Aldi: donaciones navideñas.

Las cadenas de supermercados británicas, como las de muchos otros países, llevan ya un tiempo repartiendo los productos que no han vendido pero que van a caducar pronto, entre los bancos de alimentos locales. Es una iniciativa que no solamente les permite decir que reducen la merma que generan, si no que colaboran con los más desfavorecidos del entorno, y así ganar puntos reputacionales. Naturalmente, a estos esfuerzos le siguen unas cuantas acciones de comunicación para dar a conocer los números de la iniciativa: la comida repartida, cuánto no va a parar la basura, la progresión respecto al año pasado, etc.

Aldi ha comunicado otra iniciativa en este campo: quieren repartir entre los bancos de alimentos todos los productos frescos que queden en las tiendas a última hora del día 24 de diciembre. Las tiendas van a estar cerradas el día de Navidad y el día 26 de diciembre, que aquí se celebra como Boxing Day, por lo que mejor evitar dejar productos de corta vida útil.

Las 775 tiendas de Aldi en UK van a donar alimentos, y piden a los bancos de alimentos locales que se pongan en contacto previamente con las tiendas para organizar la logística. Los bancos de alimentos tienen que cumplir unos criterios mínimos y cada tienda donará a un banco de alimentos. Después, los propios bancos de alimentos pueden redistribuir estos productos, o bien llevarlos a las cocinas de organizaciones que preparan comida para los más desfavorecidos.

Aldi ya llevó a cabo esta acción el año pasado, y colaboraron con 300 bancos de alimentos, repartiendo más de 450.000 platos. Este año participan más tiendas, por lo que seguramente podrán superar esta cifra.

Otras acciones de Aldi UK para prevenir el desperdicio de alimentos son el alineamiento con los objetivos de sostenibilidad de las Naciones Unidas, y se comprometen a reducir el desperdicio a la mitad para el año 2025, y también llevan un par de años trabajando con sus proveedores según unas recomendaciones de la National Farmers Union, para lograr una mayor comunicación entre todos los eslabones de la cadena y así alinear mejor la producción a la demanda, y evitar envasar productos que no se van a vender. Miden el desperdicio que generan, pero todavía no lo hacen público, al contrario que otras cadenas como Tesco.

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Teníamos frutas feas y ahora llegan los filetes feos.

Las frutas y verduras feas llegaron a los supermercados hace un par de años, gracias a una tormenta perfecta que mezcló algo de sentido común con presión mediática por reducir el despercidio alimentario, los nuevos compradores “inteligentes”, los chefs de la tele y que los agricultores, en general caen simpáticos y a nadie le gusta que los supermercados no les compren las manzanas que tú no comprarías en la tienda.

En aquel momento todas las cadenas lanzaron su gama de frutas feas. O bien las destinaban a la gama de MDD de primer precio, o les ponían nombres que llamaran la atención como perfectamente imperfectas, o la belleza interior, y cualquier otro que se quieran imaginar. Los productos suelen ser de temporada e ingleses, aunque este año se han visto fresas feas de importación, como si ya fueran un elemento imprescindible del surtido.

Finalmente esta tendencia llega al mundo de la carne, y por fin podemos contar algo divertido de la sección, últimamente apaleada  por veganos, flexitarianos y demás amantes del “plant-based”.

La tienda de alimentos online Muscle Food ha lanzado sus cajas de filetes feos! El producto es bastante sencillo: el proveedor de Muscle Food de carne es también un importante proveedor de empresas de restauración. Los filetes que no tenían el tamaño adecuado no se podían vender a los restaurantes por lo que se picaban y se les daba otro uso. Muscle Foods ha decidido aprovechar esto, y ofrecer estos productos a sus clientes, que pueden disfrutar de carne de calidad a un precio muy rebajado (casi un tercio de lo que suele costar la carne habitualmente). Son los mismos filetes, solo que de tamaño irregular y en general más pequeños.

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Muscle food es una tienda online especializada en servir a consumidores muy concienciados con su salud. Empezó atendiendo al segmento de las personas que van al gimnasio para desarrollar su musculatura, con una oferta basada en alimentos y complementos para ellos, y poco a poco ha ido extendiendo su alcance para atender a otros consumidores, como los celíacos, los que siguen una dieta paleo, meal solutions, etc.

Morrisons y Asda: frescos sin plástico.

Algo que sorprende bastante de los supermercados británicos es que incluso en los hipermercados, la gran mayoría de los productos en frutería están envasados, y hay poco granel. Por eso parece normal que ahora que todas las cadenas se han comprometido a reducir el plástico en sus operaciones, la frutería haya sido una de las primeras secciones en las que se hayan puesto a trabajar. Aunque por ahora parecen más bien medidas mínimas y lo que se trata de maximizar es la publicidad de la acción.

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Un empleado de Morrisons mostrando los “pepinos desnudos” del retailer.

Morrisons anunció la semana pasada que iba a vender pepinos sin la habitual funda de plástico. La medida va a afectar a los pepinos del Reino Unido y de Holanda, y desde marzo a octubre. La medida reduce la vida útil de los pepinos, de siete a cinco días, por lo que se ha criticado un poco por la importancia que se le da también a la reducción del desperdicio alimentario. Pero según Morrisons el impacto va a ser importante, y le va a permitir al retailer ahorrarse 16 millones de fundas de plástico.

Otras medidas de Morrisons son el permitir que los clientes se lleven la compra de carnicería y pescadería en sus propios contenedores, por lo que Morrisons se ahorra tener que envolverlos. Y están instalando fuentes de agua potable en sus tiendas, para que los clientes puedan rellenar allí sus botellas rellenables de agua.

Asda también ha anunciado medidas. En abril nombraba a Nikki Dixon responsable del proyecto de reducción del plástico en las operaciones del retailer, y firmaban un acuerdo con la Universidad Beckett de Leeds para el análisis del problema y las posibles soluciones. Las primeras medidas que se conocen también son de la sección de frescos, y  retiran las fundas de plástico de los colinabos y en las próximas semanas de los espárragos. El compromiso de Asda es de reducir el uso de plástico en su MDD un 10% de aquí al 2019.

Waitrose, que quiere eliminar los plásticos negros de su MDD también está aumentando el uso de bandejas de cartón en su sección de frutas y hortalizas. Lo último que han anunciado es que los tomates ecológicos van a llevar unas bandejas de cartón que se fabrica a partir de las hojas de las tomateras, demostrando también interés en valorizar los subproductos agrícolas.

Aldi UK contra el desperdicio de alimentos.

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Otra cadena más en el Reino Unido que muestra su compromiso para luchar contra el desperdicio alimentario, marcándose objetivos y poniendo en marcha iniciativas para reducir el desperdicio.

No han publicado datos de lo que tiran, comparado con otras cadenas, pero es importante asumir compromisos. El suyo es que antes del 2030 van reducir el desperdicio a la mitad.

La acción que les va a reportar una mayor reducción es el reforzar los mecanismos de colaboración con bancos de alimentos. Quieren trabajar más cerca de FairShare  (la organización que lleva alimentos a los bancos de alimentos) para ser capaces de donar más productos que están a punto de superar fecha de caducidad.  Empezaron a redistribuir este tipo de productos en el 2015, y ya han donado más de mil toneladas en el Reino Unido e Irlanda. Este año han empezado a trabajar con FoodCloud, la empresa que facilita que los supermercados donen directamente a bancos de alimentos los productos, sin necesidad de intermediarios que no llegan a todos sitios.

En la parte de prevenir el desperdicio, van a implantar una campaña de concienciación en tiendas utilizando las recomendaciones de WRAP UK, educando a los consumidores y proponiéndoles consejos de conservación de los alimentos. También trabajan con los proveedores mediante dos programas:

  • la colaboración con Company Shop, la fundación que compra excedentes a los proveedores a un precio descontado y luego los vende en sus tiendas en zonas deprimidas del país. Empezaron el programa en el 2015, y ahora participan unos 600 proveedores y se han redistribuido 1600 toneladas de productos.
  • colaboración en varios grupos de trabajo con otras cadenas, proveedores y empresas de logística, donde buscar formas de reducir el desperdicio en la cadena de suministro. WRAP lidera uno de estos grupos, Friends of Champions, y otro más del IGD destinado a elaborar informes y compartir datos que permitan a todos mejorar.

Tesco fue una de las primeras cadenas en marcarse objetivos contra el desperdicio, y poco a poco el resto de cadenas (Asda, Sainsbury’s, etc) se les va uniendo en este cometido.

Tesco: más ideas contra la merma.

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Tesco es una de las empresas del gran consumo británico que más iniciativas está llevando a cabo en el ámbito del desperdicio alimentario, reflejando su posición de liderazgo en el mundo del gran consumo. Quieren ser los primeros en alcanzar el objetivo de no tirar alimentos aptos para el consumo, y esperan alcanzarlo  durante este año fiscal.

Pioneros en medir el desperdicio que generan (un 1% del volumen que venden), están tomando muchas medidas para ir reduciendo este volumen y así reducir su impacto. Algunas empresas que son proveedores de Tesco me han hablado del programa de poner a varios proveedores en contacto para venderse productos entre ellos que no alcanzan los requisitos de Tesco para estar en las tiendas, pero que pueden ser procesados y formar parte de los ingredientes de sandwiches, platos preparados, etc. Así, en vez de poner más frutas y verduras feas en las tiendas, por ejemplo, se derivan a la industria.

Hoy han anunciado una nueva medida, pensada para reducir los alimentos que tiran en el punto de venta. Ya derivan algunos productos hacia bancos de alimentos, y ahora van a permitir que sus empleados también se puedan llevar estos productos, de forma que no quede producto sin redistribuir.

Tesco va a preparar espacios en los almacenes y las zonas de personal de sus tiendas para poder poner allí los alimentos que están a punto de caducar, y que sus empleados pueden comprar. Los llamará “Colleague Shops”, y las primeras estarán funcionando a finales del mes de febrero. Los productos serán gratuitos, o tendrán un precio simbólico de 1 penique.  Además de combatir el desperdicio, Tesco ve en esta medida como una forma de premiar a sus empleados, que pueden llevarse comida muy barata a casa.

El Programa de distribución de alimentos a Bancos de Alimentos se llama Community Food Collection, y Tesco trabaja con la organización FareShare a nivel nacional, que se encarga de recoger lo que ofrecen las tiendas (que además de productos a punto de caducar también recogen donaciones que hacen los clientes de Tesco) y llevarlos a los Bancos de Alimentos locales que demandan productos.

 

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A medida que han podido coordinarse mejor con los Bancos de Alimentos, Tesco ha podido aumentar la cantidad de alimentos donada. Fuente: Memoria de Tesco.

The Coop vende comida pasada su fecha de consumo preferente.

Las iniciativas de las cadenas para reducir el desperdicio alimentario son varias, desde reducir el precio de los productos a punto de caducar, redistribuir los que no se hayan podido vender a final del día, aceptar frutas y verduras con defectos cosméticos, analizar y planificar la cadena de suministro pensando en no crear desperdicio, etc. Pero sin duda la que se ha planteado una de las cooperativas que conforman la enseña que se conoce como The Coop es la más peculiar.

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Desde ayer, las 125 tiendas de la cadena van a vender productos pasada su fecha de consumo preferente. Eligen los de “Best Before” (consumir preferentemente antes de), alimentos envasados como latas, pasta, arroz, cereales de desayuno etc, y los venden a 10 peniques. Los alimentos pueden llevar caducados más de un mes. En cambio, los que llevan el “Use By” (más bien perecederos, como los frescos y refrigerados), no entran dentro de la iniciativa, porque al caducar, pueden estar en mal estado pasada la fecha.

La iniciativa trata también de educar a los consumidores, que no son capaces de entender del todo los significados del “Use By” y “Best Before”, y muchas veces tiran productos que tienen en casa a la que pasan unos pocos días de la fecha que indica el “Best Before”, sin saber que el producto se podría consumir igualmente por que siguen siendo seguros, y quizá solamente se hayan modificado levemente sus propiedades organolépticas. La propia Food Standards Agency avisa a los consumidores que no pasa nada por consumir productos que han pasado unos días de su fecha de consumo preferente, y que la vida que se da al producto es una cuestión de calidad más que de seguridad.

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Tesco: verduras fashion para los niños.

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Fotografía de Tesco.

Ni siquiera los niños pueden escaparse de la moda flexitariana anti hidratos de carbono. La sopa de maravilla es ya algo del siglo pasado, y espera a su revival nostálgico. Los niños de ahora quieren, parece pensar Tesco, hortalizas con formas divertidas para cumplir con sus cinco al día.

La gama se estrenó la semana pasada con una referencia con calabaza cortada en forma de estrellas. Le van a seguir rodajas de boniatos sonrientes, y es posible que alguna otra referencia más, en un intento de ofrecer un producto algo diferente para los niños, y animarles a consumir más hortalizas. Son los primeros en el retail de UK en hacer algo parecido. Los demás productos similares están dirigidos al público adulto.

Tesco responde así a las demandas de convenience por parte de los consumidores. El mercado para productos vegetarianos preparados, como estas verduras, ha crecido un 10% en los últimos dos años, a pesar de su precio más elevando que las hortalizas enteras. Y estos productos que sustituyen al arroz, los spaguetti, etc, crecen de forma imparable. Tesco también extiende ampliamente en explicar que, en contra de lo que puede parecer, estos productos no contribuyen a generar desperdicio si no al contrario. Gracias a que con las calabazas Tesco también prepara fussili, spaguetti y láminas para hacer lasagna, puede aprovechar un gran número de calabazas que de otra forma irían a la basura por problemas cosméticos.

Le han llovido críticas a la iniciativa. No hay nada malo en aportar valor y convenience, pero es un producto mucho más caro que los cubos de calabaza que ya lleva mucho tiempo comercializando, y no ha gustado a algunos consumidores. También se les llama la atención por el posible desperdicio que se genera, pero Tesco ya cuenta con argumentos contra esto, y por alejar más a los niños de los productos tal como son.

Tesco también tiene en marcha la iniciativa de “Fruta Gratis Para Niños” en las tiendas, donde tiene siempre una caja con mandarinas, manzanas y plátanos, que los críos pueden coger y consumir en las tiendas.

Starbucks: combatir el desperdicio con tácticas de supermercados.

La gestión del desperdicio alimentario en el Reino Unido es otro de los factores que alimentan el cocktail de elementos que toman los consumidores para formarse la imagen de un negocio. En general es algo que suele pasar desapercibido, pero que de repente se empieza a hablar de ello y sales mal parado si no has pensado algo o has tomado alguna iniciativa.

Por ejemplo, tratando el tema de la sostenibilidad, para mitigar el efecto de las noticias sobre lo mal que se reciclaban los vasos de un uso de café se impuso la práctica de ofrecer descuentos a clientes que trajeran sus propios envases (y sobretodo comunicarlo en las tiendas con mucho más énfasis dado que algunos ya lo hacían anunciándolo discretamente). Ahora Starbucks decide también actuar sobre la comida que tiran sus tiendas al acabar la jornada.

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Fuente Starbucks

Lo va a llevar a cabo haciendo lo que ya hacen muchos supermercados: van a rebajar los productos que están a punto de caducar en la última hora en la que la tienda va a estar abierta, y así esperan que tengan más salida. Como son productos que iban a tirar de todas formas, donarán estas ventas a la charity Action Against Hunger.

La iniciativa en estas cuestiones la lleva Pret A Manger. Preparan los bocadillos y ensaladas que venden generalmente en el propio restaurante (no todos son tan grandes como para tener cocinas) y no ponen fecha de caducidad, porque lo que queda al final del día lo retiran y lo distribuyen a través de Pret Foundation a casas de recogida de personas sin recursos. En un año distribuyen unos 3 millones de productos. Y lo llevan haciendo así  desde antes de que nos empezáramos a preocupar por el desperdicio.

Del Desperdicio a las Estanterias de las Tiendas

Ya hemos hablado en algunas ocasiones de la moda de las frutas y verduras feas: productos que no cumplen los requisitos cosméticos de las grandes cadenas que antes se destinaban a industria o alimentación animal pero que ahora llegan a las tiendas a precios tirados y los supermercados logran apuntarse puntos reputacionales. Hace una semana eran los espárragos en Morrisons, y ahora son las lechugas iceberg en Tesco, que absorve la sobreproducción de su proveedor, y las pone a la venta a 29p (frente a los 50p del producto habitual).

Fuera de los supermercados, hay muchas otras iniciativas para aprovechar estos productos, y en vez de ofrecerlos tal cual en las tiendas, procesarlos y darles valor. The Grocer en su último número recogía varias de estas iniciativas. Muchas de ellas lideradas por pequeñas empresas, pero también alguna de las grandes marcas se apunta a esto. Lo mejor es que dan valor a estos productos y salen a la venta en los supermercados británicos para competir con los demás productos de su categoría por su sabor, sus atributos éticos, etc… no por ser más baratos. Los productos de la lista se encuentran en algunas de las cadenas de productos ecológicos/saludables/responsables con el medio ambiente (tipo Planet Organic, Whole Foods Market), premium (Selfridges, Fortnum & Mason) y algunas ya han llegado al gran consumo (Tesco, Waitrose, Ocado, etc).

Es maravilloso ver como han cambiado las cosas. Las frutas y verduras de segunda categoría iban a industria, y ahora las empresas que transforman estos productos son capaces de venderlo como un elemento positivo de su ejercicio. Lo importante que es contar una historia… y la mayoría de las historias empieza por el nombre de la empresa o del producto.

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Toast Ale: escuché una ponencia hace unos seis meses donde nos explicaron el proyecto. Se trata de hacer cerveza con pan duro como base de hidratos de carbono de la fermentación. Recogen pan duro de las panaderías y tiendas delicatessen, y en los primeros 15 meses de vida han reciclado 3.6 toneladas de pan duro.

http://www.toastale.com/

ChicP: hacen dips tipo humus con verduras feas que les sirven los agricultores. Es un producto chic. Es un producto que llega a ser bonito, recetas muy originales y además juega con los colores de las distintas verduras para presentar un surtido muy atractivo.

http://www.chicp.co.uk/

Spare Fruit: en este caso, hacer chips de frutas y verduras con los productos de segunda. Empezó recogiendo frutas que no se vendían en cafeterías, y ahora ya se aprovisiona directamente de las granjas. En un año ha “rescatado” 15 toneladas de manzanas.

http://www.sparefruit.com/

Snact: un snack infantil, frutas cubiertas de yoghurt. Las compran en los mercados mayoristas, los restos que quedan al final de la jornada.

http://www.snact.co.uk/

Ketchup de Hellmann’s: la marca de Unilever presenta un producto fabricado con tomates rojos y verdes. Los verdes, iban al desperdicio. De esta forma esperan evitar el desperdicio de 160 toneladas de tomate al año. La presentación del producto va acompañada de una gran campaña de marketing. Seguro que pronto veremos otras marcas presentar sus propuestas en este sentido.

https://www.hellmanns.com/uk/ketchup-that-does-good-old.html

Rubies in the Rubble: conservas y salsas (ketchup, chutney etc) con productos que se iban a tirar en los Farmer’s Markets, y ahora ya directamente de los agricultores. Venden en un buen número de supermercados, y fueron una de las empresas pioneras en este campo. Por eso dicen haber rescatado de la basura ya 600 toneladas de productos. Es muy buena idea poner en su web un contador de productos que rescatan.

https://rubiesintherubble.com/

Seguramente veremos mucho más, y poco a poco las grandes marcas se irán apuntando al carro y normalizando esto. A ver si pronto se acaba con el despilfarro del desperdicio.

 

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¿Qué hacer con el desperdicio alimentario?

Hace unos días el grupo de investigadores que se agrupan en el Food Research Collaboration publicaba una nota muy interesante en la que reflexionaban sobre la cuestión del desperdicio. En este mercado estamos ante una avalancha de noticias sobre el tema, desde la campaña de The Grocer, las iniciativas de WRAP, y las propias de los varios agentes que integran la cadena de suministro.

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La App To Good To Go  trata de evitar que los restaurantes tiren comida “demasiado buena para desperdiciarla”.

En general vemos muchas iniciativas que tratan de buscar salidas a los excedentes que se producen en las distintas etapas de la cadena, algunas con más fundamento, otras puramente de Relaciones Públicas (pero que seguramente, también cumplen una función de recordarle a los consumidores el problema del desperdicio). El grupo del FRC trata de ampliar el campo de acción de estas iniciativas: además de buscar la mejora de las redes de redistribución para utilizar los alimentos que sobran o bien en industria o bien en bancos de alimentos, es necesario no dejar de lado que los problemas son el hambre (como consecuencia de las desigualdades sociales, pobreza etc 8.4 familias en el Reino Unido tienen dificultades para comer cada día, o los casos que se cuentan de niños cuyo principal sustento son las comidas que hacen en los colegios) y que producimos de algunos alimentos más que lo que necesitamos. Por ello, también es necesario dedicar recursos a combatir estos dos problemas, que se antojan tan importantes como el de la redistribución.

Como comentábamos, en este país surgen continuamente iniciativas contra el desperdicio, algunas con mayor potencial que otras para atajar el problema. Seguramente, las más interesantes son las que ofrecen escala, como las Apps que facilitan el intercambio de información en tiempo real entre muchos agentes. Destacamos tres de ellas, nombradas estos días:

  • El Asda Surplus Swap App, de la filial de Walmart en UK, Asda. Mediante esta App, proveedores de Asda (aunque también está abierto a otras cadenas) pueden intercambiar información sobre ingredientes que les sobran, ya sean excedentes de productos perecederos, mermas de sus producesos que otras empresas puedan utilizar, o sencillamente, productos acabados que no han podido comercializar. Otros proveedores pueden entonces comprarlos y utilizarlos en sus procesos. Esta seguramente es una de las Apps con más potencial de cambiar el panorama actual, dado que se calcula que el 45% del desperdicio viene de la cadena de suministro.
  • FareShare, un organismo que agrupa a un gran número de bancos de alimentos ha desarrollado una App llamada FoodCloud App que permite a las tiendas de los supermercados subir información en la App sobre los productos que les van a sobrar al final del día. Entonces, los bancos de alimentos cercanos pueden reservarlos, e ir a buscarlos al acabar el horario comerial. La App se desarrolló en colaboración con Tesco, y ahora Waitrose ha empezado a usarla. Desde el 2015 han redistribuido 5 millones de comidas.
  • To Good To Go. Es una App destinada a los consumidores finales, y trata de reducir los desperdicios de las empresas del foodservice, desde restaurantes hasta puestos callejeros como los FoodTrucks. Los restaurantes publican cuantas raciones de sus productos les van a sobrar al final del día, y les ponen un precio (normalmente, con mucho descuento sobre el habitual). Los clientes las reservan pagando, y van a buscarlas en la hora marcada por el restaurante. La ración es una caja modelo que pone la App en los restaurantes.