Morrisons y las marcas de granjas falsas.

Mis lectores más fieles recordarán la polémica: hace un año Tesco renovó el surtido de MDD primer precio de sus productos frescos, y en una maniobra que les ha ido muy bien cambiaron la gama completamente. Ajustaron la calidad de los productos a las que tenían los productos de MDD de los discounters, y les pusieron nombres de granjas evocadores, imitando también a los discounters. Así pues aparecieron en las tiendas Kiwis de las Granjas Suntrail, Ternera de la Granja Boswell, etc. Los sindicatos agrarios se enfadaron porque decían que era engañar al consumidor que pensaría que el producto se había producido en UK (por ejemplo, los tomates de la Granja Nightintale, claramente etiquetados como de Senegal, pero como el nombre de la granja evoca un lugar en el Reino Unido….). Pero al final el shopper ha hablado: los han convertido en una de las gamas más exitosas de Tesco, y ya forman parte de las cestas del 80% de los compradores en Tesco.

Pues bien, ahora que parecía que la polvareda se había asentado y ya poco queda por decir sobre el tema, Morrisons resucita el debate. Cuanto más debate y más se hable de ellos, mejor. Y si encima logran posicionarse claramente como distintos el uno del otro, aún mejor.

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Hoy Morrisons anunciaba que ellos no iban a utilizar nombres falsos de granjas en sus marcas de productos frescos. Ya es curioso que sea noticia el anuncio de algo que no vas a hacer, pero en el caso de Morrisons parece un buen movimiento para apuntalar sus credenciales de experto en frescos, tener una cadena de suministro muy integrada, y tratar de lograr una mayor transparencia en lo que hace.

Según un estudio propio de la cadena, al 70% de sus compradores no les gusta la idea, y prefieren nombres de granja reales, que expliquen donde han crecido las frutas y verduras, o bien se hayan criado los animales (como hace Waitrose con su marca Leckford). Casi la mitad de los entrevistados no habían conocido nunca a ningún agricultor, y tienen interés en saber de donde viene y como se producen los alimentos.

Tras todo lo que han hecho con los frescos, ahora Morrisons parece que quiera hacer de los productos locales su bandera. Declaran ser el cliente más grande de la agricultura británica, y tienen varios programas para poder contar más con proveedores locales, que les permitan reducir la distancia que viajan los alimentos y adaptar mejor los surtidos de las tiendas a los gustos regionales.

Tesco acelera. Resultados Q1 FY2017/18

En medio de toda la incertidumbre política, la inflación, y la situación económica que se va deteriorando, Tesco consigue mantener el rumbo, y consolidar los cambios que la dirección ha ido introduciendo estos dos últimos años, y que le han llevado a recuperar el crecimiento. Todos sus competidores notan mejora en las ventas, pero es principalmente gracias a la inflación, mientras que las mejoras en Tesco se deben también al acierto de los cambios que ha introducido la nueva dirección.

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Las ventas crecen un 1,6% en UK, y las comparables un 2.3%, impulsadas por los productos alimentarios, donde crecen un 2.7%. La inflación tiene un componente importante, como se viene hablando, pero mantienen crecimientos en volumen, destacando por ejemplo en productos frescos, que siguen creciendo un 1.6% en volumen.

Siguen con la reducción de las ofertas para mantener los precios estables, y, dicen, trabajando muy cerca de los proveedores para evitar que la inflación que todos están sufriendo se traslade entera a los consumidores. La inflación en el Reino Unido se sitúa en el 2,9% actualmente, pero, según Dave Lewis, CEO de Tesco, los clientes de Tesco tienen que hacer frente a una inflación mucho menor gracias a sus esfuerzos, y se muestra satisfecho porque esto les diferencia de sus competidores.

Valoran de forma muy positiva la campaña que lanzaron a principio de año de “Food Love Stories”, y la que lanzaron hace unas pocas semanas, “Helpful Little Swaps”, con descuentos en productos saludables, de forma que los clientes pueden ahorrar hasta un 17% si compran productos bajos en azúcar, sal, grasa, etc.

El canal online crece un 4,8%, y han introducido nuevos programas de suscripción, para conseguir fidelizar a los compradores. También durante este periodo han cerrado dos almacenes de distribución, no necesarios tras las mejoras introducidas en otros, y acaban de anunciar que cierran uno de sus centros de atención al cliente, el de Gales, poniendo en riesgo unos 1,000 empleos. El negocio textil también crece, un 3,7%, pero el non food decrece, principalmente por la disminución importante del número de artículos en promoción, sobretodo grandes electrodomésticos.

Las mejoras que Dave Lewis y su equipo han introducido en Tesco continúan dando su fruto. La situación sigue siendo tan complicada como hace unos años en los que todos estaban perdiendo ventas. Ahora todos crecen – Tesco a más velocidad – pero las dudas continúan, la incertidumbre que se vive no ayuda a que los consumidores se animen a gastar, y antes o después, el gran consumo volverá a sufrir como durante los años de la crisis financiera.

UK: fin de la carrera de aperturas?

Los 90 y la primera década del siglo XX vieron como en casi cada pueblo aparecían Hipermercados o grandes supermercados de Tesco, Asda, Sainsbury’s, etc. Las cadenas estaban convencidas del éxito de las grandes superficies comerciales y querían ocupar el máximo espacio posible, no solo para tener allí tiendas, si no para evitar que el competidor abriera allí.

La década que empezó en el 2010 ha venido marcada por la crisis económica, el freno a las aperturas de grandes tiendas, y el desarrollo de los canales convenience y online. Las cadenas han centrado sus esfuerzos en abrir tiendas convenience, de amplios horarios y surtidos reducidos, donde se pueda hacer compras de reposición en muy poco tiempo.

En el 2015 ya se puso la primera piedra a la tumba de la carrera de aperturas que se había dado hasta entonces, anunciando el cierre de algunas tiendas o el abandono de proyectos de apertura. Por lo que respecta al convenience, ya empezaba a ser más difícil encontrar buenos locales, y quedan menos zonas atractivas para abrir tiendas, por lo que cada vez más las nuevas aperturas se hacen en nuevos bloques de casas que se construyen, y el retailer está implicado desde el principio en el proyecto para diseñar la tienda que más le convenga.

Las grandes cadenas empezaban a anunciar planes para mejorar la rentabilidad de su parque de tiendas, que disminuía por varios factores, y entre ellos, la popularidad del comercio online y las compras en convenience. Ya se había intentado ceder espacio en tiendas a otros retailers con los que el gran consumo no compite, pero ahora ya se hablaba de cerrar tiendas, o incluso algunas convertirlas en hubs de preparación de pedidos online. Pero a partir de ese año ya se anunciaban cierres de tiendas no rentables.

Y ha sido este año, según el Local Data Company, en el que el crecimiento neto de espacio de venta del top 4 que ha sido negativo, porque han cerrado tiendas y las que han abierto no han compensado el espacio perdido. Desde el 2012, el top 4 ha abierto 223 supermercados, pero entre los cierres y el abandono de proyectos, el aumento de la superficie era cada vez menor hasta que en este último año, ha disminuido.

En general, ha sido el 2016 un año de menos aperturas que en los años anteriores para el resto de los canales y agentes. Los discounters han sido los que más han abierto, 162 tiendas, pero mucho menos que la media de los años anteriores, más de 250. Y el sector convenience también ha frenado mucho, un 1,2% más de tiendas (frente al 7,1% del 2013, por ejemplo).

Vamos a seguir viendo como los discounters mantienen las primeras posiciones en cuanto aperturas, y por lo que respecta al top 4, veremos iniciativas interesantes, del tipo la compra de Booker por parte de Tesco, o las conversaciones de Sainsbury’s con Nisa, otro mayorista de tiendas de convenience. Se busca ampliar el negocio, pero no siempre tiene que ser a base de abrir nuevas tiendas.

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Los discounters, de los pocos que siguen abriendo tiendas a un ritmo significativo.

Pagos a proveedores: cada vez más rápido!

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La semana pasada Asda anunciaba que iba a modificar sus condiciones de pago a los proveedores pequeños. A partir de ahora los plazos de pago van a ser de 14 días para unas 1.200 PYMES que facturan menos de £250.000 anuales con la cadena. Los plazos vigentes hasta el momento era de pagar a los 60 días.

Esta mejora hay que enmarcarla en las distintas iniciativas de las cadenas británicas por dar más protagonismo a los productos locales y en ir incorporando más productos artesanos y locales en sus tiendas. Son proveedores que no tienen el músculo ni el producto para servir en todas las tiendas, pero si que contribuyen a lograr un surtido local en las tiendas a las que sirven.

El Brexit y el aumento potencial de los costes que tengan que afrontar las importaciones ha contribuido también de forma importante a que las cadenas busquen más proveedores locales. Conseguir asegurarse con ellos una buena relación puede contribuir de forma significativa a poder capear de mejor forma el temporal que se avecina.

Y también en la labor del árbitro de la cadena, y a que su vigilancia ( y especialmente el “name & shame”, que viene a ser algo como poner nombre a los infractores) está modificando los comportamientos de los agentes de la cadena, y mejorando las relaciones, a pesar de los problemas que están empezando a apuntar por la inflación y el poco crecimiento del poder adquisitivo de los hogares.

Asda, de hecho, es de las últimas en reaccionar. Tesco, Morrisons y Waitrose ya han tomado medidas en este respecto. Tesco fue el primero, hace un año y medio, pagando a los proveedores pequeños (un negocio de menos de £100.000 al año) en 14 días, lo mismo que Morrisons. Y Waitrose es el que ha ido más allá, pagando a los 7 días a este tipo de proveedores.

Tests de Tesco de entregas online con robots.

Los almacenes de preparación de pedidos se van automatizando gracias a la incorporación de robots en las operaciones (Ocado está siendo uno de los pioneros en UK) y ahora le toca a las entregas.

Ya hace unos meses que este servicio está diponible para los clientes de Just Eat en algunas zonas de Londres, y ahora Tesco ha empezado a realizar pruebas con Starship Tecnologies, la misma empresa con la que trabaja Just Eat.

Las pruebas de Tesco han tenido lugar en Londres, según The Grocer. La idea de Tesco es que estas entregas formen parte de su servicio de entrega en una hora (Tesco Now), y los robots puedan llevar al hogar del cliente pequeños pedidos de compras online, servidas desde los Tesco Express, las tiendas de conveniencia, o pequeños almacenes que hagan de hub para estos pedidos online. Los robots pueden abarcar un radio de 3 millas.

Y de trasfondo, un gran contraste. Por ahora, las cadenas tienen una gran necesidad de contratar conductores para que lleven los pedidos online y puedan servir cada vez más rápido. Pero a medio plazo no parecen ser empleos sostenibles: con la implantación masiva de estas entregas robotizadas y la aplicación de esta automatización en el resto de la cadena de suministro, la destrucción de empleo parece asegurada.

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Fotografía de Tesco plc.

 

Buen momento para las MDD en UK.

En el Reino Unido tenemos ambiente de crisis. Desde el Brexit, la cascada de cambios en el gobierno, la devaluación de la libra, las idas y venidas del gobierno, y ahora las elecciones no generan otra cosa que incertidumbre, y más incertidumbre.

Este año, la inflación está creciendo a un ritmo importante fuera y dentro del gran consumo, y junto con la situación de la que hablábamos y que los ingresos familiares no crecen, los consumidores se preparan: están empezando a volver a tomar las precauciones de antaño. Durante la última crisis vimos que se desarrollaba lo que se llama el “savvy shopper”, o la compra inteligente, que buscaba maximizar el valor más que buscar simplemente precios lo más bajos posible, y hacer compras algo más frecuentes para controlar los gastos. Es un comportamiento que sigue vigente y por el que se guían muchos consumidores, pero ciertamente había existido una cierta relajación más evidente en otros ámbitos más que en el gran consumo, en el que hemos estado viviendo en guerra de precios durante dos años y medio.

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¿Qué efecto está teniendo este contexto en la MDD en UK?

El año pasado perdieron un valor de £635 millones, que representaba un 3,1% de la facturación (IRI, publicado en The Grocer), pero este último año la MDD ha conseguido recuperar parte de la pérdida y crecer  algo más de £100, un 0.7% del mercado que mide IRI. Si miramos datos de Kantar, de su reciente informe sobre las marcas, vemos que en UK en este último año las ventas de marcas de fabricante han retrocedido un 1,6% y las de MDD han crecido un 1,7%. Son datos de su panel de hogares. El segmento premium sigue creciendo y alcanza un 6% de las ventas de MDD, y donde hemos visto más cambios radicales ha sido en la MDD de primer precio, donde el top 3 ha revisado los diseños y calidades de los productos, y en frescos hemos vistos cambios muy importantes, con el objetivo de hacer frente a los discounters.

La MDD se ha beneficiado gracias a tres grandes factores, cuyo efecto posiblemente la incertidumbre reinante ampliará. Los procesos de revisión de surtido de las grandes cadenas han tenido un impacto elevado, ya que en muchos casos han reducido las referencias de marcas de fabricante para dar más protagonismo a la MDD (por ejemplo, Tesco dice que tras el proyecto Reset, la MDD tiene un 14% más de espacio en sus lineales). Aldi y Lidl siguen creciendo, y a pesar de ser consecuencia del gran número de aperturas, su crecimiento en ventas también impulsa el crecimiento de la MDD. Y los cambios en las promociones también están afectando los equilibrios entre marcas y MDD (por ejemplo, según IRI, el PVP medio de las marcas ha perdido un 0.5% en tres meses hasta febrero, mientras que la MDD ha crecido un 1.2%, medido antes del repute de la inflación).

Fijándonos en los premios que acaba de otorgar The Grocer a los mejores productos de MDD, vemos cómo un producto de Marks & Spencer se lleva el premio de mejor producto del año, y Tesco el del retailer más innovador, pero luego, Aldi y Lidl dominan los premios en las distintas categorías, seguidos por Asda.

¿Qué vamos a ver este año? Ahora mismo tiene un 33.6% de la cuota (IRI), y seguramente la MDD seguirá ganando cuota. A no ser que haya un cambio radical en la situación, se van a repetir dos de las condiciones de las que hablábamos antes: los discounters van a seguir abriendo tiendas y la incertidumbre va a estar con nosotros un tiempo.

 

 

 

 

Tesco: mejoras en la experiencia online.

Con pocos días de diferencia, Tesco ha anunciado un par de iniciativas online muy interesantes, sobretodo la segunda, donde hay menos trabajo hecho.

Tesco acaba de lanzar la app Tesco Now, destinada, naturalmente, a competir con el servicio Amazon Prime Now. Por ahora es un piloto con un número limitado de usuarios, que permite hacer pedidos de hasta 20 productos y los entrega una empresa independiente, Quipup.  Todavía no se ha hecho público cuánto cobrarán por el servicio. Es un servicio parecido al de Sainsbury’s, que cobra £4.99 por entregar también en una hora.

¿Va a ganar mucho Tesco con este servicio? Poco, contando que las ciudades donde este servicio tiene sentido (Londres, Manchester…) ya están pobladas de tiendas Tesco Express que están abiertas 18 horas cada día. Pero es casi ya un servicio que los clientes esperan recibir porque los disruptores les demuestran que es posible, y las empresas que siguen piensan que lo tienen que ofrecer, a costa de la rentabilidad, o de tener un buen plan.

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La otra iniciativa tiene que ver con la tienda online general, y que la van a adaptar con la colaboración de Spoon Guru para que los clientes puedan buscar productos aptos para sus intolerancias y alergias. Ocado tiene algo parecido (la tienda Free From, o la de Shop By Concern), pero todavía poco desarrollado. Esta iniciativa tiene una mayor ambición, para abarcar toda la tienda.  Spoon Guru es una empresa de tecnología que ha desarrollado un software que permite adaptar la oferta de los clientes según unos requisitos nutricionales. También tienen su propia App, que muestra los productos que puedes comer o no, según la información que has facilitado al sistema. De esta forma, los clientes que deseen evitar, por ejemplo, el gluten o la carne, les será más fácil filtar los productos y asegurarse que no compran nada que no puedan consumir.

Sin duda un gran avance para la app de la tienda de Tesco, que facilitará la compra de muchas personas. En UK, según su estudio, el 54% de los adultos en UK siguieron una dieta en algún momento durante el 2016, y la mitad de ellos lo hacen para mejorar su salud. También el interés por los productos “libres de”, ya sea gluten, lactosa, y ahora cereales, está creciendo, y como es de esperar, los consumidores demandan información en la que puedan confiar.

Vitaminas para la reputación de Tesco.

Igual se quedan que el bottom line de todo esto que les voy a explicar ahora es que Tesco vuelve a reducir el precio de los productos frescos,  pero esta nueva campaña es mucho más amplia que esto. Además de objetivos comerciales, tiene un fuerte componente de relaciones públicas, tratando de seguir mejorando su reputación, post crisis del caballo, y de paso, atacar un poco a Sainsbury’s en su reino de salud, y valor y valores.

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Si compras productos saludables en Tesco, gastas menos.

La semana pasada Tesco puso en marcha su campaña “Little Helps to Healthier Living” (ayuda para una vida más saludable) y se compone de una serie de iniciativas en tienda y entre sus empleados para promover la salud.

Para empleados ha montado la Tesco Million Mile Challenge, que es por cada milla que anden los trabajadores mientras dure la campaña, Tesco donará £1 a la fundación que elijan. Espera donar approximadamente £1 millón. Y también los empleados participarán en carreras/fiestas benéficas destinadas para recaudar dinero para Cancer Research UK.

Para clientes,  una serie de iniciativas para fomentar la compra de productos más saludables. La medida habitual de bajar de precio las frutas y hortalizas, con grandes descuentos en algunas de las referencias más básicas, pero también rebajas en productos que son versiones con menos azúcar, sal o grasa. Por ejemplo, la Coca Cola Light es más barata que la normal, los Frosties con menos azúcar son más baratos que los tradicionales, etc. A esto lo llaman “Healthy Swaps” (intercambios saludables), y resulta muy curioso ver en las entradas de los grandes centros dos cestos de productos, uno de las versiones normales y otro de las versiones light, con el tiquet de compra de cada cesto… destacando que los saludables son más baratos! Es lo que se venía viendo pero para comparar precios entre supermercados – el carro lleno aquí es más barato que en mi competidor – pero verlo así comparando productos normales y light resulta muy curioso. Se compite en todo…

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Además refuerzan el programa de frutas gratis para niños, y también ponen más frutas en las zonas de cajas  de las tiendas, ofrecen tests de salud gratis en las farmacias de las tiendas, y marcan los productos saludables con stoppers en las tiendas.

La campaña del momento, la de “Food Love Stories” también va a estar enlazada con esto, y las recetas del mes serán saludables más que centradas en ocasiones, como las anteriores.

Con anterioridad habían tomado alguna medida más vestida de salud, como dar de baja bebidas con azúcar añadido, reformular productos de MDD, retirar de la zona de impulso en supermercados chocolatinas y dulces, etc, aunque aquí se mezcla un poco compromisos del total de la gran distribución con su revisión de surtidos, o el evitar pagar el impuesto del azúcar.

Es una buena iniciativa, la verdad sea dicha, con mucha consistencia. Y además, nos recuerda una cosa: los discounters son una amenaza y hay que competir con ellos, pero los Sainsbury’s, Asda y Morrisons son un 50% de la cuota del mercado, y también se puede pescar allí!

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

¿Convence la recuperación de Tesco? Resultados FY2016/17

Hoy ha sido un día curioso. Dave Lewis, CEO de Tesco, presentaba los números de la empresa que dirige. Tesco vuelve a crecer después de siete años sin hacerlo, tras haber pasado por una larga serie de contratiempos, y ha cerrado una etapa al haber acordado la multa de sus infracciones contables de hace cuatro años. Los datos, que superan a los esperados, sin embargo, han sido recibidos por el mercado de forma muy tibia, y a lo largo del día las acciones de Tesco han perdido un 4.2% de su valor. ¿Por qué no convence?

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Las cifras son muy positivas, y se nota sobradamente el gran trabajo del nuevo equipo que dirige Tesco.  Las ventas totales del grupo crecen un 4.3%, y las ventas comparables en UK crecen un 0,9% (+1.3% para el negocio alimentario). Han recuperado margen también, gracias a las eficiencias introducidas y los cambios en el surtido. Han pasado del 1.8% del año pasado al 2.3%, esperando cumplir el objetivo del 4% en el 2020.

Una de las medidas más disruptivas de Tesco ha sido la reducción del surtido y su mejora en MDD de frescos. A lo largo del año han seguido dando de baja productos, reduciendo el número de referencias a la venta en un 7% este último año (y un 24% desde que empezó el proyecto Reset). Pero esto no significa que no hayan introducido referencias nuevas: este año unas 4.400, pero de productos muy centrados en las nuevas necesidades de los consumidores. Por ejemplo, se han dado de alta muchos alimentos “free from” (sin gluten, lactosa, etc) o el caso de la cerveza que es muy ilustrativo, al darse de baja muchas referencias de dos grandes marcas como Heinenken y Carlsberg, e introduciendo un buen número de cervezas artesanales, que ha logrado duplicar las ventas del segmento de este tipo de cervezas.

Las mejoras en la gestión se notan en los seis pilares estratégicos del retailer:

  • mejorar la percepción de la marca: lavar la mala imagen que se ganaron durante la etapa del CEO anterior, y volver a conectar con los clientes. La campaña Food Love Stories ha conseguido acelerar esta mejora.
  • ser más eficientes
  • reducir la deuda a base de generar liquidez por ventas: después de vender el negocio de Corea del Sur, Tesco ha seguido desprendiéndose de negocios en UK no estratégicos, o de negocios de retail en otros países. Gracias a estos ingresos han conseguido reducir la deuda en un 27%
  • aumentar el margen
  • obtener valor de las propiedades inmobiliarias: tras la corrección severa del valor de terrenos comprados por Tesco para construir hipermercados en el futuro, estos dos últimos años Tesco se ha dedicado a recomprar leases de tiendas, y vender solares donde no piensa construir tiendas
  • innovar: dando de alta nuevos productos, introduciendo nuevas formas de pago como PayQwiq, etc.

Y otro buen ejemplo son los hipermercados. Tras varios trimestres desastrosos en los que las ventas comparables habían llegado a valores hasta -7%, llevan cuatro trimestres creciendo en ventas. Calculan que les quedan unos cien mil metros cuadrados que han quedado liberados por los cambios de hábitos y las compras online, y van a seguir buscando retailers partners  que quieran poner sus tiendas en estos espacios.

Recordemos también que hemos pasado por un periodo de guerra de precios, que aunque ya se haya acabado, ha estado vigente durante la mayor parte del año fiscal.

Entonces, ¿qué problemas le ven los inversores a Tesco? Principalmente tres, la deuda que sigue siendo muy importante, las pensiones, que es un problema que se arrastra desde hace años, y las provisiones que se han hecho, y que de realizarse podrían alterar mucho estos resultados. Las provisiones vienen dadas primero por las consecuencias del problema contable de Tesco, que a pesar de haber acordado ya una multa con la Serious Fraud Office, todavía es posible que tengan que pagar más según se cierren las demandas iniciadas por varios inversores. Y después, la compra de Booker. Es un proyecto increíble, y que si sale adelante sin que Tesco tenga que vender tiendas, sería una jugada maestra. Sin embargo, pocos confían en que Tesco no tenga que desprenderse de un número grande de tiendas convenience para hacerse con el mayorista. Entonces, seguramente la adquisición no aporte tanto valor como la amplia presencia en el canal que se perdería. Se pagaría un precio muy elevado.

La magia de Dave Lewis puede quedar en nada, pero fuera de la City y desde pie de tienda, las cosas se ven mucho mejor.