Frutas y hortalizas ¿Se acaba la guerra de precios?

En el Reino Unido las cadenas y los fabricantes se encuentran incómodos. Deberían estar contentos, porque se dice que ha acabado la guerra de precios después de más de tres años de tortas, vuelve la inflación (aunque sea en parte provocada por la devaluación de la moneda más que por la mejora en las economías familiares), y con ella el crecimiento en valor en vez de en volumen, por lo que se dispararán los like for likes y los consejos de administración estarán contentos.

Sin embargo el panorama es tan incierto que nadie sabe qué hacer para estar a cobijo. La economía no ha sufrido tanto como se había anticipado tras el Brexit, pero la situación está empeorando para las familias, porque no crecen sus ingresos, suben los precios de muchos de los productos y servicios de consumo habitual, y bueno, no se sabe nada del post Brexit. La última medida del IPC del Reino Unido la acaba de publicar el gobierno, y la inflación se situa al 2,4%, tras haber crecido un punto en el último trimestre. Y la inflación anual que mide The Grocer de las cadenas de supermercados se encuentra en una horquilla del 0,7% de Tesco al 2,6% de Morrisons, cuando apenas hace unos meses los encontrábamos a todos en el -2 o -3%.

No siempre es posible, pero fabricantes y supermercados tienen varias tácticas para maquillar las subidas de precios. Por ejemplo, reducir el peso de los productos, quitar del surtido las referencias más caras,  o una típica de frescos, imitar a los discounters.  Tesco lanzó hace un año sus llamadas “Marcas de Granjas”, que sustituían a su MDD primer precio en frescos (Tesco everyday value), y han alcanzado un éxito fenomenal. Sobretodo en frutas y hortalizas se equiparan en calidad y en precio a los frescos de los discounters, y ofrecen, lo que aquí se llama “valor con personalidad”, porque a pesar de relajar los estándares de los productos, algunos incorporan algunos atributos de los productos algo más caros, como origen determinado, bienestar animal, etc. Según Tesco, casi dos terceras partes de sus clientes compran frutas y verduras de “Marcas de Granjas”, y está siendo una gama muy importante en el repunte de ventas que está viviendo.

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Las Farm Stores de Asda.

Sainsbury’s y Asda le han seguido, lanzando ellos mismos su propia gama que viene a sustituir al primer precio. En el caso de Sainsbury’s se llama “Greengrocer’s Value Selection”, y en el de Asda se llama “Farm Stores”. Estos lanzamientos logran mejorar la imagen de precio de las secciones: aunque los productos más baratos ya no tengan aspecto de ser tan baratos, ahora se parecen a los discounters, y con precios similares.

Además, siguen las promociones en frescos como las de la entrada de la tienda en Asda, o por ejemplo, la que Tesco llama “Easter Five” (los cinco de Semana Santa), que deriva de la que utiliza en Navidades: son las hortalizas típicas del asado de Semana Santa puestas a precios bajísimos para atraer clientes a las tiendas.

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Promociones de Tesco para atraer tráfico de clientes.

Y por último, la historia de las frutas y verduras feas. Uno tiene la impresión que a los supermercados les llovieron críticas con todo esto de la merma y la de crear expectativas falsas en los clientes y han dicho que no les vuelven a pillar en la vida. Morrisons acaba de anunciar la enésima ampliación de su gama de verduras feas al incorporar los espárragos ingleses en ella. Tiene cierto sentido hacer algo así porque la temporada de espárragos se ha adelantado por las buenas temperaturas a principio de la primevera, pero luego la falta de sol hace que el producto no crezca recto y tenga un aspecto raro. Pero en vez de tener planes de hacer más platos preparados con espárragos o destinarlos a algún otro uso, los ponen a la venta en fresco con un descuento del 30 o 40% del precio normal, y a salir en los periódicos.  Espero que con esto se consiga que haya mucho más consumo de espárragos, en vez de simplemente destruir valor y dejar que se queden mustios en los lineales los espárragos rectos.

Como se suele decir, cambia todo para que nada cambie.

Morrisons y Sainsbury’s: iniciativas multicanal para atraer más clientes a las tiendas.

El comercio electrónico ya no crece tanto como antes, pero sigue siendo uno de los canales de mayor proyección en estos momentos, y las cadenas desarrollan continuamente nuevas iniciativas para atrapar ese crecimiento. Las dos últimas que hemos visto en este país vienen de la mano de Sainsbury’s y Morrisons, y juntan elementos del comercio físico con el electrónico.

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Sainsbury’s se precia de tener la mejor red convenience en Londres entre todas las cadenas. No tienen tantas tiendas pequeñas como Tesco, pero sí que domina en muchas partes de Londres. Acaban de anunciar que empiezan a colaborar con el popular servicio de reparto de kits de comida HelloFresh, y dan de alta varias cajas de comidas en sus tiendas convenience. Para ello, HelloFresh ha desarrollado una gama exclusiva para supermercados, HelloFresh Go, que son cajas con los ingredientes porcionados de sus platos más populares. Así los clientes que acuden a los Sainsbury’s Local a comprar la cena, si tienen ganas de cocinar,  pueden comprar un kit de HelloFresh y sentirse chefs por un día, frente a la opción típica de comprarse un plato preparado que se calienta o se acaba de cocinar en el horno. Las cajas de HelloFresh Go son para dos personas, y tienen un coste de £10, frente a las £8 a £12 de las recetas que se entregan en casa.

HelloFresh es uno de los servicios de suscripción de kits de comidas más populares en UK. Tienen presencia en otras ciudades como Berlín, Amsterdam y algunas ciudades en USA, y facturaron en seis meses del año pasado casi 300 millones EUR. Ahora, gracias a la presencia en Sainsbury’s, van a tener un mayor acceso a los hogares. Derriban también una barrera de entrada: al ser un servicio de suscripción, tienes que pedir varios platos cada semana, y tienes que organizarte un poco para cocinarlos todos, cancelar los pedidos si vas a estar fuera, etc. Y luego que no es un producto muy económico. Sin embargo, de esta forma, permiten que los consumidores les prueben.

Sainsbury’s ya tiene una buena gama de meal solutions, platos con los productos porcionados y preparados, que sólo hace falta freír o un leve tratamiento culinario, pero con la gama HelloFresh gana más relevancia, al ser una marca especial y centrada en este tipo de productos, no como la de Sainsbury’s que cubre un amplio espectro.

La otra noticia la protagonizan Morrisons y Just Eat, y tiene un gran potencial de convertirse en un éxito. Tras Amazon y algunas otras empresas de menor tamaño, ahora Morrisons ha acordado con Just Eat abrir concesiones de restaurantes en varias de sus tiendas. Los clientes podrán comer en el propio supermercado, llevarse los productos a casa o pedir online a través de Just Eat para que se los lleven a casa.

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Fotografía Morrisons.

La primera prueba la hacen con un restaurante especializado en comida india llamado Bombay Bites, que sirve desayunos y platos típicos de la gastronomía india. De esta manera Morrisons ofrece más motivos a los clientes para ir a la tienda – aunque Tesco también se embarcó en una estrategia similar, de poner restaurantes en las tiendas, que fracasaron – sobre todo a los que tienen en mente comprar algo para cenar hoy.

Piensan que es un producto escalable y muy replicable, por lo que si todo va bien instalarán más conceciones en otros supermercados de Morrisons.

 

Sainsbury’s: cambiar hábitos contra el desperdicio.

La nota de hoy trata el tema del desperdicio. Por resumir brevemente las iniciativas antidesperdicio, Tesco es la cadena que más ha apostado por ello, midiendo el desperdicio que genera, publicando objetivos, y como los demás, haciendo públicas las iniciativas que lleva a cabo para reducirlo. Marks & Spencer dentro de su Plan A también es otro caso. Entre las iniciativas, las típicas de redistribución de productos que van a caducar (ya sea a través de bancos de alimentos, de Apps, etc), las de relajación de los requisitos para frutas y verduras y así aceptar más producto (un poco controvertidas, lean aquí más). Y las iniciativas más centradas en la mejora del negocio, que redundan en generar menos merma en las tiendas: la reducción generalizada de surtido, y la afinación de los sistemas de pedido que se van llevando a cabo.

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Rescatar la comida. La App de Sainsbury’s para inspirarte ante un plato de restos de comida y transformarlos en otra comida. Fotografía de Sainsbury’s.

Sainsbury’s había llevado la iniciativa un poco más allá de lo habitual. Había destinado  £10 millones a un programa denominado “Waste less Save more” (tira menos y ahorra más) con el objetivo de estudiar como se produce la merma en el hogar, y ayudar a los consumidores a tirar menos. El objetivo era reducir este desperdicio a la mitad, de las £700 anuales que se calcula de media, a unas £350.

El plato fuerte de este programa era una iniciativa llevada a cabo en el pueblo de Swadlincote. Sainsbury’s pretendía estudiar la vida al detalle de los hogares para analizar las causas de la generación de desperdicio, y proponer cambios que consiguieran reducir la merma generada.

Sin embargo, y tras un año de trabajo, Sainsbury’s anuncia que abandona su estudio del pueblo. Piensan los responsables del proyecto que es muy difícil conseguir que las personas asuman muchos de los cambios que se deberían hacer para reducir la merma que se produce en el hogar. El proyecto no se para del todo, se llevan algunos aprendizajes y los van a aplicar en otra zona de estudio, un barrio de Londres que es un entorno completamente distinto al bucólico campestre del primero. No han conseguido alcanzar el 50% de reducción, pero piensan que hay suficientes aprendizajes que si se trasladan a toda la población, los cambios en el desperdicio total serían significativos.

 

 

 

Ecológicos en UK: a prueba de guerra de precios.

A pesar de la guerra de precios que se ha llevado tanto valor del mercado, los productos ecológicos no sólo han resistido si no que han crecido un 7,1% hasta alcanzar los £2.090 millones durante el pasado 2016. Y vienen de un pasado inmediato complicado, cuando en el 2009, el primer año de la crisis el sector vió como perdía un 13% de las ventas. Pero ya hace dos años recuperaron el nivel de ventas de antes de la crisis, y continúan creciendo de forma saludable.

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Como en otros años, la distribución directamente al hogar (mediante cajas y programas de suscripción) y el foodservice son los canales de alimentación que más crecen, con un 10,5% y un 19,5% respectivamente. Supermercados y tiendas independientes crecen alrededor del 6%, también muy buena cifra considerando las circunstancias.

Las ventas por supermercados suponen el 69% (y Sainsbury’s, Tesco y Waitrose tienen el 75% de esta porción del mercado), y los productos ecológicos alcanzan una cuota del 1,5% del mercado total de alimentación. Los productos hortofrutícolas suponen un 23,5% del mercado, y han crecido un 10,3%. Los platos preparados es una categoría que está creciendo mucho, más del 20%, gracias a la atención que le están dando algunas cadenas, como Ocado.

Foodservice es un canal donde también se ha crecido, gracias a la incorporación de nuevas cadenas, la ampliación de los platos, pero también, dentro de la restauración colectiva, más escuelas, hospitales, y oficinas están ofreciendo productos ecológicos en sus comidas.

Los productos ecológicos se están beneficiando de la tendencia hacia estilos de alimentación más saludables, etiquetas límpias, conocer el origen de los alimentos, y productos mínimamente procesados. Según Tesco, el mercado crece porque se incorporan nuevos compradores a la categoría, y los existentes compran más productos.

También es interesante ver cómo las exportaciones de productos británicos ecológicos están creciendo gracias a la buena acogida que tiene la marca Gran Bretaña para ofrecer productos de calidad con el añadido de ser ecológicos. La mitad de los socios de Soil Association exportan, con unas ventas de £250 millones.

Sin embargo, al ser un sector tan dependiente de la mano de obra, y en muchos casos de ciudadanos europeos, afrontan el Brexit con incertidumbre sobre el futuro de la mano de obra que hasta ahora han empleado para recoger y procesar los productos. Otro elemento relevante es la aplicación de las deficiones europeas de la producción ecológica. De no mantenerse el actual status y según como sean las modificaciones, los productores británicos podrían perder el acceso al mercado europeo.

Si lo comparamos con el consumo en otros países europeos, la oportunidad de crecimiento es muy grande. Según IFOAM, los consumidores en el Reino Unido gastan £30.60 anuales en productos ecológicos de media, por debajo los franceses, £51, y muy por debajo de los daneses, £138, y los suizos, £188.60.

 

Enero: mal mes para empezar a comer carne.

Una tras otra, no paro de leer noticias negativas para la carne en medios de comunicación generalistas, y muy pocas positivas.

Entre las (relativamente) positivas, el consumo de carne fresca en UK ha disfrutado de un cierto crecimiento en el último año. Un 3,3% en volumen según los últimos datos de Kantar, pero el valor está estancado. Parece claro que los consumidores compran más carne porque los precios están bajando. Estamos en el punto de inflexión, y a partir de ahora los precios van a ir subiendo paulatinamente. Veremos cómo se refleja esto en el consumo de la carne.

Hemos acabado las navidades comiendo pavos y longanizas a más no poder, y el mes enero, como he comentado en algún otro post, es verde (también se habla del Dry January, en que se anima a los británicos a no beber ni gota de alcohol durante todo el mes de enero, pero apenas tiene eco en las tiendas). En los típicos buenos propósitos de año nuevo dominan los de cuidarse y esto se ha venido trasladando en las tiendas en una avalancha de productos saludables y cartelería al respecto. La novedad de los últimos años es como han ido ganando en importancia los productos sustitutivos de la carne (Quorn etc) y desde hace uno o dos años, los productos vegetarianos (que no necesariamente imitan productos cárnicos). El Clean Eating estará siendo muy criticado estos días por sus cuestionables bases científicas, pero en los consumidores cala, y demandan productos vegetarianos. Ya les mostré el relanzamiento de la gama de platos preparados vegetarianos en Marks & Spencer, o el famoso “Mushotto“, el risotto sin arroz, de Waitrose.

Y hoy justo, otra noticia en contra de la carne. Sainsbury’s y la Universidad de Oxford se alían para hacer un experimento de una cierta envergadura con un fin loable: se trata de rediseñar los supermercados con el objetivo de mejorar la salud de los consumidores en un mundo que está sufriendo un profundo cambio climático. Pero, una de las claves para alcanzar esto, según los impulsores del estudio, va a ser que la gente compre y consuma menos carne!

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Ensaladas inspiradoras en Sainsbury’s.

El proyecto se va a desarrollar en un grupo de supermercados de la cadena Sainsbury’s de todos los canales: los de convenience, supermercados, hipermercados y tienda online. Y entre las ideas que quieren probar están el ofrecer consejos prácticos/recetas para sustituir la carne de los menús, dar más puntos de fidelización por la compra de productos vegetales (frutas y hortalizas, claro, pero también platos preparados sin carne), y finalmente, poner dentro de la sección de carne productos alternativos, para que el comprador tenga enfrente los dos productos y no le cueste cambiar por una cuestión de tener que ir a buscarlos en otro pasillo.

La campaña además tendrá una parte importante de divulgación, en la que los científicos implicados en el experimento prepararán material de comunicación sobre el efecto de la carne en la salud humana y en el medio ambiente. Presumo que no hablarán muy bien de la carne, y espero que el sector tenga algo que decir en defensa del producto porque también la carne tiene un papel fundamental en nuestra dieta. Está bien comer menos, pero no sé si atribuirle tantos males lo es.

Se ve claramente que la tendencia en nuestros mercados maduros es hacia un cierto estancamiento en el consumo de carne, que como vemos sólo crece por bajadas serias de precios, o cuando crece la población. Pero también tengo la impresión que los productos “vegetales” ocupan más espacio mediático que el que les corresponde por su peso en la cesta de la compra, y que la dieta en general de mis compañeros de fatigas en esta isla tiene más chocolatinas que aguacates y arándanos, a pesar de la moda. Esperemos que cambie poco a poco, más frutas y verduras, y carne de más calidad.

Sainsbury’s triunfa en Navidades.

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La venta de ropa ha registrado un crecimiento del 10% durante las Navidades.

Estas Navidades son como las elecciones en España… todos los partidos ganan. Por ahora han presentado resultados Aldi, Lidl, The Coop, Morrisons y Sainsbury’s, y todos fenomenal! Y el jueves los presenta M&S que se esperan buenos, y los de Tesco también se esperan en la tónica de los últimos, completamente recuperado del bache. Tardaremos unos meses en conocer los de Asda, como viene siendo habitual… seguramente si fueran buenos algo ya habríamos oído?

Sainsbury’s ha conseguido romper una mala racha de un año, y ha presentado ventas comparables en el terreno positivo por primera vez desde hace 9 meses. Las ventas han crecido un 0.8% y las comparables un 0.1%. La semana de navidades las ventas superaron los £1000 millones, todo un record para ellos.

Su propuesta alimentaria es firme, y les ha ido bien. Han continuado el ajuste de precios a un ritmo menor que los demás, con un -0.5% de inflación comparado con el periodo anterior (en el que habían bajado un 1%) y con el coste de la cesta de la compra navideña un 14% más barata que el año anterior. Pero también han seguido mejorando la calidad de su MDD (las ventas de su MDD premium de productos para la ocasión de las navidades han crecido un 50%). Y contra lo que suele ser habitual en Navidades, no han utilizado las promociones multiprecio para buscar la carga, por haberse comprometido a no ofrecerlas, e incorporaron una buena idea a las tiendas: los finales de góndola centrados en las misiones navideñas. El non food les ha dado un gran resultado, con un crecimiento del 10% en ropa y los buenos resultados de Argos (en las tiendas con el shop in shop de Argos las ventas han crecido a mayor ritmo, entre un 1 y un 2%).

Los canales online y convenience también crecieron, aunque cada vez a menor velocidad. Los crecimientos en ventas para este periodo son de 9 y 6% respectivamente. Las ventas online alcanzaron la friolera del 18% del total, remarcando una vez más lo importante que es no fallar en este espectacular pico de la demanda (que incluye Navidad y Black Friday).

 

 

UK: el camino de la promoción al SPB

Les habrá pasado a Uds al venir a ver tiendas por aquí. Ciertamente cuando voy con clientes, algo que sorprende sobre todo a las personas que llevan tiempo sin venir por aquí es el nivel promocional. Parece que todo el supermercado esté de oferta (de hecho en los Holland & Barrett muchas veces es así, tienen todas las referencias en promoción) y no haya nadie que pague el PVP completo por ninguna referencia… Aunque ahora les voy a contar como está cambiando esto, habíamos llegado a vender en promoción el 40% de las ventas (llegando al 45% del volumen). Y en algunas categorías la cifra había llegado hasta el 80%.

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Holland & Barrett, el supermercado que casi siempre lo tiene todo en promoción multicompra.

La irrupción de los discounters y el triunfo de la compra simple (en referencias y en precios) y varios factores más, han ido cambiando el papel que juegan las promociones en el mercado británico, y ahora nos encontramos que es una estrategia en declive. Parten de un nivel muy alto de aplicación, claro, y costará llegar a los niveles de otros países europeos, pero se va avanzando.

Según Kantar, al principio de la crisis el 30% de las ventas se realizaban en promoción, y desde el 2008 la proporción fue creciendo gracias a la incorporación de más referencias y el desarrollo de nuevas mecánicas promocionales (sobretodo de las llamadas de multicompra) hasta alcanzar el 40%. En ese momento, 2011, vemos como empiezan a lanzarse nuevas iniciativas para comunicar valor a los consumidores, como las distintas iniciativas de Sainsbury’s, Asda, Tesco y Morrisons de comparadores de precio.

Sin embargo, durante este periodo el discount supo hacerse fuerte gracias a su oferta de pocas referencias y precios simples, y una paulatina mejora de los surtidos y su imagen, hasta conseguir ser supermercados de cesta completa, robando muchos clientes del top 4. También se creó una especie de corriente de opinión en contra de las promociones: desde las notas de Which?, la asociación de consumidores, en las que criticaba las políticas promocionales de las cadenas (y que dió origen a una investigación por parte del gobierno británico) y un cierto flujo de noticias en los periódicos medio mofándose de los errores en las promociones de las cadenas (los típicos carteles de 1 por £2 y 2 por £5) o denunciando que el precio en promoción es el habitual y que los productos apenas pasaban unos días en precios artificialmente altos para poder comunicar la promoción. En el fondo, lo que se declaraba es que muchos de los consumidores encontraban dificultad en entender las promociones (aunque si que un buen número de ellos las estudiaban y sacaban provecho, los llamados savvy shoppers) y se sospechaba que los supermercados no ofrecían buenos precios a través de las promociones.

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Fotografía de Roy Jackson para The Guardian, que recopila en una web errores de etiquetado de las cadenas británicas. Pulsar en la fotografía para verla.

Ahora nos encontramos en la curva descendente del valor de las promociones, con un 38% del gasto realizado en artículos en promoción. Sainsbury’s fue el primero en mover ficha, entendiendo que era necesario no seguir haciendo lo mismo. Ellos habían tenido problemas durante la guerra de precios por haber seguido la iniciativa de Morrisons. Al ser un supermercado de valores, quedaron mal por competir en la espiral descendiente de precios a la vez que decían que sus productos eran más sostenibles que el resto, que trataban mejor a los proveedores, etc. Por ello su pequeña revolución fue reducir el número de promociones, abandonando desde este verano las de multicompra, y ajustando las demás para ir hacia un modelo más similar al de los discounters. El resto del top 4, les han seguido de forma algo más tímida, quizá sin tanta comunicación ,pero claramente percibible en las tiendas.

Y la iniciativa de Sainsbury’s, como expliqué en la entrada correspondiente, no sólo se centra en un menor número de promociones. También en reducir el diferencial entre el precio habitual y el promocional, para evitar que los clientes busquen o esperen las gangas como antes.

IRI también acaba de publicar un pequeño informe donde analiza la evolución de los precios y las promociones en Europa durante este último año (busquenlo, se lo recomiendo porque es excelente para comparar los distintos mercados, aunque los datos sean distintos a los que ofrece Kantar porque por ejemplo, no miden frescos). Por lo que respecta al Reino Unido, pone en datos lo que les he detallado más arriba. Las categorías con mayor volumen de ventas en promoción se sitúan alrededor del 64 al 62%, y la que menos volumen vende en promoción alcanza un 39%. Crece el descuento ofrecido en las promociones (por que se abandonan las de multicompra y se hacen más directas) y el número de promociones de un descuento directo en el precio (suponen un 14% en alimentación). Mientras tanto, ecomo era de esperar por las nuevas estrategias de los principales agentes, las promociones multicompra pierden  3.5 puntos respecto al año anterior y suponen un 12% del total. Y las marcas soportan mayor peso, al realizarse el 60% de las ventas en promoción, mientras que para la MDD es de un 28,4%.

De todas formas, en Navidades hemos visto como ha vuelto el festival promocional… seguramente, no se puede despreciar una herramienta tan socorrida para llevar gente a las tiendas.

 

Los plátanos y la leche rompen la baraja.

Finalmente, el resto de cadenas han seguido el paso marcado por Aldi y Lidl hace una semana, y a lo largo de la semana pasada han ido subiendo el precio de los plátanos, y en algún caso, también de la leche.

Asda y Sainsbury’s subieron los precios a principios de semana, desde los 68p por kg a 72p. Sainsbury’s sigue manteniendo la promesa de vender solamente plátanos de comercio justo.

Y justo el viernes Tesco y Waitrose subían también el precio de los plátanos.

El precio de los mismos llevaba tiempo sin moverse de los 68p por kg, precio al que los puso Asda en abril del 2011, y que los demás siguieron. Durante estos años el sector productor de plátanos ha pasado por varios problemas de suministro, pero el precio se ha mantenido invariable hasta que la devaluación de la libra ha dejado sin margen a los distribuidores británicos, y han acabado por subir el PVD

Asda e Iceland también han subido el precio de la referencia básica de leche, la botella de las 4 pintas, aunque en esta ocasión se deba más a la variación del precio global de la leche, al ser un producto nacional que no se importa apenas tiene efecto sobre el producto devaluación de la libra.

Todo indica que nos acercamos poco a poco al final de esta etap de guerra de precios y deflación. Según la BRC, los productos frescos siguieron bajando de precio el último mes, un 1,2%. Una cifra algo menor que el 2% registrado el mes anterior. 

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MySupermarket ya muestra las subidas de precio. Un 13% respecto al precio anterior.

Tesco vs Argos. ¿Ha vuelto el viejo Tesco voraz?

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Tesco ha recibido una cura de humildad estos tres últimos años. Ha visto como las iniciativas de su anterior CEO fracasaban una tras otra, y el nuevo destapaba problema tras problema (la mala contabilización de partidas extraordinarias de proveedores, la mala cultura que reinaba en la dirección de la cadena), y el posterior via crucis de juicios, recuperación de la relación con los proveedores, mejorar también la relación con las instituciones, y lo más importante para un negocio de gran consumo: recuperar el favor del público.

Ahora muchas cosas le van de cara: encadena trimestres de crecimiento, consigue ganar cuota de mercado por primera vez en cinco años, y ha salido triunfador del conflicto con Unilever al mantener precios (independientemente de lo que haya pasado puertas adentro, puesto que sólo se ha hecho pública una parte de la historia). Ahora son los campeones que defienden a los esforzados británicos para que puedan seguir comprando a precios bajos.

Y ahora lanza otra iniciativa directamente a la yugular de Sainsbury’s, como en los viejos tiempos en los que la voracidad de Tesco no le permitía no reaccionar ante cualquier movimiento de sus rivales.

Como hemos comentado, Sainsbury’s ha comprado la empresa dueña de Argos, y está integrando tiendas del especialista en non food en sus supermercados más grandes. Argos es una cadena con buena reputación en precios y una oferta multicanal excelente, por el surtido y el servicio.

Frente a las ventajas que pueda llegar a obtener Sainsbury’s de esta compra, Tesco planta cara a su rival con una campaña de comparación de precios (8000 referencias). Y como nos acercamos a las Navidades, han empezado por los juguetes, y también publican un catálogo de juguetes, al estilo de Argos. Desde hace una semana podemos ver en las tiendas de Tesco los precios de Argos en las referencias que ambos retailers comparten, y naturalmente, los de Tesco son siempre más bajos. Y para atraer aún más compras, han tenido durante la última semana de octubre una oferta del 3 por 2 para gran parte del surtido de juguetes, incluyendo Lego.

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Todo esto con mejoras del servicio. No sólo hay ahora una oferta de probar el “delivery saver” (entregas gratuítas de online en casa por una cuota anual) durante un mes, si no que al volver del verano quitaron los costes de entregas de compras en tiendas (Click and Collect), para facilitar aún más las compras de los clientes.

Seguramente arrasarán con el gasto que puedan hacer los clientes más adelante cuando fueran a comprar los regalos navideños, pero también adelantándose a otras fechas de descuentos significativas como el Black Friday y el Cyber Monday.

Empieza la guerra de precio de juguetes. ¿Por dónde seguirán? Como ven, estamos entretenidos.

 

Brexit y Alimentación IX – El debate de la inflación.

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El debate del precio tiene ya un hashtag: “Marmitegate

El debate sobre la inflación se tensa, y aunque todos sabemos cómo va a acabar, lo que no se sabe es cuando acabará.

Nos encontramos en medio de una tormenta perfecta, con una serie de factores pre y post Brexit que son determinantes:

  • La economía general llevaba unos trimestres mejorando. Y, fundamental, las economías familiares también crecían y podían afrontar gastos diferidos gracias a su situación algo más cómoda.
  • El discount continuaba arrasando al haber acostumbrado a estas familias a ofrecer una calidad razonable a precios bajos. Para tratar de recuperar a estas familias, el top 4 lanza la famosa guerra de precios que nos ha dejado una inflación del -3%.
  • Los costes aumentan, no sólo los de varias commodities como el azúcar, el café, el aceite de palma, el petróleo, etc (según la Federación de Fabricantes de Alimentos, el coste de los inputs ha crecido un 20% en estos últimos meses), si no también los costes laborales, gracias al nuevo sueldo mínimo que implantó el anterior gabinete conservador y se puso en práctica el primer semestre del 16.
  • El Reino Unido importa el 40% de los alimentos que consume. Y un número importante de estos productos se pagan en dólares.
  • Y llega el Brexit, que trae incertidumbre sobre cómo van a ser varias de las condiciones fundamentales del mercado a medio plazo (tarifas sobre el comercio internacional y libre circulación de personas) y la depreciación de la libra frente al euro y el dólar.

Este debate ya se había iniciado hace un año, sólo que se llamaba “el fin de la guerra de precios”.  Se estimaba que por estas fechas ya se habría acabado y volvería la inflación. Luego con el cambio de año y los problemas de Asda (que tiene la opción que llaman “guerra de precios nuclear”) los CEOs de la gran distribución la alargaban hasta las Navidades de este año, pero todos estaban convencidos de que su fin estaba a la vista.

Los hechos de estas últimas semanas parece que nos acercan al climax, con el problema entre Unilever y Tesco, los anuncios de varios fabricantes como Nestlé sobre el coste de las materias primas de sus productos, y las opiniones de varias patronales sobre lo insostenible de la situación (BRC, FDF, WSC, etc). Dando un giro a su estrategia de comunicación, Tesco reconociendo que los incrementos en los costes se tendrán que trasladar al PVP, y hace un par de días, Morrisons subiendo el precio de algunos productos de Unilever (el Marmite, que estuvo en el centro de la polémica con Tesco) parece que se abre un nuevo capítulo en esta saga (fuera del gran consumo, pero también muy determinante para la opinión pública, el anuncio de Apple de subir ya el precio de todos sus productos en UK para reflejar la devaluación de la libra). En todo caso, la guerra de precios se centra en los productos básicos, y en la eliminación de referencias por parte de las cadenas que hacen bajar el precio medio de las cestas de la compra.

Se avisa que va a haber más negociaciones como las de Unilever, con más fabricantes tratando de pasar incrementos de costes al PVP, mientras que las cadenas no querrán tocar nada antes de Navidades. Va a ser el juego de quién es el más débil, y cuando alguno flaquee, se abrirán las compuertas.