. Se atribuye a que este año no han llevado a cabo la campaña “ClubCard boost”. Era una campaña para la que los clientes guardaban cupones a lo largo del año y los gastaban en Navidad, porque valían el doble durante este periodo, para comprar regalos. Ropa y juguetes rompen esta norma, con crecimientos del 4.3% y del 8.5% (fue muy positiva la idea de igualar precios con Argos y comunicarlo intensamente). Estas dos categorías han tenido un impulso de ventas a través del canal online, gracias a que eliminaron el coste de las entregas de los pedidos en tiendas.

Han seguido invirtiendo en precios. La cesta de la compra navideña es un 7% más barata que hace dos años. Y aunque reconocen que las presiones inflacionarias son cada vez más importantes, van a intentar contener los precios al máximo.

La única sombra está sobre los resultados de los negocios en otros países. Algunos han sido positivos, y continúan mejorando, pero no han estado a la altura de las expectativas de los inversores. Pero basta con mirar un poco atrás y ver como Tesco se metía en un lío tras otro, tapaban agujeros a base de planes estratégicos en los que se invertía mucho dinero, y no se tenía la sensación de tener una dirección clara, a diferencia de lo que pasa ahora.

UK: el camino de la promoción al SPB

Les habrá pasado a Uds al venir a ver tiendas por aquí. Ciertamente cuando voy con clientes, algo que sorprende sobre todo a las personas que llevan tiempo sin venir por aquí es el nivel promocional. Parece que todo el supermercado esté de oferta (de hecho en los Holland & Barrett muchas veces es así, tienen todas las referencias en promoción) y no haya nadie que pague el PVP completo por ninguna referencia… Aunque ahora les voy a contar como está cambiando esto, habíamos llegado a vender en promoción el 40% de las ventas (llegando al 45% del volumen). Y en algunas categorías la cifra había llegado hasta el 80%.

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Holland & Barrett, el supermercado que casi siempre lo tiene todo en promoción multicompra.

La irrupción de los discounters y el triunfo de la compra simple (en referencias y en precios) y varios factores más, han ido cambiando el papel que juegan las promociones en el mercado británico, y ahora nos encontramos que es una estrategia en declive. Parten de un nivel muy alto de aplicación, claro, y costará llegar a los niveles de otros países europeos, pero se va avanzando.

Según Kantar, al principio de la crisis el 30% de las ventas se realizaban en promoción, y desde el 2008 la proporción fue creciendo gracias a la incorporación de más referencias y el desarrollo de nuevas mecánicas promocionales (sobretodo de las llamadas de multicompra) hasta alcanzar el 40%. En ese momento, 2011, vemos como empiezan a lanzarse nuevas iniciativas para comunicar valor a los consumidores, como las distintas iniciativas de Sainsbury’s, Asda, Tesco y Morrisons de comparadores de precio.

Sin embargo, durante este periodo el discount supo hacerse fuerte gracias a su oferta de pocas referencias y precios simples, y una paulatina mejora de los surtidos y su imagen, hasta conseguir ser supermercados de cesta completa, robando muchos clientes del top 4. También se creó una especie de corriente de opinión en contra de las promociones: desde las notas de Which?, la asociación de consumidores, en las que criticaba las políticas promocionales de las cadenas (y que dió origen a una investigación por parte del gobierno británico) y un cierto flujo de noticias en los periódicos medio mofándose de los errores en las promociones de las cadenas (los típicos carteles de 1 por £2 y 2 por £5) o denunciando que el precio en promoción es el habitual y que los productos apenas pasaban unos días en precios artificialmente altos para poder comunicar la promoción. En el fondo, lo que se declaraba es que muchos de los consumidores encontraban dificultad en entender las promociones (aunque si que un buen número de ellos las estudiaban y sacaban provecho, los llamados savvy shoppers) y se sospechaba que los supermercados no ofrecían buenos precios a través de las promociones.

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Fotografía de Roy Jackson para The Guardian, que recopila en una web errores de etiquetado de las cadenas británicas. Pulsar en la fotografía para verla.

Ahora nos encontramos en la curva descendente del valor de las promociones, con un 38% del gasto realizado en artículos en promoción. Sainsbury’s fue el primero en mover ficha, entendiendo que era necesario no seguir haciendo lo mismo. Ellos habían tenido problemas durante la guerra de precios por haber seguido la iniciativa de Morrisons. Al ser un supermercado de valores, quedaron mal por competir en la espiral descendiente de precios a la vez que decían que sus productos eran más sostenibles que el resto, que trataban mejor a los proveedores, etc. Por ello su pequeña revolución fue reducir el número de promociones, abandonando desde este verano las de multicompra, y ajustando las demás para ir hacia un modelo más similar al de los discounters. El resto del top 4, les han seguido de forma algo más tímida, quizá sin tanta comunicación ,pero claramente percibible en las tiendas.

Y la iniciativa de Sainsbury’s, como expliqué en la entrada correspondiente, no sólo se centra en un menor número de promociones. También en reducir el diferencial entre el precio habitual y el promocional, para evitar que los clientes busquen o esperen las gangas como antes.

IRI también acaba de publicar un pequeño informe donde analiza la evolución de los precios y las promociones en Europa durante este último año (busquenlo, se lo recomiendo porque es excelente para comparar los distintos mercados, aunque los datos sean distintos a los que ofrece Kantar porque por ejemplo, no miden frescos). Por lo que respecta al Reino Unido, pone en datos lo que les he detallado más arriba. Las categorías con mayor volumen de ventas en promoción se sitúan alrededor del 64 al 62%, y la que menos volumen vende en promoción alcanza un 39%. Crece el descuento ofrecido en las promociones (por que se abandonan las de multicompra y se hacen más directas) y el número de promociones de un descuento directo en el precio (suponen un 14% en alimentación). Mientras tanto, ecomo era de esperar por las nuevas estrategias de los principales agentes, las promociones multicompra pierden  3.5 puntos respecto al año anterior y suponen un 12% del total. Y las marcas soportan mayor peso, al realizarse el 60% de las ventas en promoción, mientras que para la MDD es de un 28,4%.

De todas formas, en Navidades hemos visto como ha vuelto el festival promocional… seguramente, no se puede despreciar una herramienta tan socorrida para llevar gente a las tiendas.

 

Los plátanos y la leche rompen la baraja.

Finalmente, el resto de cadenas han seguido el paso marcado por Aldi y Lidl hace una semana, y a lo largo de la semana pasada han ido subiendo el precio de los plátanos, y en algún caso, también de la leche.

Asda y Sainsbury’s subieron los precios a principios de semana, desde los 68p por kg a 72p. Sainsbury’s sigue manteniendo la promesa de vender solamente plátanos de comercio justo.

Y justo el viernes Tesco y Waitrose subían también el precio de los plátanos.

El precio de los mismos llevaba tiempo sin moverse de los 68p por kg, precio al que los puso Asda en abril del 2011, y que los demás siguieron. Durante estos años el sector productor de plátanos ha pasado por varios problemas de suministro, pero el precio se ha mantenido invariable hasta que la devaluación de la libra ha dejado sin margen a los distribuidores británicos, y han acabado por subir el PVD

Asda e Iceland también han subido el precio de la referencia básica de leche, la botella de las 4 pintas, aunque en esta ocasión se deba más a la variación del precio global de la leche, al ser un producto nacional que no se importa apenas tiene efecto sobre el producto devaluación de la libra.

Todo indica que nos acercamos poco a poco al final de esta etap de guerra de precios y deflación. Según la BRC, los productos frescos siguieron bajando de precio el último mes, un 1,2%. Una cifra algo menor que el 2% registrado el mes anterior. 

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MySupermarket ya muestra las subidas de precio. Un 13% respecto al precio anterior.