Tesco: mejoras en la experiencia online.

Con pocos días de diferencia, Tesco ha anunciado un par de iniciativas online muy interesantes, sobretodo la segunda, donde hay menos trabajo hecho.

Tesco acaba de lanzar la app Tesco Now, destinada, naturalmente, a competir con el servicio Amazon Prime Now. Por ahora es un piloto con un número limitado de usuarios, que permite hacer pedidos de hasta 20 productos y los entrega una empresa independiente, Quipup.  Todavía no se ha hecho público cuánto cobrarán por el servicio. Es un servicio parecido al de Sainsbury’s, que cobra £4.99 por entregar también en una hora.

¿Va a ganar mucho Tesco con este servicio? Poco, contando que las ciudades donde este servicio tiene sentido (Londres, Manchester…) ya están pobladas de tiendas Tesco Express que están abiertas 18 horas cada día. Pero es casi ya un servicio que los clientes esperan recibir porque los disruptores les demuestran que es posible, y las empresas que siguen piensan que lo tienen que ofrecer, a costa de la rentabilidad, o de tener un buen plan.

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La otra iniciativa tiene que ver con la tienda online general, y que la van a adaptar con la colaboración de Spoon Guru para que los clientes puedan buscar productos aptos para sus intolerancias y alergias. Ocado tiene algo parecido (la tienda Free From, o la de Shop By Concern), pero todavía poco desarrollado. Esta iniciativa tiene una mayor ambición, para abarcar toda la tienda.  Spoon Guru es una empresa de tecnología que ha desarrollado un software que permite adaptar la oferta de los clientes según unos requisitos nutricionales. También tienen su propia App, que muestra los productos que puedes comer o no, según la información que has facilitado al sistema. De esta forma, los clientes que deseen evitar, por ejemplo, el gluten o la carne, les será más fácil filtar los productos y asegurarse que no compran nada que no puedan consumir.

Sin duda un gran avance para la app de la tienda de Tesco, que facilitará la compra de muchas personas. En UK, según su estudio, el 54% de los adultos en UK siguieron una dieta en algún momento durante el 2016, y la mitad de ellos lo hacen para mejorar su salud. También el interés por los productos “libres de”, ya sea gluten, lactosa, y ahora cereales, está creciendo, y como es de esperar, los consumidores demandan información en la que puedan confiar.

Vitaminas para la reputación de Tesco.

Igual se quedan que el bottom line de todo esto que les voy a explicar ahora es que Tesco vuelve a reducir el precio de los productos frescos,  pero esta nueva campaña es mucho más amplia que esto. Además de objetivos comerciales, tiene un fuerte componente de relaciones públicas, tratando de seguir mejorando su reputación, post crisis del caballo, y de paso, atacar un poco a Sainsbury’s en su reino de salud, y valor y valores.

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Si compras productos saludables en Tesco, gastas menos.

La semana pasada Tesco puso en marcha su campaña “Little Helps to Healthier Living” (ayuda para una vida más saludable) y se compone de una serie de iniciativas en tienda y entre sus empleados para promover la salud.

Para empleados ha montado la Tesco Million Mile Challenge, que es por cada milla que anden los trabajadores mientras dure la campaña, Tesco donará £1 a la fundación que elijan. Espera donar approximadamente £1 millón. Y también los empleados participarán en carreras/fiestas benéficas destinadas para recaudar dinero para Cancer Research UK.

Para clientes,  una serie de iniciativas para fomentar la compra de productos más saludables. La medida habitual de bajar de precio las frutas y hortalizas, con grandes descuentos en algunas de las referencias más básicas, pero también rebajas en productos que son versiones con menos azúcar, sal o grasa. Por ejemplo, la Coca Cola Light es más barata que la normal, los Frosties con menos azúcar son más baratos que los tradicionales, etc. A esto lo llaman “Healthy Swaps” (intercambios saludables), y resulta muy curioso ver en las entradas de los grandes centros dos cestos de productos, uno de las versiones normales y otro de las versiones light, con el tiquet de compra de cada cesto… destacando que los saludables son más baratos! Es lo que se venía viendo pero para comparar precios entre supermercados – el carro lleno aquí es más barato que en mi competidor – pero verlo así comparando productos normales y light resulta muy curioso. Se compite en todo…

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Además refuerzan el programa de frutas gratis para niños, y también ponen más frutas en las zonas de cajas  de las tiendas, ofrecen tests de salud gratis en las farmacias de las tiendas, y marcan los productos saludables con stoppers en las tiendas.

La campaña del momento, la de “Food Love Stories” también va a estar enlazada con esto, y las recetas del mes serán saludables más que centradas en ocasiones, como las anteriores.

Con anterioridad habían tomado alguna medida más vestida de salud, como dar de baja bebidas con azúcar añadido, reformular productos de MDD, retirar de la zona de impulso en supermercados chocolatinas y dulces, etc, aunque aquí se mezcla un poco compromisos del total de la gran distribución con su revisión de surtidos, o el evitar pagar el impuesto del azúcar.

Es una buena iniciativa, la verdad sea dicha, con mucha consistencia. Y además, nos recuerda una cosa: los discounters son una amenaza y hay que competir con ellos, pero los Sainsbury’s, Asda y Morrisons son un 50% de la cuota del mercado, y también se puede pescar allí!

Enero: mal mes para empezar a comer carne.

Una tras otra, no paro de leer noticias negativas para la carne en medios de comunicación generalistas, y muy pocas positivas.

Entre las (relativamente) positivas, el consumo de carne fresca en UK ha disfrutado de un cierto crecimiento en el último año. Un 3,3% en volumen según los últimos datos de Kantar, pero el valor está estancado. Parece claro que los consumidores compran más carne porque los precios están bajando. Estamos en el punto de inflexión, y a partir de ahora los precios van a ir subiendo paulatinamente. Veremos cómo se refleja esto en el consumo de la carne.

Hemos acabado las navidades comiendo pavos y longanizas a más no poder, y el mes enero, como he comentado en algún otro post, es verde (también se habla del Dry January, en que se anima a los británicos a no beber ni gota de alcohol durante todo el mes de enero, pero apenas tiene eco en las tiendas). En los típicos buenos propósitos de año nuevo dominan los de cuidarse y esto se ha venido trasladando en las tiendas en una avalancha de productos saludables y cartelería al respecto. La novedad de los últimos años es como han ido ganando en importancia los productos sustitutivos de la carne (Quorn etc) y desde hace uno o dos años, los productos vegetarianos (que no necesariamente imitan productos cárnicos). El Clean Eating estará siendo muy criticado estos días por sus cuestionables bases científicas, pero en los consumidores cala, y demandan productos vegetarianos. Ya les mostré el relanzamiento de la gama de platos preparados vegetarianos en Marks & Spencer, o el famoso “Mushotto“, el risotto sin arroz, de Waitrose.

Y hoy justo, otra noticia en contra de la carne. Sainsbury’s y la Universidad de Oxford se alían para hacer un experimento de una cierta envergadura con un fin loable: se trata de rediseñar los supermercados con el objetivo de mejorar la salud de los consumidores en un mundo que está sufriendo un profundo cambio climático. Pero, una de las claves para alcanzar esto, según los impulsores del estudio, va a ser que la gente compre y consuma menos carne!

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Ensaladas inspiradoras en Sainsbury’s.

El proyecto se va a desarrollar en un grupo de supermercados de la cadena Sainsbury’s de todos los canales: los de convenience, supermercados, hipermercados y tienda online. Y entre las ideas que quieren probar están el ofrecer consejos prácticos/recetas para sustituir la carne de los menús, dar más puntos de fidelización por la compra de productos vegetales (frutas y hortalizas, claro, pero también platos preparados sin carne), y finalmente, poner dentro de la sección de carne productos alternativos, para que el comprador tenga enfrente los dos productos y no le cueste cambiar por una cuestión de tener que ir a buscarlos en otro pasillo.

La campaña además tendrá una parte importante de divulgación, en la que los científicos implicados en el experimento prepararán material de comunicación sobre el efecto de la carne en la salud humana y en el medio ambiente. Presumo que no hablarán muy bien de la carne, y espero que el sector tenga algo que decir en defensa del producto porque también la carne tiene un papel fundamental en nuestra dieta. Está bien comer menos, pero no sé si atribuirle tantos males lo es.

Se ve claramente que la tendencia en nuestros mercados maduros es hacia un cierto estancamiento en el consumo de carne, que como vemos sólo crece por bajadas serias de precios, o cuando crece la población. Pero también tengo la impresión que los productos “vegetales” ocupan más espacio mediático que el que les corresponde por su peso en la cesta de la compra, y que la dieta en general de mis compañeros de fatigas en esta isla tiene más chocolatinas que aguacates y arándanos, a pesar de la moda. Esperemos que cambie poco a poco, más frutas y verduras, y carne de más calidad.

El caso del azúcar que desaparece de los alimentos.

Si hay una característica importante del gran consumo en general, y creo que del de este país en particular, es su capacidad de rápida adaptación. La tendencia a repudiar el azúcar tomó cuerpo hace unos tres años, cuando empezó en serio la presión de varios lobbies que hacían campaña contra el azúcar “escondido” en los alimentos, y luego algunos chefs famosos pusieron en marcha sus rodillos mediáticos. Pasamos por distintas etapas, pero ya se habían empezado a mover los engranajes de la industria para reformular los productos, revisar los surtidos, y en al final, tener una oferta de productos más saludable… o quizá mejor dicho, más adaptada a los gustos que el consumidor actual va desarrollando en base a los cambios sociales y varias de las influencias arriba citadas.

Decimos siempre que la salud y la conveniencia son los dos principales drivers en este mercado. La salud sigue creciendo a buen ritmo, por ejemplo, según Kantar, en el 38% de los los platos preparados que se compran se escogen pensando en un ingrediente en concreto que se considera saludable. Sólo hay que ver las estanterías de platos preparados de Marks & Spencer para ratificar este dato, por ejemplo.

Kantar recogía en un reciente informe varios datos sobre el comportamiento de los consumidores y su actitud respecto al azúcar. Si miran la gráfica más abajo, verán como la cantidad de azúcar en las cestas de la compra está disminuyendo (junto con las calorías y la sal, otros dos elementos con mala imagen en el ámbito de la salud), mientras crecen a fibra y las proteínas. Sin embargo, todavía los británicos siguen comprando productos que dan una cantidad de azúcar elevada en el total de la cesta de la compra (110g por persona y día, versus la cantidad recomendada de 90g, y esto sin contar lo que se compra en foodservice).

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Fuente Kantar

Los consumidores están dejando de comprar categorías como las bebidas refrescantes azucaradas, los zumos, e incluso las galletas y chocolatinas en un intento genuino de reducir su consumo de azúcar. La frecuencia de compra de refrescos ha bajado un 8,6% en un año, y la categoría de galletas ha perdido un 1% de su valor (han bajado mucho las ventas de las galletas más tradicionales, mientras que las versiones saludables o las premium crecen). Y las marcas reaccionan siguiendo distintas estrategias, desde la reformulación en muchos casos (por ejemplo, el anuncio de Nestlé de hace unos días), la total revisión que está sufriendo el mercado de bebidas refrescantes aquí, o el peculiar anuncio de Mars.

Fabricantes y distribuidores quieren ser los aliados de los consumidores en temas de salud. Hemos pasado por la etapa de las grasas trans, la sal, y ahora es la del azúcar.

 

MDD: menos azúcar.

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El azúcar se ha convertido prácticamente en algo pareciado a un veneno a evitar a toda costa, y fabricantes y supermercados no paran de eliminar kilos de azúcar de los productos que venden.

Tesco fue seguramente el primero en poner en marcha inciativas de calado al respecto, cuando una de las primeras iniciativas de su proyecto Reset de revisión de surtidos fue dar de baja bebidas con azúcares añadidos. Ahora anuncia su nueva gama de bebidas MDD, y las ha reformulado todas para que ninguna supere el límite que marca el impuesto sobre el azúcar de bebidas que deben llevar la tasa incorporada  (5gr por 100ml). De esta forma, dicen, los consumidores de estas bebidas van a tomar de media un 20% menos de azúcar.

Y Waitrose también ha anunciado medidas en esta línea. Ha renovado su gama de cereales de desayuno, y ha conseguido reducir entre un 15% y un 30% el contenido de azúcar en más de la mitad de la gama, casi 30 referencias.  Previamente había reformulado referencias de las categorías de los yogures, sopas, bebidas refrescantes y zumos, reduciendo también el contenido de azúcar de los mismos.

Asda, Sainsbury’s, Morrisons, etc, los demás también llevan a cabo iniciativas similares. Lo que antes era la guerra contra las grasas ahora se ha convertido en la guerra contra el azúcar.

 

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Los fabricantes marquistas también van introduciendo novedades bajas en azúcar, incluso los fabricantes de azúcar!

Los ingleses, selectivos con lo que comen.

Ya sé que alguno de Uds me hará broma con el titular. Me parecía interesante escribir aquí sobre una nota que publicó Nielsen hace unos días, y lo que puedo ver en los supermercados de este país.

La expansión más que evidente de un nuevo modelo de alimentación se ve reflejada no sólo en algunas cadenas pioneras en esto, como Whole Foods Market y Planet Organic, si no también en cómo van ampliándose las secciones del “Free From” en los supemercados ingleses, desde los más baratos a los más caros (con el término “free from” aquí se designan a los alimentos sin gluten, lactosa, y otros alérgenos). Y hay números para apoyar estas percepciones. Según Kantar, la categoría había crecido un 27% en valor y casi un 20% en volumen (frente a unos números tristísimos que no quiero ni recordarles para el total del gran consumo). Algunos supermercados se han tomado muy en serio esta categoría, sobretodo los que están más en el lado de la calidad y el premium (por ejemplo, Waitrose tiene una cuota del 10% de esta categoría, frente a casi el 5% del total de gran consumo, aunque no es algo exclusivo en ellos), y la impulsan, con muchos productos de marca de fabricante, pero también con muy buenas propuestas de MDD. La misma sección de frescos y la de congelados ha ganado una nueva categoría, que son los productos sin carne, preparados a partir de micoproteínas o proteínas de legumbres.

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Y estos productos han alcanzado un halo de salud. Según una encuesta para The Grocer, el 13% de los encuestados declaraban tener una intolarancia, pero casi una tercera parte declaraban comprar este tipo de productos porque son considerados mejores para la salud! Y ahora Nielsen publica un informe profundizando en esto.

En este informe hablan de un 40% de consumidores que evitan consumir ciertos ingredientes, revelando unos importantes condicionantes en lo que compran.

Los principales no tienen relación con estar a dieta, pero sí con el deseo de una alimentación más saludable. El 45% quieren evitar comprar productos con aditivos artificiales y edulcorantes, y un 42% con azúcar añadido. Cuestiones relacionadas con la fabricación y envasado de alimentos también tienen mucha importancia, como evitar productos con OGM (41%), envases que utilicen BPA (40%), productos críados con antibióticos/hormonas de crecimiento (45%) grasas saturadas (37%) y sodio (35%). Las alergias aparecen en noveno lugar, con un 16% que evitan el gluten.

El informe también valora las preferencias de los hogares que tienen al menos un miembro alérgico a algún alimento. Del 20% de hogares que cumplen este precepto, un 30% evitan consumir gluten, 43% cereales, 38% huevos y 36% lactosa o lácteos.

No siempre se toman estas medidas por tener una intolerancia o alergia. Como decía antes, muchos de estos productos tienen un halo de salud, y como los consumidores están más preocupados por su salud, los compran. Quieren tomar medidas para evitar sufrir en el futuro de diabetes, tener un alto índice de colesterol, o ser obesos.  En el informe de Nielsen también destacan el poder de internet, como fuente de información al alcance de casi cualquier consumidor, y que les ayuda a tomar decisiones.

Las demandas van cambiando, y la oferta debe ir adaptándose.  Lo estamos viendo aquí, como van perdiendo ventas productos asociados a alto contenido en sal (sopas enlatadas) y azúcares (zumos) frente a opciones que se entienden más saludables, como productos refrigerados. Y este tipo de productos, “free from”, pronto van a alcanzar unas ventas de £1.000 millones anuales, una cifra nada desdeñable.

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Mars: no comas nuestros productos más de una vez por semana.

Mars - Daily Mail

Así es el titular del Daily Mail esta mañana, que recoge el comunicado de Mars sobre sus nuevas iniciativas de comunicación en cuestión de salud.

Sin duda es la medida más llamativa dentro de un plan global que pretende mejorar la posición del fabricante y sus marcas como aliados en cuestiones de salud y nutrición de sus consumidores.

Han decidido dividir los productos que fabrican en dos categorías, las de aptos para el consumo diario y las de consumo semanal recomendado, y así se expresará en las etiquetas de los alimentos. Los productos que se recomienda se consuman una vez a la semana son los de mayores índices de contenido en grasa, sal y azúcar de las distintas gamas, aunque mirando el etiquetado nutricional de los mismos, apenas hay semáforos rojos. Mars dice que no va a reformular estos productos para mantenerse fiel al sabor tradicional de los mismos, y que suponen el 5% de las referencias de su catálogo.

Además de esto, tienen previsto mejorar el perfil nutricional de muchos de sus otros productos, incluyendo más verduras en las salsas, poniendo más ingredientes integrales (arroz, cereales, etc) o legumbres en otros, y en los que sea posible, reformularlos para que se mantengan idénticos pero con menos contenido en grasa, sal o azúcar. O también, reduciendo la cantidad de producto por envase, para así reducir la unidad de consumo.

Mars es fabricante de varias marcas habituales en la cesta de la compra de los británicos, desde chocolate, alimentos para mascotas, hasta platos preparados y distintos tipos de salsas. Son dos marcas del convenience las que se ven afectadas en principio por este cambio en el etiquetado: Dolmio (salsas y platos italianos) y Uncle Ben’s (platos basados en arroz y legumbres), con varias referencias de estas dos marcas que llevarán a partir de ahora la advertencia de consumir una vez por semana.

Cada vez son mayores los gestos de este tipo, aunque este parece el más extremo. No hay que olvidar que estamos en un entorno que cada vez penaliza más el azúcar contenido en los alimentos, y los consumidores están cada vez más sensibilizados sobre esta cuestión. En breve entra en vigor la ley británica que impone una tasa a las bebidas azucaradas, la mayoría de fabricantes están presentando versiones con menos azúcares de muchos de sus productos, e incluso Tesco ha tenido en cuenta el contenido en azúcar a la hora de dar de baja varias referencias de sus lineales.

Mars - Dolmio

Nace una nueva propuesta de etiquetado nutricional.

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The Grocer recoge la propuesta que ha publicado en la revista BMJ (British Medical Journal) Shirley Cramer, directora de la influyente Royal Society of Public Health. Supone otra aportación más, en un país en el que ya han nacido varias propuestas de etiquetado, algunas se han puesto en práctica, pero la obesidad sigue siendo una cuestión muy preocupante.

El artículo propone incluir más información en el etiquetado. Esta vez, una cifra, los minutos de actividad necesarios para gastar la energía que aporta el alimento o la porción en cuestión. La autora piensa que de esta forma se crea un vínculo directo entre el comer, y algo que todo el mundo entiende, moverse para gastar la energía. Según sus estudios, una parte importante de la población (el 44%) no entiende las etiquetas nutricionales que se utilizan ahora, y es necesario introducir cambios que simplifiquen la información, y apenas hay evidencia que esta información haya provocado cambios en los hábitos de los consumidores.

 

Nace Sugar Wise, la certificación del azúcar en los productos.

Con tanta atención que se está llevando el azúcar, y la confusión sobre azúcares ocultos, añadidos, naturales, y demás que hay en los alimentos, al final la oportunidad para un nuevo sello se ha materializado. Se llama Sugar Wise y lo ha impulsado una consumidora preocupada por el azúcar que consumimos, Red Platings.

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Red Plantings, impulsora del sello.

La idea es sencilla: se basan en la recomendación nutricional de obtener como máximo un 5% de la energía que ingerimos a partir de azúcares libres (que aquí también se llaman azúcares añadidos a los productos, incluso ocultos). Por lo tanto, los productos que tengan menos del 5% de kcal producidas a partir de azúcares libres pueden llevar el sello. Un poco de claridad ante la confusión que reina entre los consumidores sobre qué productos llevan azúcares ocultos, y que ha hecho que se penalicen zumos, y otros productos.

La noticia es que Tesco se ha interesado por la idea, y ha colaborado en su desarrollo implicando a varios de sus product manager y responsables de marketing, que han asesorado a Red Plantings en el diseño del logo y el cumplimiento de la legislación relevante para estos casos.

Sin embargo, por ahora Tesco no ha solicitado la certificación para ninguno de sus productos, y sólo hay tres empresas apuntadas y que lo incluyen en su etiqueta. El sello se acaba de lanzar públicamente, por lo que seguramente se adherirán algunas más (si no se desarrolla otro sello paralelo, claro).

UK: Impuesto en los alimentos con azúcar añadido.

Desde hace unos pocos años, el azúcar le ha quitado a la grasa el papel de malo en el mundo de los alimentos. En UK seguimos siendo obesos, pero además, ahora somos diabéticos, y la culpa ya no se le lleva la grasa si no que es del azúcar que se esconde en los alimentos que consumimos y las calorías “vacías” que aporta.

Por un lado están los lobbies. Los que quieren proteger la imagen del azúcar, como Sugar Nutrition UK, y por otro los que buscan que se reduzca su consumo, como Action on Sugar (un grupo que empezó por la sal, por demostrar que la dieta nacional incluía demasiada sal y debía reducirse en los alimentos). Y también se han pronunciado algunas de las asociaciones tradicionales, como la British Medical Association y la Royal Society of Public Health, que también hablan de la necesidad de reducir el consumo de azúcar. Les remito a sus páginas por si quieren leer más sobre ellos y lo que dicen.

 

Action on Sugar publicó hace un par de años un estudio sobre el impacto del azúcar en la salud pública británica, proponiendo varias medidas para reducir su consumo. La más llamativa seguramente era el imponer un impuesto sobre los productos con azúcar añadido (zumos, chocolatinas, bebidas refrescantes, etc) para de esta forma, desincentivar su consumo. La medida fue en principio desestimada por el gobierno, pero en una reciente reunión de su grupo de trabajo de salud pública ha vuelto a entrar en la agenda, y está en estudio.

Paralelamente, el Chef Jamie Oliver inició su propia campaña de sensibilización. Emitió hace unos meses un programa en Channel 4 (una de las cadenas públicas de UK) en el que mostraba los efectos en los niños del consumo abusivo de productos ricos en azúcar: obesidad, diabetes, dientes podridos… y después mostraba la experiencia en México, donde el consumo de bebidas azucaradas se había disparado, se le atribuían efectos perjudiciales en la salud de los ciudadanos, y finalmente el gobierno había decidido imponer un impuesto sobre estas bebidas.

En ése mismo programa, Jamie Oliver anunciaba que iba a subir el precio de las bebidas azucaradas en sus restaurantes unos 10p por botella. El dinero extra recaudado irá a la fundación Children’s Health Fund, que trabaja en el ámbito de la educación alimentaria de los niños. Y ahora intenta que otras cadenas de restaurantes se adhieran a la iniciativa y suban el precio de las bebidas. Por ahora se han unido cadenas como Leon y Abokado.

Y en esta última semana las administraciones públicas han realizado movimientos en este sentido: la seguridad social ha subido el precio de las bebidas azucaradas en las cafeterías de los hospitales en un 20%, y el alcalde de Londres ha hecho lo propio en los restaurantes y cafeterías en los edificios que dependen de la institución. Además, la organización Publich Health England (depende del Ministerio de Salud británico) ha preparado una App que ayuda a los consumidores a conocer cuánto azúcar hay en los productos que consumen. Se llama Sugar Smart, y al escanear el código de barras del producto aparecen en la pantalla la cantidad de azúcar.

Fuera de la cuestión de los impuestos, algunas iniciativas de la industria. La reformulación es más que patente, con muchos lanzamientos de productos con claims de sin azúcar añadido o bajo en azúcares. Tesco aprovechó su proyecto Reset para dar de baja un gran número de referencias en su categoría de bebidas refrescantes, todas con alto contenido en azúcares. Y varias cadenas se han adherido a la iniciativa de quitar los dulces de las líneas de caja, para evitar la compra de impulso.

La postura del Gobierno británico es de no imponer nuevos impuestos, pero han pasado de estar totalmente en contra a valorarlo, tras la presión de los distintos lobbies. Están ahora trabajando en una serie de iniciativas contra la obesidad infantil. En las primeras reuniones que están manteniendo los parlamentarios sobre la cuestión se mezcla la educación ciudadana, la comida basura, las promociones de los supermercados, enfermedades crónicas y salud pública. El debate sobre esta cuestión va a ser muy intenso.