Morrisons apuesta por los agricultores del futuro.

Desde hace unos años la seguridad alimentaria en el Reino Unido (la capacidad que tenemos de producir los alimentos que se consumen en el país) es un debate importante, y muchísimo más desde que hemos entrado en “modo Brexit”.

El sector agrícola se enfrenta a retos muy serios en este escenario post Unión Europea, primero por la dependencia que se tiene de los alimentos del exterior y los cambios que se van a producir en las importaciones (tarifas que las pueden encarecer, nuevos acuerdos comerciales que puede suponer importar a precios bajos productos que se cultivan en el Reino Unido) y como el propio sector va a afrontar las dificultades para importar mano de obra para recoger los frutos del campo.

Morrison es la cadena que ha apostado por convertirse en un experto en productos frescos y locales, y es de las más integradas con los proveedores. Gracias a esto su relación con los agricultores que le entregan productos en sus almacenes para acondicionar o procesar es muy cercana y especial.

Ahora, integrado en un programa del gobierno británico que trata de facilitar el acceso a los jóvenes a la formación profesional, ha decidido invertir £2 millones para formar a jóvenes agricultores. Además, el 25% de este fondo lo destina a ayudar a formarse a los empleados de sus propios proveedores agrarios, con la esperanza de que quieran emprender un negocio agrícola. Incorporando gente joven al sector esperan poder revertir la tendencia del envejecimiento progresivo del sector agrícola, donde menos del 3% de los agricultores tiene menos de 35 años.

La implicación de Morrisons no acaba aquí. Algunos de los trabajadores de Morrisons también participarán en las clases que se les presta a estos aprendices, y se les ofrece prácticas renumeradas en las tiendas de Morrisons para que puedan interactuar directamente con los clientes y ver qué piensan respecto a los productos locales, el bienestar animal, la calidad de los productos etc.

Dado el posicionamiento de Morrisons y su apuesta por lo productos locales, ésta es sin duda una medida muy consecuente.

Ocado compra granjas (verticales).

La integración con los proveedores es un camino que pueden seguir las empresas de gran distribución para beneficiarse de algunos atributos asociados al origen, y Ocado, el principal supermercado puramente online del Reino Unido, ha decidido empezar a recorrer este camino, pero a su manera.

Como todo lo que hace Ocado, el componente tecnológico tiene que ser importante, y acaban de anunciar que destinan £17 millones a un par de proyectos muy interesantes asociados a los cultivos verticales.

Aspecto de la granja de Jones Food.

Primero, adquieren el 58% de Jones Food, un negocio que cultiva hierbas aromáticas en granjas verticales en un pueblo en el centro de Inglaterra. Producen 420 toneladas al año con un alto nivel de automatización, de forma que durante el crecimiento y envasado, el producto no entra en contacto con ninguna persona. El objetivo de Ocado es el de aumentar la escala del negocio, aplicar sus conocimientos de inteligencia artificial y robótica, y poder abrir granjas verticales cerca de sus almacenes de preparación de pedidos. Con esto podrán ofrecer a sus clientes productos con unos atributos superiores, productos locales y más frescos, y además utilizando prácticas sostenibles, como alimentar las lámparas LED que se utilizan para el crecimiento de las plantas con fuentes de energía renovables, un uso muy eficiente del agua, y además se evita el uso de pesticidas.

El otro negocio es la creación de una joint venture con la empresa norteamericana 80 Acres y la holandesa Priva. El objetivo de este proyecto es el desarrollo de soluciones de granjas verticales que Ocado pueda vender luego a otros supermercados. 80 Acres cultiva tomates, calabacines, etc, utilizando lámparas LEDs en granjas completamente automatizadas. Las credenciales de sostenibilidad también son elevadas.

Surtido que ofrece la firma 80 Acres en los Estados Unidos.

Interesante diversificación de Ocado, que además de vender productos de gran consumo, vende su conocimiento del negocio online y la automatización a otros supermercados en el resto del mundo, y ahora busca desarrollar otros productos que también pueda vender a otros supermercados.

La ola de calor afecta a la sección de frutas y hortalizas en UK.

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El Brexit y los efectos del cambio climático están poniendo el acento en la cuestión del origen de los alimentos que comemos en el Reino Unido.

El Reino Unido importa más del 90% de la fruta que consume, y el 40% de las hortalizas, y una gran parte del total de las importaciones proviene de países de la Unión Europea, por lo que el cambio en la relación va a afectar indudablemente al precio de estos productos y a los trámites necesarios para importarlos. Es por ello previsible que tras el Brexit los precios de estos productos aumenten.

Pero además los fenómenos metereológicos también están dejando huella en la sección de las frutas y hortalizas. El invierno del 2017 estuvo dominado por los problemas de abastecimiento de hortalizas desde España, y ahora este verano estamos sufriendo las consecuencias de la intensa ola de calor que ha vivido el país, que ha pasado prácticamente del invierno al verano con una primavera cortísima. La producción de muchas hortalizas y algunas frutas se está viendo afectada, mientras que en otros casos como las cerezas, el calor les beneficia y se ha obtenido una cosecha excelente.

El primer problema fue durante el final de la primavera. Las temperaturas inusualmente altas y la práctica ausencia de lluvia redujeron la cosecha prevista de los espárragos ingleses, y se detuvo el crecimiento de los guisantes, por culpa del calor. Además el calor ha favorecido el desarrollo de más plagas.

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Después llegó el turno a las lechugas, que tampoco podían crecer por el calor y la falta de lluvia, y se tuvieron que importar de otros países para lograr atender la demanda.

Ahora es el turno de los pepinos, con un número significativo de tiendas desabastecidas y los clientes quejándose en las redes sociales. El Reino Unido produce solamente un 30% de los pepinos que consume en esta época del año, y tiene que importar un gran volumen de Holanda, país que sufre en estos momentos escasez de pepinos.

Las consecuencias de la sequía y el calor van a sentirse durante muchos meses más, advienten los agricultores. Las zanahorias que se recogen en invierno, por ejemplo, no han recibido la lluvia necesaria, por lo que se espera que la cosecha sea un 40% menor de lo habitual, y el Reino Unido tenga que importar un producto para el que normalmente es casi autosuficiente.

 

Red Tractor para por su crisis reputacional.

Red Tractor

El sello Red Tractor en los alimentos es uno de los más reconocidos por los consumidores británicos, y ahora está pasando por una mini crisis reputacional debido a su forma de operar. Afortunadamente, en esta ocasión parece que se ha superado sin consecuencias. Recordemos que llevamos un par de años con varias crisis en el sector cárnico, como por ejemplo la de la planta de envasado de pollo 2 Sisters, o el cierre del proveedor de fooservice Russell Hume por incumplimientos severos con la legislación sanitaria.

El sello Red Tractor nació en el año 2000 y es una certificación que se otorga a productores de alimentos en UK que cumplen con una serie de condiciones. Son más restrictivas que la legislación en vigor en cuestiones de bienestar animal y cuidado del medio ambiente, y sobre todo, que asegura que los productos son del Reino Unido. Según sus propios estudios, más del 62% de los consumidores británicos reconocen el sello, y esto los convierte en la certificación de productos más reconocida en el país.

Recientemente, una ONG (Animal Equality) destapó malas prácticas con los animales en una de las granjas certificadas por Red Tractor, y el diario The Times se decidió a investigar un poco más. En la actualidad hay 46.000 granjas y establecimientos certificados y los inspectores de Red Tractor realizaron el año pasado 60.000 visitas para auditar establecimientos y granjas. De todas estas visitas, tan solo 50 fueron sin avisar, y por ello se ha criticado a la certificadora. Una de las recomendaciones de Chris Eliott en su informe sobre la crisis de la carne de caballo era que el sector alimentario confía demasiado en las auditorías, y que éstas deberían ser sin anunciar para que fueran más efectivas. Sin embargo, por la naturaleza de las empresas certificadas por Red Tractor, esta práctica es algo complicada de poner en marcha, dado que muchas de las empresas son pequeñas granjas, con una o dos personas a su cargo, y puede ser habitual que el auditor acuda a realizar una auditoría a la granja pero que granjero y animales estén en el campo de pasto, por ejemplo, y no se pueda entrar en la granja hasta que vuelva el granjero. Encarecer las auditorías también es un problema para la certificadora, que aboga por defender no solamente los productos de calidad, si no que los consumidores puedan permitírselos.

Naturalmente las imágenes del maltrato han tenido efecto en la opinión pública, y aunque se trate de un caso aislado, Red Tractor va a tener que tomar medidas para revisar su política de auditorías. Ellos mismos, para reforzar su credibilidad, aseguran que el año pasado dieron de baja 200 granjas que no cumplían con sus exigencias, y suspendieron 1.800 más. Entre sus ideas para reforzar el control de las granjas certificadas se encuentran proyectos como el poner sensores conectados a internet en las granjas para capturar información en tiempo real, utilizar sistemas de Blockchain para gestionar la información, mejorar la clasificación de las granjas en función del riesgo, y revisar su sistema de auditoría para mejorar la priorización de visitas.

Es un momento crucial ahora, porque con el Brexit hay mucha sensibilidad sobre cómo va a ser la legislación alimentaria en el futuro en este país, y si se va a seguir produciendo con tan alto nivel de calidad como hasta ahora. No hacerlo quebraría la confianza que tienen los británicos en que los alimentos que se producen localmente son de una calidad excelente.

 

Pagos a proveedores: cada vez más rápido!

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La semana pasada Asda anunciaba que iba a modificar sus condiciones de pago a los proveedores pequeños. A partir de ahora los plazos de pago van a ser de 14 días para unas 1.200 PYMES que facturan menos de £250.000 anuales con la cadena. Los plazos vigentes hasta el momento era de pagar a los 60 días.

Esta mejora hay que enmarcarla en las distintas iniciativas de las cadenas británicas por dar más protagonismo a los productos locales y en ir incorporando más productos artesanos y locales en sus tiendas. Son proveedores que no tienen el músculo ni el producto para servir en todas las tiendas, pero si que contribuyen a lograr un surtido local en las tiendas a las que sirven.

El Brexit y el aumento potencial de los costes que tengan que afrontar las importaciones ha contribuido también de forma importante a que las cadenas busquen más proveedores locales. Conseguir asegurarse con ellos una buena relación puede contribuir de forma significativa a poder capear de mejor forma el temporal que se avecina.

Y también en la labor del árbitro de la cadena, y a que su vigilancia ( y especialmente el “name & shame”, que viene a ser algo como poner nombre a los infractores) está modificando los comportamientos de los agentes de la cadena, y mejorando las relaciones, a pesar de los problemas que están empezando a apuntar por la inflación y el poco crecimiento del poder adquisitivo de los hogares.

Asda, de hecho, es de las últimas en reaccionar. Tesco, Morrisons y Waitrose ya han tomado medidas en este respecto. Tesco fue el primero, hace un año y medio, pagando a los proveedores pequeños (un negocio de menos de £100.000 al año) en 14 días, lo mismo que Morrisons. Y Waitrose es el que ha ido más allá, pagando a los 7 días a este tipo de proveedores.

Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

Waitrose: pagos en 7 días a PYMES.

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Otro anuncio más de una cadena de gran consumo en la línea de demostrar las ganas de mejorar las relaciones, y mostrar apoyo a PYMES y pequeños proveedores.

Esta vez Waitrose, que tras una revisión de su política de pagos a proveedores, y tratándola de alinear más con lo que dicen son sus principios y la comunicación en la tienda, han decidido reducir los plazos de pago a PYMES a 7 días, un plazo muy corto comparado con lo que viene siendo lo habitual para el sector (un mes, aunque Tesco se precia de pagar a PYMES a las dos semanas).

Las condiciones que deben cumplir los proveedores es que sean empresas británicas, que las ventas a Waitrose no superen los £100,000 anuales, y que utilicen un sistema de facturación electrónico. Según la cadena, unas 600 empresas se beneficiarán de este cambio, pudiendo gestionar así mejor su cash flow.

Es patente la importancia que en Waitrose le dan a los productos locales, sólo hace falta entrar en una tienda. Pero además, en un buen número de tiendas tienen surtidos exclisivos, servidos por proveedores locales, e incluso una marca propia de productos frescos locales. Con esto, seguro que impulsan sus credenciales.

 

Tesco: en renovación continua.

Mucho han cambiado las cosas en Tesco desde que Dave Lewis se hizo cargo del retailer hace un año y medio. Anunció que el cambio debía basarse en una transformación de la cultura de la empresa, no sólo de poner parches en las estrategias comerciales. Y viendo los resultados que está obteniendo, la opinión generalizada es que lo está haciendo bien.

Hace unos días Tesco celebró una convención de proveedores, donde comentaron varias novedades y actualizaron a los proveedores asistentes sobre varias de sus iniciativas.

El proyecto Reset, la racionalización de surtido para eliminar referencias que no aportaban ha concluido, y la cadena ahora tiene un 18% menos de referencias que al iniciar el proceso. Ahora, anuncian, van a empezar el proyecto Reset II, para ver cómo se comportan las referencias que han dejado, y ver si es posible eliminar alguna más. Pero esta vez el objetivo no es reducir el surtido general de la cadena, si no permitir incorporar innovaciones de los fabricantes. Por ello realizaron un llamamiento a su grupo de proveedores para que presenten nuevas propuestas.

El centro de la atención de Tesco en estos próximos meses va a ser la categoría de productos frescos. Acaban de lanzar las llamadas “Marcas de Granja“, con algo de polémica, pero piensan que va a ser un elemento importantísimo de su recuperación. Van a continuar con la renovación de las referencias de primer precio y de rango intermedio (recordemos que *finest pasó por una profunda renovación hace apenas dos años) y además van a renovar varias tiendas con una nueva sección de productos frescos, que les sirva de palanca para recuperar clientes de los discounters.

Ya han puesto en marcha varias iniciativas para recuperar la relación de confianza con los proveedores, como lo llaman ellos. Han simplificado las clausulas comerciales de los contratos, han creado una línea directa de gestión de problemas (que ahora van a reforzar, con la creación de una línea directa para tratar los problemas de facturación), y ahora han puesto en marcha un equipo paralelo al de los compradores y responsables de cadena de suministro, que va a ayudar a los nuevos proveedores de Tesco durante los primeros seis meses de la relación. el objetivo es ayudarles a trabajar mejor desde el principio con Tesco, y de esta forma facilitar su incorporación a la familia de proveedores de la cadena. También fueron la primera cadena en publicar compromisos de periodo de pago, con 14 días de plazo para proveedores PYME. La línea que Tesco quiere seguir la resumen en una frase: “Queremos que lilerar a los proveedores para que se centren en lo que mejor saben hacer”.

Los resultados son los que marcarán si estas iniciativas tienen éxito, y por ahora, parece que van en la buena dirección.

Tesco - I made your clothes
Fuente: Tesco plc.

Asda: el éxito de las hortalizas feas.

La cadena lanzó la iniciativa en febrero, y ya han vendido más de 160 toneladas de hortalizas  con imperfecciones cosméticas, pero perfectos para el resto de propiedades.

En febrero iniciaron el piloto poniendo a la venta 2,500 cajas, que vendieron en un santiamén, y cada mes han ido incorporando más tiendas a la iniciativa y aumentando el número de cajas que ofrecen al mes. Ahora ya han alcanzado las 10,000 al mes, y han vendido en total unas 32,500, a un precio de £3.50. Esperan vender más de 500 toneladas en un año.

La merma en UK sigue siendo un problema capital, con unas 9 millones de toneladas de productos comestibles que se desperdician anualmente, tanto en el hogar como en las cadenas de suministro del gran consumo y el foodservice.

Cada una de las cadenas lanza sus propias iniciativas para demostrar a sus clientes que están trabajando en ello. Lo habitual viene siendo el crear marcas de productos feos, o el tratar de educar a los clientes, junto con los compromisos de reducción de merma que cada cadena ha asumido.

Los consumidores reciben bien estas iniciativas, por lo que seguiremos viendo esta mezcla de promesas, mejoras en las operaciones, y un poco de marketing por parte de las cadenas.

La encuesta del Árbitro de la Cadena en UK.

En este blog ya les habíamos explicado del nacimiento de la figura del árbitro de la cadena (Grocery Code Adjudicator, el GCA), una figura similar a la española Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), encargada en este país de asegurar que las principales cadenas de supermercados respetan un código de buenas prácticas (el GSCOP).

El árbitro de la cadena no tiene una aplicación universal, puesto que afecta a las relaciones entre los 10 primeros supermercados del país, y sus proveedores directos,pero sin duda la repercusión de su trabajo beneficia a toda la cadena alimentaria.

Hasta ahora el caso más notorio en el que ha tenido que intervenir y se ha hecho público ha sido el de Tesco, y la revelación de sus malas prácticas con los proveedores que devinieron también en malas prácticas financieras y contables (ya hay veredicto para lo primero, por parte del GCA, pero no de lo segundo, investigado por el Serious Fraud Office).

Pues bien, el motivo de este post es anunciarles que el árbitro de la cadena pide ayuda a las empresas del sector una vez al año para elaborar una lista de prioridades de trabajo para el ejercicio próximo. Pueden participar empresas y organismos que puedan dar su visión sobre cómo están respetando las cadenas de supermercados supervisadas el código de buenas prácticas. Como decimos, es una información que sirve para determinar las prioridades de trabajo, y conocer mejor la opinión que tienen las empresas de la actuación del árbitro y su utilidad.

Los resultados de la encuesta del año pasado pueden verse aquí.

Y para acceder a la web de la encuesta, aquí. El plazo acaba el 29 de abril y pueden participar también empresas de fuera del Reino Unido.