The Coop vende comida pasada su fecha de consumo preferente.

Las iniciativas de las cadenas para reducir el desperdicio alimentario son varias, desde reducir el precio de los productos a punto de caducar, redistribuir los que no se hayan podido vender a final del día, aceptar frutas y verduras con defectos cosméticos, analizar y planificar la cadena de suministro pensando en no crear desperdicio, etc. Pero sin duda la que se ha planteado una de las cooperativas que conforman la enseña que se conoce como The Coop es la más peculiar.

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Desde ayer, las 125 tiendas de la cadena van a vender productos pasada su fecha de consumo preferente. Eligen los de “Best Before” (consumir preferentemente antes de), alimentos envasados como latas, pasta, arroz, cereales de desayuno etc, y los venden a 10 peniques. Los alimentos pueden llevar caducados más de un mes. En cambio, los que llevan el “Use By” (más bien perecederos, como los frescos y refrigerados), no entran dentro de la iniciativa, porque al caducar, pueden estar en mal estado pasada la fecha.

La iniciativa trata también de educar a los consumidores, que no son capaces de entender del todo los significados del “Use By” y “Best Before”, y muchas veces tiran productos que tienen en casa a la que pasan unos pocos días de la fecha que indica el “Best Before”, sin saber que el producto se podría consumir igualmente por que siguen siendo seguros, y quizá solamente se hayan modificado levemente sus propiedades organolépticas. La propia Food Standards Agency avisa a los consumidores que no pasa nada por consumir productos que han pasado unos días de su fecha de consumo preferente, y que la vida que se da al producto es una cuestión de calidad más que de seguridad.

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Groupe Casino va a utilizar la tecnología de Ocado.

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Por fin se ha materializado el tan esperado y anunciado acuerdo de Ocado: Casino compra a Ocado su Smart Platform, una suite de servicios que engloba la mayoría de aspectos de las operaciones de las tiendas online, desde la página web, la automatización de los almacenes, gestión de las rutas de los camiones de reparto, gestión de datos, etc.

El despliegue va a ir por pasos: primero la web de Monoprix, la marca premium del Groupe Casino, con 50,000 referencias, para servir a los hogares en París. La segunda fase será lanzar la renovada tienda online en otras ciudades francesas, y finalmente, por ahora, planean la construcción de centros de preparación de pedidos utilizando la tecnología de Ocado, en los alrededores de París.

No se han dado detalles de cuanto pagarán por la licencia de uso de la plataforma. Pero  las mejoras operativas asociadas al uso de la tecnología de Ocado serán importantes para Casino, y le pondrán a la vanguardia del comercio online. Casino puede avanzar a mucha velocidad en la curva de aprendizaje, y situarse en una posición mucho más adelantada que el resto de sus competidores en los mercados donde opera, gracias al know how de Ocado, que opera y sobrevive bien en el mercado de gran consumo online más importante de Europa. Las operaciones online de Casino no son muy importantes y está muy por detrás de los líderes del mercado francés, y posiblemente su punto fuerte sea la multicanalidad en las grandes urbes, donde sirven pedidos online y además cuentan con tiendas de conveniencia. En Francia la forma de entrega drive es mucho más importante que en el Reino Unido.

El primer cliente de la Ocado Smart Platform fue Morrisons, la cuarta cadena de supermercados en el Reino Unido. La velocidad de la implantación fue espectacular, y Morrisons alcanzó a servir al 50% de los hogares británicos al año de lanzar el servicio.

Tim Steiner hacía más de un año que había anunciado que llegaría otro acuerdo como el de Morrisons, pero con un retailer de fuera del Reino Unido. Trimestre tras trimestre no había noticias del acuerdo, y los accionistas ya se estaban poniendo nerviosos. Ahora a esperar que una implantación exitosa sea el gran escaparate que esperan los de Ocado, y consigan muchos otros clientes.

 

El PVP de la Leche vuelve a subir en UK.

Sin duda, el PVP que sufre un mayor escrutinio en el gran consumo británico es el de la leche, concretamente la referencia estrella que es la botella de leche fresca de 4 pintas. Es un producto que se compra con mucha frecuencia, con una alta penetración en los hogares, y además un mercado absolutamente dominado por la MDD,  apenas hay algunas marcas con elementos diferenciales, por lo que la mayoría de las ventas son de productos indiferenciados, salvo por los atributos que tenga el distribuidor en cuestión.

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“No los ordeñamos”. Los mensajes sobre la relación con los ganaderos son constantes en el gran consumo británico. Aquí, M&S.

La guerra de precios naturalmente supuso recortes en su precio, e incluso se dio una especie de carrera por reducir el precio varias veces para demostrar que se era el distribuidor más barato. Y lo curioso es que estas noticias no siempre fueron bien recibidas por los consumidores.

Los distribuidores intentaron no maltratar su reputación, con comunicación sobre el precio que pagan por la leche, sus prácticas con los ganaderos (en algunos casos tienen un contrato con una lechera, pero en los casos de Tesco, Sainsbury’s, Marks & Spencer y Waitrose tienen un grupo dedicado de granjeros a los que les compran la leche), explicando como se reparte el precio de la leche entre los diversos agentes, y la iniciativa de Morrisons y Arla de poner en el mercado una leche idéntica pero más cara porque ese diferencial de precio se traslada directamente al ganadero, y el consumidor elije qué quiere pagar por la leche.

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Tesco, entre las cadenas que suben el PVP de la leche este mes.

Bien, pues ahora se empieza a recorrer el camino contrario. Las cadenas que tenían el precio más bajo (Asda e Iceland, a 90p) ya lo subieron hace unos meses para igualarlo al precio general (£1), cuando empezaba a repuntar la inflación, y ahora ya se han apuntado a la subida las principales cadenas: Tesco, Sainsbury’s y Morrisons (casi el 60% de la cuota del mercado) ya tienen el producto a £1.10. Es una señal clara de lo ajustadas que están las cuentas de las cadenas.

 

 

 

5 al día: menos asequible por culpa del Brexit.

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Seguimos sin tener muchas cosas claras de la situación tras el Brexit, y un informe que acaba de publicar la Food Foundation analiza con detenimiento el impacto que tendría un Brexit sin acuerdo en los consumidores y el mercado de las frutas y hortalizas.

El titular es que las frutas y hortalizas se encarecerían, y las clases más desfavorecidas tendrían más problemas para alcanzar la cantidad recomendada de 5 al día, al subir los precios de los alimentos, y tener que gastar las familias más dinero en los supermercados.

Los ingleses no son grandes consumidores de frutas y hortalizas, y de media consumen 2,4 raciones al día. Tan solo un 8% de los jóvenes (de 11 a 18 años) llegan a los 5 al día, y un 27% de los adultos (hasta 64 años). Si el Reino Unido abandonara la Unión Europea sin acuerdo comecial, y tuvieran que establecerse aranceles para los productos que el país importa, según la Food Foundation, el gasto de las cinco porciones al día de frutas y hortalizas  pasaría de £37.58 por semana a £39.76 por semana.

Y es que los productos hortofrutícolas se ven afectados por varios frentes por el Brexit. El primero de los factores es la alta tasa de importación. Más del 83% de las frutas y más del 50% de las verduras y hortalizas que se consumen en el Reino Unido son de importación. La aplicación de aranceles, junto con la devaluación de la libra, comporta que los precios de estos productos suban en un escenario post Brexit sin acuero. Pero la producción local también se ve afectada, puesto que la mano de obra que en su mayoría trabaja en los campos es inmigrante, y en una parte significativa son ciudadanos de la Unión Europea. Ya está siendo difícil para los agricultores conseguir las cuadrillas suficientes para recoger la producción, y se espera que a medida que avanza el proceso de separación aun sea más difícil.

Por eso la fundación le pide al gobierno que por un lado asegure a los agricultores el acceso a los inmigrantes de otros países, para que se puedan recoger las cosechas, y trabajar para conseguir que el Reino Unido sea más autosuficiente y cultive más frutas y hortalizas.

Vía libre para que Tesco compre Booker.

Desde que en enero Tesco y Booker anunciaron su proyecto de fusión – más bien de compra por parte de Tesco – el sector ha estado muy pendiente de la decisión de la Comisión de la Competencia que ha pasado varios meses estudiando el impacto de la compra tendría en el sector del foodservice y de los pequeños supermercados, abastecidos por mayoristas como Booker.

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Finalmente, el pronunciamiento ha sido positivo, y sorprendentemente, la compra puede realizarse sin ningún ajuste, por considerar la Comisión que no va a tener ningún efecto negativo en el mercado.  Sorprende porque se trata de la creación de una empresa que va a unir al líder del gran consumo (con unas ventas de £37.200 millones) con el líder del sector mayorista (con unas ventas de £5.000 millones), y muchas voces habían alertado de la posición dominante que va a tener el nuevo agente. Principalmente se espera que el impacto en el sector mayorista sea mayor, donde Tesco podrá aplicar su know how para mejorar infinitamente las operaciones, y aplicar su poder de compra a los proveedores para obtener mejores precios, y así desplazar a la competencia, tanto en servir a tiendas convenience como en servir a negocios de restauración.

Se espera que la compra finalice a principios del 2018, y a partir de allí empiecen los procesos de unificación. Quedan algunos flecos, y algunos accionistas por convencer (como por ejemplo, Schroder Investment Management, que se han pronunciado en contra del acuerdo por considerar que Tesco paga demasiado).

El nuevo Tesco servirá a sus 2600 tiendas de conveniencia (entre Tesco Express, tiendas de gasolinera, y tiendas de la marca One Stop) a las que ahora se les unen 5600 más que servía Booker (bajo las marcas Premier, Family Shopper, Londis, y Budgens). Además, Tesco entra en un canal al que no servía hasta ahora, el de la restauración, ya que Booker sirve a más de 450.000 restaurantes y pubs.

De esta forma Tesco compra crecimiento, y la entrada en el canal HORECA. La unión del conocimiento de Booker del canal, junto con el poder de compra y la escala de Tesco, permitirán abordar un ambicioso plan de crecimiento en un canal que vende alrededor de £85.000 millones de alimentación (un poco por debajo de la cifra de gran consumo), donde la marca de Tesco igual no es muy relevante ahora, pero suficientemente conocida.

Y además, como cada vez que se compran tiendas, se habla de la extensión de la red de puntos de recogida de compras online. Tesco Direct, el catálogo de non-food, gana acceso a más de 5.000 nuevos puntos de recogida.

Otras cadenas también están llevando a cabo iniciativas en el mundo del convenience. Son tiendas pequeñas, pero suponen el 12.1% de las ventas de gran consumo, y además los clientes las visitan con mucha frecuencia. Morrisons ha lanzado una MDD para este tipo de tiendas, Safeway (la marca de la cadena de supermercados que compró en los años 2000) y que vende en las tiendas McColl,  Sainsbury’s está desarrollando un formato para los supermercados de gasolinera, The Coop compra la cadena de cooperativistas Nisa, que cuenta con mil tiendas y va a anunciar pronto un acuerdo con otra de las principales cadenas convenience, CostCutter.  Consolidación, en una palabra.

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Otra de las novedades de Morrisons: las cajas de productos frescos similares a los negocios de suscripción. Refuerza sus credenciales de frescos, productos de temporada, y en contra del desperdicio. 

Las iniciativas de la dirección de Morrisons se siguen plasmando en buenos resultados para la enseña, que ya acumula una buena racha de crecimiento, como demuestran los resultados que presentaron la semana pasada.

Las cifras son buenas, y es que acuden más compradores a las tiendas, con mayor frecuencia y compran más. Las ventas totales han crecido un 2,3% para el periodo, y las comparables un 2,5%. Un elemento muy positivo es la aportación del comercio online y las ventas mayoristas (a través del acuerdo con Amazon), que suponen un aumento de ventas del 0,4% en sí mismas.

En este periodo Morrisons ha contenido claramente el aumento de precios, mucho más que el resto de competidores, a pesar de algunos gestos significativos, como subir el precio de la referencia más común de leche de £1 a £1.10. Ellos tienen más flexibilidad que las demás cadenas al tener una cadena de suministro muy integrada, y ser los dueños de varios de sus proveedores. Y como ya se ha anualizado la depreciación de la libra, por ahora no se esperan más sustos en precio.

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Fuente: The Grocer / Brand View

Siguen implantando las mejoras en los sistemas, que les permiten hacer los pedidos de tiendas de forma más eficiente, han acabado las mejoras en las tiendas, e introducido la nueva gama de MDD premium. El nuevo momentum de la enseña se debe al buen trabajo hecho en supermercados, un canal que parece condenado y que pierde ventas hacia el online y las tiendas convenience, pero que Morrisons ha sabido renovar y ofrecer un servicio que atrae a los clientes.

Queda pendiente su trabajo en convenience. Están haciendo tests con un formato para gasolineras, y luego desarrollando una MDD para tiendas de conveniencia de otras enseñas (Safeway, y por ahora trabajando con McColl’s).

Asda: Nuevo CEO y nuevo Director de Mercancías español.

Asda lleva un tiempo generando pocas sorpresas buenas, entre los problemas con los proveedores, las malas ventas y los despidos, y justo al poco de alcanzar el primer crecimiento de ventas en años, anuncian cambios en la cúpula directiva.

Sean Clarke, el CEO que llegó hace 18 meses, deja el puesto en manos de su segundo, Roger Burnley, que tomará las riendas en enero del 2018. Sean Clarke llegó de Walmart China para enderezar el rumbo de uno de los negocios más importantes de Walmart, que llevaba tiempo perdiendo ventas y no sabía como combatir la amenaza de los discounters.

Durante este periodo, Clarke ha conseguido mejorar mucho los precios de los productos para volver a atraer clientes, ha reducido el surtido y ha conseguido reducir las roturas de stock. Así hasta lograr volver a poner las ventas en positivo, con un 1,8% de crecimiento en el último trimestre, un resultado positivo pero muy matizado por la cuestión de la inflación y que sus rivales crecen más. En el lado negativo, la resestructuración de personal, que ha supuesto el despido de muchas personas en tienda y en la central, y la mala relación con los proveedores, que les llevó incluso a la apertura de expediente por parte del Árbitro de la Cadena.

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Fotografía de ASDA.

Ahora tomará las riendas Robert Burnley, un cambio planeado según dice la dirección de Walmart. Burnley se incorporó un poco antes que Clarke a Asda, proveniente de Sainsbury’s, y todo apuntaba que iba a ser el siguiente CEO. Pero la mala situación del retailer impuso un cambio de planes para dar tiempo a Burney ha hacerse con la empresa y preparar un plan.

No acaban aquí los cambios, y Asda también ha anunciado la retirada de su Director de Mercancías Andrew Moore, que será sustituido por Jesús Lorente. Lorente viene de Carrefour España, donde ha sido también Director de Mercancías, entre otras funciones, y con anterioridad había prestado servicios en Unilever. Según The Grocer, Asda ha fichado a Lorente por su experiencia en productos frescos, en hipermercados, y en plantar cara a los discounters.

El equipo directivo en su totalidad afronta un reto enorme. Las condiciones de mercado son ahora muy extrañas, entre el Brexit, la inflación, el cambio de canal de las ventas hacia el online y el convenience, y además tienen que recuperar la moral de una fuerza laboral desmoralizada y bajo presión por los despidos, y volverse a ganar la confianza de los proveedores.

 

Brexit y Alimentación XIV – Al sector agroalimentario ya le cuesta cubrir la oferta de empleo.

El Brexit ocupa gran parte de la actualidad de este país, y aunque no haya avances significativos en las negociaciones, ni se pueda dar nada por seguro (cualquier declaración o compromiso se convierte en lo contrario al poco tiempo), es indudable que las empresas están ya notando el efecto de la decisión británica.

Además de la devaluación de la moneda, el mundo laboral es otra de las funciones de la empresa donde se están complicando seriamente las circunstancias. Partimos de la base en la que el trabajar para el sector agroalimentario no tiene demasiado prestigio, y los jóvenes prefieren ir a trabajar a otros sectores.  Ya sea por los sueldos bajos en algunos casos, que pueden ser trabajos repetitivos en condiciones de humedad y temperatura poco cómodas, o porque los trabajos en hostelería y supermercados muchas veces son vistos como de tiempo parcial para ganar algo durante los estudios universitarios, al sector alimentario le cuesta atraer a los jóvenes británicos, y depende de la fuerza laboral que viene de fuera.

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Las distintas patronales ya advirtieron de esta circunstancia al gobierno, y poco a poco, se van publicando datos que muestran como aunque todavía esté en vigor la libre circulación de personas, los flujos de entrada de ciudadanos europeos son mucho menores que antes, e incluso un bueno número de los establecidos en el Reino Unido abandonan el país.

El sindicato agrario  acaba de publicar datos de una encuesta a sus asociados sobre esta cuestión. No se han cubierto el 29% de los puestos que han ofertado los agricultores para recoger la producción de la cosecha de este mes de septiembre, y la media en lo que llevamos de año es del 11%. Supone un problema para los agricultores que no tienen forma de cosechar los cultivos en el tiempo preciso, mientras que el resto de costes siguen aumentando. Según los agricultores de peras y manzanas, si esta tendencia sigue así, el 2019 ya no les será rentable recoger la fruta de los árboles. Mientras que se ve el Brexit como una oportunidad para que se vendan más alimentos cultivados en el país, la situación en las granjas se complica.

El sector del foodservice también se enfrenta a este reto. La cadena Pret a Manger reconocía que de cada oferta de trabajo que publica, uno de cada cincuenta candidatos son británicos. La BRC acaba de publicar otra encuesta a sus miembros, centrada en los que tienen operaciones de foodservice. La mayoría de empresas están notando como sus trabajadores europeos están dejando los trabajos. El impacto en algunos segmentos del mercado puede ser importantísimo, por ejemplo se estima que el 80% de los trabajadores de cafeterías en Londres no son británicos. Y la British Hospitality Association ha declarado que de seguir así las cosas no podrán cubrir vacantes.

Además, el crecimiento del sector se ha frenado desde la votación del Brexit. Se sigue creciendo pero a ritmo menor que el anterior. Por un lado, la devaluación de la libra les favorece porque vienen más turistas y hay más británicos que pasan las vacaciones en UK, pero también crecen los costes y se frena el consumo del día a día.

Para responder al reto general de incorporar gente joven a la industria alimentario, el gobierno lanzó un programa que permite crear puestos de trabajo de aprendiz en las empresas. Los jóvenes cobran un sueldo completo y pueden experimentar qué es trabajar en el sector. Sin embargo, el proyecto está fracasando. Por un lado, es una especie de impuesto general y muchas empresas no están de acuerdo con pagarlo. Y por otro lado, muchas de ellas no saben como aplicarlo y beneficiarse del programa. La realidad es que se necesita algo efectivo con urgencia. Además del problema en la hostelería y la agricultura, ahora fijándonos en la industria alimentaria, de las 400,000 personas que emplea la industria, más de 100,000 se van a jubilar antes del 2022, y se tienen que reemplazar. El 27% de sus trabajadores son europeos, con lo que el esfuerzo de reemplazarlos a todos puede ser crítico.

Y mientras, continúan las negociaciones, sin contribuir demasiado a reducir la incertidumbre.

 

El azúcar en retirada.

Como se puede ver en los medios de comunicación, el azúcar le ha quitado a las grasas el título de demonio alimentario, y se repudia continuamente.

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Desde que se intensificó la campaña en contra del azúcar – hace un par de años, al incorporarse chefs de la talla de Jamie Oliver, aunque desde hacía unos años que existían lobbies en contra del producto – la industria a retirado de la circulación toneladas de azúcar. O bien mediante la reformulación, o sencillamente por dar de baja los productos de los lineales, los ingleses cada vez tienen una oferta menor de productos con azúcares añadidos. Incluso los smoothies se están transformando, porque el azúcar natural de las frutas puede llegar a parecer exagerado y a algunos se les añaden verduras. The Grocer recoge varios datos al respecto: desde el 2013, según Kantar, los británicos han recortado su consumo en azúcar en un 4%. La industria de bebidas refrescantes dice que para su categoría la reducción del azúcar es de un 17% en este periodo, y tienen el compromiso de alcanzar una reducción del 20% en el 2020.

Como vemos, la industria ha tenido mucho peso en esto, gracias a la reformulación de multitud de referencias, pero también al intentar convencer a los ingleses de reducir la ingesta, por ejemplo la iniciativa de los vasos de 100ml de los zumos. Tesco aprovechó que se juntaba el momento de revisar el surtido con la mala prensa del azúcar para dar de baja multitud de referencias con azúcar añadido. Y los propios consumidores están cada vez más inclinándose por opciones saludables, con más de un 60% de los consumidores tomando medidas para restringir el consumo de azúcar (Kantar, 2016) y con reducción de ventas en muchas de las categorías sospechosas (pastelería congelada, colas, zumos, etc).

Otras industrias, como la de panadería y bollería, o la de golosinas, van por detrás en la reducción, y los organismos de salud públicos empiezan a presionarles para que se comprometan a reducir a mayor velocidad el azúcar de sus formulaciones, o se plantean poner avisos en el packaging de los problemas de salud que causa el exceso de azúcar.

 

El comercio electrónico: a toda velocidad.

Con un 6% de la cuota del mercado actual, y la expectativa de alcanzar el 9% en menos de tres años, el mercado online en el Reino Unido es el de mayor peso de Europa, y donde se están lanzando un buen número de iniciativas. La guerra de precios de estos últimos años y los problemas de Tesco aletargaron a las cadenas, hasta que la carrera por anunciar nuevas iniciativas ha vuelto al mercado.

Son muchos factores los que provocan esto. El principal es la demanda no atendida, y muchas iniciativas parecen tener éxito. La aceleración de Amazon al comprar WholeFoods, el retorno de la inflación que alegra las cuentas de resultados, y la dura competencia de los servicios tipo Deliveroo, Uber Eats etc, obligan a ofrecer nuevos servicios para evitar dejar de ser relevantes.

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Sainsbury’s ya realizaba entregas en bicicleta hace 100 años!

Algunas de estas innovaciones van en la línea de la velocidad. Sainsbury’s fue el primero, después Tesco y hace poco Marks & Spencer han empezado con pilotos en este sentido. Sainsbury’s es quien lo tiene más avanzado, y esta a punto de incorporar el servicio en otras cinco tiendas de Londres, para alcanzar a una población de casi 2 millones de urbanitas. Amazon ofrece su servicio de una hora en una zona mucho más amplia, pero es un servicio de suscripción, no como este, que se puede utilizar bajo demanda.

La otra compra en la que las cadenas están trabajando es la repetitiva de volumen. Amazon amplía su oferta de productos que se pueden comprar con los botones Dash. Ya participan unas 100 marcas, con productos en la mayoría de las categorías de productos envasados.  Detergentes, café y papel higiénico son los productos más demandados.

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Y Ocado también ofrece algo para esta misión de compra: suscripciones a productos que se compran con frecuencia. Se llama “Ocado Regulars”, y está pensado para las personas que compran cada semana y suelen incluir siempre un cierto número de productos.  Los clientes ya hacen una compra, y no hay ningún requerimiento de añadir una cierta cantidad de producto (como sucede en Amazon). De esta forma, como dicen en Ocado, los clientes no tienen que preocuparse de los productos de baja implicación (sólo estar al tanto si les queda mucho y no tienen que comprar esta semana) y sólo tienen que pensar en las cosas especiales de la semana. La disposición en la web de Ocado está muy bien, con una página dedicada a estos productos, y en las páginas habituales con botones que te permiten establecer la frecuencia de la compra regular.