The Coop vende comida pasada su fecha de consumo preferente.

Las iniciativas de las cadenas para reducir el desperdicio alimentario son varias, desde reducir el precio de los productos a punto de caducar, redistribuir los que no se hayan podido vender a final del día, aceptar frutas y verduras con defectos cosméticos, analizar y planificar la cadena de suministro pensando en no crear desperdicio, etc. Pero sin duda la que se ha planteado una de las cooperativas que conforman la enseña que se conoce como The Coop es la más peculiar.

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Desde ayer, las 125 tiendas de la cadena van a vender productos pasada su fecha de consumo preferente. Eligen los de “Best Before” (consumir preferentemente antes de), alimentos envasados como latas, pasta, arroz, cereales de desayuno etc, y los venden a 10 peniques. Los alimentos pueden llevar caducados más de un mes. En cambio, los que llevan el “Use By” (más bien perecederos, como los frescos y refrigerados), no entran dentro de la iniciativa, porque al caducar, pueden estar en mal estado pasada la fecha.

La iniciativa trata también de educar a los consumidores, que no son capaces de entender del todo los significados del “Use By” y “Best Before”, y muchas veces tiran productos que tienen en casa a la que pasan unos pocos días de la fecha que indica el “Best Before”, sin saber que el producto se podría consumir igualmente por que siguen siendo seguros, y quizá solamente se hayan modificado levemente sus propiedades organolépticas. La propia Food Standards Agency avisa a los consumidores que no pasa nada por consumir productos que han pasado unos días de su fecha de consumo preferente, y que la vida que se da al producto es una cuestión de calidad más que de seguridad.

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Tesco: verduras fashion para los niños.

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Fotografía de Tesco.

Ni siquiera los niños pueden escaparse de la moda flexitariana anti hidratos de carbono. La sopa de maravilla es ya algo del siglo pasado, y espera a su revival nostálgico. Los niños de ahora quieren, parece pensar Tesco, hortalizas con formas divertidas para cumplir con sus cinco al día.

La gama se estrenó la semana pasada con una referencia con calabaza cortada en forma de estrellas. Le van a seguir rodajas de boniatos sonrientes, y es posible que alguna otra referencia más, en un intento de ofrecer un producto algo diferente para los niños, y animarles a consumir más hortalizas. Son los primeros en el retail de UK en hacer algo parecido. Los demás productos similares están dirigidos al público adulto.

Tesco responde así a las demandas de convenience por parte de los consumidores. El mercado para productos vegetarianos preparados, como estas verduras, ha crecido un 10% en los últimos dos años, a pesar de su precio más elevando que las hortalizas enteras. Y estos productos que sustituyen al arroz, los spaguetti, etc, crecen de forma imparable. Tesco también extiende ampliamente en explicar que, en contra de lo que puede parecer, estos productos no contribuyen a generar desperdicio si no al contrario. Gracias a que con las calabazas Tesco también prepara fussili, spaguetti y láminas para hacer lasagna, puede aprovechar un gran número de calabazas que de otra forma irían a la basura por problemas cosméticos.

Le han llovido críticas a la iniciativa. No hay nada malo en aportar valor y convenience, pero es un producto mucho más caro que los cubos de calabaza que ya lleva mucho tiempo comercializando, y no ha gustado a algunos consumidores. También se les llama la atención por el posible desperdicio que se genera, pero Tesco ya cuenta con argumentos contra esto, y por alejar más a los niños de los productos tal como son.

Tesco también tiene en marcha la iniciativa de “Fruta Gratis Para Niños” en las tiendas, donde tiene siempre una caja con mandarinas, manzanas y plátanos, que los críos pueden coger y consumir en las tiendas.

Starbucks: combatir el desperdicio con tácticas de supermercados.

La gestión del desperdicio alimentario en el Reino Unido es otro de los factores que alimentan el cocktail de elementos que toman los consumidores para formarse la imagen de un negocio. En general es algo que suele pasar desapercibido, pero que de repente se empieza a hablar de ello y sales mal parado si no has pensado algo o has tomado alguna iniciativa.

Por ejemplo, tratando el tema de la sostenibilidad, para mitigar el efecto de las noticias sobre lo mal que se reciclaban los vasos de un uso de café se impuso la práctica de ofrecer descuentos a clientes que trajeran sus propios envases (y sobretodo comunicarlo en las tiendas con mucho más énfasis dado que algunos ya lo hacían anunciándolo discretamente). Ahora Starbucks decide también actuar sobre la comida que tiran sus tiendas al acabar la jornada.

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Fuente Starbucks

Lo va a llevar a cabo haciendo lo que ya hacen muchos supermercados: van a rebajar los productos que están a punto de caducar en la última hora en la que la tienda va a estar abierta, y así esperan que tengan más salida. Como son productos que iban a tirar de todas formas, donarán estas ventas a la charity Action Against Hunger.

La iniciativa en estas cuestiones la lleva Pret A Manger. Preparan los bocadillos y ensaladas que venden generalmente en el propio restaurante (no todos son tan grandes como para tener cocinas) y no ponen fecha de caducidad, porque lo que queda al final del día lo retiran y lo distribuyen a través de Pret Foundation a casas de recogida de personas sin recursos. En un año distribuyen unos 3 millones de productos. Y lo llevan haciendo así  desde antes de que nos empezáramos a preocupar por el desperdicio.

Del Desperdicio a las Estanterias de las Tiendas

Ya hemos hablado en algunas ocasiones de la moda de las frutas y verduras feas: productos que no cumplen los requisitos cosméticos de las grandes cadenas que antes se destinaban a industria o alimentación animal pero que ahora llegan a las tiendas a precios tirados y los supermercados logran apuntarse puntos reputacionales. Hace una semana eran los espárragos en Morrisons, y ahora son las lechugas iceberg en Tesco, que absorve la sobreproducción de su proveedor, y las pone a la venta a 29p (frente a los 50p del producto habitual).

Fuera de los supermercados, hay muchas otras iniciativas para aprovechar estos productos, y en vez de ofrecerlos tal cual en las tiendas, procesarlos y darles valor. The Grocer en su último número recogía varias de estas iniciativas. Muchas de ellas lideradas por pequeñas empresas, pero también alguna de las grandes marcas se apunta a esto. Lo mejor es que dan valor a estos productos y salen a la venta en los supermercados británicos para competir con los demás productos de su categoría por su sabor, sus atributos éticos, etc… no por ser más baratos. Los productos de la lista se encuentran en algunas de las cadenas de productos ecológicos/saludables/responsables con el medio ambiente (tipo Planet Organic, Whole Foods Market), premium (Selfridges, Fortnum & Mason) y algunas ya han llegado al gran consumo (Tesco, Waitrose, Ocado, etc).

Es maravilloso ver como han cambiado las cosas. Las frutas y verduras de segunda categoría iban a industria, y ahora las empresas que transforman estos productos son capaces de venderlo como un elemento positivo de su ejercicio. Lo importante que es contar una historia… y la mayoría de las historias empieza por el nombre de la empresa o del producto.

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Toast Ale: escuché una ponencia hace unos seis meses donde nos explicaron el proyecto. Se trata de hacer cerveza con pan duro como base de hidratos de carbono de la fermentación. Recogen pan duro de las panaderías y tiendas delicatessen, y en los primeros 15 meses de vida han reciclado 3.6 toneladas de pan duro.

http://www.toastale.com/

ChicP: hacen dips tipo humus con verduras feas que les sirven los agricultores. Es un producto chic. Es un producto que llega a ser bonito, recetas muy originales y además juega con los colores de las distintas verduras para presentar un surtido muy atractivo.

http://www.chicp.co.uk/

Spare Fruit: en este caso, hacer chips de frutas y verduras con los productos de segunda. Empezó recogiendo frutas que no se vendían en cafeterías, y ahora ya se aprovisiona directamente de las granjas. En un año ha “rescatado” 15 toneladas de manzanas.

http://www.sparefruit.com/

Snact: un snack infantil, frutas cubiertas de yoghurt. Las compran en los mercados mayoristas, los restos que quedan al final de la jornada.

http://www.snact.co.uk/

Ketchup de Hellmann’s: la marca de Unilever presenta un producto fabricado con tomates rojos y verdes. Los verdes, iban al desperdicio. De esta forma esperan evitar el desperdicio de 160 toneladas de tomate al año. La presentación del producto va acompañada de una gran campaña de marketing. Seguro que pronto veremos otras marcas presentar sus propuestas en este sentido.

https://www.hellmanns.com/uk/ketchup-that-does-good-old.html

Rubies in the Rubble: conservas y salsas (ketchup, chutney etc) con productos que se iban a tirar en los Farmer’s Markets, y ahora ya directamente de los agricultores. Venden en un buen número de supermercados, y fueron una de las empresas pioneras en este campo. Por eso dicen haber rescatado de la basura ya 600 toneladas de productos. Es muy buena idea poner en su web un contador de productos que rescatan.

https://rubiesintherubble.com/

Seguramente veremos mucho más, y poco a poco las grandes marcas se irán apuntando al carro y normalizando esto. A ver si pronto se acaba con el despilfarro del desperdicio.

 

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¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.

 

Asda: el éxito de las hortalizas feas.

La cadena lanzó la iniciativa en febrero, y ya han vendido más de 160 toneladas de hortalizas  con imperfecciones cosméticas, pero perfectos para el resto de propiedades.

En febrero iniciaron el piloto poniendo a la venta 2,500 cajas, que vendieron en un santiamén, y cada mes han ido incorporando más tiendas a la iniciativa y aumentando el número de cajas que ofrecen al mes. Ahora ya han alcanzado las 10,000 al mes, y han vendido en total unas 32,500, a un precio de £3.50. Esperan vender más de 500 toneladas en un año.

La merma en UK sigue siendo un problema capital, con unas 9 millones de toneladas de productos comestibles que se desperdician anualmente, tanto en el hogar como en las cadenas de suministro del gran consumo y el foodservice.

Cada una de las cadenas lanza sus propias iniciativas para demostrar a sus clientes que están trabajando en ello. Lo habitual viene siendo el crear marcas de productos feos, o el tratar de educar a los clientes, junto con los compromisos de reducción de merma que cada cadena ha asumido.

Los consumidores reciben bien estas iniciativas, por lo que seguiremos viendo esta mezcla de promesas, mejoras en las operaciones, y un poco de marketing por parte de las cadenas.

Asda: verduras feas a la venta.

En línea con el resto de países de nuestro entorno, en el Reino Unido crece la atención que se presta a la merma que se produce a lo largo de la cadena alimentaria. Naturalmente, las prácticas de las cadenas de supermercados están en el centro de esta atención. No sólo por el producto comestible que se pueda llegar a tirar porque pasa su fecha de caducidad sin venderse, si no por los productos que se tiran en el campo porque no cumplen con las especificaciones cosméticas para llegar al punto de venta.

Cada cadena ha lanzado varias iniciativas, y Asda en este caso, desde hace un año que tiene una línea de frutas y verduras de segunda calidad cosmética (las llaman “Belleza Interior”) y ahora ha decidido ampliar la iniciativa, de una forma bastante original.

Ha iniciado una prueba piloto en más de 100 de sus tiendas, donde va a ofrecer una caja de hortalizas y verduras feas (principalmente productos de temporada). Las cajas cuestan £3.50 (un 30% más barato que el PVP normal), y cuentan con producto suficiente para las comidas de una familia de 4 personas durante una semana. Es un producto mucho más diferenciado que las anteriores iniciativas, de vender producto envasado pero al que le llaman feo.

Seguramente se trata más de una medida de relaciones públicas que otra cosa, por el impacto económico que esto pueda tener (además, el precio de los frescos es lo que va marcando la guerra de precios). Aunque también están trabajando en cambios de calado, revisando y relajando las especificaciones cosméticas de los productos, para permitir dar mayor cabida en lo que se considera apto para la venta. De esta forma seguramente se podrá reducir de forma significativa la merma en campo de los proveedores. Asda reconoce que con los cambios que ha introducido en patatas y zanahorias han pasado más de 600 toneladas de producto que se hubieran quedado en el proveedor. Morrisons (una cadena que sufrió los ataques de los chefs mediaticos por culpa de sus políticas de compra) también está probando en unas 150 tiendas a vender verduras feas, y planea comprometerse a medio plazo a comprar toda la producción de sus proveedores para venderla en sus tiendas.

Fuente Asda
Fuente Asda

Tesco y el desperdicio.

En estos días en los que tanto se habla de la iniciativa francesa de obligar a los supermercados a entregar a bancos de alimentos los productos aptos para consumo que fueran a tirar, y de trasladarla al Reino Unido, Tesco hace un resumen de sus iniciativas al respecto, y presenta una nueva iniciativa en el Reino Unido.

Los datos son que Tesco tiró el año pasado más de 55.000 toneladas de alimentos, y que 30.000 eran perfectamente comestibles. 70 millones de comidas. Son conscientes que es mucho, y a pesar de repetir el mantra de otros países, que seguramente son la parte más efectiva de la cadena y que menos tira (aquí se manejan las cifras de el 30% de lo que se produce en UK acaba como merma, un 1% es culpa de los supermercados, y de lo que queda, la mitad se produce en el origen y a lo largo de la cadena de suministro, y el resto en los hogares).

Por ello desde el año pasado pusieron en marcha una serie de iniciativas:

  • Hacer públicos los datos de mermas. Calcularlos y publicarlos cada año, así como establecerse una serie de objetivos para reducirlos. El año pasado tiraron 56.580Tn y este 55.400Tn. Son datos auditados por KPMG.
  • Han establecido grupos de trabajo con proveedores para analizar las causas y determinar como reducirla.
  •  Han eliminado las promociones de Dos por Uno en frutas y hortalizas, para evitar que los clientes compren productos frescos que luego no van a consumir (aunque aquí le veo más culpa de los clientes que compran algo que no necesitan que no del retailer).
  • En las etiquetas de frutas y hortalizas imprimen consejos para evitar las mermas en el hogar, vinculados a una campaña general que lidera la ONG WRAP (Waste & Resources Action Programme) y que se llama “Love Food Hate Waste”

Y ahora presentan la App “FoodCloud”, nacida de una idea que tuvieron varios jefes de tienda en Irlanda. La App en cuestión permite al jefe de la tienda enviar información de los productos comestibles que van a tirar de forma rápida y fácil a los bancos de alimentos locales, que pueden entonces venir a buscarla, y así minimizar el desperdicio de las tiendas.

Tesco está desesperado por generar buenas noticias. Esta va dirigida a la sociedad, los accionistas todavía esperan.