El mercado de productos ecológicos se recupera.

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Waitrose obtiene el 25% de las ventas de alimentos ecológicos en UK.

Nos llegan buenas noticias desde la Soil Association, la organización que reúne a productores y distribuidores de productos ecológicos en UK. Y es que entre tanta negatividad post Brexit y guerra de precios que desploman cuentas de resultados, el mercado de los productos ecológicos funciona, crece, y además ya ha recuperado los niveles de ventas de antes de la crisis. No nos hemos recuperado del todo, pero afortunadamente, no todo es precio.

Las ventas han crecido casi un 5% en el último año, hasta casi alcanzar los £2000 millones, un nivel que no tenían desde el 2008, justo antes de la crisis financiera. Los canales que más crecen son la venta directa (9%) y la restauración (15%) pero es que el canal de los supermercados también crece, con un 3.2% (frente a las pérdidas que sufren las ventas de supermercados por la guerra de precios).

Seguramente, los productos ecológicos se han visto beneficiados por el crecimiento del número de cafeterías/fast casual que utilizan ingredientes ecológicos, pero además, en el otro extremo del espectro, tanto Aldi como Lidl también incluyen referencias de productos ecológicos, y su crecimiento en frescos abunda en el crecimiento del mercado de estos productos ecológicos. Aunque la principal cadena es Waitrose, a través de la cual pasan el 25% de las ventas. Es una cadena con un compromiso claro por la producción ecológica y local, y gracias a en parte tener una clientela poco sensible al precio, pero también por toda su labor pedagógica para explicar los productos, el origen y la forma de producción, consiguen tener un índice elevado de ventas.

Gracias a estas buenas cifras, los productos ecológicos ganan cuota en el gran consumo, y ya suponen un 1,4% del mercado, y en principio, las expectativas son muy buenas.

 

 

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Brexit y Alimentación – V Nielsen

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Los productos locales van a ganar en importancia, según Nielsen.

La consultora Nielsen también hizo una rápida encuesta a su panel, para tratar de captar el sentimiento de los shoppers post Brexit. Y la verdad, aunque piensan que los cambios en comportamiento que deducen se van a producir en un plazo de tiempo medio, no parece un panorama muy atractivo.

La encuestra muestra a unos consumidores preocupados por la incertidumbre y pensando en qué pueden hacer para ahorrar dinero o por lo menos gastar lo menos posible. Algo parecido a lo que ya se vió durante la época de crecimiento y pérdidas seguidas que vivimos del 2010 al 2013.  Por eso esta crisis, o esta incertidumbre, ya se encuentra con consumidores curtidos en el arte de estirar las libras hasta límites insospechados, y que los supermercados sólo pueden atraer a base de recortar precios.

El 64% esperan que el Brexit tenga inmediatamente un impacto negativo en la economía, y de allí que aplican las tácticas de supervivencia: buscar cómo ahorrar en el gasto en el hogar y revisar sus hábitos  (41%), cambiar a tiendas más baratas (37%) e incluso cambiar marcas por MDD o marcas más baratas (52%). La gran mayoría, dos terceras partes, también piensan que los precios subirán.

Sin embargo, aflora un poco el nacionalismo al declarar querer comprar más productos ingleses, con un 31% de la muestra (aunque a mi no me parecen unos niveles muy exagerados. Aunque con muestras distintas, y seguramente también metodología, recuerdo datos más altos en estucios de Mintel, y hasta un 70% o más en un estudio para el Sindicato Agrario NFU). Lo malo de querer comprar más productos ingleses es que no hay para todos, ya que UK importa aproximadamente la mitad de la comida que se consume.

Hasta que no pasen unos meses no veremos el impacto verdadero en los actos y hábitos de los consumidores, y muy posiblemente estos resultados se obtengan al calor del resultado. Pasado un tiempo podremos calibrar mejor, sin duda.

Iceland prepara su primer “Dark Store”

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La cadena de gran consumo especialista en productos congelados planea abrir el mes que viene un almacén cerca de Birmingham para la preparación de pedidos online. Será del tipo “dark store”, que son los que emulan una tienda normal pero por los que sólo circulan operarios del retailer preparando pedidos online.

Iceland fue pionero de la venta online, empezando hace 20 años, cerrando el canal y abriendo la tienda online otra vez en el 2013. Tres años después, sirve unos 200.000 pedidos a la semana y factura unos £100 millones al año. Los pedidos se preparan todos en las tiendas,por lo que con este almacén esperan reducir el trabajo que tienen que hacer los operarios en las tiendas, y mejorar la eficiencia del canal online.

A pesar de lo elemental de la preparación, su buen servicio les permitió batir a gigantes como Tesco y Ocado (que venden al menos diez veces más que ellos online) y ser elegidos como mejor supermercado online del país, por la asociación de consumidores Which?

Iceland es la tercera cadena del país en venta de alimentos congelados, y se sitúa en décima posición del ranking de gran consumo.

 

 

Asda ficha talento de los discounters.

La máxima se podría adaptar para la ocasión: si no puedes contra ellos, róbales los que dirigen.

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La primera cadena del mundo no tiene talento suficiente en sus filas y tiene que llevarse a Chris Walker, hasta ahora Director de Operaciones de Lidl UK para que les ayude a combatir mejor a los discounters. Chris llevaba 13 años trabajando en Lidl, y desde el 2015 lo codirigía junto a Martin Bailie.

Su responsabilidad va a ser el desarrollo del canal de supermercados de Asda, un proyecto que empezó hace unos años (con la compra de los Netto en el 2011) y que se había retomado el año pasado con la apertura de varias tiendas algo más pequeñas y de proximidad. Justamente un modelo de tienda muy parecido al de Lidl, por lo que Chris Walker tiene sobrada experiencia y sin duda aportará muchísimo.

Asda lleva varios trimestres obteniendo las mayores pérdidas de ventas de todo el gran consumo británico, y desde Walmart se han empezado a tomar medidas, como el cambio del CEO o la incorporación de directivos senior de otras cadenas. En octubre se incorporará a Asda Roger Burnley, que viene de Sainsbury’s (aunque empezó su carrera en Asda), otro caso de importación de gestores.

 

Brexit y Alimentación – IV Kantar Retail

El instituto de investigación publicada un pequeño análisis sobre los principales retos que tienen que hacer frente las cadenas de aquí a que se aclare qué significa desacoplarse de la Unión Europea.

Una primera previsión se centraba en el comportamiento de los consumidores, que seguramente a corto plazo no iba a cambiar mucho, tan solo una menor confianza en el futuro (natural ante la incertidumbre) por lo que el gasto se irá retrayendo o anulando en algunas partidas. Esperan una reacción parecida a la de la crisis del 2008: los productos básicos resistirán (como se suele decir, las personas tenemos que comer) y posiblemente haya un repunte de ventas de MDD y productos de marcas líderes en promoción (aunque la moda de este año sea abandonarlas). Esta vez parece que la inflación tendrá también un papel fundamental, por el desplome de la libra esterlina.

Las cadenas seguramente mirarán a la producción local para depender menos de las importaciones. En este sentido, las que han trabajado para hacer más robustas sus cadenas de suministro lo tienen algo mejor. Como Morrisons que tiene una gran parte de los productos frescos perfectamente integrados, o Tesco, Sainsbury’s, Waitrose, etc, que tienen grupos de proveedores (ganaderos y agricultores) que trabajan en exclusiva para ellos y reciben una prima en el precio. Los demás, y todos en los productos que vienen completamente desde el extranjero, seguramente sufrirán la presión de la inflación, que pondrá en peligro la guerra de precios.

Los recursos humanos son un área también que puede sufrir un impacto elevado. No sólo porque hay muchas empresas de alimentación y distribución que tienen oficinas y plantas en UK y varios países europeos, y la posible eliminación de la libre circulación frenará la agilidad con la que se movían sus empleados de un lado al otro del canal. Pero es que la agricultura puede sufrir un golpe tremendo, e incluso algunos cultivos, como las fresas y los pepinos, llegar a desaparecer. Por ejemplo el sector de los frutos rojos (fresas, frambuesas, moras, etc) que vende cada año unos £1.200 millones, depende prácticamente al 100% de los trabajadores comunitarios que van a trabajar durante las épocas de cosecha. Y lo mismo se puede aplicar al talento: se dificultará la contratación de personas de fuera del Reino Unido si se deja de aplicar la libertad de movimiento.

Kantar piensa que los discounters alemanes están bien situados para absorver los posibles aumentos de precios de los productos que se importen en el Reino Unido, por lo que les augura un buen futuro. Tienen una gama limitada y una cadena de suministro muy afinada, junto con el poder de compra del grupo entero. Sin embargo, también son cadenas que apuestan por los productos locales, crucialmente los frescos, y si va a haber más demanda sin que se consiga aumentar la producción, es posible que la inflación aquí sea significativa.

Otro gran campo de incertidumbre es la legislación. Un buen número de leyes que regulan la actividad del gran consumo (seguridad alimentaria, etiquetado, medio ambiente, etc) provienen de Europa. Ahora el Reino Unido tiene que decidir entre mantener las que ya hay (que permitirían a los productos alimentarios acceder al mercado europeo) o elaborar las suyas propias (que igual complicarían la exportación a este mercado).

Y aún queda qué va a pasar con el sistema financiero, y su posibilidad de operar en Europa con mayores o menores trabas. No sólo por la deuda que tienen contraída algunas cadenas con varios bancos, si no por la multitud de pagos que se producen a proveedores europeos, que si por los cambios en la regulación del sector bancario van a incurrir en mayores costes para el sector alimentario en general.

El Brexit ha dejado una nación dividida, con valores enfrentados, y que en parte, se echa la culpa una mitad a la otra de lo que ha pasado o por qué hemos llegado hasta aquí. Ante tanta incertibumbre, un poco de seguridad puede ayudar a llevar mejor esta crisis de identidad. Mientras tanto, unos consumidores inquietos ante el futuro no son las mejores noticias para el gran consumo.

 

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Los valores de cada uno de los bandos con prácticamente opuestos. Lo que un bando considera una fuerza del cambio el otro lo considera un freno o algo malo.

Tesco: vuelve la polémica con sus marcas de frescos.

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Cuando sólo se oían buenas noticias de Tesco sobre sus resultados, como está corrigiendo su devenir, y además, el acierto aparente de sus nuevas ideas en MDD, el asunto de las marcas de las granjas falsas vuelve a la actualidad, y puede tener consecuencias.

Cuando Tesco lanzó su revisada gama de productos frescos había incorporado novedades de calado: se eliminaba la gama de primer precio, los Everyday Value, y se sustituían por una serie de marcas que tenían nombres evocadores de la campiña británica (Woodside Farms, Willow Farms etc). Las otras dos gamas seguían igual, aunque la media sufría un cambio de packaging y de imagen. Cómo podía ser que Tesco, que ahora luchaba en precio, quitara la gama de precio por exelencia en unos productos tan básicos y del día a día como los frescos? Pues trataba de emular el éxito de los discounters, que tienen marcas que también evocan al campo de este país.

Sin embargo, una cosa es lo que hagan negocios pequeños, o los discounters, y otra es lo que haga Tesco – o el Tescopolio, como a veces se le conoce – dado que tiene mucho más eco en los medios de comunicación. Rápidamente los agricultores se quejaron porque pensaban que llevaba a engaño llamar a algo Nightintale Farm y que luego se haya cultivado en Senegal.

Pues tras unos meses de tregua, el sindicato agrario vuelve a la carga y no se queda en quejarse públicamente. Piensan que estos nombres llevan al engaño de los consumidores, que pensarán que el producto es inglés cuando no siempre lo es. Por ello han denunciado las marcas de Tesco a la oficina del National Trading Standards (una especie de Instituto Nacional del Consumo), que ahora debe investigar el asunto, y determinar si realmente lleva a engaño. El propio sindicato ha encargado un estudio a YouGov donde se demuestra que hay un buen número de consumidores que se confunden, y asumen que el producto es inglés por el nombre de la marca.

Veremos a qué conduce la investigación. Probablemente a nada, pero nunca se sabe. Los envases están todos etiquetados con el país de origen de  los productos que contiene, y si son ingleses en muchos casos llevan además la banderita en el packaging. Seguramente un gran número de consumidores compran una marca por que tienen asociada a ella una calidad constante a un precio que les parece el adecuado. Sin embargo está claro que Tesco sigue teniendo en cierta medida un estigma por ser empresa grande, que es observada atentamente y frecuentemente criticada. Además todavía arrastra un importante problema reputacional por la crisis de la carne de caballo, a pesar de algunos gestos recientes para mejorar las relaciones con proveedores.

Mientras tanto, Aldi que también utiliza el recurso, ya se ha comprometido a que todos los productos bajo las marcas que evoquen granjas del Reino Unido serán británicos antes de acabar el 2017.

Los supermercados se llenan de cazadores de Pokémon.

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Morrisons, aprovechando la moda de los Pokémon

Apenas llevamos unos días con la App de Pokémon Go en el mercado, y ya las cadenas de supermercados están tratando de aprovechar la popularidad del juego para atraer clientes a las tiendas. En ellas se pueden cazar Pokémons, o encontrarte con un Pokégym, donde pelear contra otros jugadores. Tesco y Asda ya tienen Pokéstops y Pokégyms en varios de sus hipermercados, y seguro que atraen a más clientes que todas las iniciativas que han ido probando a lo largo de estos años.

Incluso Asda ha colgado carteles en sus tiendas advirtiendo de los peligros de mirar al móvil mientras se está en las tiendas, asegurando que no hace falta pelear por los Pokémon ya que en las tiendas hay suficientes para todos los jugadores, y pidiendo a los clientes que cuando cacen un Pokémon no se entusiasmen tanto como para molestar a los clientes que han ido al supermercado a comprar. Incluso te piden que si encuentras un Pikachu, se lo digas a un empleado de Asda, para que te feliciten por megafonía!

La locura ha empezado ya, y las cadenas, advertidas por lo que se ha visto estos días en los EEUU, han actuado rápido.

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Instrucciones en un Asda. Fotografía de Mercury Press.

 

 

Steinhoff International compra Poundland. 

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Poundland: casi mil tiendas con todo a una libra.

Finalmente, el tercer intento de los inversores sudafricanos Steinhoff International de comprar una cadena en Europa parece que va a culminar con éxito.

Tras hacerse con un 23% de Poundland hace unos meses y haber lanzado ofertas por el resto, la última ha sido aceptada y si no pasa nada imprevisto (otra oferta superior, por ejemplo) Poundland pasará a formar parte del portfolio de Steinhoff, que ya cuenta con un par de cadenas de muebles en UK, y los incipientes discounters Pep&Co (textil) y GHM. La caída de la cotización de la libra estos últimos días ha facilitado la operación, sin duda, pero el interés ya venía de antes, y además es muy positivo que se apueste por el gran consumo británico en estas semanas post Brexit donde todo es incertidumbre. La anterior etapa de incertidumbre (2011-2014, cuando la economía británica crecía un trimestre y perdía valor el siguiente, el llamado triple dip) favoreció a los discounters, y es posible que ahora que los consumidores vuelven a querer ahorrar y mostrar inquietud por el futuro acudan a este canal en busca de mejores precios.

La oferta es de £597 millones, 222 peniques por acción, que ayer cotizaba a 200 peniques, aunque tras la salida a bolsa había alcanzado los 415 peniques. Poundland había perdido atractivo como inversión por los efectos de la compra de 99p Stores, los costes de integración y lo complicado del mercado actual.

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Evolución del valor de las acciones de Poundland desde su salida a bolsa. Fuente Bloomberg.

¿Qué quiere comprar Steinhoff Interntional? Una cadena de discount, que vende en el Reino Unido productos a un precio fijo de £1, y con varias tiendas multiprecio en Irlanda y España. El último ejercicio lo cerraron con £1.200 millones en ventas, y unas 900 tiendas, pero con un serio problema de integración de las nuevas tiendas que habían comprado a su competidor 99p Stores. Esto, junto con un mercado del gran consumo en el Reino Unido cada vez más complicado por la guerra de precios, les llevó a reducir sus beneficios en casi un 90%.

Los retos para el futuro más próximo de Poundland son conseguir la completa integración de las nuevas tiendas adquiridas, consolidando su posición de líderes de este segmento del discount, pero a la vez despegarse de la promesa de precio único y desarrollar una estrategia que les presente como una cadena multiprecio convincente. Su lema de “todo a una libra” no ayuda mucho, y ya habían iniciado este camio, por la previsión de una inflación que a medio plazo les iba a poner en dificultades. Sin embargo ahora este plan es de urgente aplicación: el impacto por la pérdida de valor que está sufriendo la libra esterlina frente al dolar y al euro ya se está notando.

Steinhoff en UK tiene dos directivos del gran consumo de muy buena fama: Andy Bond, exCEO de Asda, y Adrian Mountford, ex de Sainsbury’s, que han estado implicados en las negociaciones y que hasta ahora se encargaban de dirigir la cadena Pep&Co y la tienda GHM, y que seguramente tendrán mucho que decir en el nuevo Poundland, si todo llega a buen puerto.

Actualización 15/07 – Es posible que se complique algo la compra de Poundland, dado que ha irrumpido en el proceso Elliot Capital Advisors, la firma de inversión que se ha inmiscuido en otros procesos recientemente, consiguiendo imponer directivos propios en las empresas compradas a pesar de tener ellos poca participación, o lograr que la empresa interesada en comprar tenga que subir el precio de la oferta. Mediante un CFD (contrato por diferencia) han conseguido controlar el 13,2% de las acciones de Poundland.

Waitrose: pagos en 7 días a PYMES.

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Otro anuncio más de una cadena de gran consumo en la línea de demostrar las ganas de mejorar las relaciones, y mostrar apoyo a PYMES y pequeños proveedores.

Esta vez Waitrose, que tras una revisión de su política de pagos a proveedores, y tratándola de alinear más con lo que dicen son sus principios y la comunicación en la tienda, han decidido reducir los plazos de pago a PYMES a 7 días, un plazo muy corto comparado con lo que viene siendo lo habitual para el sector (un mes, aunque Tesco se precia de pagar a PYMES a las dos semanas).

Las condiciones que deben cumplir los proveedores es que sean empresas británicas, que las ventas a Waitrose no superen los £100,000 anuales, y que utilicen un sistema de facturación electrónico. Según la cadena, unas 600 empresas se beneficiarán de este cambio, pudiendo gestionar así mejor su cash flow.

Es patente la importancia que en Waitrose le dan a los productos locales, sólo hace falta entrar en una tienda. Pero además, en un buen número de tiendas tienen surtidos exclisivos, servidos por proveedores locales, e incluso una marca propia de productos frescos locales. Con esto, seguro que impulsan sus credenciales.

 

HSBC: Defcon 1 en el gran consumo británico.

Con mis breves notas les voy contando lo que pasa en este mercado, y ya llevo unas cuantas sobre la guerra de precios que estamos viviendo. Fue Morrisons quien empezó con las primeras rebajas hace más de dos años, y la guerra de precios que siguió se ha llevado por delante más de £1.500 millones de valor del mercado.

A principios de año las expectativas para el 2016 eran cautas pero positivas. Los CEOs de las cadenas veían próximo el final de la guerra de precios, y además teníamos Eurocopa y Juegos Olímpicos, eventos que siempre animan el consumo.

Sin embargo, pasada la primera mitad del año, el balance es regular: parece que Tesco Morrisons y Sainsbury’s están consiguiendo retomar el buen camino, aunque sin alegrías todavía, mientras que Asda continúa perdiendo ventas. La segunda mitad del año ha empezado con el Brexit, un chapuzón muy frío para los consumidores que ante la incertidumbre, ya han empezado a controlar el gasto (aunque para las cadenas tampoco es tan mala noticia, ya que la inflación que se puede dar, significa más volumen de negocio, y esto le gusta mucho a los accionistas). Además, la guerra de precios no parece que afloje, y esta semana incluso se intuye que vaya a arreciar.

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Asda: “hemos mejorado la sección” significa que han reducido el surtido y rebajado los precios.

Primero, con el anuncio de Aldi UK, que no sólo está abriendo tiendas a gran velocidad, si no que además tiene puesto como objetivo alcanzar una cuota de mercado del 10%. En la actualidad tiene el 6,1%, el doble que la que tenía en el 2008 (desde ese año, por ejemplo, ninguno de las cadenas del top 4 ha conseguido crecer en cuota). Esta inversión en precio supone que rebajen el precio del 25% de sus referencias, una acción sin duda importante, y que les permite mantener la ventaja en precio con el resto de sus competidores, aunque ya no quiten clientes del Top 4 a la velocidad que lo venían haciendo estos dos últimos años.

Y segundo, con la nota del banco HSBC que titulan Defcon 1, sobre el mercado del gran consumo británico. Bajo un título tan impactante se relata el momento de incertidumbre y nerviosismo que se vive en la actualidad. La nota realiza un análisis del mercado, teniendo en cuenta las últimas cifras, los últimos sucesos en Asda y las declaraciones del David Cheesewright, Director Internacional de Walmart. El directivo hablaba de su voluntad de cambiar de estrategia, y dejar de proteger el margen y los beneficios, y centrarse en bajar los precios para recuperar clientes. Y acto seguido, el relevo anunciado en Asda.

Por ello el banco espera que Asda anuncie el cambio de estrategia, y una inversión muy fuerte en precios de forma inminente. Esta presión extra, según el analista, pondrá en duda la recuperación que estos últimos trimestres hemos visto en sus competidores, que se verán forzados a reaccionar, como lo hicieron en su momento a las acciones de Morrisons, y tendremos otra batalla de esta ya larga guerra de precios.

Pues bien, este mero anuncio de un banco ha supuesto que las acciones de Tesco, Sainsbury’s y Morrisons pierdan entre un 4 y un 8% en un día! La expectativa de tener que volver a ajustar sus márgenes hace huir a los inversores!

Tendremos un verano movidito… les seguiré contando.